Por un partido obrero revolucionario y una Internacional obrera revolucionaria para la Revolución Socialista Mundial !!!
septiembre 23, 2013
Reformismo y traición de los falsos comunistas
por Carlos García M.
En Perú los
herederos del estalinismo, al igual que en el resto del orbe, han tenido una
existencia plagada de capitulaciones frente a la burguesía, algunas más
flagrantes que otras. Esto se confirma fehacientemente en el devenir del
Partido Comunista Peruano y el Partido Comunista del Perú – Patria Roja. Ambas
organizaciones han transado continuamente con sectores de la burguesía,
sirviendo de “contrapeso” estabilizador del orden de explotación burgués.
***
No pretendemos
presentar aquí una reseña histórica de la vieja “izquierda” estalinista
peruana, mucho menos describir con lujo de detalles sus innumerables virajes y
acomodos políticos, en esta oportunidad sólo queremos poner en relieve su vena
reformista, pro burguesa y anti marxista, exponiendo algunos hechos concretos a
manera de un somero vistazo panorámico.
Sumisión a la burguesía, una vieja práctica:
En las pasadas
elecciones presidenciales y municipales en Lima los falsos comunistas dieron un
triste espectáculo al consagrarse como entusiastas peones de los candidatos
burgueses, Ollanta Humala y Susana Villarán respectivamente, el primero de
ellos ex miembro del ejercito de la burguesía cuyo origen ideológico es el
“etnocacerismo”, una variante nacionalista pequeño burguesa de tipo castrense.
La segunda tenía como una de sus “mejores” credenciales el haber sido ministra
del gobierno de Paniagua, administración que aseguró la continuidad del modelo
neoliberal implantado durante el fujimorato.
En estas dos
ocasiones los “comunistas” desperdiciaron la oportunidad de utilizar las
elecciones como una tribuna para defender las reivindicaciones históricas de
los trabajadores. Incluso en el plano electoral, como era de esperarse, no asumieron
una posición clasista sino que marcharon detrás de las migajas de los patronos
Esta política
no es nueva dentro del estalinismo peruano, de hecho constituye su sello
característico, recordemos que en las postrimerías de los años 30 del siglo XX,
el PCP dio cuenta de su servilismo pro burgués apoyando a la candidatura de
Manuel Prado y Ugarteche (1939), considerándolo un “progresista” que ayudaría a
democratizar el país. En el marco de la Segunda Guerra Mundial los “comunistas”,
siguiendo la línea impuesta por el pacto Pacto Ribbentrop – Mólotov[1] apoyan
a Prado quien se inclinaba en aquel momento hacia el eje fascista (Roma –
Berlín – Tokio). Más tarde, tras el viraje de Stalin contra Hitler, continuaron
de su lado acatando irreflexivamente la directiva internacional stalinista que
llamaba a formar frentes antifascistas, ya que el gobierno pradista se había
colocado al servicio del imperialismo norteamericano (involucrado en la guerra
luego del ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941) firmando el Tratado
de Préstamos y Arriendos con los Estados Unidos. Por si fuera poco Manuel Prado,
declarándose amigo personal de Roosevelt, permitió la instalación de una base
aérea norteamericana en Talara, incluso deportó de manera prepotente e
injustificada a japoneses y alemanes, todo esto con el beneplácito de los
“comunistas” que lo llamaban el “Stalin Peruano”.
Pocos años
después el Partido Comunista apoyó a José Luis Bustamante y Rivero (1945) candidato
a la presidencia por el “Frente Democrático Nacional” (FDN) una coalición
frentepopulista[2]
que tenía al APRA como su eje. Al respecto Jorge del Prado (Secretario General
del PCP de 1960 a 1991) justificó esta política oportunista afirmando que el
país atravesaba por “un auge del
movimiento sindical y popular” y que por eso “el terreno estaba prácticamente abonado para la constitución del Gran
Frente Democrático Nacional” (Cuatro facetas de la historia del PCP -
Ediciones Unidad 1987). Absurdamente para Del Prado un momento de auge sindical
y popular justificaba la postración de los trabajadores ante la burguesía.
En 1956 los
“comunistas” se colocan al servicio del aristócrata Fernando Belaúnde Terry apoyando
su candidatura por el Frente Nacional de Juventudes Democráticas (FNJD), organismo
burgués que dio origen al partido Acción Popular. Este servilismo se repitió en
1962 y 1963 cuando Belaúnde finalmente consiguió la presidencia de la mano con la
democracia cristiana.
En las elecciones
municipales capitalinas de 1966 el PCP, nuevamente bajo la errónea premisa de
apoyar al sector “moderado” o menos reaccionario de la burguesía, se postró
ante la coalición Acción Popular - Democracia Cristiana, cuyo candidato Luis
Bedoya Reyes se disputaba el municipio con Jorge Grieve representante del “extrañísimo”
pacto entre el Apra y su acérrimo enemigo la Unión Nacional Odriísta.
Estos
referentes históricos sirven para constatar de manera irrefutable que el PCP y sus
posteriores engendros siempre prefirieron conciliar con sectores burgueses
antes que desplegar una política proletaria independiente, por lo tanto no
existe posibilidad de regeneración o renovación para estas organizaciones
enemigas de la revolución. Son ellos, los herederos del revisionismo
estalinista, quienes apoyaron a los reaccionarios Alberto Fujimori en 1990 y Alejandro
Toledo en 2000 y 2001, consagrándose finalmente como entusiastas braceros de la
candidatura del otrora “progresista” y hoy consumado neoliberal Ollanta Humala.
Demagogia y electoralismo:
La actuación
de los falsos comunistas se ha distinguido por la búsqueda compulsiva de vías
para acceder a algún puesto dentro del Estado burgués, recurriendo a viles
artimañas para mantener desorientados a los trabajadores y servirse de ellos. El
comportamiento político de la vertiente maoísta también se inscribe dentro de esta
repudiable tradición oportunista. Por ejemplo; a mediados de los años 80 el
Partido Comunista del Perú - Patria Roja en su “V Congreso Nacional” consideraba
estratégico preparar las condiciones materiales y subjetivas para el desarrollo
de la lucha armada, no obstante contradiciendo su propia premisa ese mismo
Congreso señala que la tarea principal es la participación en las elecciones presidenciales
(1985) y municipales (1986). Una vez que Alfonso Barrantes Lingán, candidato de
la coalición reformista Izquierda Unida[3]
(IU), se negó a enfrentar en segunda vuelta al APRA, Patria Roja saludo el
triunfo del reaccionario Alan García en términos bastante promisorios: “…las elecciones del 14 de abril confirman
las tendencias básicas en el comportamiento del electorado que, recusando el
continuismo acciopepecista, espera cambios en la conducción política y
económica, abriendo paso a la realización de transformaciones sustantivas…”
(Comunicado de junio de 1985).
Con ese mismo
estilo oportunista e incoherente a inicios de los años 90 Patria Roja declaraba
que “…la crisis madura las condiciones
objetivas de la revolución…” (XI Pleno del Comité Central, febrero 1990) pero
contradiciendo su propia caracterización de la situación apostó al
electoralismo apoyando la candidatura presidencial de Henry Pease (IU). Finalmente, al sufrir una aplastante derrota la “izquierda”
reformista no tuvo reparos en llamar a votar por Fujimori cuyo régimen
significó una de las dictaduras más represivas y corruptas en la historia del
país.
A pesar de que
2011, fruto de componendas interburocráticas, Patria Roja quedó oficialmente fuera
del frente popular Gana Perú, apoyó servilmente al candidato nacionalista, a
ese que hoy tildan de traidor cuando es bien sabido que un gobierno
nacionalista burgués, debido a su carácter de clase, jamás ha servido para que
el proletariado avance hacia su emancipación. Así Patria Roja al igual que el
resto de la “izquierda” reformista anuló toda posibilidad de organización
política clasista de los trabajadores fomentando por el contrario el
patrioterismo pro burgués. “El Partido Comunista del Perú -
Patria Roja no forma parte de la Alianza Electoral Gana Perú, ni tiene alianza
política con ella, pese a los enormes esfuerzos que hicimos para construir una
gran unidad… llamamos al pueblo peruano a movilizarse y votar por la candidatura de Ollanta Humala.
Garantizar su victoria en la segunda vuelta es una tarea que compromete a todo
peruano demócrata y patriota” (Comunicado
del C.C. del Partido Comunista del
Perú-Patria Roja. Lima, 16 de abril de 2011)
En Lima el “Frente por la Ciudad” sirve abiertamente
al gran capital:
Durante gran
parte de su historia los partidos seudo comunistas tergiversaron groseramente los
postulados básicos del Marxismo. Sin embargo, en la actualidad su discurso se
ha puesto más a tono con su práctica pro capitalista. En ese sentido el actual
Secretario General del PCP no tiene reparos en reclamar: “mayor inversión pública y
privada para promover la demanda interna de los agentes productivos…” (Unidad,
Órgano Oficial del Comité Central del PCP, 20 de agosto de 2013)
En esa línea
de total servilismo al gran capital los falsos comunistas, hoy trasmutados en
verdaderos socialdemócratas, integran el denominado “Frente por la Ciudad”
(FxC)[4]. Este
pequeño frente popular fue creado para encarar la contienda electoral dónde se
escogerán a los regidores del Consejo Municipal de Lima. El argumento que
presenta el reformismo es inaceptable y ofende el sentido común: “La izquierda limeña agrupada en la
Confluencia por Lima presentará candidatos en estas justas electorales para
fortalecer la gestión municipal de la alcaldesa Susana Villarán y afirmar una
mayoría en el Concejo Municipal que permita continuar con las importantes
reformas que se están llevando a cabo en la ciudad…” (Unidad, Órgano
Oficial del Comité Central del PCP, 20 de agosto de 2013) ¡De qué reformas nos
hablan! la demagogia “comunista” raya con el delirio al negar que la gestión de
la alcaldesa Villarán ha mantenido un derrotero continuista en alianza con un
sector de la derecha (PPC), entregando la ciudad capital a operadores privados
quienes hacen millonario usufructo de los bienes públicos. En consonancia con
esta política reaccionaria Alfonso García Miró, presidente de la confederación
patronal (Confiep), después de concluido el proceso de revocatoria saludó la
ratificación de la alcaldesa “izquierdista” señalando que “de nuevo se reengancha todo el programa de inversiones que se tiene
para Lima” (Gestión, domingo, 17 de marzo del 2013)
***
Considerando
los hechos ¿Qué podemos esperar de los falsos comunistas? Únicamente que
continúen en lo suyo, sirviendo a sectores burgueses, montando pantomimas “contestatarias”
y profiriendo discursos farsantes para desorientar e instrumentalizar al
movimiento obrero y popular. Frente a ellos la vanguardia de los trabajadores
debe erguirse y combatirlos sin tregua, colocándose a la altura de las
exigencias históricas.
(Publicado en Revolución Socialista # 9 - Setiembre 2013)
[1] PACTO RIBBENTROP-MÓLOTOV (23 de agosto
de 1939) Tratado de no agresión entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética.
Fue firmada por los ministros de Asuntos Exteriores Joachim von Ribbentrop (Alemania)
y Viacheslav Mólotov (URSS).
[2] FRENTE POPULAR; alianza programática
entre representantes de la burguesía y organizaciones de trabajadores, constituye
una flagrante traición a los trabajadores ya que el bloque en su conjunto siempre
responde a intereses burgueses.
