diciembre 28, 2024

Argentina: Milei y el capital financiero festejan mientras los trabajadores sufrimos

El gobierno ha logrado controlar momentáneamente la “macroeconomía”, y lo principal, no solo desde el punto de vista económico sino también político, bajar la inflación. Aunque algunos números nos pueden generar dudas, es cierto que viene bajando y en noviembre y diciembre se prevé que seguiría oscilando alrededor del 3%. Como se trata de un gobierno burgués, Milei obtuvo este resultado haciendo pagar un precio altísimo, a los trabajadores con una gran caída salarial y con muchos despidos, suspensiones y cierres de empresas, ajustando a los jubilados a la salud y a la educación.  Para bajar la “fiebre” inflacionaria “enfrió” terriblemente la economía, parando casi a cero algunas ramas de la producción. El eje de esta “estabilidad macroeconómica” ha sido el terrible ajuste fiscal, es decir, la motosierra -recortes del “gasto” que paralizó las obras públicas y las transferencias a las provincias, y despidiendo trabajadores estatales- y licuadora a fondo -realizando una devaluación del 118% que liquidó los salarios y una desregulación de las tarifas de servicios y transporte-. Encima en diciembre se viene otro mazazo a la luz, nafta, alquileres, prepagas, etc.

Entonces, claro, bajó la inflación, pero la pobreza alcanza niveles similares a los del 2002, arriba del 50%, con salarios que llegaron a ser los más bajos de Latinoamérica. En octubre, según el Indec, una familia para no ser pobre necesitaba 1 millón de pesos. En los últimos 3 meses, los salarios privados repuntaron un poco, pero no alcanzan ni de casualidad a los niveles de noviembre del 2023. “El empleado público es el que más poder adquisitivo está perdiendo en estos meses. En el mes de septiembre tuvo un ingreso real equivalente al 84% del que tenía en noviembre de 2023, es decir que perdió un 16% de ingreso real respecto a ese mes. La mayor caída se había registrado en febrero con 22%”. Ismael Bermúdez, Diario Clarín. El gobierno te hunde la cabeza 3 metros debajo del agua. Después te deja subir un metro y dice que como estamos más cerca de la superficie “hubo una recuperación”. Pero mientras tanto los trabajadores seguimos aguantando la respiración debajo del agua.

El gobierno se llena la boca hablando de que bajó la inflación, pero no dicen que eso no es garantía de que la economía crezca y menos que menos que ese crecimiento vaya a favorecer a los trabajadores. Si vamos al caso, hay un montón de países de la región que tienen números todavía más bajos, sin embargo, tienen índices de pobreza y precariedad laboral altísimos Perú, Chile, Paraguay, Ecuador, etc.

En realidad, cuando se habla de que resolvió la “macro” quiere decir que, hasta octubre, al menos, la burguesía había cerrado filas detrás del gobierno buscando reubicarse ante la nueva situación política y económica, dándole “gobernabilidad”, aprobándole las leyes principales y dándole la potestad de gobernar por decreto y dejándole pasar los vetos a la movilidad jubilatoria y al financiamiento universitario. La unidad de la burguesía y el imperialismo alrededor de los ejes centrales del ajuste del gobierno y las reformas estructurales (entre ellas la laboral) creó un “clima” de confianza favorable para el blanqueo de capitales, que llegó a casi U$S 20.000 millones. A estos dólares se sumó la gran liquidación de divisas de la burguesía agraria, que mantenía una presión para devaluar la moneda, pero terminó aceptando “las reglas del juego” del gobierno. Es que no le servía seguir reteniendo, porque con el blanqueo y los dólares del carry trade el gobierno podía aguantar esa presión, manteniendo el dólar estable. Fue un octubre atípico, ya que siendo un mes en el que no se liquidan divisas, se vendieron granos como nunca. 

Hubo un informe del CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) registrando una cierta recuperación en el consumo, del cual el gobierno se vanagloriaba diciendo que se terminaba la recesión. Pero lo que no decía el gobierno es que ese aumento del consumo lo arrastraba el 10% de la población, es decir de la pequeña burguesía que tiene poder de compra, pero no de la clase trabajadora y el pueblo pobre que se endeuda con la tarjeta de crédito para pagar alimentos.

Cuando el despreciable de Manuel Adorni dice que empezó a crecer la economía, no dice que esa recuperación es muy incipiente, desigual y que ni siquiera alcanza a los niveles previos de noviembre 2023. La construcción, que es uno de los sectores que más dinamiza la economía, sigue casi parado. En la Industria: la capacidad instalada mostró una tibia suba mensual en septiembre, pero sigue lejos de los niveles de 2023. Solo el petróleo y pesca crecieron, pero la siderúrgica, la industria automotriz y los textiles están muy por debajo del año pasado. Por otro lado, los grandes capitales plantean que hasta que no se levante el cepo, no realizaran grandes inversiones.

Por eso ya casi entrando en diciembre hay sectores que empiezan a poner en dudas el plan a mediano plazo, principalmente los industriales. Fueron en ese sentido las palabras de Paolo Rocca, que no se podía competir con los productos chinos, y también en la última reunión de la UIA se escucharon voces críticas hacia el gobierno y el curso económico que está afectando a la industria. Es que ya cerraron 16.500 pymes y se anuncia el cierre de otras 25.000 para el 2025.

Qué puede pasar con el nuevo gobierno de Trump

Todo hace pensar que, si Trump hace lo que prometió durante su campaña electoral, no beneficiaría a la economía de los países semicoloniales como Argentina. Una suba de los aranceles hasta un 60% para los productos chinos y aranceles del 25% para Canadá y México, más un alza adicional del 10% para las importaciones europeas, haría subir la inflación de EE-UU. Esto obligaría a la Reserva Federal (FED) a subir la tasa de interés, lo que haría que los capitales fluyan hacía EEUU. Por otro lado, al subir las barreras arancelarias perjudicaría los productos de los países que exportan a EEUU. Es probable que una parte de esos productos chinos (y de otros países que tienen ventajas comparativas en precios), que no se realizan en el mercado yanki, entren al mercado argentino ya deprimido, por la política del gobierno de favorecer las importaciones, lo cual agravaría la crisis de un sector de la industria y provocaría más despidos.

