junio 12, 2017

El neoliberalismo de izquierda



El neoliberalismo de izquierda cada vez más a los pies de la reacción: "no tenemos ninguna voluntad de excluir a nadie", "lo haríamos con Julio y con cualquier otro que venga", declaró Gonzalo García (29.05.17). "Juntos por el Perú" es la nueva marca burguesa de la próxima fusión entre los seudo-marxistas pro-sistema (PC, Patria Roja, MPS), los susanistas de FS, los "progresistas" toledistas y los capitalistas Simon (PHP) y Lerner (CxC), fusión que ahora persigue a la revelación reaccionaria del año pasado: Julio Guzmán.

mayo 26, 2017

Trotsky llega a Rusia




17 de mayo de 1917: Trotsky regresa del exilio y unifica su organización con el Partido Bolchevique. Las Tesis de Abril de Lenin proveen la base programática para una unidad basada en la concepción de la revolución permanente; la revolución proletaria en Rusia está cada vez más cerca.

mayo 09, 2017

Mayo de 1937 en España



Una traición histórica. Barcelona, mayo de 1937: el gobierno burgués catalán que incluye a las organizaciones políticas obreras, está desarmando a las milicias, eliminando las juntas revolucionarias y parando las colectivizaciones de tierras. Su violenta ofensiva anti-popular provoca un levantamiento masivo de las bases de la CNT y el POUM en defensa de la revolución proletaria, contra el Estado de la burguesía. Los anarquistas "Amigos de Durruti" exigen una Junta Revolucionaria, abandonando su doctrina abstencionista frente a la cuestión del gobierno. Los Bolcheviques Leninistas del Movimiento por la Cuarta Internacional agitan en las barricadas. La traición de las dirigencias y muy especialmente de la socialdemocracia y el estalinismo, derrota finalmente a los revolucionarios. La NKVD de Stalin inicia al mes siguiente en España el asesinato sistemático de cuadros proletarios, entre ellos los del trotskismo.

mayo 08, 2017

20 años de la Operación Chavín de Huantar



Entre 1983 y el 2000 decenas de miles de personas fueron asesinadas por las Fuerzas Armadas de Belaúnde, García y Fujimori, incluyendo a 16000 “desaparecidos”. En diciembre de 1996 parte de esa cúpula militar y política de la guerra sucia fue tomada de rehén en la casa del Embajador de Japón. La intervención militar del 22 abril de 1997 exterminó a los guerrilleros, ejecutando a los rendidos. ¡Juicio y condena para los responsables del terrorismo de Estado contra el campesinado, la clase obrera y el pueblo!

abril 22, 2017

Las Tesis de Abril


17 de abril de 1917: Lenin presenta sus Tesis de Abril, planteando el programa para la Revolución Socialista y haciendo posible la unidad del Partido Bolchevique con la corriente de Trotsky.

abril 12, 2017

Yehude Simon y la izquierda






Dos veces Presidente Regional reaccionario, Premier aprista asesino del Baguazo, Congresista de PPK y Toledo. Simon será el líder de un movimiento unificado con los seudo-comunistas del PC, Patria Roja y MPS, el potentado Lerner, los susanistas y el toledismo, con el objetivo de sostener la candidatura de Verónika Mendoza para el 2021.

¿Y cuáles son las perlas programáticas de esta demagogia? “Estado Nacional Democrático”, “Economía Soberana”, “Emprendedores”, “Mercados globales”, “Gobierno Democrático, Patriótico, Progresista”, “Centro Político”, “Izquierda Democrática”, “Nueva Constitución”, “Refundar la República”: como se comprueba, la misma economía capitalista, el mismo Estado de la clase dominante, la misma falsa democracia, la misma izquierda neoliberal y una nueva Constitución tan burguesa como cualquiera. Es la vieja República del simonismo-veronismo-estalinismo.


febrero 24, 2017

Contribución a un balance del Morenismo

El morenismo es una de las principales corrientes centristas tradicionales que se reivindican trotskistas. Aparecida durante los años ‘50, se sumó a la creación oportunista del llamado Secretariado Unificado de la IV Internacional en 1963. Este es un texto acerca del morenismo en los años ’80.


Los años ‘80 y la creación del MAS argentino

Durante los años ‘80, Moreno y el morenismo insistieron en caracterizar la situación en Argentina como revolucionaria, pero sin embargo su política nunca fue coherente con esta caracterización.

Entre 1982 y 1983 se vivía un período de ascenso de masas, que hacía evidente el declive del régimen militar. Cercado por las movilizaciones, el régimen abre la posibilidad de legalización de los partidos políticos. En ese contexto, el PST – LIT, que proclamaba “la revolución socialista está en marcha”, termina definiendo que la participación en las elecciones convocadas es su objetivo principal, y tal como el resto de los partidos del movimiento obrero, hizo de las elecciones el eje de toda su política. 

Para poner en práctica esa línea electoralista, el PST se disuelve en una nueva organización. Una organización no trotskista, sólo “socialista”, con un carácter de frente de todos aquellos que se reivindicaban así. De esta forma nació el Movimiento al Socialismo (MAS). Desde años atrás, el PST llamaba a todos los “socialistas” a unirse en un solo partido y hasta Felipe Gonzáles fue invocado como posible coadyuvante de ese proceso. De hecho el MAS comenzó a publicar su semanario “Solidaridad Socialista” (con el mismo logo que el movimiento “Solidaridad” de Walesa), buscando convencer a figuras socialdemócratas para sumarse a la unidad de los “socialistas”. 

El Primero de Mayo de 1983, el MAS publica su manifiesto programático. El manifiesto se llamaba “Conquistemos nuestra Segunda Independencia”, y hablaba de “...una nueva gesta independentista. Igual que la primera, la de San Martín, Bolívar y Artigas...”, y de “un frente internacional de deudores” para “suspender el pago de la deuda externa”. En cambio, no planteaba la expropiación de la burguesía, ni la destrucción del Estado burgués para reemplazarlo por la dictadura del proletariado. Según su propia definición, el MAS resulta heredero de los fundadores de los estados oligárquicos criollos, pero no de Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Coincide con los reformistas en reclamar un estado burgués “independiente” del imperialismo. Se suma a la campaña impulsada por Castro, que no llama a desconocer la deuda externa, sino a exigir su suspensión temporal.

Esas eran las consignas que el MAS levantaba para una “Argentina Socialista”, y no las demandas transicionales anticapitalistas. Un socialismo al que no se avanzaría luchando por el programa revolucionario del trotskismo, sino por demandas como “la inmediata convocatoria al Congreso de 1976, que elija a un gobierno provisional y llame a elecciones sin proscripciones o estado de sitio”. Así el MAS termina siendo un gran defensor de los parlamentarios del que había sido el gobierno reaccionario y masacrador de Isabel Martínez de Perón. En el plano internacional se convierte en ferviente partidario de la política del FMLN, de los ayatolas iraníes, y promotor de la fusión de los estados estalinistas ruso y chino.

En octubre de 1983 es elegido Alfonsín, un representante genuino de la burguesía argentina, que busca estabilizar el país en beneficio del conjunto de su clase. En esas elecciones, el MAS y su política electorera cosechan un descomunal fracaso. A pesar de ello, su caracterización de la situación política no refleja la realidad. Sin poder dual en ciernes, sin que el morenismo dirija a sectores de las masas, y con semejante orfandad electoral, el MAS y la LIT no dudarán en calificar al nuevo gobierno de “kerenskista”, asimilándolo a las circunstancias revolucionarias vividas durante 1917 en Rusia.


Una visión ultraizquierdista de la situación mundial, pero una política oportunista

El fracaso electoral del MAS también se extendió a su condición orgánica, pues las dimensiones del partido no se diferenciaban mayormente de las del primigenio PST. Siendo así, recuperar la identidad “trotskista” fue sencillo, no constituyó un problema, pero la política llevada adelante continuó sin serlo. En las nuevas elecciones de 1985, el MAS no presentó sus propias candidaturas, sino que formó con el PC estalinista y con burócratas y dirigentes peronistas, el “Frente del Pueblo, del peronismo de los trabajadores con la izquierda”, el FREPU. El programa de este Frente sólo planteaba realizar reformas al Estado, como nacionalizaciones sin expropiación, una reforma agraria mediatizada y una moratoria de la deuda externa durante algunos pocos años. Uno de sus lemas era “Democracia con Justicia Social”. Es decir, un programa típico del nacionalismo burgués y del reformismo, para una alianza encabezada por candidatos peronistas.

