mayo 18, 2026

Una declaración de LID Perú

La Izquierda Diario Perú, vocero de la corriente dirigida por el PTS argentino, hizo pública el 8 de abril una declaración previa a las elecciones presidenciales y parlamentarias, que es posible responder mediante la idea marxista de que sin verdadero análisis clasista no es posible arribar a conclusiones clasistas, revolucionarias.  

Los partidos estalinistas como el PC peruano, no actúan con “incomprensión de clase” como allí se asegura, actúan con traición a su origen de clase, regidos siempre por una política ultra-oportunista en defensa de los apetitos económicos y sociales de sus dirigencias y sus burocracias sindicales. El PC, Patria Roja y otros vestigios del reformismo del siglo pasado, acabaron reconvertidos en abiertos defensores de programas liberales que podrían ser denominados keynesianos, si no fuera porque son tan solo parcialmente keynesianos. 

Y en relación a nuevos agrupamientos autocalificados “de izquierda”, es un sinsentido hablar sobre su incapacidad para la “independencia de clase”, como hace la declaración, pues son movimientos pequeñoburgueses electoralistas (Tierra y Libertad, Nuevo Perú, Perú Libre) y no organizaciones originadas en función de las luchas del movimiento obrero y de masas. Casos extremos constituyen membretes como Juntos por el Perú, Ahora Nación, Partido del Buen Gobierno y Primero la Gente, cuyos creadores, Simon/Sánchez, López Chau, Nieto y Pérez Tello, fueron en su momento altos políticos vinculados al Apra, a Kuczynski o al gobierno neoliberal de Castillo. Se trata de camarillas burguesas conectadas, por ejemplo, con cierto sector de activistas populares por medio de un arribismo clasemediero (Juntos por el Perú) o por medio de la burocracia sindical de la CGTP a través del PC (Ahora Nación). 

Visto ello, es insólito que LID Perú califique a todo ese espectro de “izquierda reformista”, afirmando que “no se deciden a romper con el orden existente” o que “renuncian a la autonomía histórica de los explotados”, como si se tratara de la izquierda estalinista o socialdemócrata latinoamericana del s. XX, que defendía un real estatismo capitalista para no adoptar una política revolucionaria. (En el colmo de la incoherencia, el movimiento Obras del reaccionario potentado radiotelevisivo Belmont es incluido en el listado). No, no estamos ante esa pasada izquierda. La de hoy es una seudoizquierda, expresión de círculos pequeñoburgueses y políticos burgueses, parcial pero notoriamente adherentes al neoliberalismo, asustados por las consecuencias que para sus propias fracciones de clases han representado las políticas ultra-neoliberales de los últimos 35 años.

En el mismo documento LID Perú plantea un programa de acción bajo el título Plan de Lucha, dejando de considerar una serie de objetivos fundamentales para un programa revolucionario, como son el desconocimiento de la deuda externa, la eliminación de los privilegios militares y eclesiásticos, la expropiación de todas las transnacionales y la ruptura con todas las instituciones imperialistas, la expropiación general de la gran burguesía, la estatización del comercio exterior, la lucha por la construcción del partido revolucionario de los trabajadores y de su Internacional comunista, y, desde luego, la lucha por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular producto de una revolución socialista. 

No asumir un programa de acción en toda su coherencia anticapitalista significa, en última instancia, mantenerse en el reformismo radical hacia el Estado burgués, como queda probado con la consigna que corona ese programa propuesto, cual es la Asamblea Constituyente Libre y Soberana; una demanda demo-burguesa que no expresa la experiencia de las masas con la seudodemocracia desde 1980, a excepción del período 1992 – 2000, casi cuatro décadas, con una población hoy bastante decepcionada del régimen político de la clase dominante, manifestada en los actuales índices de ausentismo electoral (26 %) y voto blanco/nulo (17 %). Este estado de la conciencia social actual es además generalizable al conjunto de América Latina.