Nosotros pensamos que pueden pasar varias cosas, a corto plazo y mediano plazo. Si la situación sigue así, con la economía “estabilizada”, van a mantener la bicicleta financiera con el cepo hasta que puedan conseguir un préstamo de dólares. A favor, el gobierno tiene el superávit en dólares que puede obtener de la exportación de energía, con Vaca Muerta. Pero los analistas burgueses coinciden en que tampoco es cualitativo. En contra, los dólares que se van a ir por el turismo al exterior en este verano. Se habla de una fuga de 3000 millones, que se sumarían a los dólares que salen por las importaciones. Ahora Caputo dice que el FMI le daría un préstamo de 12000 millones de dólares, pero, por lo menos hasta ahora, ese préstamo estaba condicionado a la exigencia de una devaluación. También la devaluación del real, al encarecer las exportaciones argentinas a ese país (principal destino de las exportaciones industriales) presiona sobre la moneda nacional. La razón por la cual el gobierno no quiere devaluar, no es porque le interesen los bolsillos de las familias trabajadoras, que el mismo Milei se encargó de vaciar, sino porque la inflación baja va a ser el principal caballito de batalla para las elecciones de octubre 2025. Diez meses, para cómo está la situación en nuestro país y en el mundo, parecen un siglo.

La otra es a largo plazo (es decir durante los 3 años de mandato que le quedan). Algunos trabajadores se engañan por el hecho de que la inflación bajó y creen que hay que esperar, que si bien la situación es dura el gobierno va por el buen camino, o por lo menos quieren esperar a ver para donde va todo esto. Nosotros creemos que dada la situación internacional ni a este gobierno ni a ningún otro le va a ir bien porque en el horizonte se acumulan nubes negras de tormenta. Como lo venimos diciendo, la situación internacional se encamina hacia una tercera guerra mundial. Si esta situación se demorara en estallar un par de años, sin que hubiera grandes luchas en nuestro país, entonces nos iría muy mal a los trabajadores ya que en ese caso vamos a un proceso de acumulación de capital totalmente diferente, con baja inflación, pero con muy pocos sectores industriales. Sin educación, ni salud, ni universidad pública, con niveles de pobreza cercanos al 70% y principalmente con difíciles condiciones para la organización sindical. En síntesis: como cualquier otro país de América Latina. Chile, Perú, Ecuador, Paraguay, etc. Exportadores de materias primas y alguna que otra industria, pero marginal. Con niveles cada vez más altos de cuentapropismo -más altos que ahora-, es decir trabajadores independientes que no tienen acceso a jubilación, ni a una obra social, ni aguinaldo, ni licencias, etc., como, de hecho, ya está pasando hace años, pero mucho peor.

Las dos caras de la misma moneda semicolonial capitalista

En este “maldito” péndulo de la historia argentinalos trabajadores vamos – como dice el tango- “dando tumbos”, de sufrir la hiperinflación a padecer una hiperdesocupación, y como resultante de esas dos variables tenemos cada vez más pobreza.

En el gobierno anterior, con los peronistas/kirchneristas, le daban a la “maquinita” de impresión de pesos, y vía inflacionaria nos licuaban los salarios facilitando la transferencia de ganancia al gran capital; así terminamos con el gobierno que “venía a llenarnos la heladera”: 40% de pobreza y trabajadores en blanco con salarios de pobreza, cuando la burguesía se la llevaba con pala.

Ahora los liberales hacen un ajuste tremendo, permitiendo que el gran capital financiero imperialista nos hunda el cuchillo hasta el fondo y estamos al 55%, o sea 15% de pobres más en 12 meses. Síntesis: Las dos caras de una misma moneda capitalista. 

Nos dicen algunos adoradores de Néstor K, que en su gobierno había superavit comercial y fiscal. Sí, claro, porque aquellos años existió un impresionante viento de cola con precios altísimos de los commodities, y una gran devaluación del salario durante el gobierno de Duhalde (mayor a la de diciembre pasado), que permitió una acumulación que duró unos pocos años hasta el 2008 y luego vino la crisis internacional (donde los grandes Estados imperialistas pusieron 18 billones de dólares para rescatar a las grandes empresas y a los bancos).

Después vino el gobierno de CFK que no resolvió ninguno de los problemas estructurales ni energéticos, ni de transporte, y las “grasas acumuladas” le duraron hasta que tuvo que aplicar una nueva devaluación en enero del 2014, estando Kicillof de Ministro de Economía. Y no solamente que pagó religiosamente al FMI y que aumentó la deuda interna, sino que terminó la famosa “década ganada” con 30% de pobreza, después de que entró al país plata como nunca en la historia en Argentina, o sea, como dijo CFK, “los grandes capitales se la llevaron con pala”. Tal vez sea eso lo que los trabajadores peronistas no pueden entender, que con los dos últimos gobiernos de CFK, mientras sus salarios bajaban, los capitalistas ganaron como nunca.

Encima, para disputarle a la “derecha” la gran “estratega” puso de candidato a Scioli, luego a Alberto y para rematarla a Massa…. y así estamos. Ahora le dice al senador José Mayans que ella no lo quiere “voltear” a Milei y su hijo “aloe vera” (tiene un montón de propiedades) dice que hay que aguantarse el veto de Milei, porque es un instrumento legítimo del Presidente…, claro, si ellos gobernaron igual, por decreto. Total, están “forrados de verde”, ambos, qué les puede interesar el pueblo trabajador. Debe ser en parte, por eso, que para ella “no hay ningún sistema mejor que el capitalismo”, como se ha cansado de decir.

Tampoco sirve tener 2 o 3 diputados más, como hace el FIT-U, sino se utiliza esa tribuna parlamentaria para explicar que la única salida para los trabajadores es la revolución socialista, pero no como hace el Chipi Castillo, que en un reportaje con Fantino trata de explicar qué es el socialismo como si fuera un cuentito para niños, como si hubiera que prescindir de la dictadura del proletariado y de la insurrección armada, no vaya a ser que espanten a la clase media progre que los vota, hablando de la violencia revolucionaria. Ellos se ubican como ala izquierda del régimen, por eso cuando aprieta un poco la situación política se colocan como ala izquierda del régimen capitalista, sacando la inefable consigna para todo tiempo y lugar: Asamblea Constituyente.

Como le decimos aquellos compañeros que nos leen siempre, no queda otra, esto se resuelve con la revolución socialista, un gobierno de trabajadores que expropie al gran capital y planifique la economía es la única manera en que podemos salir del atraso económico y empezar a resolver el problema de fondo, que es que somos un país semicolonial que tiene una industria con una tecnología atrasada. Y según lo ha expresado la historia, eso no lo puede hacer la clase obrera espontáneamente, para eso necesita construir un partido revolucionario, es la tarea en la que estamos, que es muy dura pero imprescindible, a la que te invitamos a participar.