En 1987, cuando el gobierno de Alfonsín se vio amenazado por el golpismo, recurrió al apoyo de todos los partidos burgueses y pro-burgueses, mediante la firma de “actas democráticas”. En estas actas se defendía al estado burgués y eran una reedición de los acuerdos firmados en 1974 por Perón y la oposición, incluyendo al PST. El MAS firmó algunas de estas actas a nivel provincial, pero finalmente no el Acta nacional. De esta forma el frente con el reformismo y el nacionalismo se deshizo, pero sólo para volver un año más tarde con el nombre de Izquierda Unida.

Mientras tanto, una reunión del Comité Ejecutivo Internacional de la LIT, en abril de 1988, se reafirmaba en que “Argentina era el eje central de la revolución mundial”. Este era, obviamente, un diagnóstico sobredimensionado y nacional-trotskista. Ni en Argentina, ni en gran parte de América Latina, los ascensos de masas de finales de los años 80 tuvieron la envergadura de los de la década anterior, o de los que ocurrían en otros lugares del mundo. El exitismo, el análisis ultra-optimista, ha sido uno de los rasgos del morenismo desde aquella época, simultáneamente al oportunismo electorero. La fraseología ultra-revolucionaria cubría así su política oportunista.

Para Moreno y la LIT, el planeta vivía durante los años 1980 una situación revolucionaria y mientras tanto su corriente aplicaba una política oportunista. Pero esa caracterización de la situación se extendía más allá de sólo lo relativo a la década. El morenismo defendía que desde 1943 se experimentaba una “colosal revolución socialista a escala mundial”, con “grandes triunfos revolucionarios”. Esa era la evaluación que el morenismo hacía de las décadas de creación de los estados estalinistas, de los gobiernos nacionalistas burgueses reaccionarios y de los brutales aplastamientos de los ascensos de masas por el imperialismo y las burguesías semicoloniales. Moreno llega a afirmar que la situación durante los 80 es “una situación revolucionaria más grande que la de 1915”.


La Izquierda Unida con el estalinismo argentino   

A pesar de todas esas teorizaciones que deberían haber implicado una política obrera revolucionaria, el 3er. Congreso del MAS sostiene sin embargo, en junio de 1988, que una curiosa “revolución anticapitalista y democrática” se estaría produciendo en Argentina. Por lo tanto, en octubre, el MAS vuelve a levantar otro frente político con el PC: Izquierda Unida. El programa de IU no habla de gobierno obrero, de consejos obreros, ni de socialismo. Tampoco de expropiación sin pago, control obrero, ni siquiera de escala móvil de salarios; pero sí de “política exterior independiente” y de “segunda independencia latinoamericana”, y a pesar de ello, la LIT lo califica de “programa obrero, antiimperialista y anticapitalista”. El candidato presidencial de IU era Néstor Vicente, un izquierdista burgués con larga trayectoria en tales partidos, que hizo su campaña en base a sostener reiteradamente que había que afirmar y democratizar el Estado burgués. Cuando en enero de 1989 un grupo de foquistas asaltó el cuartel militar de La Tablada y fueron aniquilados, Vicente no cejó de equiparar y denunciar por igual a ambos bandos, a los militares y a los guerrilleros.

Izquierda Unida no fue empero un caso argentino aislado. Estas alianzas frentepopulistas se constituyeron también en otros países sudamericanos, siempre con el objetivo de “profundizar la democracia”. En el Perú, donde tuvo gran importancia (el propio mandelismo se disolvió en ella), IU sostuvo al Estado burgués en crisis, saboteó la formación de organismos de poder proletario y apoyó la represión militar contra las guerrillas maoísta y guevarista. El PST peruano llamaba a luchar por un gobierno de Izquierda Unida y a integrar sus listas de candidatos, y también en Bolivia el morenismo llamó a votar por esa misma opción. El PST, que había ignorado la situación revolucionaria vivida en el Perú entre 1977 y 1980, descubrió más tarde que la situación revolucionaria de fines de los años 1970 aún no concluía hasta inicios de los años 1990 (!), y en Colombia hicieron un diagnóstico semejante. 

En mayo de 1989, el peronista de derecha Menem obtiene una aplastante victoria electoral. A fin de mes ocurre en Rosario un desborde de masas empobrecidas, que saquean, destruyen comercios, y se enfrentan a la represión. El espontaneísmo de la LIT califica esto de “insurrección popular victoriosa”, y determina que en Argentina, “la revolución socialista ha empezado”. Otra vez la LIT inventa un “Kerenski”, que en esta oportunidad sería Menem. Para la LIT, la toma del poder por el MAS era inminente, pero sin embargo en la situación argentina ni siquiera se generaban soviets.... 

Ese mismo año, la Conferencia Mundial de la LIT aprueba el documento “La Situación Mundial”, en el que afirma que “el ascenso revolucionario mundial es tan poderoso, que el frente contrarrevolucionario mundial está fracasando. Ya está en crisis económica, política y militar.” Esto se escribía nada menos que luego de una década de derrotas, como la de la revolución política en Polonia, la de los mineros británicos en 1985 o la consolidación de la política imperialista en Centroamérica. En la misma línea de abierta contradicción entre análisis y práctica, ya a inicios de la década el morenismo se había revelado como el campeón del apoyo a la dirección reaccionaria de Solidaridad en Polonia. La consigna agitada fue “Todo el poder a Solidaridad”. En su búsqueda oportunista de sustitutos al partido revolucionario trotskista, la LIT cortejó especialmente a un ala restauracionista como “Solidaridad Combatiente”, y calificó de “trotskizante” al pro-burgués Partido Socialista Polaco por la Revolución Democrática (PSP-RD), que reivindicaba al viejo PSP socialdemócrata. 

Todo su análisis ultraizquierdista no impediría a la LIT sin embargo militar a favor de la reunificación burguesa de Alemania. Al mismo tiempo, en 1990, el Comité Ejecutivo Internacional de la LIT sostenía que en la URSS y Europa del Este, los trabajadores “pronto van a estar en capacidad de imponer su poder”, y su Congreso Mundial de mayo proclamaba “la hora del trotskismo ha llegado”. Al año siguiente (agosto 1991) la dirección morenista considera al movimiento reaccionario de Yeltsin “un gran triunfo revolucionario”; el mismo Yeltsin que dirige la restauración del capitalismo y que meses más tarde, en el Año Nuevo de 1992, lanzaría un aplastante “shock” económico contra las masas. Toda su ilimitada confianza en el proceso objetivo de las masas, su espontanéismo y su visión ultra-exitista de los acontecimientos, sólo llevaron a la LIT a capitular ante cualquier dirección ajena a los objetivos de la revolución política antiburocrática y a los objetivos revolucionarios del proletariado internacional.    


La teoría del “Frente Único Revolucionario” como sustituto del partido revolucionario

La concepción que arrastraba Nahuel Moreno a lo largo de su trayectoria, según la cuál la revolución proletaria requiere de la creación de un gran partido centrista legalizado, finalmente cristaliza en la teoría del FUR. Por propia definición el morenismo entiende el FUR como “una etapa transitoria hacia el partido revolucionario de masas”. Una etapa de “acuerdos organizativos-programáticos” para la construcción de partidos revolucionarios de masas que “puede que no sean trotskistas o donde los trotskistas no tengan la mayoría”, pero que “van a ser organizaciones semi-trotskistas que pueden evolucionar hacia el trotskismo”. En resumen, el morenismo plantea la liquidación estratégica - programática y orgánica - de los trotskistas, en un partido consensuado con el centrismo y el reformismo radical. El FUR no es una táctica de frente único de clase, donde los revolucionarios mantienen su independencia programática y orgánica, ni es tampoco un partido con un programa revolucionario. Es una particular estrategia de capitulación que ya en los años 1960 y 1970 el morenismo había practicado con su orientación hacia el castrismo, hacia el nacionalismo pequeñoburgues y hacia diversos reformismos. La adaptación oportunista a fuerzas ajenas a la revolución proletaria fue siempre una característica morenista.

Algunos casos latinoamericanos fueron ilustrativos del “frente único revolucionario”. En Colombia, la tendencia sindical “A Luchar”, dirigida por el castrismo, fue calificada por Moreno como el “frente sindical revolucionario más acabado y estructurado”. El Congreso Mundial de la LIT, en 1985, determinó que el PST colombiano debía dejar de publicar su prensa y cerrar su local central, con el fin de transformar “A Luchar” en partido revolucionario. Sin embargo las organizaciones guerrilleristas que dirigían esta corriente sindical no lo permitieron, a pesar de todas las ilusiones que la LIT había sembrado en ellas. En México, el morenismo se fusiona con una organización a la que califica de “centrista de izquierda”, para organizar el Partido Obrero Socialista – Zapatista (POS – Z). Nada sorprendente este nuevo zapatismo si en el pasado el morenismo fue peronista en Argentina y sandinista en Nicaragua. 