“Cuando las consignas democráticas se introducen sin un suficiente sustento en el nivel de conciencia y organicidad del movimiento de masas no contribuyen a movilizar revolucionariamente, sino al contrario, a desorientarlo de sus intereses históricos de poder, a mantenerlo subordinado a la política pequeñoburguesa institucional y al oportunismo de las burocracias.” (RP, 25.05.25). Como Trotsky enseñaba, las consignas e instituciones democráticas mal empleadas podían muy bien convertirse en un “dogal democrático echado al cuello del proletariado”; una demanda, en este caso la Asamblea Constituyente, cuyo uso y materialización va a representar mayor frustración y desmoralización en la vanguardia de la clase y en la clase en general. De hecho, ya todas las capillas seudoizquierdistas vienen agitándola durante años. En lugar de esta, los objetivos orgánicos clasistas se resumen en levantar una Asamblea Popular Nacional que exprese a todos los sectores trabajadores de la ciudad y el campo, en un proceso de construcción de poder que enfrente y termine derrotando estratégicamente a las instituciones del enemigo burgués, mediante la insurrección socialista.

18.05.26

Revolución Permanente   


La izquierda se agita en torno a las encuestas electorales (Argentina)

El ascenso rápido y pronunciado de la popularidad de Myriam Bregman (en adelante MB) y en ese marco la división del FITU alrededor del acto del 1° de mayo, han abierto una discusión que excede al FITU y abarca a varias agrupaciones de izquierda.

La discusión tiene varios ejes. ¿Es posible que MB sea presidente/a? ¿Debe lucharse políticamente por ese objetivo? ¿Con que programa y con qué organización política? ¿Cómo organizar la supuesta influencia creciente de la izquierda? ¿Qué es lo que realmente expresa la simpatía por Bregman y cuál es su magnitud?

Con los resultados de las encuestas, y a medida que Milei baja y Bregman sube, crece también la agitación interna en “la izquierda”. Sus dirigentes se guían más por las encuestas electorales que por los activistas y dirigentes obreros organizados. A pesar de que estos son pocos, lo cual está reflejando la situación reaccionaria que atravesamos desde hace años, de golpe, la realidad de los dirigentes del FITu empieza a cambiar de color. Faltando todavía 18 meses, todo empieza a girar en torno a las posibilidades electorales y del crecimiento partidario alrededor de las elecciones. Se entusiasman pensando que MB sería el mascaron de proa que arrastraría votos para todo el FITu y a sus partidos crecer en fuerza militante.

Lo que está claro es que en este momento “la izquierda” gira alrededor del MB y el PTS. Sin embargo, la propuesta del PTS no está muy clara. Hablan de un partido de la “nueva” clase trabajadora, y de un nuevo movimiento histórico, pero todavía no hay una propuesta concreta. Seguramente están evaluando como se posicionan los demás partidos del FITu.

El MST propone transformar al FITu en un partido único con tendencias, pero dice estar abierto a tomar la propuesta del PTS de impulsar un partido de trabajadores. Para el MST da igual. Ya antes se unieron con el peronista Pino Solanas, después con actual libertario Luis Juez y con el partido de la -en ese entonces- gobernadora de Tierra del Fuego Fabiana Ríos. Mucha amplitud y audacia oportunista en aras de los votos.

El PO que en su momento había planteado la necesidad de impulsar un “movimiento popular bajo banderas socialistas” -algo que nunca pasó de las notas de Prensa Obrera-, ahora propone una asamblea abierta de la izquierda. 

Todos plantean la necesidad de una unidad amplia de la izquierda. Al fin y al cabo, a pesar de las diferencias que ahora descubrió el PTS para justificar su acto aparte, tuvieron una gran coincidencia: todos fueron juntos a apoyar a CFK, que es la dirigente de un partido burgués que defiende el orden capitalista. Y MB fue la abanderada de ese oportunismo, disfrazado de oposición a la proscripción, subiendo a tomar “un cafecito” con Cristina.