2/12/24

Mariano López

Militante del Partido de la Causa Obrera (Argentina)

Acuerdo de colaboración política

El Comité de Enlace integrado por el PCO (Argentina) y CSR-ETO (Venezuela) y los compañeros Gustavo Burgos de Chile, editor de la revista El Porteño de Valparaíso y Sergio Bravo de Perú, editor del blog Revolución Permanente (Perú), constatamos que tenemos los siguientes acuerdos de principios y programáticos fundamentales:

1- Reivindicamos la estrategia de luchar por la dictadura del proletariado en el sentido que le daba la III Internacional en los cuatro primeros congresos bajo la dirección de Lenin y Trotsky, basada en órganos de poder con democracia clasista y en el armamento del proletariado.

2- Reivindicamos la vigencia del carácter de la época imperialista explicado por Lenin.

3- Declaramos que la guerra Ucrania/OTAN - Rusia es una guerra reaccionaria por ambas partes y que en consecuencia nuestra política es la del derrotismo revolucionario.

4- En la guerra en curso en el Medio Oriente tomamos posición en el bando militar de los pueblos y estados semi-coloniales atacados por el régimen sionista de Israel. Estamos por la destrucción del Estado de Israel, por la revolución obrera y socialista de los trabajadores palestinos, los trabajadores árabes y los trabajadores judíos que luchen contra la ocupación sionista.

5- Coincidimos en la caracterización de que Rusia actúa regionalmente como un estado imperialista basado en su poderío militar y en que China se ha desarrollado como una potencia imperialista en un plano mundial.

(Queda por definir si Rusia es, además de un “imperialismo militar”, un imperialismo moderno en el sentido leninista del término, es decir, si también es un “imperialismo financiero”.)

6- Coincidimos en que la persistente crisis que se produjo a partir de 2007-2008 (a la cual la burguesía imperialista no encuentra salida por medios económicos normales) obliga a las potencias imperialistas a dirimir el reparto del mercado mundial por medio de la guerra.

7- Coincidimos en la caracterización de que, en estas condiciones, una tercera guerra mundial es inevitable en un período próximo. La guerra aparece como inevitable por el atraso de las condiciones subjetivas, especialmente la prevalencia de las direcciones pro-burguesas del movimiento de masas y la ausencia de partido revolucionario internacional, lo que bloquea la posibilidad de revoluciones socialistas triunfantes que logren impedirla.

8- Coincidimos con el principio básico de defender la independencia política de la clase obrera en toda circunstancia. Contra la teoría del mal menor que es un apoyo explícito o velado a variantes burguesas y pequeñoburguesas.

Por lo tanto, mediante esta declaración nos reafirmamos en la necesidad de construir una organización revolucionaria internacional como tarea imprescindible, para lo cual declaramos que la Revista Manifiesto Internacional editada por el Comité de Enlace será nuestra herramienta de elaboración, difusión y polémica teórico-programática.

27/11/24

Comité de Enlace del Partido de la Causa Obrera (Argentina) y la Corriente Socialista Revolucionaria El Topo Obrero (Venezuela)

Gustavo Burgos, Revista “El Porteño”, Chile

Sergio Bravo, Blog “Revolución Permanente (Perú)”




octubre 20, 2024

Centenario de "Lecciones de Octubre"

El histórico ensayo de León Trotsky sobre los sucesos de la revolución soviética de 1917, el papel crucial del Partido Bolchevique y el rol del ala conciliadora representada por Zinoviev, Kamenev y Stalin. Seguidamente, pasajes extractados a partir de algunos capítulos de la obra.

La Revolución de Octubre debe ser estudiada

“Ahora bien, para el estudio de las leyes y métodos de la revolución proletaria, no hay hasta hoy ninguna fuente más importante que nuestra experiencia de Octubre.” (…) “Hay que poner en el orden del día, en el partido y en toda la Internacional, el estudio de la Revolución de Octubre. Es preciso que todo nuestro partido y, en particular, las juventudes, estudien minuciosamente esta experiencia, que ha brindado una verificación incontestable de nuestro pasado y nos abrió una gran puerta al futuro.”

“El partido es el instrumento esencial de la revolución proletaria.” (…) “…ha quedado demostrado que, sin un partido capaz de dirigir la revolución proletaria, ésta se torna imposible. El proletariado no puede apoderarse del poder a través de una insurrección espontánea. Aun en un país tan culto y tan desarrollado desde el punto de vista industrial como Alemania, la insurrección espontánea de los trabajadores en noviembre de 1918 no hizo sino transmitir el poder a manos de la burguesía. Una clase explotadora se encuentra capacitada para arrebatar el poder a otra clase explotadora apoyándose en sus riquezas, en su “cultura”, en sus innumerables ligazones con el viejo aparato estatal. Sin embargo, cuando se trata del proletariado, no hay nada capaz de reemplazar al partido.”

“En resumen, un partido desvinculado de las tareas históricas de su clase se convierte o corre el riesgo de convertirse en un instrumento indirecto de las demás clases. Si la observación que acabamos de hacer es justa respecto a cada viraje táctico importante, con mayor razón lo será respecto a los grandes virajes estratégicos. Entendemos por táctica en política –por analogía con la ciencia bélica–, el arte de conducir las operaciones aisladas; por estrategia, el arte de vencer, es decir, de apoderarse del mando.”

 “La táctica se subordina a la estrategia. Si los virajes tácticos engendran habitualmente en el partido roces interiores, con mayor razón los virajes estratégicos deben provocar trastornos mucho más profundos. Y el viraje más brusco es aquel en que el partido del proletariado pasa de la preparación, de la propaganda, de la organización y de la agitación a la lucha directa por el poder, a la insurrección armada contra la burguesía. Todo lo que dentro del partido hay de irresoluto, escéptico, conciliador, capitulante, se yergue contra la insurrección, busca la oposición de fórmulas teóricas y las encuentra prontas en sus adversarios de ayer, los oportunistas.”