En Argentina, por los mismos años 1980, Moreno sostenía que las listas sindicales en que participaban el MAS, con militantes del PC, del peronismo y de otro partido burgués como el Intransigente, eran el embrión hacia un partido revolucionario de masas. En Bolivia consideraron FUR a la dirección de la confederación campesina CSUTCB. Cuando esta cúpula sindical proyectó organizar un “partido indio”, el morenismo la apoyó e incluso editó su órgano “Pututu”; pero ya entre 1978 y 1980 el morenismo había sido sucesivamente entusiasta de las organizaciones estalinista, socialdemócrata y nacionalista de Motete Zamora, Marcelo Quiroga y Lechín Oquendo. En 1983 todavía reivindicaba el programa reformista de Quiroga y más adelante llamó a crear un partido de quienes estuvieran “por un gobierno de la COB”, es decir de la burocracia reformista.      

La teoría del FUR llegó como una condensación de la trayectoria oportunista del morenismo. Esta empezó con su militancia de los años 1950 “bajo la disciplina del General Perón” (como proclamaba su periódico Palabra Obrera), compromiso justificado por su caracterización del peronismo como “frente único anti-yanki”; continuó con su afiliación al Secretariado Unificado pablista y sus veleidades pro-maoístas y pro-foquistas de los años 1960; prosiguió en los 1970 con la negativa a caracterizar como frentes populares a la Unidad Popular chilena o al Frente Amplio uruguayo, a fin de insertarse en ellos; y llegó a los 1980 con la cadena de oportunismos ya descritos en este documento. 

Sin embargo, éstas no serán todas las capitulaciones lideradas por Moreno. En sus últimos años, mientras Moreno identificaba “direcciones independientes” con las que había que unificarse, descubría también “naciones independientes” – como Libia o Nicaragua – que jugaban un rol progresivo particular por su enfrentamiento con el imperialismo. Es decir que ciertas burguesías, a fin de cuentas, podían reemplazar al proletariado en su misión revolucionaria histórica. Y más aún, los revolucionarios no debían detenerse ni siquiera ante la posibilidad de practicar un bloque militar con un bando imperialista: Moreno había llegado a la conclusión de que los trotskistas tenían que haber luchado codo a codo con los imperialismos “democráticos” durante la Segunda Guerra Mundial. Nuevas teorías revisionistas venían así a reconfirmar la pulverización de la política de independencia de clase y de la política de construcción del partido obrero revolucionario, por el oportunismo morenista.           



Sergio Bravo M.
Junio 4, 2007


Fuente: José Villa y Emile Gallet, “La desintegración del Morenismo”, 1993.


noviembre 02, 2016

POR UN MOVIMIENTO DE MASAS CON UN PROGRAMA ANTI-CAPITALISTA Y SIN BUROCRACIA PRO-BURGUESA

Como era esperable de cualquier gobierno de la burguesía, el 14 de octubre Kuczynski se cobraba su primer muerto del pueblo: el comunero apurimeño Quintin Cereceda. De esta manera criminal materializaba la delirante demagogia de su discurso inaugural sobre un país “justo, equitativo y solidario” a través de una “revolución social”.

Su Premier Zavala había sido, sin embargo, muy transparente por encargo suyo ante el Congreso. Van a ejecutar “reformas estructurales” para la reactivación económica, tales como una “reforma laboral para la formalización de la economía” que “facilite la entrada al mercado laboral”. A “destrabar grandes proyectos de inversión” por 18 mil millones de soles, incluyendo inversiones privadas en agua potable y saneamiento. Van a “ampliar la base tributaria” subiendo la recaudación al 17%. Van a “financiar asociaciones público-privadas con los ingresos excedentes del Estado” ha dicho el Ministro de Economía. Todo lo que significa, en buen romance capitalista, menos derechos para los trabajadores - especialmente para los jóvenes -, más despidos por “flexibilización laboral”, más privatizaciones, más regalo de nuestros recursos a las transnacionales y más exacción fiscal. No por gusto Zavala elogió a todos los gobiernos anteriores desde 1990, todos privatizadores y agresivamente anti-populares, mientras le invocaba a la bancada fujimorista “trabajar juntos”.

Qué otra cosa podía salir de un gabinete que resume todo lo sufrido por las clases explotadas en el último cuarto de siglo: un gobierno lleno de empresarios, con Presidente, Premier y Ministros de Interior, Energía y Mujer del toledismo, con Canciller y Ministros de Comercio, Salud, Ambiente, Inclusión y Defensa del Apra, del fujimorismo y del humalismo, con ejecutivos del Banco Mundial, Backus y otros, con la Confiep dirigiendo el Ministerio de Trabajo. El propio Kuczynski ha estado luego en Beijing promoviendo la entrega de nuestros puertos, yacimientos mineros y proyectos ferroviarios al imperialismo chino, así como negociando suculentos beneficios para la burguesía peruana de la agroindustria y el turismo, que como toda la clase dominante está exultante con su nuevo gobierno, no ya de tecnócratas del sistema, sino de plutócratas en sí mismos. 

Para el pueblo trabajador, en cambio, las condiciones económicas solo pueden agravarse. Es el caso de los precios que siguen subiendo lenta pero inexorablemente. La inflación en términos anualizados está en 3,5% y se ha acumulado más de 15% en cinco años. La electricidad, por ejemplo, se ha elevado 37% durante el gobierno de Humala. En el rubro salud los precios han crecido 2,5% este año; en educación un 3,6%, por el alza de pensiones en la enseñanza pública y privada. Hay productos básicos que se elevan constantemente: leche, aceite. Pero el salario de la abrumadora mayoría nunca sube, claro está; algo muy distinto de lo que ocurre con los sueldos policiales y militares. Un policía puede ganar ya el doble que un maestro; en el Perú más vale ser un mercenario que apalea obreros y no quien los forma en las aulas.      

Este gobierno es producto de las elecciones más anti-democráticas desde la caída de la dictadura fujimorista. Todas las candidaturas y bancadas del Congreso han sido cómplices de sus condiciones y resultados. La izquierda del sistema, la izquierda pro-capitalista, de un lado los partidos seudo-comunistas PC y Patria Roja y de otro el Frente Amplio anti-marxista (así como también Democracia Directa), hicieron posible la elección fraudulenta y luego endosaron su apoyo reaccionario a Kuczynski, avalando el ppkeikismo. En las instituciones estatales PPK y Fuerza Popular conciertan una repartija, en el Parlamento funciona una virtual alianza PPK-FA: el Frente Amplio "no obstruirá" el gobierno, decretó Verónika Mendoza ya desde junio, "el apoyo será a una agenda de consenso que impulsaremos de manera conjunta desde el Congreso". Frente a todo esto 1 millón 200 mil votos nulos en la segunda vuelta representaron la dignidad y conciencia clasistas de un sector del pueblo.

En los próximos días tendrán lugar dos importantes eventos casi simultáneos en el país, pero de origen antagónico. Uno de ellos corresponde al campo de las burguesías imperialistas del mundo y el otro a la clase obrera peruana. 

Del 17 al 20 de noviembre se dará cita el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). En este organismo, EEUU, Canadá, Rusia, China, Japón y Australia utilizan a otros catorce países dominados, entre ellos Perú, para consolidar su poder económico mundial. Durante su desarrollo, 1300 grandes empresarios de los países miembros cierran millonarios negocios a costa de la pobreza de pueblos asiáticos y americanos. Estas cumbres deben ser repudiadas por una decidida movilización del movimiento obrero y popular, pero, para hacerlo posible, algún cambio político positivo tendría que ocurrir en el evento alterno.

Del 16 al 18 de noviembre está convocado el XIV Congreso de la CGTP. La burocracia sindical oportunista que domina la Central lo postergó el año pasado para mejor dedicarse a apoyar oficialmente la candidatura pequeño-burguesa del Frente Amplio y luego la gran-burguesa de Kuczynski. Esta traidora y escandalosa política de apoyo a los enemigos de clase fue aplicada por primera vez con Humala y ahora la están convirtiendo en norma fatal para el proletariado. La dirigencia de la CGTP, obsecuente al PC y Patria Roja, se rindió ante el gobierno humalista y así garantizó todas las derrotas del movimiento de masas durante cinco años. Por eso, mientras la CGTP continúe secuestrada con métodos manipuladores, por dirigentes que no solo abandonan y entregan las luchas sino que se convierten en peones del enemigo, los trabajadores de la ciudad y el campo no podrán movilizarse radicalmente en frente único contra el TPP o contra eventos como la APEC. No podrán defender con éxito los derechos actuales ni asumir combates por nuevas conquistas. 