[3] IZQUIERDA UNIDA (IU) frente popular
(1980 – 1995) conformado por partidos del movimiento obrero: PC, UNIR (Patria
Roja), PCR, FOCEP, UDP (después PUM) y de la izquierda burguesa: PSR
(Velasquismo), MAS (de H. Pease, R. Ames y G. Helfer), APS (de G. Mohme)
[4] “FRENTE POR LA CIUDAD” (FxC), Coalición
de la “izquierda” limeña conformada en agosto de 2013 con la participación del reformismo
seudomarxista (PC y Patria Roja - MAS) y organizaciones burguesas y pequeño
burguesas (Fuerza Social, Ciudadanos por el Cambio, Tierra y Libertad, Partido Socialista
y otros aliados menores)
Los paros de 24 horas / La represión al movimiento estudiantil
LOS PAROS DE 24 HORAS, OTRA TRAICIÓN A LAS MASAS
Hoy como en el
pasado la cúpula burocrática de la CGTP (PCP y Patria Roja - Frente Amplio)
frustra toda oportunidad de combate frontal y decidido en contra de un gobierno
burgués con el que ha establecido relaciones simbióticas. Actuando una vez más
como agentes de la burguesía al interior del movimiento obrero vienen
obstaculizando el impulso combativo de las bases, las cuales espontáneamente
buscan alternativas de lucha.
El carácter
pro burgués de la burocracia sindical se expresa nuevamente en su actitud
condescendiente frente a un gobierno al que antes saludaron como favorable a
los trabajadores y que hoy cuando viene imponiendo prepotentemente una serie de
medidas anti populares no son capaces de responder con la contundencia
requerida. Y ante la creciente presión de las bases sólo han llamado a un
inútil paro de 24 horas para el próximo 26 de setiembre, resistiéndose una vez
más a una Huelga General Indefinida. Al respecto Carlos Mejía A. (Responsable de
Escuela Nacional Sindical “Pedro Huilca Tecse” - FTCCP) justifica esta actitud
afirmando que: “los pequeños grupos
radicales traen propuestas maximalistas. Es parte de su idiosincrasia y estilo.
En la discusión (Refiriéndose a la Asamblea Nacional de Delegados CGTP del
10 de agosto de 2013) había propuestas de
huelgas nacionales indefinidas y hasta un paro nacional de 72 horas… los
comunistas planteamos un Paro Nacional de 24 horas… Se trata de entender el
momento actual de la lucha de clases” (Unidad, Órgano Oficial del Comité
Central del PCP, 20 de agosto de 2013). Esa es la actitud mediocre y derrotista
que caracteriza a la actual dirigencia sindical, por lo tanto resulta imperativo
emprender una cruzada tenaz desde las bases para democratizar la CGTP y la CUT
unificándolas en una única Central clasista de masas, sólo así conseguiremos
quebrar el ciclo de ascenso y retracción del movimiento de masas, logrando
potenciar al máximo su impulso combativo.
Los últimos
paros de 24 horas, aislados muchas veces o pobremente articulados, han quedado
simplemente como expresiones muy limitadas de descontento que ningún efecto
significativo han tenido en la correlación de fuerzas entre explotados y
burguesía. Por eso es preciso emprender un combate decidido y frontal contra el
actual gobierno a través de una contundente Huelga General Indefinida que
articule a todos los sectores populares. Así mismo, la agudización de la lucha
de clases a nivel nacional e internacional nos plantea la necesidad de crear
organismos democráticos de poder obrero y popular independientes y antagónicos
al Estado de la burguesía. Contrariamente la “izquierda” sólo propone “moralizar”
y “reajustar” la conducción del Estado burgués negando que, por su carácter de
clase, siempre será un instrumento de opresión contra los trabajadores.
Impulsar
Asambleas Populares (en cada barrio, comunidad, distrito, provincia,
departamento, región…) y centralizarlas en una Asamblea Popular Nacional con
Poder, hoy debería concentrar nuestros mayores esfuerzos ya que los explotados sólo
podremos aspirar a nuestra plena emancipación si desde hoy generamos embriones
de poder proletario, iniciando así la edificación de un Estado de los
Trabajadores.
(Publicado en Revolución Socialista # 9 - Setiembre 2013)
GOBIERNO
REPRIME BRUTALMENTE AL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
El pasado 4 de julio las huestes
represivas del Estado burgués embistieron brutalmente a miles de estudiantes
que se movilizaron en el centro de Lima para protestar contra la imposición de
una nueva ley impuesta por parte del gobierno reaccionario de Ollanta Humala. Ese
mismo día los estudiantes también se enfrentaron a la policía en otros puntos
del país como Chimbote, Piura, Chiclayo, Huamanga, Cusco, Puno, Arequipa e Ica.
Con este nefasto dictamen el actual
régimen pretende someter aún más a la universidad peruana creando la denominada
“Superintendencia Nacional de Educación Universitaria” organismo que estaría
integrado por representantes del Estado burgués y de los empresarios.
Otra de las medidas atentatorias
contenidas en esta nueva imposición gubernamental es un engañoso “voto
universal” ponderado, el cual establece que los docentes ordinarios tienen los
dos tercios de los votos mientras que el voto estudiantil equivaldría sólo al
tercio restante. Con esto se bloquea la aspiración de un voto paritario, vale
decir, que el voto de los docentes tenga el mismo peso que el del total de los
estudiantes.
Por si fuera poco el presidente Humala
haciendo alarde de su talante reaccionario no tardó en insultar vilmente al
movimiento estudiantil: “Me da la impresión que son universitarios
que van dentro de su espíritu de joven y otros que no están yendo con ese
espíritu, que parecen más bien otra cosa, que parecen delincuentes” (Diario
“El Comercio”, martes 09 de Julio de 2013)
¡ABSOLUTA
AUTONOMÍA UNIVERSITARIA BAJO GOBIERNO
TRIESTAMENTAL CON MAYORÍA ESTUDIANTIL!
(Publicado en Revolución Socialista # 9 - Setiembre 2013)
septiembre 22, 2013
Crear una Asamblea Popular Nacional para luchar por la nacionalización de la riqueza
Con la decepción y el rechazo desarticulando al
gobierno de Humala, volvemos a evocar los gobiernos de Toledo y el Apra. En
ambos casos el movimiento de los trabajadores enfiló contra esas
administraciones del Estado de la clase dominante, poniéndolas contra las
cuerdas y demostrando que la movilización de las masas impulsa un poder
alternativo al poder de los opresores. Tanto uno como el otro fueron repudiados
por la población, reducidos a índices de aprobación irrisorios, y solo
concluyeron su período gracias a la conocida voluntad de la
dirección política de nuestro movimiento, que siempre se niega a barrer con los
gobiernos anti-populares porque está especulando con sus propias postulaciones
parlamentarias y municipales.
Esta vez ocurre exactamente lo mismo. Como Toledo y
Fujimori en décadas pasadas, la campaña de Humala fue apoyada por las
dirigencias de la Izquierda reformista, con el agravante del respaldo oficial
de la CGTP a Gana Perú, pese a su programa neoliberal expresado en el
“Compromiso de Ollanta Humala con el pueblo peruano” (marzo 2011) y la llamada
“Hoja de Ruta” (mayo 2011). Luego Humala ha gobernado desde un inicio con la
guía de la Confiep y un pacto tácito con todos los partidos reaccionarios, pero
lejos de rectificar completamente esa línea de subordinación a la burguesía, la
dirección de la CGTP (PC y Patria Roja) y el Frente Amplio de Izquierda están
comprometidos en salvaguardar a este gobierno reaccionario hasta las elecciones
del 2016. No podría ser de otra manera, cuando el mismo Frente Amplio está
integrado por grupos burgueses como Ciudadanos por el Cambio (Lerner Ghitis) o
Fuerza Social (Villarán).
Esa es la razón por la que a todos los gremios y
frentes de defensa en huelga la burocracia de la CGTP los abandona sin
solidaridad ni perspectiva unitaria. Porque la unidad de las huelgas
indefinidas aisladas debería conducir lógicamente a la convocatoria de una
Huelga General Indefinida que arranque al gobierno conquistas fundamentales
para la clase obrera y el pueblo, pero eso significaría contar con una
dirección clasista y la actual es una dirección claudicante y pro-sistema.
Por un gran organismo de poder proletario
Este Paro Nacional de un día está convocado por el
Comité Nacional Unitario de Lucha. El CNUL reivindica ser la convergencia de la
CGTP, CUT, Frentes Regionales, Femucarinap, FEP, Organizaciones estudiantiles y
juveniles, Rondas Campesinas, Coordinadora del Vaso de Leche Metropolitana,
Movimiento Sin Techo, Trabajadores de transporte público y carga, Coordinadora
Nacional de Derechos Humanos y organismos políticos como el FAI. La medida establecida
por la cúpula sindical, tremendamente limitada y pensada solo como válvula de
escape para la indignación popular, se inscribe en la concepción burocrática de
aparentar combatividad, proteger al gobierno de turno y garantizar la
gobernabilidad burguesa. De lo contrario la CGTP y el CNUL organizarían una
Huelga General Indefinida. Los trabajadores, sin embargo, saldrán ese día a las
calles con el mismo espíritu de lucha por todos conocido.
El CNUL es, por otro lado, un organismo progresivo
para el movimiento obrero y popular. Aunque esté lejos de representar al
movimiento en su totalidad y funcione bajo la férula de la alta casta
inamovible de la CGTP y la CUT, abre la probabilidad de una auténtica dirección
del proletariado peruano. Pero esta dirección solo será posible si el CNUL se
convierte en un producto de la democracia proletaria. Si esa dirección es el
resultado de un organismo que realmente aglutine a todos los organismos
populares vivos en todas las regiones y si esa dirección es elegida mediante
los mayores procedimientos democráticos desde las bases. Y ese órgano de poder puede
y debería ser una Asamblea Popular
Nacional, que el CNUL tiene la capacidad y la obligación de convocar. De
otro modo se estará repitiendo la historia del movimiento de masas peruano, constreñido
y esterilizado por la burocracia reformista, como el actual ejemplo de los Encuentros
Nacionales de Frentes Regionales y otras organizaciones.
Esa misma burocracia se reúne periódicamente en estos
Encuentros, donde los sectores controlados tanto por el PC como por Patria Roja
pactan siempre la misma línea oportunista hacia la burguesía y su gobierno, tal
ha sucedido en el XVI Encuentro de este mes. Para sintetizarlo diremos que el
Encuentro fue convocado con el fin de plantear un “dialogo alturado, democrático y directo” con el gobierno,
pretendiendo que “cumpla sus promesas”,
como si Humala no hubiera prometido un gobierno neoliberal por el que la misma Izquierda
llamó a votar. Sin embargo se proclama: “No
al continuismo neoliberal” y “Por una
salida democrática, patriótica, descentralista, desarrollo con justicia social,
regeneración moral del país”; línea que defienden desde los años de la
dictadura y cuyas abstracciones no quieren decir más que la búsqueda de un
gobierno capitalista keynesiano para perpetuar el Estado seudo-democrático de
la clase opresora. La propia “Defensa de
la soberanía” que se plantea carece de todo sentido si no significa la
nacionalización sin pago de todas las empresas imperialistas y del gran capital
del país; pero sí encontraremos entre sus consignas el apoyo a los proyectos de
cooperación inter-burguesa en América Latina, como “UNASUR, CELAC, CAN y ALBA”. Discurso demo-liberal pero no lucha
por un poder proletario, ideología liberal pero no socialista revolucionaria,
es todo lo que las cúpulas reformistas pueden ofrecerle a los trabajadores.