La dictadura democrática de obreros y campesinos

“Es verdad que Lenin señaló ocasionalmente que los soviets de los diputados obreros, soldados y campesinos en el primer período de la Revolución de Febrero, encarnaron hasta cierto punto la dictadura democrático-revolucionaria de obreros y campesinos. Así fue en la medida en que tales soviets ejercieron el poder. Pero, según ha replicado el propio Lenin en muchas ocasiones, los soviets del período de Febrero ejercían sólo un semipoder; sostenían el poder de la burguesía, no sin mantenerla a raya con el peso de una semioposición. Precisamente es esta situación equívoca la que les permitía no salirse del marco de la coalición democrática de obreros, campesinos y soldados.

Aunque muy distante todavía de la dictadura, esta coalición propendía a ella conforme se apoyaba, antes que en relaciones estatales regularizadas, en la fuerza armada y en la alianza revolucionaria. La inestabilidad de los soviets conciliadores residía en el carácter democrático de tal coalición de obreros, campesinos y soldados, que ejercían un semipoder. Les quedaba la alternativa de ver disminuir su papel hasta la extinción o de tomar verdaderamente el poder en sus manos. Pero no podían asumirlo como coalición de obreros y campesinos representados por diferentes partidos, sino como dictadura del proletariado dirigida por un partido único que condujera a las masas campesinas tras de sí, empezando por las capas semiproletarias.

En otros términos, la coalición democrática de obreros y campesinos sólo podía considerarse una forma preliminar del ascenso al poder, una tendencia, pero no un hecho. La conquista del poder debía romper la envoltura democrática, imponer a la mayoría de los campesinos la necesidad de seguir a los obreros, permitir que el proletariado realizara su dictadura de clase y, por razón idéntica, poner al orden del día, paralela a la democratización radical de las relaciones sociales, la injerencia socialista del Estado obrero en los derechos de la sociedad capitalista. Continuar, en estas condiciones, ateniéndose a la fórmula de la “dictadura democrática” equivalía, en realidad, a renunciar al poder y a arrinconar la revolución en un callejón sin salida.”

La lucha contra la guerra y contra la defensa de la patria

“¿Pero acaso –se podría objetar desde luego– un partido revolucionario renuncia a ejercer presión sobre la burguesía y su gobierno? Evidentemente, no. La presión sobre el gobierno burgués es el camino de las reformas. Un partido marxista revolucionario no renuncia a ellas, aunque éstas se refieran a cuestiones secundarias y no a cuestiones esenciales. No se puede obtener el poder por medio de reformas ni se puede, por medio de una presión, forzar a la burguesía a cambiar su política en una cuestión de la que depende su suerte. Precisamente por no haber dado lugar a una presión reformista, la guerra creó una situación revolucionaria. Era necesario seguir a la burguesía hasta el fin o sublevar a las masas contra ella para arrancarle el poder. En el primer caso, podrían obtenerse ciertas concesiones de política interior, a condición de apoyar sin reservas la política exterior del imperialismo. Por eso el reformismo socialista se transformó abiertamente en socialimperialismo desde el principio de la guerra. Por eso se vieron obligados los elementos revolucionarios verdaderos a crear una nueva Internacional.”

La Conferencia de Abril

“Toda la Conferencia de Abril del partido se consagró a la siguiente cuestión esencial: ¿Vamos a la conquista del poder para realizar la revolución socialista o ayudamos a perfeccionar la revolución democrática? Por desgracia, todavía permanece sin publicar la reseña de esa Conferencia. Sin embargo, quizás no haya en la historia de nuestro partido un congreso que tuviera una importancia tan grande y tan directa para la suerte de nuestra revolución.

Lucha irreductible contra el defensismo y los defensistas, conquista de la mayoría en los soviets, derrocamiento del gobierno provisional por mediación de los soviets, política revolucionaria de paz, programa de revolución socialista en el interior y de revolución internacional en el exterior: ese era el programa de Lenin. Como se sabe, la oposición propugnaba el perfeccionamiento de la revolución democrática por medio de una presión sobre el gobierno provisional, debiendo permanecer los soviets como órganos de “control” cerca del poder burgués. De lo que se desprende una actitud más conciliadora con respecto al defensismo.”

Las jornadas de julio. La intentona de Kornilov. La Conferencia Democrática y el Preparlamento.

“La Conferencia Democrática y el Preparlamento al cual dio origen, marcaron una nueva fase en el desarrollo de las divergencias. Mencheviques y Socialistas Revolucionarios procuraban atar a los Bolcheviques con la legalidad soviética y transformar a ésta de manera indolora en legalidad parlamentaria burguesa. La derecha bolchevique simpatizaba con semejante táctica. Hemos visto cómo se figuraban los derechistas el desarrollo de la revolución: los soviets entregarían progresivamente sus funciones a las instituciones calificadas (municipios, zemstvos, sindicatos) y, al fin, vendría la Asamblea Constituyente, y por eso mismo ellos saldrían de la escena política. La vía del Preparlamento debía encaminar el pensamiento político de las masas hacia la Asamblea Constituyente, coronación de la revolución democrática. Pero entonces los bolcheviques tenían mayoría en los soviets de Petrogrado y Moscú, y aumentaba diariamente nuestra influencia en el ejército. Ya no se trataba de pronósticos ni de perspectivas; se trataba de la elección del camino por el cual iba a ser necesario avanzar sin demora.”

“En los días de la Conferencia Democrática, Lenin escribía: “Por nuestra parte, implicaría una falta grave, una manifestación de cretinismo parlamentario sin igual, comportarnos respecto a la Conferencia Democrática como respecto a un Parlamento. Porque, aun cuando se proclamara al Parlamento soberano de la revolución, no decidiría nada. La decisión reside fuera de ella, en los barrios obreros de Petrogrado y Moscú”. Ésta era la opinión de Lenin sobre la participación en el Parlamento que demuestran sus numerosas declaraciones y, en particular, su carta del 29 de septiembre al CC, donde habla de “culpas indignantes de los bolcheviques, como la vergonzosa decisión de participar en el Preparlamento”. Para él esta decisión suponía la manifestación de las ilusiones democráticas y de los errores de los pequeñoburgueses contra los que no había cesado de combatir, desarrollando y perfeccionando, en el transcurso de esa lucha, toda su concepción de la revolución proletaria.