Porque nunca esa burocracia que sostiene programas neoliberales conducirá a las masas hacia huelgas indefinidas con consignas que reflejen reivindicaciones históricas, ni luchará por levantar un organismo de poder proletario como una Asamblea Popular Nacional. Son las bases sindicales combativas las únicas que pueden darle a la CGTP una nueva dirección clasista. 


Salud y educación públicas, gratuitas y de calidad, bajo control de las organizaciones populares.

Único Régimen Laboral con plenos derechos sindicales y completa estabilidad laboral. Nombramiento de todos los contratados. Respeto irrestricto a la jornada de 8 horas. Desaparición de los services.

Salario mínimo de S/. 2000.

Nacionalización sin pago de las transnacionales y la gran empresa, bajo control de sus trabajadores.

Control directo de todas las empresas estatales por sus trabajadores.

Estatización de todo el comercio exterior del país.

Anulación de los Tratados de Libre Comercio.

Desconocimiento de la Deuda Externa.

Ruptura con los gobiernos imperialistas, con el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC, la APEC.


POR LA DESBUROCRATIZACIÓN DE LA CGTP 
Y UNA NUEVA DIRECCIÓN CLASISTA

POR UN PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO



1 de noviembre del 2016

REVOLUCIÓN PERMANENTE

mayo 10, 2016

CONTRA EL FRAUDE Y SUS CÓMPLICES

Hace algunas semanas, un Jurado Nacional de Elecciones notorio por su inclinación al Apra y al Fujimorismo permitió continuar candidateando a Fuerza Popular, pese a las evidencias de compra de simpatizantes. Y de esta manera convirtió a las elecciones en fraudulentas. Por su lado, todas las candidaturas que no renunciaron repudiando al JNE se convirtieron en cómplices del fraude.

Desde el campo del movimiento obrero y popular, las direcciones burocráticas de la CGTP y la CUT, que se rindieron durante años en la lucha contra el gobierno humalista, volvieron a abandonar los derechos y reivindicaciones del pueblo trabajador para apoyar listas ajenas y contrarias a la clase. Como antes lo hicieron con Humala, Toledo y Fujimori, las cúpulas del PC, Patria Roja y otros han vuelto a pulverizar la independencia política de los explotados, esta vez a favor del oportunismo electoralista pequeño-burgués y neoliberal del Frente Amplio, también sostenido lastimosamente por la dirigencia de la Red Solidaria de Trabajadores. 

En la actual segunda vuelta, con el propósito subalterno de aprovechar el repudio popular a la mafia fujimorista, esas mismas costras políticas convocan ahora de forma abierta a votar por el plutócrata Kuczynski, lo mismo que los líderes del Frente Amplio hacen de forma hipócrita. Kuczynski, Gerente del BCR y Ministro de Belaúnde, Ministro y Premier de Toledo, ha sido parte de la élite del Banco Mundial y ha jefaturado transnacionales de la energía y la banca durante toda su vida. Pero para el tradicional reformismo estalinista, hoy pro-neoliberal, ya ninguna traición es suficiente.

Los honestos activistas trabajadores y estudiantes del Frente Amplio y de los pequeños aparatos izquierdistas están ante la disyuntiva de quedar postrados servilmente a la burguesía o romper con la demagogia capitalista de sus movimientos, abandonándolos y defendiendo los principios más elementales del clasismo. Para nuestra futura victoria ante el próximo gobierno de la clase dominante hay que luchar por un programa anti-capitalista, por la auto-organización de los productores en asambleas populares, por impulsar huelgas indefinidas sindicales, provinciales y regionales, por construir un partido revolucionario de todos los trabajadores y una nueva Internacional Comunista. Esta es la única vía para la liberación de los oprimidos: la vía de la Revolución Socialista.

Contra el fraude de la burguesía, sus candidaturas y todos sus cómplices: ¡Vota Clasista, Vota Nulo!


10 de mayo de 2016

Revolución Permanente

http://luchamarxista.blogspot.com



mayo 02, 2016

1 de Mayo 2016: Contra la barbarie: ¡independencia de la clase obrera, lucha de clase, revolución, socialismo mundial!


El capitalismo conduce a la concentración de la riqueza y el derroche en un polo de la sociedad y a la precariedad y a la pobreza en el otro, a la destrucción del medio ambiente, al resurgimiento de la religión y el oscurantismo, a las crisis económicas recurrentes y las guerras incesantes.

El capital-dinero circula libre, pero no los seres humanos.  En todo el mundo, los estados construyen muros contra los trabajadores que intentan escapar de la miseria.  Israel lo ha hecho contra los palestinos, prosiguiendo al mismo tiempo la colonización en Jerusalén y Cisjordania.  Los países más democráticos cierran sus fronteras a los refugiados que huyen de los bombardeos diarios en Siria, Irak, Yemen..., de los abusos de los regímenes policíacos y torturadores (Siria, Eritrea...) y de los genocidios (ejecutados por el "Califato" sunita del Daech, los rakhines budistas y el Ejército birmano...).  En los Estados Unidos, el principal aspirante a la candidatura del Partido Republicano hace campaña para expulsar a los extranjeros.  Las organizaciones xenófobas y fascistas progresan electoralmente en Europa y algunas empiezan a organizar agresiones contra los inmigrantes (Grecia, Alemania, Bulgaria...).

La crisis capitalista mundial de 2008-2009 fue superada en los países imperialistas por medio de la intervención de los Estados (rescate de cada cual a sus grupos bancarios, de seguros, automotrices; préstamos abundantes y a bajos tipos de los Bancos Centrales a los bancos de su zona...)  y en todo el mundo por el reforzamiento de la explotación (aumento de la intensidad y el tiempo de trabajo, congelamiento de salarios, disminución de las pensiones e indemnizaciones de desempleo, restricciones de las huelgas y debilitamiento de los sindicatos, etc.).  Todos los gobiernos burgueses efectuaron las mismas políticas contra los productores y en favor de los explotadores, incluidos los dirigidos o codirigidos por los partidos "laboristas" (Brasil...), "comunistas" (China, Vietnam, Sudáfrica...), "socialistas" (Francia, Alemania...) o de la "izquierda radical" salida de la reconversión estalinista (Grecia...). 

La tasa de ganancia se recompuso y la acumulación mundial del capital se reanudó el 2009.  Sin embargo, algunos países están estancados (Japón, Francia...).  Otros ni siquiera rencontraron su nivel de producción anterior a la crisis (Grecia, España, Italia...).  Por último, entre los que se habían clasificado como "emergentes", grandes países se hunden en la depresión económica (Brasil, Rusia...) y la propia economía china se desacelera.  Alimentada por las políticas monetarias de tipo keynesiano, la especulación financiera volvió a crecer.

La crisis capitalista mundial intensificó las rivalidades entre las grandes potencias imperialistas, con un polo de la burguesía dominante (la de los Estados Unidos) y sus aliadas más o menos disciplinadas (las de Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña...) y, en el otro polo, una alianza circunstancial entre las nuevas burguesías (de China, de Rusia) que ponen en entredicho la antigua distribución de actividades, influencias y dominios. La Unión Europea, que personificaba la tentativa burguesa de superar la estrechez de las fronteras nacionales, se ve sacudida.  Tras la crisis económica mundial, los gobiernos alemán y francés humillaron y sangraron al pueblo griego.  Ucrania fue dividida por los imperialismos rivales. Frente a los refugiados, todos los estados resucitaron las fronteras entre ellos y multiplicaron las alambradas, concluyendo un sórdido Tratado con el gobierno autoritario e islamista de Turquía.