Así, al día de hoy, incluso reuniendo un amplio espectro
de dirigentes de organizaciones populares, los Encuentros de Frentes Regionales
no son, ni por su estructura ni por su programa, el organismo obrero y popular
representativo y clasista que el movimiento de masas necesita en el Perú. Solo
un organismo como la Asamblea Popular Nacional, donde sus delegados sean
elegidos y revocables en cualquier momento en asambleas democráticas de bases, puede
reclamar para sí la representatividad real del pueblo.
Con una Plataforma clasista
Al hilo de esa línea reformista, las reivindicaciones
oficiales de este Paro son todas defensivas, como la derogatoria de las peores
leyes con que Humala y otros gobiernos han perjudicado a los explotados. Pero
los revolucionarios nunca podemos pretender únicamente regresar a una ya nefasta
situación anterior; siempre tendremos una Plataforma anti-capitalista que levantar:
1. Fin de la política privatizadora: Ninguna concesión
más.
2. Nacionalización sin pago de las transnacionales y
la gran empresa, bajo control de sus trabajadores.
3. Estatización de todo el comercio exterior del país.
4. Control directo de todas las empresas estatales por
sus trabajadores.
5. Anulación de los Tratados de Libre Comercio.
6. Salud y educación públicas, gratuitas y de calidad,
bajo control de las organizaciones populares.
7. Salario que cubra la canasta familiar.
8. Completa estabilidad laboral. Nombramiento de todos
los contratados.
9. Desaparición de los services.
10. Plan general de obras públicas para un pleno
empleo de calidad.
11. Gas, combustibles y servicios públicos a precios
populares.
12. Acceso universal a la vivienda.
13. Tierra y financiamiento para el campesinado.
14. Desconocimiento de la Deuda Externa.
15. Ruptura con los gobiernos imperialistas, con el
FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC, la APEC.
La lucha por crear un gran organismo de poder
proletario no tendría futuro si no luchamos por construir la vanguardia
política de los trabajadores: un partido
obrero revolucionario que pueda liderar una insurrección de masas. Este es
el objetivo estratégico central para los luchadores marxistas y el único que
puede garantizar en cierto plazo la derrota definitiva de la burguesía. La
burocracia oportunista no lo creará, pero sí le exigimos: ¡Completa ruptura de
la CGTP y el CNUL con el gobierno y los partidos burgueses! ¡Convocar una Huelga General Indefinida!
Este gobierno, con el apoyo de todos los partidos
reaccionarios del Congreso, ha asesinado a decenas de activistas populares:
¡Alto a la represión! ¡Comités de Autodefensa en todas las movilizaciones!. El
Congreso y el Poder Judicial son permanentemente repudiados por la población:
¡Fuera el Congreso y el Poder Judicial! ¡Asamblea Popular Nacional y Tribunales
Populares!. El Ministro de Economía no es más que un esbirro: ¡Contra el
Gobierno en pleno, por la expropiación de las transnacionales y la
socialización de la economía: luchar por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular!
Setiembre 20 de 2013
REVOLUCIÓN PERMANENTE
(Publicado también como Editorial de Revolución Socialista # 9 - Setiembre 2013)
(Publicado también como Editorial de Revolución Socialista # 9 - Setiembre 2013)
julio 06, 2013
julio 03, 2013
Derrotar la ofensiva del Gobierno luchando en frente único
Compañeros trabajadores:
El gobierno de Ollanta Humala y
el Partido Nacionalista, otro gobierno que representa en la historia peruana a
la clase dominante vasalla del imperialismo, viene impulsando ahora una serie
de medidas anti-populares que se añaden a la política neoliberal aplicada desde
el primer día. Entre otras, el proyecto de Ley del Servicio Civil, el proyecto
de Ley Universitaria o el regreso del Servicio Militar Obligatorio. La Ley del Servicio Civil, en
concreto, será un instrumento de mayor precarización laboral para los empleados
públicos, porque:
- Acentúa la inequidad
Incrementando la segmentación de
los trabajadores:
Art. 2°: “Los servidores civiles
de la entidades públicas se clasifican en los siguientes grupos: a) Funcionario
público. b) Directivo público. c) Servicio Civil de Carrera. d) Servidor de
actividades complementarias. En cualquiera de estos grupos pueden existir
servidores de confianza”.
Fomentando el trato preferente al
personal de confianza:
Art.8°: “En el caso de los
servidores de confianza, el proceso de selección se limita al cumplimiento del
perfil establecido para el puesto y no requieren aprobar un Concurso Público de
Méritos”.
- Vulnera el derecho al
trabajo
Art.49-k: “Son causales de
término de servicio civil: k) Supresión de puesto debido a causas tecnológicas,
estructurales u organizativas entendidas como las innovaciones como las
innovaciones científicas o de gestión (…)”
- Violenta el derecho de
huelga
Art. 41: “Las organizaciones de
servidores civiles deben coadyuvar en el propósito de mejora continua del
servicio al ciudadano y no afectar el funcionamiento eficiente de la entidad o
la prestación del servicio”.
Art. 45-2: “El ejercicio del
derecho de huelga permite a la entidad pública, la contratación temporal y
directa del personal necesario para garantizar la prestación de los servicios y
actividades esenciales para el funcionamiento de la entidad”.
No permitamos que los ataques de
la patronal estatal o las patronales privadas sean exitosos. Tenemos que
avanzar en la conquista y reconquista de reivindicaciones, y no en cambio
descender hacia peores condiciones de vida, menos todavía por falta de capacidad
combativa. Solo con una lucha de los trabajadores en frente único, contra todos los políticos reaccionarios, podemos
salir airosos. En estas luchas la gran responsabilidad se encuentra del lado de
la dirigencia de la CGTP, de quien debemos exigir la máxima firmeza y
radicalidad, pues toda reacción tardía o timorata equivale a traicionar al
movimiento.
No es con marchas o paros de un
día como los trabajadores avanzaremos y venceremos. Sino con la voluntad
resuelta de arrinconar al gobierno de turno, preparando y ejecutando con
eficiencia una Huelga General Indefinida
para alcanzar conquistas históricas como la nacionalización sin pago del gran capital, para buscar convertirnos
en poder alternativo al poder de la burguesía. Debemos organizar Asambleas
Populares en cada barrio, distrito, provincia y región, centralizándolas en una
Asamblea Popular Nacional que sea una
auténtica expresión de poder obrero y popular. Porque el único camino que
tenemos los explotados para conseguir nuestra emancipación es generar los
gérmenes de poder proletario hacia un Estado
de los Trabajadores, porque nada podemos esperar de los explotadores y sus
instituciones.
La CGTP
y la CUT están impulsando un Comando Nacional Unitario de Lucha. Que este
órgano se convierta en una auténtica dirección de las masas, integrando a todas
las organizaciones populares del país, y no sea un membrete vacío o un aparato
burocrático más,
con una política claudicante y un funcionamiento antidemocrático, como nos
tiene acostumbrados la cúpula oportunista de la CGTP (PC y Patria Roja – Frente
Amplio). La misma dirigencia que llamó a los trabajadores a apoyar masivamente
al represor y neoliberal Humala, como en el pasado lo hicieron con Toledo
(2001) y Fujimori (1990), y hoy lo hacen con Villarán – Fuerza Social y
Ciudadanos por el Cambio del magnate Lerner Guitis, organizaciones burguesas
que los reformistas seudosocialistas tratan de hacer pasar como populares. ¡Ruptura de la CGTP con todos esos
políticos capitalistas!
¡Hacia una Huelga General
Indefinida!
¡Crear una Asamblea Popular
Nacional!
¡Organizar un partido obrero
revolucionario!
1 de julio 2013
REVOLUCIÓN
PERMANENTE
junio 14, 2013
1 de mayo 2013: ¡Socialismo o Barbarie!
La crisis económica y financiera
de 2008-2009 fue superada temporalmente a escala mundial debido a los obsequios
de los estados capitalistas a sus grupos bancarios y automotrices. Pero estos
paliativos preparan nuevas crisis mundiales. En los Estados Unidos y China el
crecimiento se desacelera. En Japón y Europa la recesión continúa. Algunos
países europeos (Portugal, España, Grecia...) continúan en colapso.
La supervivencia del capitalismo
condujo a la peor regresión social. Para preservar sus ganancias cada burguesía
ataca a los trabajadores, a los jóvenes, a los extranjeros... El proceso no
tiene fin: en feroz competencia entre sí, cada paso adelante de una burguesía
en contra de los trabajadores debe ser inmediatamente igualado y superado por
otras.
La supervivencia del capitalismo
está agravando las desigualdades y el derroche hasta el absurdo; de un lado hay
carencia de todo, de otro se producen demasiadas mercancías con desprecio por
hombres y recursos.
La supervivencia del capitalismo
es la carrera armamentista, las tensiones en el este de Asia, es la
intervención militar de las potencias imperialistas para proteger sus intereses
en África y otros lugares. El estado sionista continúa la colonización de
Jerusalén Este y Cisjordania, ahogando la economía de los territorios con la
ayuda del gobierno islamista egipcio; ataca Gaza cuando quiere. El Ejército
israelí está incluso amenazando con atacar Irán con la bendición del Partido
Demócrata en los Estados Unidos, en el poder, que los socialdemócratas y los
restos del estalinismo hacen pasar por progresista.
La supervivencia del capitalismo
está exacerbando el nacionalismo y la xenofobia, el resurgimiento de los
partidos fascistizantes y fascistas, los partidos clericales que azuzan a los
trabajadores entre sí para proteger a los ricos y a los explotadores. En
Grecia, la Golden Dawn fascista, financiada por los capitalistas y con ayuda de
la policía, ataca físicamente a los trabajadores inmigrantes que sirven de chivos
expiatorios.
En todas partes, los
trabajadores, los jóvenes, las mujeres, tratan de resistir, pero la lucha se ve
dificultada por las traiciones de los dirigentes sindicales y de los partidos
"reformistas". Donde existen partidos "laboristas", "socialistas"
o "comunistas", hacen creer que las elecciones serán suficientes para
mejorar el capitalismo. Cuando llegan al poder, continúan la misma política -
tanto en casa como en el extranjero - que los partidos burgueses. El gobierno
ANC-Partido Comunista en África del Sur disparó contra los mineros en huelga.
El gobierno Partido Socialista-Partido Radical-Verdes hizo la guerra
imperialista en Malí (y el PCF y el PdG no votaron en contra).
En China, el PCCh no es más que
el envoltorio de los capitalistas luego que el capitalismo fue restaurado por
la burocracia estalinista. El gobierno del Partido "Comunista" chino
está intentando contener a través de los «sindicatos» y la represión policial,
al gigantesco proletariado que ya comenzó a luchar para limitar la explotación
despiadada y, de esta manera, la propia amenaza totalitaria misma.
A nivel mundial, las burocracias
sindicales, en nombre del interés nacional, están de acuerdo en negociar acerca los ataques patronales y los gobiernos a su
servicio. Cuando las relaciones sociales se tensan, ellos canalizan el
descontento en una "jornada de acción" y "huelgas
renovables" empresa por empresa, para evitar una huelga general que
desataría la fuerza del proletariado contra los patronos y el Estado burgués.
En Grecia hay que añadir la división frenética de filas de los trabajadores por
el partido estalinista KKE y el sindicato PAME.