No era cierto que debiesen mediar largos años entre la revolución burguesa y la revolución proletaria; no era cierto que la escuela del parlamentarismo constituyese la única o la principal escuela preparatoria para la conquista del poder; no era cierto que la vía que llevaba al poder tuviera que pasar necesariamente por la democracia burguesa. Se trataba de abstracciones inconsistentes, de esquemas doctrinarios, cuyo resultado se reducía únicamente a encadenar a la vanguardia, a hacer de ella, por mediación del mecanismo estatal “democrático”, la oposición, la sombra política de la burguesía; se trataba de manifestaciones de la socialdemocracia. Era menester no dirigir la política del proletariado según los esquemas escolásticos, sino siguiendo la corriente real de la lucha de clases. No convenía ir al Preparlamento, sino organizar la insurrección y arrancar el poder al adversario. Lo demás vendría por añadidura. Incluso Lenin proponía convocar un congreso extraordinario del partido cuya plataforma fuera el boicot al Preparlamento. Desde entonces, todos sus artículos y cartas desarrollan la idea de que no se debía pasar por el Preparlamento y ponerse a remolque de los conciliadores, sino echarse a la calle con el objetivo de comenzar la lucha por el poder.”

Una vez más acerca de los Consejos y el Partido en la revolución proletaria

“Pero en la revolución proletaria, el proletariado no sólo es la principal fuerza combativa, sino que también, dentro mismo de su vanguardia, es la fuerza dirigente. Su partido es el único que puede desempeñar en la revolución proletaria el papel que desempeñaban en la revolución burguesa la potencia de la burguesía, su instrucción, sus municipios y universidades. Resulta tanto más importante este papel cuanto que se ha acrecentado de manera formidable la conciencia de clase de su enemigo. A lo largo de los siglos de su dominación la burguesía ha elaborado una escuela política incomparablemente superior a la de la antigua monarquía burocrática. Si el parlamentarismo ha constituido para el proletariado, hasta cierto punto, una escuela preparatoria de la revolución, ha sido aún más para la burguesía una escuela de estrategia contrarrevolucionaria. Basta para demostrarlo el hecho de que fue a través del parlamentarismo que la burguesía educó a la socialdemocracia, que es ahora la más potente defensora de la propiedad privada.”

“La experiencia de los últimos años en Europa, y principalmente en Alemania, nos enseña que hay dos categorías de jefes propensos a hacer retroceder al partido en el momento en que se necesita dar el mayor salto adelante. Unos tienden a ver más que nada las dificultades, los obstáculos, y a apreciar cada situación con la idea preconcebida, inconsciente a veces, de esquivar la acción. En ellos, el marxismo se vuelve un método que sirve para establecer la imposibilidad de la acción revolucionaria. Los mencheviques rusos representaban los ejemplares más característicos de este tipo de jefes. Pero este tipo no se limita al menchevismo y, en el momento más crítico, se manifiesta incluso dentro del partido más revolucionario, entre los militantes que ocupan los más altos puestos. Los representantes de la otra categoría son agitadores superficiales. No ven los obstáculos mien¬tras no tropiezan de frente con ellos. Cuando llega el momento de la acción decisiva, transforman inevitablemente en impotencia y pesimismo su costumbre de eludir las dificultades reales haciendo malabarismos con las palabras.

Para el primer tipo, para el revolucionario mezquino que se contenta con ínfimas ganancias, las dificultades de la conquista del poder no constituyen sino la acumulación y la multiplicación de todas las que están habituados a hallar en su camino. Para el segundo tipo, para el optimista superficial, siempre surgen repentinamente las dificultades de la acción revolucionaria. En el período preparatorio, estos dos hombres tienen una conducta diferente: uno parece un escéptico con quien es imposible contar firmemente desde el punto de vista revolucionario; por el contrario, el otro puede semejar un revolucionario ardoroso. Pero en el momento decisivo, ambos van tomados de la mano para erguirse contra la insurrección. Sin embargo, todo el trabajo preparatorio sólo tiene valor en la medida en que capacita al partido, y sobre todo a sus órganos dirigentes, para determinar el momento de la insurrección y dirigirla. Porque la tarea del partido comunista consiste en la toma del poder con el objeto de proceder a la reconstrucción de la sociedad.”

 


julio 20, 2024

Por nuevo levantamiento y nueva dirección de masas

Se ha cumplido un año siete meses desde que las masacres de Andahuaylas y Huamanga inauguraron la dictadura fujimorista de Boluarte con la mayoría ultraderechista del Congreso. Desde entonces la economía popular se ha continuado desmoronando, la miseria sigue extendiéndose, así mismo la delincuencia en los distritos masivos, la impunidad para las mafias de las estructuras política y judicial…

Simultáneamente, como en un universo paralelo, Boluarte acudía a Beijing acompañada de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), la Asociación de Exportadores (ADEX) y las Cámaras de Comercio, pactando con Xi Jinping la sujeción del régimen y de la burguesía industrial y mercantil, ahora no solo a los imperialismos occidentales, sino al imperialismo chino, que estrena este año un megapuerto de nivel continental en Chancay.

Las movilizaciones y huelgas indefinidas localizadas por servicios básicos y pliegos laborales han venido ocurriendo desde asentamientos humanos, sindicatos obreros, campesinado, comunidades amazónicas, etc., sin que haya una perspectiva unitaria de reconstitución del movimiento de masas frente al régimen. Es el producto de una histórica nula voluntad de la burocracia de la CGTP por forjar poder clasista, sumada a su aguda decrepitud orgánica, flagrantemente demostradas durante el levantamiento popular de diciembre 2022 a marzo 2023. Ahora esta misma cúpula disociada de los genuinos intereses del pueblo trabajador, convoca para hoy un hipotético Paro Nacional, sin exagerar otro más entre aquellos fracasados Paros del 2015, 2018 o 2019, de lamentable recordación. En concreto, esa dirigencia es firme enemiga del tenaz esfuerzo por robustecer los comités de lucha, asambleas populares, frentes de defensa y en general todo organismo de autoorganización de base que pueda desarrollar combatividad, mucho peor aún si no detentan control alguno sobre él. Esta es, sin embargo, la ruta de lucha consecuente capaz de levantar una Asamblea Popular Nacional ligada al objetivo de una Huelga General Indefinida para derribar a la dictadura. En ese combate la propia vanguardia proletaria podrá ir generando una nueva dirección anticapitalista.