El objetivo propuesto de difundir un programa “revolucionario”, choca con la realidad de que, desde su formación, el FITu carece de un programa revolucionario. No es que se trate de un programa limitado a pocas consignas como sugieren Casas y cía. El programa del FITu no es revolucionario porque no dice que hay que hacer con las FFAA y de represión, que son la columna vertebral del regimen burgués. ¿Como se haría para proceder a las expropiaciones? ¿cómo se enfrentaría al aparato represivo de la burguesía y las bandas contrarrevolucionarias? De ese problema que es fundamental para asegurar el poder de la clase trabajadora, tampoco se habla en la carta, pero sí se reclama que hay que discutir hasta el detalle las “formas institucionales de una democracia socialista”.

No hay ninguna posición seria frente al aparato represivo. Bregman ha dicho que “tenemos derecho a la rebelión”, como si las fuerzas represivas no existieran, desarmando cualquier posibilidad de que los trabajadores se acerquen a la necesidad de la autodefensa. En realidad, “la rebelión” que agita Bregman está limitada al derecho en el marco del régimen burgués, a una manifestación. Es como el “hagan lío” del difunto Papa Francisco. Tanto es así que hasta la CGT habla ahora de una “rebelión lúcida” y el FreSU de “unidad, lucha y rebeldía”.

Pero, además, el programa escrito se rebaja en la propaganda electoral. En sus apariciones mediáticas ni con tirabuzón sacan de la boca de MB la palabra “expropiación”. Lo más radical que dicen los parlamentarios del PTS es que hay que “afectar las ganancias” de las patronales. La “abolición del capitalismo” queda para los “días de fiesta” (actos del 1° de mayo). Será por eso que los “pares” de MB, diputados de partidos burgueses la despidieron con aplausos cuando cumplió su mandato en 2024; no justamente porque hayan sido ganados para la revolución socialista, sino porque reconocen en MB la adaptación al régimen parlamentario burgués.

MB no subió en las encuestas por propagandizar un programa revolucionario. Como ella misma lo dice, es reconocida porque su partido “representa los derechos de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes”, están presentes apoyando todas las luchas, y “están siempre del mismo lado”, no venden sus votos en el parlamento. Es decir, lo que haría cualquier reformista honesto.

El PTS ahora es “el partido de Myriam Bregman”. Sigue los pasos del viejo MAS de los 80-90, cuando era conocido como “el partido de Zamora”. Ser reconocido como el partido del diputado o de la candidata, ya de por sí revela que la actividad politica principal es la electoral.

Así como ahora pretende hacerlo el PTS, el MAS también se propuso “superar” al peronismo, para lo cual en las elecciones de 1985 armó el Frente del Pueblo, que incluía un pequeño sector del peronismo que rompía con la estructura oficial.

El MAS de aquel entonces se construía alrededor de dos ejes paralelos: haciendo agrupaciones sindicales “democráticas” (no clasistas) con programas reivindicativos mínimos en las estructuras laborales y alrededor de la actividad electoral en el plano político. Era el partido que estaba en todas las luchas y era una oposición consecuente en el Congreso. Zamora -también surgido como abogado de los ddhh cuando todavía estaba la dictadura- era mucho mejor propagandista y polemista que Bregman. El MAS se hizo grande, llegando a contar entre 6 mil y 10 mil militantes, según la amplitud con la que se los considerara. Pero como esos militantes mayoritariamente fueron ganados en las campañas electorales, por la propaganda electoral y para la actividad electoral, o por un sindicalismo “naranja” en listas que podían incluir sectores de la burocracia opositora, resultó que, a la hora de la lucha de clases, cuando hubo que enfrentar las privatizaciones de Menem, se había formado un partido incapaz de derrotar a la burocracia sindical y al gobierno.

Aquel MAS llenó el estadio de Ferro, no el microestadio cubierto, sino el estadio de la cancha. Pero terminó estallando en múltiples pedazos en los años 90, porque después de llenar la Plaza de Mayo, terminó impotente agitando la convocatoria a una Asamblea Constituyente. El estallido fue más grande porque los dirigentes del MAS veían una “revolución política” en la URSS, cuando lo que estaba ocurriendo era la contrarrevolución burguesa, es decir lo opuesto. De allí provienen tanto el PTS como Aldo Casas.