El resurgimiento del nacionalismo
burgués en América Latina, en ninguna parte, incluyendo Venezuela y Bolivia, en
realidad rompió con el imperialismo, y mucho menos ha tocado la propiedad de
los capitalistas locales y terratenientes. En África del Norte y Oriente Medio
los trabajadores y los jóvenes se alzan contra el desempleo, la corrupción, la
represión policial y la sumisión a las potencias imperialistas, tanto de los
regímenes salidos del panarabismo burgués como de las monarquías clericales. En
Túnez y Egipto las masas fueron capaces de derribar a las dictaduras. Pero están
enfrentados a los partidos islamistas que defienden la propiedad privada
apoyándose en el ejército y la policía. Si los imperialismos
ruso y chino siempre defienden al sangriento régimen Baaz, los imperialismos
norteamericano y europeo dependen de los islamistas en Siria y Túnez, Egipto y
Libia, para aplastar la revolución social.
Las luchas espontáneas muestran
la dirección correcta, pero no pueden por sí solas asegurar el derrocamiento
del capitalismo y abrir la perspectiva del socialismo mundial. Se necesitan
partidos realmente comunistas, internacionalistas, unidos en una Internacional
obrera revolucionaria. Estos partidos deben basarse en un programa de
independencia de la clase obrera en relación con las otras clases de la
sociedad, en la lucha contra la clase capitalista y en la alianza con el
campesinado y la juventud estudiantil.
¡Proletarios de todos los países,
uníos por los consejos obreros y populares, por los gobiernos obreros basados
en los consejos, por la revolución socialista, por la destrucción del Estado
burgués, por la expropiación de los grupos capitalistas y grandes
terratenientes!
1 de mayo 2013
Colectivo
Revolución Permanente
(Francia, Austria, Perú)
http://www.revolucionpermanente.com
mayo 31, 2013
Para terminar con el capitalismo. Por el comunismo.
Para
terminar con el capitalismo
Por
el comunismo
Plataforma
del Grupo Marxista Internacionalista,
adoptada
por su 1era. Conferencia, París, abril 2013
La Conferencia de abril de 2013
de los militantes del CCI (T) y de GB, al término de un año de aproximación y
trabajo en común en Francia:
·
Protocolo
(abril de 2012), asamblea común (septiembre de 2012), reunión mensual de una
dirección provisional común, publicación de un boletín interior común,
artículos comunes en los boletines CPFC y RS
·
Posiciones
sobre la "cumbre social" (enero de 2012), sobre la elección
presidencial (mayo de 2012), sobre las elecciones legislativas (mayo de 2012),
el automóvil (septiembre de 2012), el "pacto social" (noviembre de
2012), la siderurgia (diciembre de 2012), la inmigración (diciembre de 2012), el
matrimonio homosexual (diciembre de 2012, enero de 2013), el acuerdo de
flexibilidad (enero de 2013), la enseñanza primaria y secundaria (enero,
febrero de 2013), la enseñanza superior y la investigación (febrero de 2013)
e internacionalmente con el Colectivo Revolución Permanente:
·
Sobre
la revolución en el Magreb (abril de 2012, febrero de 2013)
·
Sobre
las huelgas en Sudáfrica (agosto de 2012)
·
Sobre
las elecciones en Venezuela (octubre de 2012)
·
Sobre
la intervención israelí en Gaza (noviembre de 2012)
·
Sobre
la intervención de nuestro imperialismo en Malí (enero de 2013)
decide constituir el Grupo
Marxista Internacionalista sobre las bases siguientes.
Nuestro
objetivo es el comunismo
Nuestro objetivo es el comunismo,
es decir, un modo de producción sin clases sociales y sin desigualdad, sin
Estados y sin fronteras, articulando un alto nivel de fuerzas productivas
gracias a la ciencia y a la técnica, con la organización de la producción y la
vida social para todos los seres humanos, integrando las preocupaciones ambientales
de la especie humana como garantía de su futuro. La abundancia material, la contribución de
cada una y de cada uno a la producción en función de sus capacidades, el tiempo
liberado para la vida colectiva y personal, la planificación consciente, son
las condiciones de la igualdad real y el desarrollo individual.
El
capitalismo sienta las bases del comunismo
El capitalismo es un modo de
producción que tuvo por mérito histórico crear las condiciones de su propio
rebasamiento en dirección del modo de producción comunista. Por una parte, por la industria moderna y la
aplicación de la ciencia a la producción, la puesta en relación de todas las
sociedades antes aisladas por el mercado mundial, la mejora de los medios de
transporte y comunicación y la mezcla migratoria; por otra parte, por la
destrucción de las relaciones pre-capitalistas, el socavamiento involuntario
del patriarcado, el engendramiento de una clase social mundial potencialmente
revolucionaria a pesar del fetichismo y la enajenación, de las que son víctimas
todas clases en el capitalismo, a pesar de la soberanía económica, política e
ideológica de la burguesía, de que son víctimas las demás clases y
especialmente el proletariado moderno.
Sin embargo, el capitalismo,
incluso en su período progresista, cuando la burguesía ascendente chocaba con
las antiguas clases dominantes, la monarquía y la religión existente, sigue
siendo una sociedad de clases, basada en la explotación, el saqueo del mundo,
el empobrecimiento y la precarización de los productores, la opresión de las
naciones minoritarias y la esclavización de los pueblos conquistados, la subyugación
de las mujeres y jóvenes...
Con el modo de producción
capitalista ya aparecen crisis económicas de un nuevo tipo, que son
caracterizadas no por la sub-producción (de valores de uso), sino por la sobreproducción
(de valores de intercambio). Los factores
de crisis son el atesoramiento, la desproporción de los distintos productos, la
insuficiencia de las salidas, la especulación, el sobreacumulación de capital, el
aumento de la composición orgánica del capital... Algunas crisis económicas
permanecen confinadas a un país o a varios países, pero las más graves toman
una dimensión mundial. La causa inmediata que las desencadena es variable, pero
la acumulación de capital y la tasa de ganancia desempeñan un papel central en
su desencadenamiento como en su reabsorción.
El
callejón sin salida del capitalismo en la fase imperialista
Desde hace más de un siglo, el
papel progresista del modo de producción capitalista se acabó, como lo
analizaron en ese momento Luxemburgo (1911), Bujarin (1915), Lenin
(1916)... Los modos de producción pre-capitalistas
se dislocaron en todo el mundo. Si las formas arcaicas de propiedad,
explotación y distribución distan mucho de haber desaparecido, perdieron su
coherencia ya que todas las formaciones sociales están ahora sujetas a la
dominación de las relaciones capitalistas de producción.
En adelante las empresas alcanzan
tal tamaño que mantienen vínculos directos e intensos con su Estado burgués y
pueden entenderse entre ellas para compartir los mercados. Se vuelven
internacionales en el sentido de que explotan a los trabajadores de varios
países y venden más allá de su país de origen, o incluso de su continente de
origen (es el caso de la fracción hegemónica de la burguesía francesa
simbolizada por el CAC 40 de la Bolsa de París). Las grandes empresas
capitalistas toman una dimensión financiera incluso cuando son de origen
industrial o comercial (sociedades por acciones, cotización en bolsa,
constitución de grupos y gestión de un conjunto de empresas, colocación de la
tesorería, especulación, vínculos duraderos con bancos y compañías de seguros,
fundación de filiales bancarias y sociedades de crédito en los grupos
industriales y comerciales, etc.). Cuando el capitalismo entra en la fase imperialista,
toma características parasitarias y rentistas.
La decadencia del capitalismo
procede de una contradicción creciente entre las fuerzas productivas y las relaciones
de producción capitalistas. Al
sobrevivir gracias a las traiciones de las burocracias obreras, el capitalismo prosigue
su tendencia a la internacionalización y a la socialización de la economía de
manera desigual, incompleta, deforme y reversible: dominio de la mayoría de las
actividades económicas por gigantescos grupos capitalistas transnacionales, responsabilidad
de la formación y reproducción de la fuerza de trabajo por el Estado (o por organismos
de seguridad social bajo su iniciativa y control), acuerdos regionales entre
Estados (UE, TLC, MERCOSUR, ASEAN...), constitución de organizaciones
interestatales de vocación mundial (el FMI, BM, OMC, BRI...).
El
capitalismo decadente obstaculizó el desarrollo de las fuerzas productivas
El capitalismo de la época
imperialista manifiesta su carácter reaccionario mediante la regresión política
e ideológica de la burguesía: multiplicación de los estados nacionales mientras
que antes fue capaz de unificar Alemania, Italia o los Estados Unidos; clericalismo
y obscurantismo cuando antes llevó la lucha por la ciencia y contra la
religión; restricción de las libertades democráticas mientras que antes luchó
en nombre del gobierno del pueblo contra la monarquía absoluta.
El capitalismo en declive
obstaculiza las fuerzas productivas con la subordinación al beneficio, el
mantenimiento del Estado nacional (especialmente retrógrado en un continente fragmentado
como Europa, donde las fronteras se multiplicaron al final del siglo XX), con
las operaciones de mantenimiento del orden imperialista (con o sin el aval de
la ONU, en buen número con la participación del ejército francés), con las
rivalidades entre las potencias imperialistas (de las que ahora son parte Rusia
y China) que han alimentado los "conflictos étnicos" o
"religiosos" más crueles en África, en Europa (estallido de
Yugoslavia) y en Oriente Próximo. La
supervivencia del capitalismo implica el derroche de las fuerzas productivas
por el apartamiento permanente de una parte significativa de la población, la
publicidad, la hipertrofia de los instrumentos de control, represión y
encarcelamiento, el militarismo, las guerras, las crisis económicas, la
contaminación, el recalentamiento climático, la desertización, el
empobrecimiento de la biodiversidad...
La
destrucción periódica de las fuerzas productivas es la condición de los
períodos de acumulación del capital
Más aún que en la época del
capitalismo ascendente, las crisis económicas y los conflictos entre las
burguesías dominantes tienden a tomar un carácter mundial. La crisis histórica del capitalismo no
significa que ningún país pueda desarrollarse, ni que el crecimiento económico
sea imposible. Por la destrucción de
capital bajo todas las formas (capital dinero, capital constante, capital
variable, capital mercancía), las grandes crisis económicas mundiales (1873, 1929,
1973, 2008...) y las guerras imperialistas (1914, 1939...) vuelven a repartir
el mundo entre las principales burguesías y crean las condiciones de las fases
de crecimiento mundial. Mientras no se le
haya derribado, la humanidad pagará un precio cada vez más exorbitante por la
supervivencia del capitalismo.
La crisis de 1929 solo se superó
por las derrotas del proletariado (en China, la URSS, Alemania, en España...),
la economía armamentística y la preparación de la guerra por Alemania bajo
Hitler, Japón bajo Hirohito y Estados Unidos bajo Roosevelt; las destrucciones
colosales debidas a la guerra (en Europa y Asia); y después de la guerra la
economía armamentística y la "guerra fría" de Estados Unidos contra
el Estado obrero y la revolución en Asia o América Latina.
El período de acumulación que
acompañó la hegemonía norteamericana de post-guerra, y su rescate, con la ayuda
de la burocracia del Kremlin, del capitalismo en Europa Occidental y en Japón,
permitió el mejoramiento del nivel de vida de la clase obrera en los centros
imperialistas, ya que se basó en el mecanismo de la plusvalía relativa (el
aumento de la productividad del trabajo) y la explotación de los países
dominados. Estas ganancias pudieron servir para legitimar el reformismo de los
partidos y sindicatos corrompidos por la burguesía imperialista (en forma de
"sueño americano" o más prosaicamente de "grano a moler"). Sin embargo, las concesiones a los
proletariados de los países imperialistas para contener la revolución y
garantizar la reproducción de las relaciones de explotación, la supervivencia
de la URSS gracias el heroísmo de su proletariado, a la expropiación del
capital en Europa Central, en China, Vietnam y Cuba, el renacimiento de los imperialismos
alemán y japonés, la dislocación del sistema monetario internacional basado en
el dólar, la reducción de la tasa de ganancia, produjeron la crisis económica
mundial de 1973. Ésta no se superó más que
a través de los ataques victoriosos contra la clase obrera en los países imperialistas
(por ejemplo, en Francia, es el Gobierno de Unión de Izquierda – que incluía al
PS y el PCF – el que hace remontar la tasa de ganancia a partir de 1982), y por la derrota gigantesca de los productores
de los Estados obreros degenerados (con la restauración del capitalismo en
Alemania del Este en 1989, en los países de Europa Central y en Rusia en 1991,
en China en 1992... bajo la presión de la burguesía mundial conducida por el
imperialismo norteamericano).