El anuncio de presentación del Paro de la CGTP ha contado entre sus protagonistas con Alejandro Salas, exministro del gobierno neoliberal de Castillo, ahora vocero nacional de Perú Primero, movimiento político del reaccionario y corrupto expresidente Vizcarra, entre otras muchas cosas responsable de más de 100,000 muertes por Covid 19 a lo largo del año 2020. Esta clase de traiciones no sorprenden ya en absoluto de la casta burocrática de la CGTP, sucesivamente favorable a los gobiernos de Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti, expresiones de la clase dominante pro-imperialista, a la cual también representó fielmente Castillo desde julio del 2021. ¿A qué intereses políticos corresponde el servilismo de la CGTP? Como nadie ignora, la CGTP permanece por más de cinco décadas bajo secuestro de dos aparatos del oportunismo electorero, PC y Patria Roja, actualmente a la cabeza, en sociedad con el Nuevo Perú pequeñoburgués, de la llamada Coordinadora de Organizaciones de Izquierda y Progresistas (COIP), que agrupa a la mayor parte de la seudo-izquierda liberal castillista del período.

¡Hacia un nuevo levantamiento de masas que acabe con la dictadura ultraderechista Boluarte-Congreso! ¡Por un Gobierno Obrero y Popular, Por un Estado de los Trabajadores!

19.07.24

Revolución Permanente



enero 21, 2024

100 AÑOS CON LENIN

LENIN COMO TIPO NACIONAL

(León Trotsky, Pravda, 23.04.1920)

El internacionalismo de Lenin no necesita ser demostrado. Se manifiesta admirablemente en la intransigente ruptura, en los primeros días de la guerra mundial, con aquella falsificación del internacionalismo que dominaba la II Internacional. Los jefes oficiales del “socialismo”, desde la tribuna parlamentaria, con argumentos abstractos inspirados por el espíritu de los viejos cosmopolitas, conciliaban los intereses de la patria con los intereses de la humanidad. En la práctica todo esto condujo, como sabemos, a sostener una patria de rapiña utilizando para esto las fuerzas del proletariado.

El internacionalismo de Lenin, lejos de ser una conciliación puramente verbal entre el espíritu nacional y el internacional, es una fórmula de acción revolucionaria extendida a todos los pueblos. El territorio mundial habitado por lo que se llama humanidad civilizada es considerado como un inmenso y único campo de batalla en el que maniobran los pueblos y las clases. Ninguna cuestión de importancia puede encerrarse en un marco nacional. Hilos visibles e invisibles establecen un lazo eficaz entre un hecho que puede parecer nacional y decenas de otros hechos que se producen en todos los puntos del globo. En su apreciación de los factores y de las fuerzas internacionales Lenin estaba más exento que cualquiera de toda parcialidad nacional.

Marx estimaba que los filósofos habían interpretado el mundo; para él el problema consistía en transformarlo. Pero él, el genial precursor, no vivió lo suficiente para asistir a esta transformación. La transformación del viejo mundo se halla en pleno desarrollo y Lenin es su primer obrero. Su internacionalismo es una apreciación práctica de los acontecimientos históricos y una intervención en su curso a escala internacional y para un propósito mundial. Rusia y su destino son solamente un elemento de este grandioso proceso histórico de cuyo éxito depende la suerte de la humanidad.

No, el internacionalismo de Lenin no necesita ser demostrado. Y sin embargo, el propio Lenin es profundamente nacional. Tiene sus raíces en la nueva historia rusa, concentra esta historia en sí mismo, le da su más honda expresión, y precisamente por esto, alcanza el nivel de una acción y una influencia internacionales.

A primera vista, la atribución a Lenin de un carácter “nacional” puede sorprender; pero, en realidad, es evidente. Para dirigir una revolución sin precedentes en la historia de los pueblos, como la que se produce en Rusia, es evidentemente necesario hallarse en una conexión orgánica indisoluble entre el jefe y las fuerzas profundas de la vida popular, conexión que brota de los orígenes más profundos.

Lenin encarna el proletariado ruso, una clase joven, que políticamente tiene apenas la edad de Lenin y es, además, una clase profundamente nacional, porque en ella se resume todo el desarrollo pasado de Rusia y contiene todo el futuro del país, porque en ella vive y se transforma la nación rusa. Sin rutina ni ejemplo que seguir, libre de falsedad y de compromiso, pero firme en el pensamiento e intrépido para actuar, con una audacia que nunca se vuelve temeraria; así es el proletariado ruso y así es Lenin.

La naturaleza del proletariado ruso, que actualmente se ha convertido en la fuerza más importante de la revolución internacional, es el fruto de toda la historia nacional de Rusia: la crueldad bárbara de la autocracia, la insignificancia de las clases privilegiadas, el desarrollo febril del capitalismo activado por influencia de la gran banca mundial, la decadencia de la burguesía rusa y de su ideología, y la mediocridad de su política. Nuestro “tercer Estado” no tuvo y no podía tener su Reforma ni su Gran Revolución. Por eso la tarea revolucionaria del pueblo ruso era más vasta, más universal. Nuestro pasado no nos ha legado ni a un Lutero, ni un Tomás Münzer, ni un Mirabeau, ni un Dantón, ni un Robespierre. Es por eso, precisamente, que el proletariado ruso tiene a su Lenin. Lo que faltaba en tradición se ganó en energía revolucionaria.

Lenin refleja en sí la clase obrera rusa, no sólo en su presente proletario, sino también en su pasado campesino todavía muy reciente. Este hombre, el más indiscutible de los jefes del proletariado, no solamente tiene el aspecto externo del mujik, sino que también posee su fuerte naturaleza interior.

Ante el Smolny se eleva la estatua del otro héroe del proletariado mundial, Marx, sobre un pedestal, vistiendo una levita negra. Esto es sólo un detalle, por supuesto: pero es absolutamente imposible imaginarse a Lenin vistiendo una levita negra. En algunos retratos, Marx aparece con una amplia pechera sobre la que pende una suerte de monóculo. Que Marx no era hombre inclinado a la coquetería es cosa clara para quien lo conocía un poco. Pero Marx creció sobre una base distinta de cultura nacional, respiró en una atmósfera diferente, como sucede a todas las personalidades destacadas de la clase obrera alemana, cuyos orígenes no se remontan a las aldeas, al campesinado, sino al artesanado, los gremios y a la complicada cultura de la ciudad medieval.