Ahora no están inventando nada nuevo, quieren repetir el mismo camino que llevó a la bancarrota al viejo MAS.

Ya pasaron más de 30 años, pero las posiciones alrededor de esta discusión reafirman que hay personas, dirigentes y exdirigentes, que no han aprendido nada de la crisis y estallido del viejo MAS.

Aldo Casas, que es un revisionista de Lenin y Trotsky, vuelve incluso a la hipótesis de aquella dirección afiebrada del MAS de los 90 que creía que Zamora podía ganar las elecciones en la provincia de Buenos Aires y que se podría producir una revolución cuando no le fuera entregado el poder. Repite ahora, cuando las encuestas le dan al FITu/Bregman entre un 5 y un 10% de intención de voto, que “no se puede descartar la posibilidad de que una insurrección tenga lugar para defender al poder conquistado electoralmente”.

No solo no han aprendido nada, sino que lo han empeorado. Aldo Casas ha escrito una historia revisionista de la revolución rusa, y en esa base asienta sus proposiciones. Y el PTS, “actualizando” la teoría de la revolución permanente “en clave” gramsciana, descubre nuevamente la importancia de las consignas democrático-burguesas y en particular la de Asamblea Constituyente, tal como hizo Nahuel Moreno en los 80s,

Esta consigna, varias veces levantada por el PTS y otros partidos del FITu frente a las crisis capitalistas, por ejemplo, tanto en Chile como en Bolivia, demostró su utilidad para garantizar la recuperación del régimen burgués cuando está arrinconado por las movilizaciones obreras y populares. Recientemente MB volvió a decir que, si fuera elegida presidenta, en lugar de impulsar la organización de la clase trabajadora en organismos de lucha para que se hagan cargo no solo de sostener el gobierno, sino de tomar efectivamente el poder del Estado, convocaría a una Asamblea Constituyente, es decir, una institución del régimen burgués, que sería la vía opuesta a la de Lenin, sería una vía muerta, kautskista, pacífica y democrático-burguesa al socialismo.

Ignorando la existencia del centrismo para Casas todos los partidos de izquierda son revolucionarios, solamente porque eso dicen de sí mismos. Por eso quiere meter a todos los gatos -que en la noche son todos pardos- en la misma bolsa electoral de Myriam presidente, la nueva vía electoral y pacífica al socialismo.

En cambio, la linea de Lenin fue delimitar posiciones en el seno de “la izquierda” para forjar un partido revolucionario, de combate, no electoral. La lucha política intransigente de Lenin, tanto contra los oportunistas mencheviques como contra los populistas SR y los centristas kautskistas, que le valió el título de sectario de parte de gentes como los Casas de aquella época, fue la que forjó el partido que pudo hacer la revolución y luego organizar la Tercera Internacional.

Tanto Casas como el MST proponen una conjunción de partidos centristas y oportunistas en pos del objetivo electoral, sin tener en cuenta la experiencia del Syriza en Grecia (con cuyo presidente Tsipras se abrazó Bodart del MST), que integrado por partidos de izquierda y después de ganar las elecciones capituló brutalmente al FMI y al imperialismo europeo.

Tanto el MST como Casas omiten además las diferentes posiciones alrededor de la guerra europea dividen al FITu. Para Casas/MST es justa la lucha del “pueblo ucraniano” omitiendo que el gobierno de Zelensky es un peón de la OTAN, coalición imperialista que no solo provee las armas, sino que dirige la guerra y de la cual el pueblo ucraniano solo es carne de cañón. Pero el PTS pone sobre la mesa esta y otras diferencias recién a partir de que Bregman sube en las encuestas y quiere tomar distancia del FITu, mientras que hasta ahora en aras de un acuerdo electoral oportunista todo podía ser obviado. 