Las grandes potencias mundiales y, en su estela, algunas potencias regionales, se arman todavía más, se desafían en el mar de China, se enfrentan de manera indirecta en Ucrania y Siria.  En nombre del "liberalismo", las burguesías disminuyeron los gastos sociales.  Al mismo tiempo, el aparato represivo del Estado burgués se reforzó: todavía más prerrogativas contra los ciudadanos, todavía más gastos militares, todavía más servicios secretos, policías, prisiones... El rol económico del Estado burgués no se esfumó. Todos se esfuerzan en apoyar a sus capitalistas contra su proletariado y contra las otras burguesías: integración de los aparatos de los sindicatos al Estado, represión de los militantes sindicales y revolucionarios, obsequios a los patrones, guerra monetaria, espionaje "industrial", presiones diplomáticas, amenazas militares, golpes de Estado, intervenciones militares de "baja intensidad" (armas, consejeros, drones, fuerzas especiales...), intervenciones abiertas (bases, bombardeos, expediciones, ocupaciones).

Los estados imperialistas occidentales sostuvieron (junto con la burocracia estalinista de la URSS) la fundación de Israel, un estado colonial. Instauraron las monarquías del Golfo Arabo-Pérsico que extienden el oscurantismo salafista en todo el mundo y financian al islamo-fascismo; apostaron por los fanáticos islamistas de Irán en 1953, Indonesia en 1965, Afganistán en 1979.  Empujaron a Irak a la guerra contra Irán en 1980.  Invadieron dos veces Irak en 1991 y en 2003; atizaron los conflictos étnicos y confesionales; dislocaron Libia el 2011.  En la actualidad, toman como pretexto los atentados islamistas para limitar las libertades democráticas en sus países y justificar la continuación de sus intromisiones en África subsahariana y en Asia Occidental.

Las fracciones clericales de la burguesía llegaron a obtener una audiencia en las masas musulmanas y así pudieron conducir verdaderas contrarrevoluciones en Irán, Irak y Siria.  Los islamistas son incapaces de vencer al imperialismo porque defienden la propiedad privada y el capitalismo.  Por consiguiente se reducen a ejercer presión sobre el imperialismo por medio de atentados reaccionarios que apuntan sobre todo a los trabajadores. Pero si se mantienen en el poder por haber destruido al movimiento obrero, como en Irán, terminan por capitular ante las grandes potencias, como los nacionalistas burgueses de discurso "socialista".

La fuerza social capaz de impedir la catástrofe y de realizar una revolución social existe: es la clase obrera mundial.  Los trabajadores asalariados, la juventud estudiante, los desocupados, luchan en todas partes, a veces heroicamente. Los trabajadores y los estudiantes de Europa se han manifestado de manera masiva para defender el empleo o sus conquistas sociales.  Los trabajadores de África y Asia Oriental se baten en condiciones difíciles por los salarios, la mejora de las condiciones de trabajo y el derecho a tener sindicatos.  Los pueblos de África del Norte y de Asia Occidental se alzaron contra los tiranos sostenidos por uno u otro imperialismo; los kurdos resistieron a la reacción islamista en Turquía, Siria e Irak.  En Norteamérica, los negros se rebelaron contra los repetidos asesinatos de la policía.

Pero a falta de un partido obrero revolucionario que permita a la clase obrera encabezar a los explotados (campesinos pobres, trabajadores del sector informal, etc.) y oprimidos (mujeres, jóvenes, minorías...), los levantamientos de Túnez, Egipto y Siria fueron contenidos por una doble contrarrevolución: de una parte los bombardeos y la tortura masiva del régimen y el Estado Mayor;  de otra parte, el fascismo sunita.  Los trabajadores kurdos siguen siendo separados de los otros proletarios y divididos entre ellos, por partidos nacionalistas que pactan con Estados que oprimen a los kurdos (PDK) o que se apoyan en los imperialismos ruso o norteamericano (PKK-PYD).  Las burocracias en el poder de Corea del Norte y Cuba preparan la restauración del capitalismo.  Los gobiernos de Brasil y Venezuela, después de haber servido al capitalismo y respetado el Estado burgués, hacen frente a tentativas de derribo por el imperialismo y la fracción compradora de la burguesía local.  La resistencia a los despidos masivos y a las medidas de austeridad gubernamental en los países avanzados es canalizada y disipada en "jornadas de acción" impotentes por las burocracias sindicales, con la ayuda de sus acólitos centristas (Bélgica, Canadá, España, Francia, Grecia, Noruega, Suecia...).  Los partidos "reformistas" y sus suplentes centristas siembran ilusiones en el parlamentarismo burgués.  Pero cuando acceden al poder, estos partidos hacen la misma política que los de la burguesía (Grecia, Francia, Austria...).

La vanguardia debe retomar el marxismo, adoptar la estrategia de la revolución permanente, construir a una Internacional obrera revolucionaria.  Las trabajadoras y los trabajadores, para preservar o conquistar sus derechos, para salvar el medio ambiente, para preservar a sus niños del desempleo y la guerra, para terminar con la explotación, deben exigir la ruptura de las organizaciones que fundaron (partidos de masas y sindicatos) con la burguesía; establecer órganos de lucha democráticos y centralizarlos; expropiar a las grandes empresas capitalistas; aplastar a las bandas fascistas e islamistas; desmantelar los órganos estatales de represión y espionaje; controlar democráticamente la producción y el intercambio; disolver las fronteras. ¡Abajo el capitalismo y el imperialismo!  ¡Viva el socialismo mundial!  

1 de mayo de 2016

Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Austria, Perú)    

Tendencia Marxista Leninista
(Brasil) 

enero 12, 2016

Contra la clase capitalista y sus acólitos: Voto Clasista, Voto Nulo

La gran burguesía ha inscrito sus candidaturas para el 10 de abril. En sus múltiples variantes, evidentemente, defienden el Estado Capitalista y a los gobiernos que lo han administrado en los últimos treinta y cinco años. Pero además de ellas, otras tres listas participarán representando a movimientos de la pequeña burguesía, los que también defienden un programa neoliberal, aunque mediatizado.

De un lado está el Frente Amplio, en torno a Tierra y Libertad, cuya amplitud incluye hasta sectores apristas y democristianos, así como ciertos círculos reformistas tradicionales. De otro lado Democracia Directa con la incorporación de un sector del MAS reformista. Finalmente, el movimiento Perú Libertario. En los tres casos se trata básicamente de frentes y organizaciones creados y dirigidos por la izquierda demócrata de clase media, y no de partidos proletarios con ideología y programa socialistas.

De hecho, los programas de ambas listas no difieren. Eso quedó establecido el 18 de noviembre pasado (Acuerdo entre Frente Amplio, Unidad Democrática y Perú Libre), el 17 de diciembre (Presentación de los Ejes del Plan de Gobierno del Frente Amplio), el 23 de diciembre (Acuerdo entre FA, PC, PS y FS), así como en sucesivas entrevistas a Verónika Mendoza. Por tanto, he aquí la identidad política de la Izquierda, a partir de sus propios principios programáticos que autocalifican de “Progreso”:

-          “Economía de Mercado”. “Equilibrio macroeconómico”. “Nuevo modelo de crecimiento y Estado promotor del desarrollo”. “Políticas públicas en alianza con el sector privado”.

-          “Apoyo a la inversión nacional y extranjera”. “Garantías para los inversionistas”. “Renegociación de los contratos petroleros y las concesiones mineras”.

-          “Estado Democrático y Soberano”. “Nueva Constitución”. “Igualdad de derechos y trabajo digno”. “Sueldo mínimo de S/. 1000”.

-          “Promover la competencia entre AFPs”. “Profundizar la reforma universitaria”.

-          “Seguridad ciudadana articulando Policía, Fiscalía y Poder Judicial”. “Defensa Nacional”.

-          Con “la sociedad en su conjunto”, “los industriales”, “los empresarios medianos y pequeños” y “fuerzas progresistas”.

Todo lo cual significa proclamar que su Progresismo mantiene la economía neoliberal y el Estado Capitalista de la clase dominante, el Estado explotador, opresor, represor y corrupto, defendiéndolo conjuntamente con la burguesía y dándole una nueva Constitución capitalista.

Porque constituye una tremenda demagogia aludir a un supuesto nuevo modelo económico capitalista mientras se preservan los intereses transnacionales, dado que toda renegociación de contratos, así planteada en abstracto, pretende únicamente obtener migajas y limosnas del gran capital. Lo concreto viene a ser lo de siempre: se busca garantizar los beneficios del empresariado extranjero y nacional, sacrificando los derechos de las masas productoras en el altar de las reglas macroeconómicas del sistema. “Promoción del desarrollo”, así es, pero del exclusivo desarrollo de los magnates externos e internos, porque en realidad el Estado peruano seguirá sin ejercer soberanía sobre sus recursos geológicos y energéticos. “Progreso”, pero para la burguesía y no para los pueblos.