La crisis de 2008 solo se superó
por nuevos retrocesos de los proletariados de Japón, Europa Occidental y los
Estados Unidos, y el rescate nacional, país por país, de los grupos de finanzas
y del automóvil por los mismos gobiernos burgueses (y los mismos Bancos Centrales)
que alegaban el liberalismo para justificar las privatizaciones, el
desmantelamiento de los servicios públicos, la reducción del salario indirecto
o incluso del salario directo. Si, a
partir de 2010, el PIB mundial remontó y si la intervención pública impidió el
hundimiento del sistema financiero y limitó la recesión mundial, la destrucción
de capital fue insuficiente para garantizar una rectificación neta de la tasa
de ganancia. Además la influencia de las finanzas y el parasitismo no fue controlada
sino multiplicada por los préstamos gubernamentales a los bancos y las
políticas monetarias "complacientes" de los Bancos Centrales, lo que
desempeñará un papel en la próxima crisis mundial. Desde ya, los déficit y las deudas públicas
causan la depresión de la Unión Europea, el eslabón débil de las potencias
capitalistas, debido a la contradicción entre, por una parte, sus acuerdos de unificación
parcial (mercado único, euro, mecanismo europeo de estabilidad...) y por otra parte la rivalidad persistente entre
los viejos estados nacionales, especialmente entre Alemania, Francia y Gran
Bretaña (competencia fiscal, diplomacias opuestas, intervenciones militares
independientes o incluso opuestas...).
La sumisión
de los proletarios al patriotismo los condena a la sobreexplotación y a la
guerra
Las direcciones actuales de la
clase obrera tienen todas en común querer supeditar los explotados a sus explotadores,
de dividiéndose según la fracción de la burguesía que cortejen. En Francia,
aunque todos los reformistas defienden la "ciudadanía" (es decir, la
colaboración de clases), "la nación" (es decir, su burguesía) y
"la República" (es decir, el Estado burgués), el PS apuesta al
capital francés más mundializado y europeo, mientras que el PCF y el PdG
defienden más bien el capital menos concentrado y más nacional.
Ahora bien, el proletariado no
tiene que elegir entre las distintas burguesías nacionales, ni entre "keynesianismo"
o "neoliberalismo". Ningún
cambio de forma del Estado burgués (como una "6ta. República" en
Francia o el "bolivarianismo" en Venezuela), ninguna "política
económica" en el marco del capitalismo, ni la austeridad presupuestaria ni
la reactivación inflacionista, mejora la suerte de los asalariados. La sumisión de los productores a sus explotadores,
la aceptación de la competencia con las empresas rivales y con otros países, a
través del “dumping fiscal”, de la "guerra de divisas", de las
restricciones a la inmigración, de la carrera sin fin de la competitividad
nacional, del proteccionismo retrógrado (sea a escala continental como lo
preconiza el PS o sea a escala francesa como lo preconizan el PCF y el PdG), no
pueden rejuvenecer el capitalismo e impedir la crisis económica. Más que nunca, en tiempos de crisis, los
social-traidores ayudan a los capitalistas y dividen a los trabajadores. Por lo tanto, toda "política de
inmigración", toda "política económica" exige sacrificios de
parte de los trabajadores y divide sus filas.
La clase
obrera es la única clase revolucionaria
No habrá crisis final que se
llevará al capitalismo sin intervención consciente de la humanidad. Sólo la revolución socialista puede poner fin
al imperialismo.
La clase obrera es el producto
del modo de producción capitalista.
Contrariamente a lo que afirman los partidos reformistas para justificar
su oportunismo, no se redujo espectacularmente.
La clase obrera no se limita a los obreros de la industria
manufacturera: está formada por todos trabajadores asalariados cuya fuerza de
trabajo es comprada por el capital independientemente de su calificación, del tipo
de trabajo (material o no) y de la especialización del capital que lo emplea (industria,
comercio, finanzas). La clase obrera
crece a escala mundial numéricamente con la acumulación mundial del capital,
aunque su extensión se acompaña, debido al aumento de la composición orgánica
del capital, de un ejército de reserva mundial y, debido a la concentración y
la centralización del capital, del desarrollo de una nueva pequeña burguesía
(asalariada) que sirve al encuadramiento jerárquico de los proletarios en la
empresa capitalista y en la función pública.
La clase obrera es el único sepulturero
posible del modo de producción capitalista, como lo anunciaron a partir de 1838
el movimiento cartista en Gran Bretaña y la revolución de 1848, luego la Comuna
de 1871 en Francia y lo confirmó la revolución rusa en octubre de 1917. En
efecto, la burguesía ya había renunciado a la revolución democrática en 1848 en
Alemania, se había revelado incapaz de emancipar a los negros del Sur de
Estados Unidos en 1865, había fracasado en la revolución rusa de 1905. Más aún, cuando el capitalismo entra en
declive, la burguesía se vuelve reaccionaria.
En adelante, la única clase revolucionaria es la clase obrera y no los
campesinos, los desclasados, los estudiantes o los cuadros. Por una parte, el proletariado es la única
clase social realmente mundial en el momento en que el Estado nacional se
convierte en un freno al desarrollo de las fuerzas productivas. Tiene, él solo, la capacidad de derribar el
capitalismo y de construir el socialismo, por su número, su lugar central en la
producción, su concentración en grupos capitalistas gigantescos, su oposición
frontal al capital que lo explota. Las
otras clases o capas sociales no pueden desempeñar duraderamente un papel
independiente, deben, en último análisis, adherirse a una de las dos clases que
polarizan las formaciones sociales contemporáneas, a la burguesía o al
proletariado. Esta es la razón por la
que el partido revolucionario no es el "partido de las luchas", un
milhojas de anticapitalismo, ecologismo, feminismo...
Nuestra
estrategia es la revolución permanente
La revolución permanente
(sistematizada por Trotsky) es la estrategia que corresponde a la fase imperialista. Ella parte de la lucha de clases
mundial. Abandona el “frente único
antiimperialista”, ya que establece que la revolución, incluso en los países
que no conocieron revolución democrática, debe ser dirigida por la clase obrera
en alianza con el campesinado trabajador, los estudiantes de las
ciudades... No puede basarse en ningún
caso en la burguesía nacional, ni en su fracción clerical más reaccionaria ni en
su fracción supuestamente democrática. De
ello se desprende que no puede haber ninguna posibilidad de apoyo electoral a
partidos como el ANC en Sudáfrica.
La realización de las tareas
democráticas en los países atrasados requiere de una dirección proletaria que
no podrá limitarse a las tareas democráticas, sino que revestirá un aspecto
socialista por el cuestionamiento de la propiedad privada. Con mayor razón, no hay
alianza con la burguesía en los países imperialistas, aunque algunas tareas
democráticas no hayan sido realizadas por la burguesía o hayan sido canceladas
por el fascismo o la dictadura militar.
La consigna de Asamblea
Constituyente puede encontrar un amplio eco cuando las masas que se vieron
privadas de todos los derechos democráticos, electorales o de organización, tiran
abajo la dictadura y buscan con qué sustituirla. Pero el movimiento hacia la Asamblea
Constituyente, que sobre todo es iniciado por las fracciones burguesas,
pequeñas burguesas y los aparatos contrarrevolucionarios que pretenden
reconstruir el Estado burgués dislocado, no puede ser utilizado tácticamente
por el partido revolucionario más que para defender abiertamente la línea de
los consejos obreros, de la toma del poder y del gobierno obrero. Si no, la Asamblea Constituyente se
transforma inevitablemente, como en Italia y Francia en 1944, como en Túnez en
2011 y en Libia en 2012, en un instrumento para impedir la aparición de soviets
y para reconstruir el Estado burgués.
Si es necesario resumir nuestro
programa, es la dictadura del proletariado.
Toda reivindicación
transitoria conduce a una conclusión: la conquista del poder
Los social-patriotas (en Francia
el PS, el PdG, el PCF, las direcciones de FO, CGT, la UNSA, FSU...), que
defienden el “interés nacional” y presentan al Estado como un árbitro sobre las
clases, desarman al proletariado ante las reestructuraciones de los grupos
capitalistas (que no tienen nada de específicamente bursátil), lo que les
conduce inevitablemente a aceptar negociar la flexibilidad para unos y los
despidos para otros.
La lucha por el comunismo
requiere de avanzar reivindicaciones transitorias que conectan las luchas
diarias a la revolución socialista.
Estas consignas colocan pues la cuestión del control obrero sobre la
producción, de la expropiación de los grandes capitalistas sin indemnización ni
rescate, del gobierno de los trabajadores. En nuestra perspectiva, la lucha por
el empleo, por el alojamiento, por la salud, por la formación, contra la
represión del Estado burgués y las bandas patronales y fascistas que le están
vinculadas, pasa por la auto-organización de los trabajadores y de los jóvenes
en los lugares de trabajo, de formación y de vida. Los soviets o consejos recurrirán a los
métodos de la revolución proletaria: huelga general, piquetes, control obrero y
popular, desarme de la contrarrevolución, manifestaciones de masas
insurrección... para instaurar el poder de los trabajadores bajo la dirección
del partido obrero revolucionario.
Las consignas democráticas e
incluso las consignas transitorias se convierten en una mistificación
reformista si se presentan, como lo hacen abiertamente LO, el NPA y el POI en
Francia, como posibles en el marco del capitalismo.
Como consecuencia de la
estrategia de la revolución permanente, los comunistas se oponen a todo gobierno
burgués, aunque sea solamente de partidos obreros burgueses, y a la
colaboración de clases, en particular bajo la forma de frente popular que,
cualquiera sea el nombre que tome, es siempre un bloque político de los
partidos obreros con la burguesía, en el terreno de las relaciones de
explotación y el Estado burgués. A la colaboración de clases, al gobierno
burgués, oponemos la perspectiva de un Gobierno Obrero, como nombre popular de
la dictadura del proletariado.
En Francia, la OCI y el PCI
revisaron el programa en nombre de la “independencia de los sindicatos",
transformada por Lambert en independencia frente a los partidos políticos, del
"frente único" transformado por Lambert en estrategia, del
"Gobierno Obrero" transformado por Lambert en gobierno de los
partidos obreros burgueses.
El Gobierno Obrero no es en
ningún caso un gobierno de social-traidores a la cabeza del Estado burgués. La
táctica del frente único obrero y la dirigida a los partidos obreros burgueses:
"rompan con la burguesía, tomen el poder" no son parlamentarias, no
se derivan de una mayoría en una asamblea burguesa. El frente único va dirigido
a las organizaciones de masas para luchar contra los capitalistas, contra su
Estado, contra sus bandas armadas, aunque sea, al principio, de manera
defensiva o por las reivindicaciones democráticas o económicas más
elementales. La lucha de clases llevada
bajo la forma del frente único desemboca, en la práctica, en la lucha
revolucionaria y el debilitamiento de las burocracias que no pueden asumirla
hasta el final. La forma suprema del frente único obrero es pues el consejo, el
sóviet.