Tampoco hacen referencia a que posición tener frente a la dinámica actual de la lucha interimperialista que lleva a la tercera guerra mundial a corto plazo. ¡Pero qué importancia puede tener eso! Lo importante son las elecciones. Ambos se olvidan de que, por tener una caracterización totalmente equivocada, el MAS se estrelló contra la realidad internacional de la restauración capitalista en la URSS.

El FITu es un acuerdo electoral oportunista. No les importa forjar a la vanguardia en posiciones revolucionarias. Para ellos la independencia de clase es algo secundario. Violar ese principio no importa. Por eso el Fitu no podrá tener un programa revolucionario cuando hace apenas dos años IS rifó alegremente la independencia de clase ¡¡llamando a votar por Massa!! Pero el FITu no se rompió porque los demás partidos -más disimuladamente- llamaron a votar “contra Milei” que es lo mismo con otro nombre.

Por este camino ninguno de estos partidos ni juntos ni separados van a hacer ninguna revolución.

Antonio Bórmida

(Militante del Partido de la Causa Obrera - Argentina)

10.05.26

abril 10, 2026

Elecciones del 12 de abril: tampoco votar por la seudoizquierda liberal

Luis Villanueva es el actual Presidente de la CGTP y hasta hace poco (2024) Secretario General del Partido Comunista Peruano. Quien desee conocer por propia confesión la auténtica política practicada por esos liderazgos presuntamente marxistas, solo debe acudir a ciertos fragmentos de la entrevista que brindó a RPP TV el 26 de marzo pasado:

Villanueva: “Lo que quiero resaltar es mi creencia y fe en la democracia. (…) Soy un hombre de consensos, pregunte usted a los representantes de los gremios empresariales, de los gremios de trabajadores, he construido consensos no solamente con la Cámara Peruana de la Construcción, que es el sector donde yo soy el máximo dirigente de la Federación de Construcción Civil, sino allí están los dirigentes de la Confiep, de la Sociedad Nacional de Industrias, de la Cámara de Comercio.” / Periodista: “¿Qué pensaría usted, por ejemplo, si entra en la oficina de otro político de otro espectro ideológico y ve en la puerta una estatua de Videla o Pinochet…, le parece respetable?”  Villanueva: “Qué voy a pedir, esa es su posición de los señores, hay que respetar, (…) no debe molestarnos, más bien debemos conversar, discutir y ver las cosas positivas para de ello sacar lo bueno.”

Así las cosas, el máximo dirigente de la Confederación proletaria ejemplifica la permanente postración y servilismo de la burocracia sindical a los intereses de la clase dominante, ya no solo en su versión seudodemocrática burguesa, si no, escandalosamente, hasta en su versión fascista.

Villanueva postula el próximo domingo a la Vicepresidencia de la República por Ahora Nación, aparato electoral creado por su candidato Alfonso López Chau, exdirector del Banco Central de Reserva durante el segundo gobierno de Alan García y el Apra. En su Ideario, Ahora Nación afirma buscar un “Estado Democrático” y “Social”, pretender la “Justicia Social” y una “economía moderna y competitiva”, unificando los intereses del “obrero” y del “empresario”. Sucede que ya hasta en la misma Constitución capitalista el estado peruano se autodescribe precisamente como un “Estado democrático, social…”, con una “economía social de mercado” que el Ideario alude como justa y competitiva. No es necesario exigir mayor amplitud a la demagogia capitalista de López Chau, agitando como bandera el conocido, vacío y cínico lema de Alan García y el Apra: “Justicia Social”. Por si fuera poco, la sustentación de su identidad ideológica socio-económica proviene de una particular demagogia cultural: la apelación a una “identidad nacional” unificadora de todas las clases sociales, que se propondría culminar la “construcción de la nación peruana”. La vieja mistificación que genera un mito solidificador de las clases antagónicas: la “Nación” capitalista, con una referencia inevitable en este caso a la anterior retórica chauvinista del humalismo.