Es esta precisamente la política que conocemos con el nombre coloquial de neoliberalismo. No hay, en esto, política nacionalista burguesa alguna que persiga levantar y fortalecer un sector capitalista estatal. Por tanto el “anti-neoliberalismo” del Frente Amplio y la Izquierda es una farsa.

Se trata del mismo actual Estado falsamente democrático y nunca soberano, al que el imperialismo continuará dominando sin obstáculos y donde la real igualdad de derechos y el trabajo digno seguirán siendo una utopía, al mismo tiempo que la Izquierda ampara a las AFPs, respalda la Ley Universitaria privatista y dictamina un sueldo mínimo insultante (cuando la propia burocracia de la CGTP reclama S/. 1500).

A partir de este programa no sorprende que, para cautelar este Estado, se recurra al reforzamiento de los anti-populares aparatos - judicial, policial y militar - que tanto han encarcelado y masacrado a la clase obrera y al pueblo. Es la lógica consecuencia derivada de comprometerse a defender la economía y la política del Estado de la clase explotadora, junto a los industriales de la SNI y los empresarios medios de la Confiep.

En tales circunstancias electorales, una vez más el pueblo trabajador no tendrá representación. No habrá lista nacida de los distritos obreros y populares, de las fábricas y empresas, de las bases sindicales, de los pueblos y comunidades. Pero las burocracias sindicales responsables de esta situación (las direcciones de la CGTP y la CUT) sí están empeñadas en apoyar las candidaturas de la pequeña burguesía (e integrarse a ellas), como en ocasión de su apoyo a Humala, Villarán, Toledo y Fujimori, solo para nombrar las experiencias históricamente más cercanas. Ese es siempre el papel de estas cúpulas, a quienes ahora se ha sumado también la dirigencia de la Red Solidaria de Trabajadores. Frente a las planchas Mendoza-Arana y Santos-Alcántara, no debemos olvidar que toda la Izquierda se coludió con Humala desde el 2006 y con Villarán entre 2010-2015 (Alcántara hasta el 2013), llamando al pueblo a respaldar a sus enemigos, y que estos movimientos hacen del oportunismo electoralista su razón de ser.

Mención aparte merecen los partidos de origen trabajador, el PC y Patria Roja, sumidos en una profunda crisis producto de ochenta años de inveterado oportunismo y traiciones, hasta devenir en destartalado estalinismo neo-socialdemócrata. Su última hazaña, fungir de secuaces Simonistas, equivalente a cómplices del Baguazo, del Apra y de PPK. Por lo que cada vez son más los sectores de vanguardia que han ido mostrando escepticismo y rechazo a estos falsos partidos comunistas.

Los comunistas luchamos por un Estado de los Trabajadores, resultado de una Revolución Socialista. Oponemos el Marxismo al Izquierdismo que defiende el Sistema, al “Progresismo” enemigo de la nacionalización de la riqueza, este que hoy levanta un programa privatista, capitalista neoliberal pero “más humano” como le llaman, más ligth, pero neoliberal al fin y al cabo. Los comunistas no llamamos a votar por movimientos que apoyaron la reaccionaria Hoja de Ruta humalista y la representaron en el Congreso, en Ministerios y Embajadas, y que son en buena cuenta un neo-humalismo, un humalismo reciclado. Como ha afirmado Verónika Mendoza, “la Hoja de Ruta era de izquierda”. Esa es pues, finalmente, la Izquierda. No llamamos a votar por congresistas como Mendoza que se embolsillan S/. 33.000 mensuales, lo que es un auténtico crimen contra el pueblo peruano, ni tampoco por gobernadores regionales como Santos, en prisión por serios indicios de corrupción.

Contra el programa de la Izquierda Neoliberal:

Nacionalización sin pago de las transnacionales y la gran empresa, bajo control de sus trabajadores.

Control directo de todas las empresas estatales por sus trabajadores.

Estatización de todo el comercio exterior del país.

Anulación de los Tratados de Libre Comercio.

Desconocimiento de la Deuda Externa.

Ruptura con los gobiernos imperialistas, con el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC, la APEC.

Ningún falso “Estado Democrático” capitalista. Ninguna nueva Constitución capitalista neoliberal.


Por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular.



11 de enero de 2016

REVOLUCIÓN PERMANENTE
Por el camino de Lenin y Trotsky



diciembre 11, 2015

Neoliberalismo de izquierda



PRINCIPIOS PROGRAMÁTICOS DEL NEOLIBERALISMO DE IZQUIERDA, ENEMIGO DE NACIONALIZAR LA RIQUEZA. (Extractos del Acuerdo entre Unidad Democrática, Frente Amplio y Perú Libre, 18.11.15)

“Progreso” significa: “Economía de Mercado”. “Apoyo a la inversion nacional y extranjera”. “Equilibrio macroeconómico”. “Políticas públicas concertadas entre los sectores público y privado”. “Seguridad ciudadana articulando Policía, Fiscalía y Poder Judicial”. “Defensa Nacional”. “Estado Democrático”. “Nueva Constitución”. Con “la sociedad en su conjunto”, “organizaciones sociales diversas”, “los industriales” y “fuerzas progresistas”.

Conclusión: Progresismo es mantener el Estado capitalista de la clase dominante, el Estado explotador, opresor, represor y corrupto. Defenderlo junto a la burguesía y darle una nueva Constitución neoliberal.

Los Comunistas luchamos por un Estado de los Trabajadores, resultado de una Revolución Socialista.

noviembre 14, 2015

PARA TERMINAR CON EL HUMALISMO: INDEPENDENCIA DE CLASE Y HUELGA GENERAL

Vivimos el año 25 de los violentos ataques pro-imperialistas por parte de los gobiernos fujimorista, paniagüista, toledista, alanista y humalista contra el pueblo trabajador; el reinado absoluto de las transnacionales que saquean el país y envenenan el territorio. Como dato emblemático de la situación, en un solo año, entre julio 2014 y julio 2015, el Estado dejó de cobrar un aproximado de hasta S/. 120 millones (40 millones de dólares) en multas por destrucción ecológica minera y petrolera, esto gracias a la legislación aprobada por la dupla Ejecutivo-Parlamento. Pero la burguesía peruana, socia menor del imperialismo, siempre fingirá lamentar que no haya dinero para el Presupuesto Nacional.

Ante eso el Gobierno y el Congreso de los partidos capitalistas, así como la burocracia sindical, recibieron, cada uno en su medida, una nueva respuesta y combativa lección con las huelgas indefinidas de Loreto y Cotabambas-Grau (Apurímac). El bando reaccionario debido a su alevosa ofensiva anti-popular y la burocracia por su descarada deserción de la lucha durante los últimos años. En el segundo caso, frente a los sucesivos “paquetazos” legislativos, la dirección de la CGTP amagó con un solo día de Paro Nacional como acostumbra (9 de julio). Este fue un fracaso tan flagrante que debió significar su renuncia ante el Congreso de la Central previsto para este año; evento que, muy al contrario, terminaron aplazando al próximo. Antes bien, vemos a la cúpula promover ahora, mediante Construcción Civil, una falaz marcha “por la paz” junto a la patronal de Capeco y la Confiep. A eso se dedican el PC y Patria Roja, a eso y a su tradicional oportunismo electoralista.

La casta burocrática llamó oficialmente a votar, haciendo campaña, por el Humala del Compromiso y la Hoja de Ruta; Carmela Sifuentes, Presidenta de la CGTP, candidateó en su lista. Luego han repetido el método en Lima con Villarán en 2013-2014 y anunciado una desesperada búsqueda de otra candidatura neoliberal para obsequiarle voto obrero el 2016. Así es como se destruye el principio más elemental de la política proletaria: la independencia clasista frente a los partidos ajenos al movimiento obrero y popular.

En lugar de usar su autoridad en el movimiento de masas para convocar asambleas de trabajadores que a nivel nacional elijan sus candidatos, se mezclan con grupos de la clase dominante como FS y CxC, grupos pequeño-burgueses como los de Tejada y Alcántara, políticos burgueses como García Núñez, con los que ahora se denominan “Unidad Democrática”, ni más ni menos que el antiguo “Frente Democrático” de Vargas Llosa/AP/PPC (1990); todo esto después de arrastrarse indignamente ante Simon, carnicero de Bagua, Premier aprista y secretario de PPK.