El estilo de Marx, rico y flexible, y en el que se combinan la fuerza y la delicadeza, la cólera y la ironía, la austeridad y el refinamiento, denota también el sustrato ético y literario de toda la antigua literatura socialista alemana desde la Reforma y aun antes. El estilo literario y oratorio de Lenin es extremadamente sencillo, utilitario, ascético, como toda su manera de ser. Pero en este poderoso ascetismo no hay ni sombra de un prejuicio moralista. Esto no es un principio, no es un sistema preconcebido, y naturalmente no es una pose: sencillamente es la expresión de la concentración interna de las fuerzas destinadas a la acción. Es el espíritu práctico, es la economía interior del mujik –pero en un plano más grandioso.

Marx entero está contenido en el Manifiesto Comunista, en el prólogo de su Crítica, en El Capital. Aun cuando no hubiese sido el fundador de la I Internacional, siempre hubiera sido lo que es. Lenin, en cambio, se dedica desde luego a la acción revolucionaria. Sus obras son simples ejercicios preparatorios de la acción. Aunque no hubiese publicado un solo libro hubiera aparecido en la historia como aparece hoy: como el jefe de la revolución proletaria, el fundador de la III Internacional.

Se necesitaba un sistema científico claro, una dialéctica materialista, para la acción desarrollada en el plano histórico sobre la que tenía que trabajar Lenin; ello era necesario, pero no suficiente, hacía falta aquel poder creador misterioso que se llama intuición: la capacidad de apreciar los acontecimientos con una rapidez inaudita, de distinguir lo esencial y lo importante de lo insignificante y superfluo, completar con la imaginación las espacios vacíos del tablero, medir bien los pensamientos de los demás y sobre todo prever hasta el final los del enemigo; la capacidad de unir todos estos elementos, y en el momento en que la “fórmula” se concreta en su pensamiento, dar el golpe decisivo y alcanzar el objetivo. Esta es la intuición de la acción. Es la capacidad práctica de un espíritu inventivo.

Cuando Lenin, haciendo un guiño con el ojo izquierdo, escucha la lectura de un despacho por radio de un discurso parlamentario de un jefe del imperialismo o una nota diplomática de interés inmediato –documento en el que se encuentra la perfidia sanguinaria combinada con la hipocresía más exquisita–, parece un mujik de temple orgulloso, que no se deja engañar por los discursos grandilocuentes. Es entonces el mujik inventivo y hábil, que llega a los límites de la genialidad muñido de las armas más perfeccionadas de la ciencia.

El joven proletariado ruso no podrá cumplir esta tarea actual más que arrastrando tras de sí a la masa del campesinado, como se arranca un pedazo de tierra junto a sus raíces. Todo nuestro pasado nacional ha preparado este hecho. Pero precisamente porque la historia ha llevado al proletariado al poder, nuestra revolución ha superado radicalmente el limitado espíritu nacional, el espíritu provinciano tan limitado de la antigua historia de Rusia. La Rusia soviética se convierte no sólo en el refugio de la Internacional Comunista, sino también en la viva expresión de su programa y de sus métodos.

Por caminos desconocidos, no explicados aún por la ciencia, a través de los que se modela la personalidad del hombre, Lenin tomó de su medio nacional todo lo que necesitó para realizar la mayor acción revolucionaria en la historia universal. Es precisamente por esto que, la revolución socialista que poseía desde hace tiempo su expresión teórica internacional, encontró su primera encarnación nacional a través de Lenin. Lenin se transformó así, en el sentido más directo, más inmediato, en el conductor revolucionario del proletariado mundial. Esto es lo que yo puedo decir de él, esto es lo que uno reconoce en él en el día de su cumpleaños.




diciembre 15, 2023

Reforjar el movimiento de masas y construir su poder

Una nueva dictadura fujimorista quedó instaurada mediante las masacres de Andahuaylas y Huamanga, perpetradas un año atrás por el régimen congresal de mayoría ultraderechista que garantizó a Boluarte y Otárola como emisarios oficiales de la burguesía en su conjunto. 49 activistas mártires fueron ejecutados por las FFAA y la Policía, pero otras dos decenas de muertes producidas y miles de heridos también se cuentan en su saldo. De tal forma, el verdadero poder político ha correspondido desde entonces a la mafia encabezada por Keiko Fujimori y sus cómplices. El levantamiento popular de diciembre 2022 a marzo de este año, contra el Congreso y su Gobierno, quedó así debilitado y en declive, cesó la situación revolucionaria generada en el Sur, retrocedió la organicidad del movimiento, la situación general se mantiene incierta.

Días atrás, el proletariado agroindustrial de Barrio Chino, provincia de Ica, ha vuelto a protagonizar una semana de bloqueos y enfrentamientos en la Panamericana, con un costo de arrestados y heridos por docenas. Su lucha lo confirma como el auténtico destacamento de vanguardia obrera, no solo frente a la patronal agroexportadora sino a toda la plutocracia peruana y su régimen, un ejemplo para la clase entera y el pueblo trabajador. 1500 policías han sido enviados a la zona: muy urgente es una activa solidaridad clasista con Barrio Chino, emulando sus métodos de organización y combate.

Durante el levantamiento quedó en evidencia un colapso de la anquilosada estructura burocrática sindical y popular a nivel del Sur y del país, rebasada otra vez más por los sectores combativos urbanos y rurales. La dirección izquierdista-liberal de la CGTP (PC, Patria Roja) y sus aparatos regionales anexos, fueron nuevamente incapaces de conducir a las masas sublevadas a la contienda estratégica, pues es imposible que dichas burocracias con más de medio siglo de postración ante la clase dominante conserven algún interés en derribarla; sus vínculos socio-económicos y políticos con el poder del enemigo son indiscutibles. Esa misma burocracia monitoreó luego la conformación de la Coordinadora Nacional Unitaria de Lucha (CNUL), incluso con la participación de sectores de bases autónomas, pero, por supuesto, bajo su férula no servirá para forjar el enorme movimiento de masas, representativo y frontal, que genere un poder clasista contra el poder burgués. Comités unitarios de lucha, asambleas populares, frentes de defensa, columnas de autodefensa, necesitan ser forjados o reconstituidos en la perspectiva de una Asamblea Popular Nacional que represente a todos los oprimidos para disputarle el poder a los explotadores. Una dirección consecuente generada en su interior señalaría un nuevo cauce revolucionario, reemplazando al actual régimen por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular. ¡Huelga General Indefinida para acabar con la dictadura fujimorista del Congreso ultraderechista!