Ahora Nación reivindica a los teóricos burgueses Víctor Andrés Belaúnde, Haya de la Torre y, en su extrema desvergüenza, al comunista José Carlos Mariátegui, al tiempo que convoca a militar en sus filas, explícitamente, a “la gran empresa” y a la “oficialidad de las FFAA”, con la literal finalidad de aglutinar a la “centro-izquierda” peruana.

López Chau, el privatista que busca entregar el 49% de Petroperú a las transnacionales, no se diferencia de los otros dos candidatos que se hacen llamar “izquierdistas”, pero tan neoliberales como él. Roberto Sánchez de Juntos por el Perú (ex Partido Humanista Peruano), otro partido burgués, fue cómplice de Yehude Simon cuando este fungió de Primer Ministro aprista masacrador en Bagua el 2009, luego cuando fueron aliados de los reaccionarios Kuczynski, Acuña y PPC en la campaña del 2011, también cuando volvieron a apoyar a PPK en la campaña del 2016, sosteniendo seguidamente a Vizcarra y Sagasti, defendiendo, como López Chau, un “Estado Democrático” con “Justicia Social” en cada ocasión. Juntos por el Perú se integró al gobierno neoliberal de Castillo, Sánchez fue señalado por cobro de cupos siendo Ministro de Turismo, fue denunciado por la Fiscalía de la Nación por negociación incompatible y hoy JP se presenta a las elecciones como el partido castillista por excelencia. ¿Qué otros partidos se coludieron con el neoliberalismo castillista en 2021-2022? El PC aliado de López Chau, Nuevo Perú y Patria Roja, tres notorios carentes tan siquiera de una política de capitalismo de estado. Nuevo Perú pequeñoburgués y Patria Roja estalinista integran, con el movimiento de Bermejo, la alianza Venceremos (que representa Ronald Atencio), heredera directa de las dos anteriores candidaturas de Verónika Mendoza bajo la divisa “Estado Democrático” -capitalista- y “Justicia Social” (Plan de Gobierno 2021). En la misma línea seudoizquierdista electorera, Venceremos no plantea más que promulgar una “Nueva Constitución” obviamente capitalista y necesariamente neoliberal.

El pueblo trabajador no tiene candidatos en estas elecciones. La independencia política clasista no se abandona, no se obsequia, no se vende. Se levanta y se defiende para seguir luchando por el derribo del actual régimen fujimorista, por la expropiación sin pago de la gran burguesía y los imperialismos, el desconocimiento de la deuda externa, la estatización total del comercio exterior, el control proletario de la economía nacional, el conjunto de las demandas históricas del movimiento de masas y la construcción de un poder de los explotados hacia la revolución socialista, instaurando un gobierno obrero y popular. ¡Bótalos a todos por proteger al Estado Capitalista! ¡Conquistar un Estado de los Trabajadores! VOTA NULO.

08.04.26

Revolución Permanente




La reforma laboral: Una derrota importante para la clase trabajadora (PCO - Argentina)

El gobierno de Milei ha logrado imponer una derrota importante a la clase trabajadora. Claro que no estuvo solo en esta cruzada antiobrera, ha contado con muchos aliados, tanto de la burguesía local y sus representantes políticos (gobernadores y parlamentarios), como del FMI, capital financiero internacional, y del gobierno de Trump en particular. Sin esos apoyos el gobierno probablemente hubiera caído como consecuencia de una crisis financiera ya el año pasado, cuando perdió las elecciones en la provincia de Buenos Aires.

La burocracia cegetista terminó convocando un paro, forzada por las puteadas provenientes desde las bases. El carácter pasivo, “dominguero”, del paro convocado reveló cuál fue siempre su verdadera posición: dejar pasar la reforma a cambio de negociar las cuotas sindicales y el porcentaje de la obra social.

A pesar de que todavía hay un sector de trabajadores confundido por el discurso del gobierno, y del fuerte desprestigio de la CGT, el alto cumplimiento del paro refleja una bronca creciente por la situación social, ya que la inflación aumenta mes a mes y todos miran con preocupación la recesión económica que está provocado muchos despidos, y cierres de fábricas, agravada por la libre importación de todo tipo de productos, sobre todo de China.