Su rollo demagógico es “inclusión” y “justicia social”, en el mejor estilo de Ollanta y Alan. Es “nueva República” burguesa, “Nueva Constitución” burguesa y “refundar la política” burguesa. Vale decir la Izquierda que no le toca un pelo al sistema, la Izquierda Capitalista, la Izquierda Neoliberal enemiga de cualquier estatización. Son las “fuerzas democráticas de izquierda, de centro, progresistas liberales”, como se definieron en su comunicado del 15 de agosto. Ahí se ven muy bien representados aquellos falsos marxistas del caviar-estalinismo, donde nada hay de progresivo para el pueblo oprimido.

Junto a ello, otro movimiento pequeño-burgués que pretende un neoliberalismo “más humano” ha elegido su candidata, intentando negociar una alianza mayor. Se trata del oportunismo electorero del Frente Amplio, que ha hecho de un menjunje orgánico demo-religioso, nacionalista, castrista socialdemócrata, burocrático sindical y aprista, una amplísima virtud. “Cambiar el modelo modernizando el Estado, dando garantías a los inversionistas…” como proclama Verónika Mendoza, es el mismo escandaloso sofisma pro-neoliberal, espejo de su consanguínea UD. Esta es la ahora conocida como Izquierda Usaid por tales turbias relaciones y que votó en el Congreso por el desembarco de marines norteamericanos semanas atrás. Las bases regionales y estudiantiles luchadoras que tuviera el FA deben romper con la dirección Arana-Mendoza-Francke y orientarse hacia el marxismo, abandonando a todos quienes se aliaron y candidatearon por Humala.

No habrá candidatura que represente a las masas trabajadoras una vez más, siempre por responsabilidad de la dirigencia burocrática servil al enemigo de clase. La alternativa habrá de ser el voto nulo. UD y FA son humalismo reciclado, una misma farsa “anti-neoliberal”, candidaturas oportunistas del neoliberalismo “democrático”. En la opuesta orilla clasista, los marxistas rechazamos todo seudo “Estado Democrático” capitalista, toda nueva Constitución de la clase dominante, todo gobierno burgués “democrático y patriótico”. Luchamos por un revolucionario Estado de los Trabajadores y por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular, que solo serán posibles a través de la organización de una Huelga General Indefinida que conquiste reivindicaciones históricas y se plantee como objetivo acabar con el actual Gobierno y con el Congreso de los partidos enemigos del pueblo.

4 de noviembre de 2015

Revolución Permanente

noviembre 10, 2015

Las luchas de clases en Francia de 1945 a 2015

Francia es un viejo país capitalista de Europa Occidental, que comprende también territorios en América (Guyana, Martinica, Guadalupe...), en Oceanía (Nueva Caledonia...) en África y Asia (Reunión, Mayotte...), que son herencia del antiguo imperio colonial.  Francia cuenta con 66 millones de habitantes (20ma población del mundo).  Su lugar en Europa y en el mundo ha declinado, pero sigue siendo la 3ra economía de Europa después de Alemania y Gran Bretaña.  Permanece como la 6ta del mundo, muy por detrás de los Estados Unidos, China e incluso Japón, y el 6to exportador mundial de mercancías.

La internacionalización del capitalismo francés se traduce también en la implantación en el extranjero de filiales de sus grupos capitalistas (Total, Axa, BNP Paribas, Sociedad General, Crédito Agrícola, Carrefour, Engie, EDF, PSA, Auchan, BPCE, Saint-Gobain, Orange, Vinci, Sanofi, Bouygues...).  En efecto, Francia es una potencia imperialista.  Para garantizar los intereses de sus empresas en el mundo, el Estado francés dispone de un Ejército importante (que está formado solamente por profesionales desde 1997) dotado con armas nucleares.  Este Ejército mercenario e imperialista interviene actualmente en Malí, República Centroafricana, Irak, Siria...  El Estado francés se sienta en el Consejo de Seguridad de la ONU (con derecho a veto) y codirige la Unión Europea con Alemania, aunque esta última domina cada vez más económicamente.

Después de un período de fascismo (el del Mariscal Pétain, resultante de la derrota del imperialismo francés ante su rival alemán en 1940), las libertades democráticas se reconquistaron en 1944-1945 bajo la amenaza de la revolución proletaria, así como las conquistas sociales (seguridad social, empleo de por vida en empresas públicas, etc.).  Los obreros y los empleados se unieron en gran número a sus partidos tradicionales y votaron en masa por ellos: el PS-SFIO y el PCF sumaron un 49,6% de los votos en 1945.  Fue necesaria la política contrarrevolucionaria de las burocracias social-patriotas que los dirigían, su participación en el gobierno del general De Gaulle, para desarmar a los trabajadores, rehacer el capitalismo francés, estabilizar al Estado burgués, intentar reconstruir el imperio colonial...  Sin embargo, éste se hundió, en los años que siguieron, bajo los golpes de las guerras de liberación (Indochina, Argelia...).  La pérdida de las colonias y la estrechez de las fronteras empujaron a la burguesía francesa hacia la construcción de la Unión Europea (UE) en 1957 con otros 5 Estados.  Ésta se ha ampliado y cuenta hoy con 28 Estados, 19 de los cuales tienen por moneda al euro.

Debido a las divisiones de la burguesía, en particular ante el combate heroico del pueblo argelino, la 4ta República burguesa, que era un régimen parlamentario, fue derribada por un golpe de estado militar en 1958 que llevó al general De Gaulle al poder.  Desde entonces el régimen político de Francia es la 5ta República, que era al principio un poder bonapartista pero que evolucionó hacia un régimen presidencial donde, oficialmente, el Ejército no interviene en los asuntos públicos y donde el Parlamento goza de las prerrogativas importantes.

En 1968, en el marco de un ascenso revolucionario mundial, Francia conoció, como Checoslovaquia, una crisis revolucionaria.  Se inició con una rebelión estudiantil y continuó con una huelga general más amplia aún que en 1936: los trabajadores estatales participaron y una minoría de los trabajadores del campo se unió a los asalariados. El estalinismo (el PCF y la dirección de la CGT) salvó al Estado burgués, a la 5ta República y al General De Gaulle, pero la efervescencia obrera y estudiantil continuó durante varios años, tanto más que el desempleo en masa reapareció con la crisis capitalista mundial de 1973-1974.  Los sindicatos (la CGT dirigida por el PCF, la CFDT de origen cristiano, la escisión FO de la CGT...) crecieron.  Durante este período, organizaciones políticas que se reclamaban del maoísmo (GP, PCMLF...) y del trotskismo (LC, LO, OCI...) compitieron con el PCF y el PS, en particular en la juventud escolarizada y asalariada.

Las direcciones tradicionales respondieron en 1972 con la formación de un frente popular, la Unión de Izquierda (PCF-PS-PSU-PRG), que llegó al poder en 1981.  La decepción causada por Mitterrand y la UG en el poder (1981-1993) así como el efecto desmoralizante de la restauración del capitalismo en el este de Europa a partir de 1989 debilitaron numérica, política e ideológicamente al movimiento obrero.  La sindicalización se desplomó (a menos de un 8% de los asalariados) y la división sindical se acentuó aun más, a veces con ayuda de la LCR (ex LC), LO y el PCI (ex OCI).  La militancia del PCF y el PS también disminuyó.  De 1995 a 2002, el PCF y el PS gobernaron con los Verdes y el PRG. Los dos partidos tradicionales de los trabajadores no se reclaman ya del socialismo.  El GP se disolvió en 1983, el PCMLF en 1988 y el PSU en 1990.  El PCI reivindicó el parlamentarismo a partir de 1984 y se liquidó en el PT-POI reformista y chauvinista en 1991. La LCR rechazó oficialmente la dictadura del proletariado en 2003 y se disolvió en 2009 en el NPA cuasi-reformista.  LO reclamó más policía en 2001 y en 2008.

Con todo, los trabajadores y los jóvenes combatieron con huelgas y manifestaciones: en 1995 (en defensa de las jubilaciones), en 2003 (en defensa de las jubilaciones), en 2006 (contra la precarización del trabajo), en 2010 (en defensa de las jubilaciones)...,  pero las burocracias sindicales, los partidos obreros burgueses y las organizaciones centristas siempre llegaron a impedir la huelga general, a contener las luchas en el marco de las "jornadas de acción" (una huelga de un único día) y a desviarlas hacia callejones sin salida (Foro Social, "revolución ciudadana", etc.), haciéndoles esperar las elecciones.