Esta táctica está siempre subordinada
a la revolución socialista, que requiere el derribo violento del orden
existente bajo la dirección del partido obrero revolucionario.
Por la
destrucción del Estado burgués, por la dictadura del proletariado
En la época del capitalismo en
declive y la hipertrofia del aparato represivo del Estado burgués, la
transición al socialismo no puede abrirse sino con la toma del poder por el
proletariado, con el armamento del pueblo, con la insurrección, con la destrucción
del Estado burgués.
Las elecciones no pueden demoler
a la burguesía. Los trabajadores no
pueden confiar en el Estado burgués (la estrategia engañosa del PS, el PdG, el
PCF), no pueden limitarse a asustar a la burguesía para mejorar su suerte
permaneciendo explotados en el modo de producción capitalista (la estrategia
ilusoria de LO y el NPA no es más que una variante del reformismo anterior).
Deben arrancar el poder a la burguesía (la estrategia de la Internacional Comunista
y de la 4ta. Internacional). Mientras la
burguesía conserva su Estado, conserva su libertad de acción, de complotar y
reprimir, limita el alcance de las conquistas sociales y las desvía antes de
suprimirlas una por una a la primera ocasión. Además si la burguesía se siente
amenazada, recurre a golpes militar-policiales como en Francia en 1940 y en
1958, o incluso al fascismo.
Por lo tanto, el proletariado no
podría apelar al Estado burgués contra los racistas y los fascistas. En el marco del capitalismo en declive confiar
en el aparato represivo del Estado burgués es una revisión del programa y una
traición del proletariado que se enfrenta y se enfrentará más aún si intenta
emanciparse. Ahora bien, LO apoyó en
2001 a los movimientos de policías y gendarmes dirigidos por el RPR (hoy UMP) y
el FN contra el Gobierno con participación del PCF y el PS. Luego LO llamó en
2005 y 2008 a reforzar la "policía de proximidad".
Los tribunales, las distintas
policías, la gendarmería, el Ejército y los servicios secretos garantizan las relaciones
capitalistas de explotación, son utilizados diariamente contra las huelgas,
contra las manifestaciones de trabajadores y jóvenes (el GIGN y el GIPN,
constituidos oficialmente contra el gran bandolerismo, ya se utilizaron contra
empleados de correos y marineros en huelga), contra el pueblo oprimido en las
fronteras actuales (el GIGN liquidó militantes kanakos por orden de Mitterrand
en 1985), contra los países dominados, contra la vanguardia obrera organizada.
En realidad, la clase obrera y
sus aliados tienen la fuerza para amordazar a los racistas y aplastar al
fascismo en el huevo, en los lugares de trabajo y en la calle. Las masas
necesitan piquetes de huelga, milicias obreras, guardias rojas para defenderse
y lograr la insurrección que derribará al Estado burgués.
A la 5ta. República no oponemos
una 6ta. República burguesa, sino la República obrera y socialista en el modelo
de la Comuna de París de 1871 y del Congreso panruso de los Soviets de
1917. La toma del poder instaura al
Estado barato, donde cada cargo electo o electa no cobra más que un obrero
cualificado. El poder de los consejos es
el de la inmensa mayoría, donde todo(a) elegido(a) será revocable en cualquier
momento. El Estado obrero es así un
Estado que comienza a desaparecer. Si
los Consejos dirigen la economía y si la revolución proletaria se extiende al
resto del mundo, la dictadura del proletariado se disuelve en el modo de
producción socialista-comunista.
La
escisión del movimiento obrero por los "reformistas"
Para que pueda realizar sus
tareas históricas, siendo una clase subalterna y explotada, el proletariado
debe disponer de su partido. El vínculo
entre teoría comunista y clase obrera, que había sido establecido por los
esfuerzos pacientes de la Liga de los Comunistas (1847-1852), de la fracción
marxista de la AIT (1864-1872), de los partidos "colectivistas" y
"socialdemócratas" de la Internacional Obrera (1889-1914), de la
"Izquierda de Zimmerwald" (1915-1919) y de la IC (1919-1923), ha sido
desatado por las burocracias sindicales, laboristas, socialdemócratas (en el
sentido post-1914) y estalinistas. Más que nunca en la época de la decadencia
del capitalismo, el verdadero partido obrero no puede ser sino comunista.
El mérito histórico de la 2da.
Internacional (IO) es haber proporcionado un marco, bajo hegemonía marxista, a
las organizaciones de masas del proletariado, forjadas contra la burguesía en
Europa, Norteamérica y Oceanía. Pero el
período de progresos continuos del movimiento obrero tuvo también su revés, la
burocratización del movimiento obrero, cuya primera afirmación se produjo
dentro del partido faro de la Internacional, el SPD alemán, bajo la forma del
"revisionismo" (1897), vinculado al Partido Laborista británico cuyo
programa es abiertamente burgués: el socialismo a lo Webb y a lo Bernstein es
pacifista, electoralista y estatista.
Los "partidos obreros
burgueses" en el sentido de Lenin (1916) se constituyeron en todos los
países imperialistas, a partir de confederaciones sindicales, de los partidos
laboristas, y los partidos socialdemócratas (oficialmente marxistas) de la 2da.
Internacional. Reflejan las aspiraciones
de una aristocracia obrera y sobre todo el cambio de los aparatos de las
organizaciones obreras de masas en burocracias que son agencias políticas de la
burguesía en la clase obrera. Esta subordinación a la burguesía, que se
manifiesta con claridad en el apoyo a la guerra imperialista en 1914 o con la
entrada en los gobiernos “de unión sagrada" de burócratas sindicales y de jefes
social-imperialistas (en Francia los de la CGT "sindicalista-revolucionaria"
como los de la SFIO, que eran anti-marxistas de siempre o renegados del marxismo),
conduce a la escisión irreversible del movimiento obrero, entre los
internacionalistas y los social-patriotas, entre los revolucionarios y los
traidores. El "centrismo" es
la corriente política que pretende superar esta división entre los internacionalistas
y los social-patriotas, entre revolucionarios y traidores. En realidad, recogiendo el vocabulario de la
revolución, el centrismo somete en la práctica el proletariado al
"reformismo", por lo tanto a la clase dominante.
La masacre generalizada y la
revolución rusa confieren en todo el mundo un eco al comunismo, que
personifican el Partido Bolchevique y la Internacional Comunista fundada en
1919. A pesar de todo la dominación económica, ideológica, política, de la
burguesía sobre el proletariado, no desaparece, como lo demuestra la
supervivencia de las direcciones sindicales y de los partidos políticos social-patriotas
a la salida de la Primera Guerra Mundial.
Bajo el impulso de Lenin y Trotsky, este último tiene en cuenta los
fracasos de la revolución proletaria en Europa causados por la ausencia de un partido
comunista o por su inexperiencia, de la estabilización temporal del
capitalismo, de la reconstrucción de una "2da. Internacional",
exigiendo de los partidos comunistas el trabajo en los sindicatos de masas, la
participación en las elecciones, de las tácticas de frente único hacia las
direcciones reformistas para demarcarlas en la acción y no solamente por la
propaganda.
La degeneración
de la URSS y el estalinismo
Pero el aislamiento del poder de los
soviets, las destrucciones operadas por la guerra inter-imperialista, las
intervenciones extranjeras, la guerra civil, el bajo nivel económico y cultural
del país, permiten la constitución de una burocracia del Estado que escapa al
control del partido revolucionario y del proletariado industrial. La derrota de
la Oposición de Izquierda del PCUS (1924) y luego la de la Oposición Unificada
(1927), no son una pelea de herederos a la muerte de Lenin, sino una
contrarrevolución política que, preservando al mismo tiempo temporalmente
algunos acervos de Octubre (la propiedad colectiva de los principales medios de
producción, monopolio del comercio exterior...), da el poder a la capa
privilegiada de los funcionarios del Estado obrero. Ésta controla en adelante el partido que se
convierte en su cobertura, inventa la ideología anti-marxista del
"socialismo en un solo país", colectiviza brutalmente la agricultura
(1929) e instaura en el Estado obrero degenerado un régimen todavía más despótico
(1934) ejercido en nombre del proletariado, cuya cualquier actividad autónoma
representa para él una amenaza intolerable. Los dirigentes bolcheviques mismos
son calumniados, encarcelados, torturados y asesinados.
Con la contrarrevolución política
en la URSS, la burocratización del movimiento obrero internacional alcanza una
dimensión inédita. A las burocracias laboristas y socialdemócratas se añaden en
adelante las burocracias estalinistas, encapsuladas por la de URSS a la cabeza
de un Estado. Todas son órganos de la burguesía mundial en las organizaciones
resultantes del combate de la clase obrera (sindicatos, partidos obrero, Estado
obrero). La burocracia rusa combate la
revolución proletaria en todo el mundo ya que ésta conduciría a la revolución
política en la URSS y a su liquidación violenta por los trabajadores de la
URSS. Después de haber dividido al proletariado alemán ante la amenaza fascista,
con la línea ultraizquierdista del "social-fascismo" que consigue la
derrota sin combate del proletariado más potente de Europa (1933), el
estalinismo destruye la Internacional Comunista como organización
revolucionaria. Sus secciones se subordinan a la burguesía, en primer lugar en
los países dominados en nombre del "frente único antiimperialista", luego
en los países imperialistas mismos en nombre del "Frente Popular". En
cada situación revolucionaria, el partido estalinista desempeña un papel
decidido y decisivo contra la revolución proletaria: Francia 1936, España
1936-1938, Italia 1943-1945, Grecia 1944-1945... En 1944-1945, después de haber
subordinado la clase obrera a su propia burguesía y al General reaccionario de
Gaulle, el PCF desarma a los trabajadores, reconstruye el Estado burgués,
denuncia las huelgas y participa en la reconstitución del imperio
colonial. Thorez es Ministro de Estado
de 1945 a 1946. En 1968 el PCF salva a la
5ta. República contra el movimiento de la juventud y la huelga general. Participa de nuevo en el gobierno burgués de
1981 a 1984, luego de 1997 a 2002.
Por otra parte, la degeneración de
la URSS y de la Internacional Comunista, los zigzags políticos de los partidos
estalinistas, sus métodos repugnantes, el comportamiento del “Ejército
Rojo" en Alemania, la suerte de los proletarios rusos, húngaros, alemanes,
polacos, chinos, en los regímenes estalinistas, han reforzado considerablemente
la ideología dominante y asegurado la supervivencia de sus antecesores y
competidores: el Partido Laborista y la dirección del TUC en Gran Bretaña, el
SPD y la burocracia de la DGB en Alemania, el PS-SFIO y las burocracias
sindicales FO y FEN en Francia, o incluso el renacimiento del PSOE y el PSP en
España y Portugal en los años setenta.
La
bandera del comunismo revolucionario y del internacionalismo es recogida por la
4ta. Internacional
La 4ta. Internacional fue
proclamada en 1938 por los bolcheviques leninistas para solucionar el problema
de la traición de la 3ra. Internacional, añadida a la de la 2da. Internacional,
mientras que las condiciones objetivas de la revolución socialista estaban cumplidas
desde hacía tiempo. La Oposición de Izquierda Internacional de la IC, después
de haber intentado rectificar a la 3ra. Internacional de 1930 a 1933, aprendió
las lecciones de la victoria del nazismo y del cambio de orientación hacia los
Frentes Populares, que destruyó la delimitación de los comunistas
internacionalistas de los social-patriotas postrados ante su burguesía.