La clase trabajadora ha sido traicionada -una vez más- por la burocracia peronista de la CGT. No es la primera vez, pero esta entregada es tan grande y fue hecha tan alevosamente, que no será olvidad fácilmente. El activismo se la va a hacer pagar cuando la clase trabajadora se recupere y vuelva a protagonizar un ascenso de las luchas.

La burocracia es el agente de la burguesía en el movimiento obrero. Los principales dirigentes de la CGT son asistentes asiduos a la embajada yanki y todos desde Pablo Moyano hasta Daher, se han sacado fotos de camaradería con el anterior embajador. Pero como dentro de la burguesía hay distintos intereses, que a veces entra en pugna, esas divisiones se reflejan también en el “campo” sindical.

Un sector de la burocracia se ha postulado en los últimos meses para formar un polo de protesta contra el gobierno. Así como a Menem le salió el MTA encabezado por Moyano, Milei tiene ahora al FreSU, encabezado por Furlán (UOM), Yofra (Aceiteros) y Aguiar (ATE), acompañados por las CTA.

Representan a la burguesía industrial y agropecuaria afectada por la crisis y políticamente responden al peronismo kirchnerista. Parecen más unidos por el espanto que por una homogeneidad de intereses, ya que mientras algunos de sus dirigentes protestan contra las importaciones, otros -como Yofra y Aguiar- se fotografían con el embajador chino.

Este sector le venía reclamando a la CGT que debía convocar a un paro con movilización cuando se tratara la ley. Pero la CGT convocó a una movilización sin paro el 11/2 y a un paro sin movilización el 19/2 cuando la reforma se iba a discutir en diputados.

El FreSU y la militancia de izquierda, llamaron a hacer el paro activo. Y si bien hubo muchas movilizaciones en ciudades del interior, y en la propia ciudad de Bs As, la Plaza del Congreso estuvo muy flaca y los asistentes se retiraron tempranamente para evitar la represión.

La “exigencia” de la izquierda a la CGT para que esta convoque a un paro es una política impotente, porque no se pueden conseguir peras de un olmo. Y menos cuando la situación de los trabajadores de base es de retroceso. Además, es sabido que un día de paro no iba a impedir la sanción de la reforma laboral, ya que esa ley tiene el apoyo de toda la burguesía.

Solo con una huelga general por tiempo indeterminado se podía derrotar la reforma. Eso es tan evidente que hasta algunos dirigentes sindicales como Yofra (Aceiteros) y Maturano (La Fraternidad) han planteado la necesidad de la huelga general, aunque ninguno tenga la verdadera voluntad de hacer nada para prepararla.

Por lo tanto, el resultado era previsible de antemano. Por parte de los dirigentes, las manifestaciones y huelgas solo han sido demostraciones políticas de oposición ante la muy probable consumación de la sanción, no una vía capaz de impedirla. Por parte de los trabajadores una expresión de bronca ante la actual situación.

Para derrotar al gobierno de Milei hace falta la huelga general hasta que caiga. Los trabajadores y activistas de base estamos muy lejos todavía de poder organizar semejante lucha. Debemos aprovechar las grietas entre sectores de la burguesía y la burocracia sindical. Pero siempre manteniendo nuestra independencia de clase, sin casarnos con ningún sector patronal o burocrático. Para ello debemos organizarnos en agrupaciones clasistas teniendo como perspectiva el desarrollo de la lucha y la construcción de nuestro propio partido político, un partido de trabajadores, para prepararnos para luchar por un gobierno de trabajadores.

Una vez aprobada en el Parlamento, ahora la lucha contra la reforma será por fábrica, establecimiento o sindicato en la medida que las patronales y los gobiernos vayan avanzando en su aplicación.