La economía francesa intenta superar la crisis capitalista mundial de 2007-2009 peor que los Estados Unidos, Gran Bretaña o Alemania.  Los gobiernos burgueses (Sarkozy, luego Hollande) se dedican a restaurar la rentabilidad y la competitividad del capitalismo francés. Las direcciones sindicales aceptan discutir sobre todos los ataques contra los asalariados y es el PS el que gobierna hoy contra los trabajadores de este país, los emigrantes y los países oprimidos.

El Grupo Marxista Internacionalista es el heredero político del Partido Obrero de 1882, del Comité de la 3ra Internacional de 1919, de la Liga Comunista (bolchevique-leninista) de 1929, del Partido Comunista Internacionalista (sección francesa de la 4ta Internacional) de 1944.  Con la ayuda del Colectivo Revolución Permanente, el GMI trabaja en la ruptura de las organizaciones obreras con la burguesía, en dotar las luchas de comités elegidos y centralizados, en agrupar a los comunistas internacionalistas para construir el partido obrero revolucionario y la Internacional obrera revolucionaria.  Se trata de brindar la dirección que merece a la clase obrera francesa, para que tome el poder y expropie el capital.


24 de octubre de 2015

Dirección Nacional del Grupo Marxista Internacionalista - GMI (sección francesa del CoReP)


Relación de organizaciones obreras

CFDT: La Confederación Francesa Democrática del Trabajo nació bajo el nombre de CFTC en 1919, reuniendo a los sindicatos cristianos. Cambió de nombre y rompió oficialmente con la Iglesia Católica en 1964. Es la segunda central sindical. Es influyente.

CGT: La Confederación General del Trabajo fue creada en 1895 por los anarquistas. En 1914, su dirección sostiene la guerra imperialista. Pasa al control del PCF en 1946. Es la primera central sindical. LO y NPA se han integrado cada vez más a su burocracia.

FO: Fuerza Obrera es una escisión de la CGT organizada en 1949, durante la "guerra fría", con la ayuda del gobierno, del PS y de la Confederación norteamericana AFL-CIO. Es la tercera central sindical. El POI se ha integrado plenamente a su burocracia.

GP: Izquierda Proletaria es fundada en 1968 por la mayoría de la UJCML maoísta, que mezcla extrañamente estalinismo y anarquismo. Se disuelve en 1973.

LC-LCR: La Liga Comunista fue fundada en 1969 en el marco del Secretariado Unificado de la 4ta Internacional (pablista). Renombrada LCR después de 1973. Se disuelve en el NPA en 2009.

LO: Lucha Obrera es fundada en 1956 con el nombre de Voz Obrera por Hardy, un personaje ajeno a la 4ta Internacional. Vinculada a la burocracia sindical de la CGT.

NPA: El Nuevo Partido Anticapitalista es fundado por la LCR en 2009. Pretende fusionar trotskistas, anarquistas, feministas y guevaristas bajo un programa cuasi-reformista. Vinculado a las burocracias sindicales de Solidarios, FSU y CGT.

OCI-PCI: La Organización Comunista Internacionalista se funda en 1967 en el marco del Comité Internacional de la 4ta Internacional. Se renombra PCI en 1981. El PCI crea en 1985 el Movimiento Por un Partido de los Trabajadores, que se supone reúne a trotskistas, anarquistas, socialistas y comunistas. En 1991, el MPPT se convierte en el PT.

PCF: El Partido Comunista Francés es el nombre que toma el PS después de su adhesión a la 3ra Internacional en 1920.  Es estalinizado a partir de 1924. En 1934 se vuelve social-patriota y en 1935 adopta la alianza con la burguesía ("frente popular"). Bloquea la revolución en 1936, en 1944 y en 1968. Participa en el gobierno burgués de 1944 a 1947, de 1981 a 1984, de 1997 a 2002.  Dirige la CGT y el FSU.

PCMLF: El Partido Comunista Marxista-Leninista de Francia es una escisión del PCF que aparece bajo el nombre de MCML en 1965. Es la organización maoísta que es apoyada por la burocracia china. Se disuelve en 1988.

PS: El Partido Socialista unifica en 1905 a todas las organizaciones socialistas del país, bajo los auspicios de la Internacional Obrera. En 1914 aprueba la guerra imperialista conducida por su burguesía.  En 1920 la mayoría se adhiere a la Internacional Comunista y toma el nombre de PCF. Una minoría dirigida por Blum lo rechaza y mantiene el PS que se unirá a la Internacional "Socialista". Desde 1978 el PS triunfa en las elecciones sobre el PCF. Participa en gobiernos burgueses de 1914 a 1917, de 1924 a 1926, de 1936 a 1937, de 1944 a 1947, de 1956 a 1958, de 1981 a 1993, de 1997 a 2002, de 2012 hasta hoy. Dirige las organizaciones sindicales UNSA y UNEF.

PSU: El Partido Socialista Unificado nace en 1960 de dos fracciones del PS que se habían opuesto a la guerra de Argelia. Se disuelve en 1990.

PT-POI: El Partido de los Trabajadores es fundado por los lambertistas en 1991, basado en un programa reformista. Se convierte en Partido Obrero Independiente en 2008, aún más chauvinista.  Vinculado a la burocracia sindical FO. Este partido acaba de estallar.



octubre 09, 2015

Contra el imperialismo y su gobierno títere

Lima es en estos días sede de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, las dos instituciones más importantes encargadas de coordinar y viabilizar las finanzas imperialistas para la expoliación de los pueblos del mundo. Otras instituciones capitalistas fundamentales como la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) también participan en la cita.

La realización de estos eventos en la capital demuestra hasta qué grado los gobiernos de la burguesía peruana han cumplido permanentemente con todos los apetitos y exigencias de tales organismos; una tradición histórica que arranca el año 1954, en que Perú resulta el primer país latinoamericano y tercer país a nivel mundial en solicitar un préstamo del FMI.

Para mayor ilustración de esta vinculación con los poderes imperialistas, solo hay que atender a las noticias del fin de semana. El actual gobierno del – irónico - Partido Nacionalista, acaba de firmar, en estricto secreto, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), un tratado de libre comercio suscrito por EEUU, Canadá, Japón, Australia y otros ocho países de economías dominadas.

Según informaciones circulantes y como es lógico, este acuerdo implica nuevos atentados contra los derechos de nuestro pueblo, nuevos ataques a las condiciones de vida de las masas trabajadoras. En particular, por ejemplo, en cuanto a los plazos de exclusividad comercial para la industria farmacéutica norteamericana, lo que va a impedir el acceso popular a medicamentos básicos para la salud pública. Asimismo en las áreas de derechos laborales, aranceles, inversión estatal, soberanía jurídica, medio ambiente y diversas industrias, lo que se comprobará en detalle cuando se conozca al fin el texto completo del documento.

Esta nueva agresión económica ha sido, como es costumbre, tramada en activa complicidad con el ocasional gobierno peruano, así como ocurrió con los gobiernos del Apra, Perú Posible, la dictadura Fujimorista, Acción Popular-PPC, la dictadura militar y un largo etcétera. Ninguna otra cosa puede esperarse de los gobiernos de la burguesía, que vive de nuestra sobre-explotación como socia menor lacaya de las potencias imperialistas.

Hoy, además, culminan los cinco días de maniobras conjuntas de la Marina peruana con la Marina estadounidense, que incluyeron también a la Marina chilena. Para que esto fuese posible el Congreso de la República dio su aprobación a la entrada en el mar territorial del portaviones nuclear George Washington (3.200 efectivos) y del destructor Chaffe. Así sellan los partidos patronales la completa confabulación con su amo secular.

En estas circunstancias, movilizaciones populares como la de Cotabambas y Grau en Apurímac son respondidas con la masacre impune. Allí, otro poder imperialista, esta vez una empresa china, se burla de los derechos en contubernio con el gobierno.

Pero todo esto es posible porque el movimiento de masas no presenta un sólido frente de batalla conjunto a la clase contraria en el poder.  La movilización sindical obrera, la movilización popular y campesina, sufren la falta de confluencia, de plataforma y liderazgo comunes. Y eso tiene una gran responsable: la dirigencia burocrática de las organizaciones de masas como la CGTP y la CUT, que hace mucho renunciaron a su responsabilidad, desertaron de la lucha contra el humalismo y adoptaron una práctica cómplice, tan solo interesadas en el oportunismo electoralista de negociar listas pro-neoliberales, con las que puedan convertirse en congresistas de 20.000 soles mensuales. La clase obrera y el pueblo debemos repudiarlos, perfeccionarnos organizativamente y generar una nueva dirección clasista y revolucionaria.

¡Luchar por un Gobierno Obrero y Popular!


7 de octubre de 2015

Revolución Permanente