Si el marxismo no fue prostituido
completamente en Francia por la social-democracia a lo Guesde y a lo Mollet, ni
por el estalinismo a lo Thorez y Marchais, si el comunismo sobrevivió como
combate práctico y como programa a escala mundial, es gracias sobre todo a los
militantes de la 4ta. Internacional que lo personificaron en todos los
continentes, a pesar de las persecuciones no solamente de la burguesía mundial,
sino de las burocracias contrarrevolucionarias a la cabeza de los Estados obreros
y organizaciones de masas de la clase obrera.
El programa de la 4ta.
Internacional (1933-1940) recoge el programa de la Internacional Comunista (imperialismo
como período de guerras y revoluciones, internacionalismo, destrucción del
Estado burgués, necesidad de los soviets y del partido revolucionario,
intervención en las organizaciones de masas, trabajo con los conscriptos,
participación en las elecciones, lucha contra la opresión nacional y el dominio
imperialista, frente único obrero...).
Para tener en cuenta la lucha de clases mundial de los años 1920 y 1930,
descarta el "frente único antiimperialista" y enriquece el programa
(revolución permanente a escala mundial, convergencia del estalinismo con la
socialdemocracia, la URSS como Estado obrero degenerado, revolución política
contra la burocracia oficial, lucha contra el fascismo...).
El mejor homenaje que debe hacerse
a Ignace Reiss e Ivan Smirnov, asesinados en 1936 por los estalinistas; a Evgueni Preobrajenski, Gueorgui Piatakov e
Ivar Smilga, asesinados en 1937 por los estalinistas; a Lev Sedov, Erwin Wolff y Rudolf Klement,
asesinados en 1938 por los estalinistas;
a Lev Trotsky, asesinado en 1940 (por un agente de Stalin posteriormente
albergado por Castro); a Christian Rakovsky, asesinado en 1941 por los
estalinistas; a Jean Meichler, Pierre Guéguen y Marc Bourhis, asesinados en
1941 por los nazis; a Léon Lesoil, Henrik Sneevliet, asesinados en 1942 por los
fascistas; a Marcel Hic, Pantelis Pouliopoulos, Joseph Jacobovic, Franz Kascha
asesinados en 1943 por los fascistas; a Pietro Tresso, Jean Reboul, Abram
Sadek, Maurice Sieglman, Albert Demazières, asesinados en 1943 por los
estalinistas; a Abraham Leon, asesinado en 1944 por los nazis; a Tha-Thu-Thau,
asesinado en 1946 por los estalinistas;
a Joseph Kalandra, asesinado en 1950 por los estalinistas, y a todos los
revolucionarios víctimas de la burguesía y la burocracia cómplice, es recoger
su combate, defender firmemente el programa de la Internacional Comunista en
vida de Lenin y de la 4ta. Internacional en vida de Trotsky.
La 4ta.
Internacional es liquidada bajo la presión del estalinismo
Pero la 4ta. Internacional nunca
se convirtió en una organización de masas, como la 2da. o la 3ra. El asesinato, por la reacción, de Trotsky y
de muchos cuadros y militantes aguerridos de la 4ta. Internacional, antes y
durante la Segunda Guerra Mundial, constituye un obstáculo fundamental a la
comprensión de la situación de posguerra para la experimentada dirección de la
sección norteamericana y la joven dirección europea de la 4ta. Internacional
reconstituida. Ellas niegan tanto la estabilización política como el reinicio
de la acumulación de capital a finales de los años ’40, que parecían
contradecir el pronóstico marxista del callejón sin salida del capitalismo. La
potencia internacional del estalinismo, aureolado a la vez por la victoria de
la revolución rusa, por el combate victorioso contra el nazismo y la
resistencia armada contra los fascistas, fue otro obstáculo considerable.
Por lo tanto, la burguesía y sus
proyecciones en el movimiento obrero constituidas por las direcciones traidoras
de los partidos obreros burgueses y de los sindicatos, ejercen una presión
enorme sobre la 4ta. Internacional, que condujo a algunos de sus cuadros a
abandonar el programa comunista y a buscar atajos y sustitutos a la
construcción de la organización revolucionaria. Así pues, la dirección
Pablo-Mandel-Frank-Maitan de la 4ta. Internacional, confrontada a la
estabilización del capitalismo en Europa Occidental y Japón bajo hegemonía norteamericana
y a las expropiaciones del capital en los países de Europa Central, Yugoslavia
y China bajo dirección estalinista, rechaza en 1951 su programa de revolución
política en los Estados obreros burocratizados y de revolución permanente en
los países dominados, para regresar a la “reforma” utópica de la burocracia en
los Estados obreros degenerados, a las "reformas de estructura" en
los países imperialistas y al "frente único antiimperialista" con la
burguesía nacional en los países capitalistas dominados.
Como toda organización
revolucionaria, la 4ta. Internacional no se deja liquidar fácilmente. El SI pablista debe expulsar en 1952 a la
sección francesa (PCI) que resiste el curso pro-estalinista bajo el impulso de
Bleibtreu. El programa bolchevique leninista
es confirmado enteramente por la revolución boliviana de 1952 y por la
revolución alemana de 1953. Pero Pablo
persiste y toma las secciones norteamericana y británica, lo que implica la
escisión de una fracción "ortodoxa", el Comité Internacional de la 4ta.
Internacional en 1953.
La
fracción "ortodoxa" del trotskismo fracasa en reconstruir la 4ta.
Internacional
El CICI, reafirmando al mismo
tiempo la validez del programa de Lenin y Trotsky, no extrae el balance del
"frente único antiimperialista" y de la revolución boliviana,
abandona rápidamente el combate contra el revisionismo pablista y el centro
liquidador, adopta el federalismo y cubre los cursos oportunistas de sus
miembros en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Bolivia, Argentina, Francia...
Por lo que se refiere a Francia,
Lambert, que excluyó a Bleibtreu a pesar de la protesta del CI, conduce lo que quedaba
de la sección francesa a una capitulación hacia el nacionalismo argelino del
MNA que no tiene nada que envidiar al pablismo; transforma La Verdad, fundado como semanario de la LC (BL) en 1929 en una "revista trotskista" sin
referencia de organización y publica en su lugar el diario Informaciones Obreras
como "tribuna libre de la lucha de
clases". Lambert se adapta a
las burocracias "socialistas" de la SFIO, el FEN y FO de manera
simétrica a la adaptación de los pablistas franceses a las burocracias
"comunistas" del PCF y la CGT.
En 1963, el CI sufre la escisión
del SWP dirigido por Hansen y del SLATO dirigido por Moreno, que se fusionan
con el SI de Mandel (con el aval de Cannon) para constituir el
"Secretariado Unificado". El
SUCI sostiene sin reservas a Castro, la constitución de una burocracia oficial
en Cuba vinculada a la de Moscú. Va a
liquidar las secciones de América Latina en el castrismo y la guerrilla
rural. La SLL británico toma la cabeza
de la oposición al castrismo en el CICI pero pretende estérilmente que no hay
revolución en Cuba, seguido en Francia por el grupo de Lambert (y VO de Hardy).
En 1968, la OCI se revela incapaz de intervenir en su nombre con el programa de
la revolución proletaria, dejando el lugar a los usurpadores de la JCR y
VO. El CICI no publica ninguna
declaración sobre este acontecimiento crucial, ni tampoco más tarde.
En 1971, la SLL británica escisiona
el CICI al rechazar el frente único obrero y practicar el frente único antiimperialista
por su cuenta, recibiendo para eso los subsidios de Kadhafi, Hussein, Arafat...
En 1981, el PCI, en vez de
presentar a un candidato comunista a la elección presidencial, apoya la
candidatura de Mitterrand en la primera vuelta, afirmando que su elección
constituirá una derrota para la burguesía. Después de haber declarado que un
Gobierno de Frente Popular podía elegir otra vía que la colaboración de clases,
el PCI abraza abiertamente el reformismo (bajo el nombre de "línea de la
democracia") y su corolario en términos de partido, la unidad orgánica con
los reformistas (la "transición en el partido"). Lambert, Cambadélis y Gluckstein excluyen a
Just que, después de haberse opuesto al voto por Mitterrand en 1981 (sin convocar
a los militantes), dio a conocer en 1984 su hostilidad al cambio de orientación
abiertamente reformista. Excluido,
Stéphane Just funda en 1984, con un punado de militantes, el Comité (del que son
resultantes el CCI (T) y GB, así como el GCPOR y un pseudo "Comité"
cuyos dirigentes se incorporaron al PdG social-patriota como algunos antiguos
lambertistas). Lambert, Cambadelis y
Gluckstein fundan en 1985 un MPPT que denuncia "las soluciones
extremas". El PCI pierde en 1986 el
control de la UNEF en favor del PS. El
PCI implica a la parte fundamental de su reagrupamiento internacional (CI-CIR)
en el revisionismo y la liquidación. Por
ejemplo, la organización canadiense se disuelve en el NPD, la organización
brasileña se aproxima a Lula en el momento en que un ala del PT se rebela y la
organización argelina se degrada con los islamistas del FIS.
Por otro lado, si el SU en 1963,
bajo la tutela de Mandel, presenta un carácter ecléctico y federativo,
numerosas las organizaciones nacionales heredan el ejemplo pervertido de los
partidos estalinistas (y del mito de un Partido Bolchevique monolítico). Sus
pequeños aparatos escapan así al control de la base y el propio jefe supremo
escapa al control del aparato. Eso les
permite mantener relaciones a espaldas de los militantes y de la clase obrera,
con los burócratas, la francmasonería, los jefes nacionalistas, o incluso con los
dictadores antiobreros de los países dominados. La construcción de la Internacional,
en vez de ser el primer motor de la orientación comunista, solo sirve en
general de apoyo mercenario al grupo nacional más grande. La calumnia y la violencia son utilizadas
sistemáticamente por Healy y por Lambert contra sus opositores.
Los
partidos social-patriotas no desaparecieron
Los partidos
"reformistas" no son partidos que hacen reformas, como lo pretendía
Lambert (y como lo repite la CLAIRE del NPA).
Son partidos que, a pesar de su origen obrero, efectúan una política
capitalista, tienen un programa burgués. No tienen ningún programa ni teoría
propios. Como necesitan una ideología para revestir su unión con la clase dominante, toman
prestados, según las circunstancias, el keynesianismo del siglo XX, el “socialismo”
estatal y el liberalismo político del siglo XIX, el republicanismo del siglo
XVIII, el cristianismo...
Los partidos políticos
"reformistas" de todos los orígenes están completados por las
burocracias social-patriotas de los sindicatos que les están a menudo vinculadas.
En algunos casos, como en Gran Bretaña, son los sindicatos incluso los que originan
el partido político obrero). A veces,
los aparatos sindicales están vinculados a partidos políticos burgueses, como
los aparatos del AFL-CIO norteamericano, la CGT argentina, la GSEE
griega... (Es el caso parcialmente de la
burocracia de FO en Francia).
En todos los casos son agencias
de la burguesía entre los trabajadores y los jóvenes. Antiguamente se atribuían
falsamente las concesiones obtenidas por la lucha de la clase obrera. En la
actualidad colaboran, en nombre del interés nacional y la amenaza extranjera,
en la flexibilidad y en los despidos, en las reducciones de los salarios y
pensiones. Como contrapartida reclaman
subsidios y puestos muy bien remunerados en la cogestión, lo que algunas
fracciones de la burguesía prevén ahorrar recurriendo directamente al
bonapartismo o incluso al fascismo.