Empezó el segundo tiempo

Como quedó plasmado en la parodia de apertura del ciclo parlamentario, ahora el gobierno irá por más.   La ley de glaciares al servicio de las mineras, que contamina el medio ambiente y el agua, ya tiene la media sanción del Senado. La reforma tributaria, que va a afectar a los monotributistas. La reforma del código penal, que endurecerá las penas a los manifestantes. La oposición a estas leyes será parcial.

En cambio, la reforma previsional que podría volver a concentrar una fuerte oposición en la clase trabajadora quedaría para más adelante.

Por lo tanto, la caída del salario y la defensa de los puestos de laburo, serán, pues, los ejes por donde se van a desarrollar las próximas luchas.

Con la burocracia sindical totalmente entregada surgen procesos de lucha por la base de la clase trabajadora, como la reciente movilización autoconvocada por aumento de salario de docentes de Santa Fe, Catamarca o Chaco durante las paritarias, y en menor medida en sectores de trabajadores de la salud. También luchan para defender su fuente de laburo los obreros de Fate y los metalúrgicos de Rio Grande, Ushuaia. Pero todavía la fuerza no alcanza para revertir la actual situación reaccionaria.

Por lo pronto el gobierno se ha fortalecido. Mientras que cuando empezó su gobierno Milei se discutía en que mes iba a caer, ahora se discute quien va a ser el vicepresidente en su reelección. Sin embargo, ya empezó a abrirse una grieta entre el gobierno y la burguesía industrial, reflejada en las peleas de Milei con Rocca (Techint) y Madanes (FATE), quienes acusan la competencia desleal de las importaciones chinas.

La situación internacional si bien da un marco de avance reaccionario que favorece al gobierno, también lo amenaza con las turbulencias de inestabilidad económica. La guerra en Medio Oriente desatada por el ataque de EE-UU e Israel contra Irán, ya está provocando el alza del petróleo y el gas y con ello nuevas presiones inflacionarias e incertidumbre financiera, de la cual Argentina no estará exenta.

Todo esto indica que, a pesar de la reciente derrota, hay mucho combustible en el aire, capaz de inflamarse ante tantas chispas que nos depara el continuo ajuste del gobierno y la crisis del capitalismo mundial.

07.03.26 

Sobre el FUT

El frente único de los trabajadores, en cualquier parte del mundo, es siempre un programa de acción y una táctica de contenido auténticamente clasista, revolucionario. Sus reivindicaciones deben ser tanto democráticas como transicionales y socialistas. Es un frente contra el Capitalismo, no solo contra sus expresiones imperialistas y fascistas, sino contra todas las burguesías del mundo, las imperialistas y las semi-coloniales, estén dirigidas o no por fracciones fascistas. No incorpora organismos políticos burgueses o pequeñoburgueses nacionalistas o democratizantes, pues son enemigos de la revolución socialista. La unidad de acción contra el imperialismo o contra los regímenes dictatoriales corresponde a una táctica distinta, cuyo objetivo es golpear al enemigo más reaccionario en simultáneo con aquellas fracciones burguesas, táctica que no puede ser confundida con los objetivos estratégicos del frente único proletario. Por ello es equivocado denominar “frente antiimperialista” a la necesidad imperiosa de movilizar a todo el proletariado urbano y rural en la lucha revolucionaria. Si al frente único de clase se le titula “antiimperialista” se establece una similitud terminológica con alguna forma de frentepopulismo reformista, que utiliza la fraseología nacionalista para intentar mostrarse radical. No al frentepopulismo, ni con fracciones nacionalistas burguesas ni con cualquier burguesía imperialista.

“En consecuencia, la tarea precisa de la Internacional Comunista y de sus secciones será la de revelar a las masas la hipocresía de los dirigentes obreros que prefieren la unión con la burguesía a la unidad de los trabajadores revolucionarios...” “Por la unidad del frente proletario es preciso entender la unidad de todos los trabajadores deseosos de combatir al capitalismo...” ("Tesis sobre la unidad del frente proletario" - Cuarto Congreso de la Internacional Comunista, noviembre de 1922).