Desde 1914, nada separa al
laborismo burgués (que domina en Gran Bretaña o en Australia) de la socialdemocracia
supuestamente marxista (que domina en Alemania o Austria). Desde 1933, la diferencia esencial entre el
reformismo laborista o socialdemócrata y el "comunismo" estalinista,
residía en el hecho de que su similar sumisión a la burguesía se efectuaba de
manera directa en el primer caso, mientras que pasaba por el vínculo de la
burocracia de la URSS en el segundo caso.
Este último matiz se suprimió en gran parte con el restablecimiento del
capitalismo en Rusia y China por las burocracias oficiales estalinistas, aunque
algunos vestigios organizativos de la galaxia estalinista, completamente aislados
y separados de las masas y de sus luchas, siguen siendo leales a los imperialismos
emergentes de Rusia y China.
Con todo, la mayoría de las
organizaciones y grupos que se reclaman del trotskismo en Francia hacen pasar al
PCF por diferente del PS y acusan al primero de complicidad con el segundo. Los
comunistas acusan a los unos como a los otros de complicidad con la burguesía,
en vez de que le unirse contra la burguesía.
A partir de 1989, el aparato
internacional del estalinismo se dislocó. Algunos componentes desaparecieron,
otros se incorporaron al ecologismo político o al fascismo, otros finalmente
tentaron sacar partido de su experiencia contrarrevolucionaria ante la clase
dominante con el apoyo de fracciones de la socialdemocracia (Oskar Lafontaine,
Jean-Luc Mélenchon) y de centristas resultantes de la destrucción de la 4ta.
Internacional: es el caso de Synaspsismos-Syriza en Grecia, de Die Linke en
Alemania, del PCF en Francia, del PRC en Italia, del PCE-IU en España...
Mientras que PS y PCF se desacreditan
en parte ante las masas, un antiguo Ministro de la 5ta. República, a la cabeza
de una fracción del PS, constituyó en 2009 el "Partido de Izquierda",
con el refuerzo de antiguos trotskistas jubilados del ex PCI (y del
Comité). Para el PdG, el capitalismo no
se cuestiona. Un simple cambio de
política francesa bastaría para solucionar la crisis mundial del capitalismo:
en este caso, como para el PCF, menos liberalismo y libre comercio, más
nacionalización con indemnizaciones y proteccionismo reaccionario. El PdG
dedica, como el PS, la mayor admiración al social-imperialista Mitterrand y,
como el PCF, al general de Gaulle. En los hechos, como los otros partidos
social-patriotas, el PdG defiende completamente el imperialismo francés y ni
siquiera oculta que quiere reforzar la Policía y al Ejército burgueses. El Frente de Izquierda, el pequeño frente popular
constituido por el PCF y el PdG con fracciones del NPA, el PCOF maoísta, "soberanistas" y "ecologistas", se presenta a
la burguesía francesa como "el
recurso" (Mélenchon, 1 de marzo de 2013) en caso de una situación
revolucionaria.
El aparato estalinista
internacional, ya sacudido por las disensiones entre burocracias oficiales
(Yugoslavia, China, Albania...) estalló
con la desaparición de la burocracia de la URSS y China. Sin embargo, la
herencia chauvinista y reaccionaria del estalinismo pesa siempre sobre el
movimiento obrero.
A escala mundial, los partidos
que sobreviven desempeñan un papel crucial en la división de las filas obreras
y la colaboración de clases. Así pues,
en Grecia, aprobando al mismo tiempo todas las "jornadas de acción"
contra la huelga general y el Gobierno Obrero y Campesino, se dividen entre las
concesiones a la UE y el exacerbado chauvinismo griego, haciéndole todo el juego
a los fascistas. Así pues, en el Magreb y al Machrek, si todos defienden al Ejército
y suscriben la Asamblea Constituyente contra la revolución socialista, ellos
oscilan entre la nostalgia del nacionalismo panarabista, la adhesión al
nacionalismo islamista y la conversión en partido "demócrata" pro-imperialista.
En Nepal todos participaron en el gobierno de unión nacional cuando la
monarquía se hundió bajo la presión revolucionaria de las masas campesinas y citadinas. Si uno de ellos se alejó es solamente porque
el ejército burgués no integró a las
tropas de la guerrilla que conducía.
En Francia, la herencia envenenada
del estalinismo se encuentra no solamente en los grupos que se reclaman de Stalin
y Thorez (PRCF, URCF, etc.) sino en el PCF y el PdG, en la burocracia de FSU y
CGT, y también, bajo distintas formas, en la línea o el funcionamiento de LO,
el NPA, el POI y múltiples sectas.
Desenmascarar
al centrismo y a los epígonos de la 4ta. Internacional
No existe más centro
internacional trotskista desde hace mucho tiempo, no hay ninguna sección que
haya sobrevivido: por lo tanto, la 4ta. Internacional murió definitivamente y
no podría ser más reconstruida que las internacionales previas. El proletariado
se vio privado completamente de dirección revolucionaria y la vía quedó libre
para la restauración del capitalismo en la RDA en 1989, en la URSS en 1991, en
China en 1992..., que van a empeorar el desasosiego político de la clase obrera
mundial y a liberar a la mayoría de los partidos obreros burgueses que
subsisten, como el PCF y el PS en Francia, de toda referencia al socialismo.
En la actualidad, en todo el
mundo, los revisionistas refuerzan a las burocracias. En Francia, es por millares que el
"trotskistas" se encuadran en la CGT, FO, Solidarios, FSU, UNSA, UNEF,
así como en el PS y el PdG.
La LCR se liquidó en 2009 en el
NPA, abandonando toda referencia incluso formal al trotskismo, pretendiendo reconciliar
a anarquistas, pacifistas, ecologistas, feministas, apareciendo como el partido
"de las luchas" globales. En
realidad, el NPA se integra a las burocracias de Solidarios, del FSU y la CGT. Por
consiguiente, sostiene sus "jornadas de acción" contra la huelga
general y como ellas confía en la ONU.
La dirección de la LCR, fuerte en
éxitos mediáticos y electorales, creyó llegado el momento de reemplazar al PCF.
No comprendió que el lanzamiento del PdG y la constitución del "Frente de
Izquierda" iban a conceder una prórroga al PCF moribundo. El NPA ha conocido escisión tras escisión de
fracciones de la ex LCR que se incorporaron al Frente de Izquierda.
LO se integra cada vez más a la
burocracia de la CGT. La dirección de LO
sigue encerrando a los trabajadores en la lucha "empresa por empresa",
apoya todas las maniobras de las burocracias sindicales, combate la huelga
general, devuelve a las calendas cualquier perspectiva política centralizada.
LO volvió a entrar en los frentes populares municipales del PCF con las ruinas
burguesas PRG y MRC, a partir de la primera vuelta de las elecciones locales de
2008.
El POI (ex PT), resultante de la
liquidación del PCI en 1991, es un minúsculo partido que pretende grotescamente
realizar la unidad de anarquistas, estalinistas, socialdemócratas y trotskistas
en su seno. En realidad está integrado a la burocracia sindical de FO. Por eso
el POI apoya todas las iniciativas de FO y adoptó el más pequeño denominador
común de todos los burócratas, el cretinismo parlamentario y el
chauvinismo. Lo distingue que es aún más
hostil a la UE que el PCF y el PdG. Para el POI el enemigo principal no está en
nuestro país, está en Bruselas y Washington. Para el POI todos los problemas
proceden, no del capitalismo mundial y las exigencias locales de la burguesía
francesa, sino de la UE o el FMI.
El POI, el NPA y LO viven cada
vez más, como el PCF, el PdG, el PS y todas las organizaciones sindicales, de
las prebendas del Estado burgués.
La característica común al PdG, a
LO y al NPA es ser obstáculos a la construcción del partido obrero
revolucionario y de la Internacional obrera revolucionaria. Desvían la búsqueda, por una fracción
avanzada de la clase obrera y juventud, de una alternativa al PS, de una
solución radical al callejón sin salida, cubriendo por su izquierda a los
aparatos contrarrevolucionarios. Aportan, cada uno a su manera, un refuerzo tanto
más precioso a las direcciones tradicionales (sindicales y políticas) que, sin
su ayuda, lo pasarían mucho peor para contener y controlar los movimientos de
la clase obrera y juventud.
Pretender restablecer la unidad
con el reformismo, o una parte del reformismo, sin haber liquidado a las
burocracias obreras, equivale a capitular ante los social-patriotas, a
renunciar a defender el programa comunista, a oponerse a la construcción de la
Internacional obrera revolucionaria. Es
lo que hizo el "centrismo" de 1914-1923, personificado por Kautsky, y
luego innumerables corrientes que terminaran también por suscribir el
reformismo, como la GR de Pivert en Francia en los años ‘30. Es lo que hizo, a su escala, la dirección
Lambert de la OCI-PCI, en vínculo con la burocracia socialdemócrata europea y
las burocracias sindicales de la FEN y FO, contribuyendo en los años ‘70 a
construir el PT en Brasil, reconstruir el PS en Francia, el PSP en Portugal, el
PSOE en España, intentando reconstruir el PSP en Polonia, luego liquidando en
los años ‘80 el PCI en favor del MPPT-PT-POI.
Es lo que hacen también todos los centristas que afirman que es
necesario construir partidos cajón de sastre como el NPA o el POI, no
delimitados del reformismo, del social-patriotismo y del social-imperialismo. Es lo que hacen las sectas maoístas y neo-estalinistas
nostálgicas del tiempo en que Stalin y su suplente Thorez podían hacer tragar
el Frente Popular y el apoyo a Gaulle a los trabajadores, pero también los
oportunistas de La Respuesta y LO que quieren salvar al PCF y hacer revivir al
antiguo partido estalinista una edad de oro nunca precisada y en cualquier caso
pasada.
Preparar
la revolución socialista
Construimos el partido obrero
revolucionario a escala mundial.
Interviniendo en un país imperialista, tenemos por tarea particular
defender con vigor la parte extranjera de nuestra clase y la responsabilidad de
oponernos a toda intervención militar contra un país dominado, cualquiera que
sea su dirección. Condenamos firmemente
la neutralidad del "Comité" dirigido por Lombard y Mélusine (hoy en
el PdG) en el ataque a Serbia por la OTAN en 1999. Nuestra línea es: con los países dominados
contra el imperialismo, cualquiera que sea su régimen; con las masas de los países dominados contra
sus regímenes burgueses.
Con el desarrollo de la crisis
actual del capitalismo, importantes movilizaciones se producen y se producirán.
El movimiento de masas ha
demostrado en la historia su capacidad para organizarse (Comuna de París de
1871, Soviets rusos de 1905 y 1917, Consejos alemanes de 1918, Consejos obreros
húngaros de 1956, Shoras iraníes de 1979, Comuna de Oaxaca de 2006). Pero para
que su potencial se realice plenamente, la acción de un partido revolucionario
es indispensable.
No somos el partido que
reconcilia reformismo y revolución, nosotros construimos el partido comunista
revolucionario. No somos el partido de
las luchas, conduciremos a la lucha de clase del proletariado hasta su meta.
Contra la dispersión y la
confusión, proseguiremos el reagrupamiento sobre la base del programa comunista
que iniciamos a escala internacional y nacional, dirigiéndonos a los
militantes, fracciones y organizaciones que buscan la vía de la revolución
proletaria mundial.
¡Vivan los consejos de
trabajadores!
¡Viva la dictadura del
proletariado!
¡Vivan los Estados Unidos
Socialistas de Europa!
¡Viva la revolución socialista
mundial!
¡Viva el comunismo!
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