15.12.23

Revolución Permanente

  



octubre 08, 2023

Cien años de la Oposición de Izquierda soviética

El 27 de marzo de 1922 se iniciaba el XI Congreso del Partido Bolchevique, último en que Lenin presentara el informe del Comité Central. En el evento, nada menos que alguien como Riazanov interviene rechazando la burocratización galopante del partido y emplazando al Comité Central por la transformación de los militantes en dóciles burócratas. En aquel momento, 22 miembros o simpatizantes de la tendencia Oposición Obrera habían denunciado ante la Internacional Comunista violaciones a la democracia en el partido. Preobrazhenski participa del Congreso señalando a Stalin como ejemplo de burocratización. Poco después, en una carta de abril al Politburó, Trotsky invoca limpiar al partido del burocratismo con el objetivo de reordenar la economía, para lo cual es necesario liberarlo de la administración directa del Estado. 

17.04.1923: XII Congreso del PCUS. La alianza establecida entre Zinoviev, Kamenev y Stalin acerca de la dirección del partido en noviembre del año anterior, con motivo de la grave enfermedad de Lenin, se convierte en un triunvirato de hecho. Zinoviev afirma que toda crítica a la línea del partido es objetivamente menchevique.

08.10.1923: Trotsky envía una carta al Comité Central denunciando la burocratización del aparato del partido, los nefastos métodos utilizados por la Secretaría General en la selección de los responsables, la gran capa de militantes rentados que entran en la dirección renunciando a sus propias opiniones y la gran masa de militantes que solo recibe órdenes e intimidaciones. Cotidianamente, Stalin elige a los altos cargos del partido y del Estado según su conveniencia; Trotsky vincula la lucha por la democracia partidaria con su ya notoria exigencia de planificación económica única y planificación industrial.

15.10.1923: 46 dirigentes comunistas envían una carta al Comité Central denunciando que un "aparato burocrático seleccionado" representa un régimen intolerable que está destruyendo al partido, que "prácticamente ha desaparecido la libre discusión" y que está vigente la dictadura de una fracción instaurada de hecho posteriormente al X Congreso. La carta de Trotsky y la carta de los 46 significan el nacimiento de la Oposición de Izquierda soviética. Ante las arteras descalificaciones infundadas desde la troika y el aparato, Trotsky declara: "Hay otro Politburó en el Politburó y otro Comité Central en el Comité Central".

21.10.1923: Conferencia Nacional de los comités de huelga alemanes en una situación revolucionaria. La mayoría socialdemócrata vota en contra de una Huelga General. La dirección del Partido Comunista, refrendada por la dirección rusa, cancela al día siguiente la insurrección previamente acordada. En agosto anterior, Stalin había planteado, en carta a Bujarin, "retener y no alentar" a los comunistas alemanes. La negativa de la dirección de la Internacional Comunista a preparar responsablemente la insurrección alemana, y luego su disposición a cancelarla, constituyen una capitulación que fortalecerá a la fracción burocratista encumbrada en Moscú.

05.12.1923: Producto del clima de polémica que se ha producido, el Politburó se ve obligado a votar una resolución unánime, en gran parte redactada por Trotsky, que anuncia un "nuevo curso democrático" en el PCUS.

08.12.1923: Trotsky escribe su texto "El nuevo curso", publicado en "Pravda" el día 11, que enfila contra "la fracción burocrática conservadora". Es necesario "un viraje serio en la mentalidad e intenciones del aparato del partido". Afirma que "la degeneración amenaza a la vieja guardia" y señala a "los elementos más conservadores del aparato" que frente a la protesta u objeción sancionan a los críticos.

14.12.1923: Ocho miembros titulares y suplentes del Politburó, descontando a Trotsky, dirigen una carta al Comité Central y a la Comisión de Control contra su escrito, acusándolo de fraccionalismo, de levantar a la juventud del partido contra la dirección, de desacreditar a la dirección. Recuerdan que Trotsky "durante largos años luchó contra el bolchevismo codo a codo con los oportunistas". Zinoviev denuncia "el trotskismo".

A continuación se vota en el PCUS sobre la lucha política entre el triunvirato y la Oposición de Izquierda. El aparato del partido controla todos los mecanismos, manipula los votos y falsifica resultados. Seguidamente la XIII Conferencia del partido declara en forma casi unánime que la Oposición ha abandonado el leninismo y pretende destruir el aparato del partido. Stalin ya concentra en la práctica todo el poder. 




julio 27, 2023

Derribar a la Dictadura forjando el poder clasista

Todo gobierno defensor del orden capitalista violenta, económica, política y físicamente a las clases explotadas. Así es como marcha al rumbo del repudio mayoritario. Respaldado, sin duda, por la burguesía a la que beneficia o al menos con su consentimiento financiero. Salvo si la clase burguesa desprecia a la nueva cúpula que la sirve. Entonces conspira para un golpe de estado, como ocurrió con la argolla neoliberal de Castillo, previo a que él mismo acabara convertido en golpista y diera lugar desde diciembre al actual régimen terrorista de Estado, basado en la mayoría ultraderechista del Congreso.

Las movilizaciones del 19 de julio han reactivado la lucha del pueblo trabajador contra la dictadura. El incendio de la comisaría de Juli, Chucuito, el 4 de marzo, supuso la última acción implacable del ciclo anterior. El levantamiento acontecido en el Sur entre enero y febrero ha representado un hecho histórico solo comparable a la combatividad del Paro Nacional del 19 de julio de 1977. Masas de trabajadores urbanos y rurales, juventud obrera, campesinado, trabajadores independientes, micro-comerciantes, golpeados por la miseria tras la pandemia, paralizaron, se movilizaron y se enfrentaron a la Policía y al Ejército en un tercio del país, de Ayacucho a Tacna, de Ica a Madre de Dios, como también en el Centro (Junín, Huancavelica, Huánuco…) y el Norte (La Libertad, Cajamarca, Loreto…). La clase dominante solo pudo frenar el movimiento a costa de 49 ejecutados, miles de heridos y detenidos.

Este combate ha expresado una notoria elevación de la conciencia en un sector popular muy importante de alcance nacional, traducido en las demandas “cierre del Congreso” y “renuncia de Dina Boluarte”, consignas que no por embrionarias pierden significación revolucionaria. Sin embargo, el movimiento de masas necesita imperiosamente asumir el “cierre del Congreso” como sustitución del poder legislativo burgués por un organismo que se desarrolle hacia un poder clasista: una Asamblea Popular Nacional basada en asambleas distritales, provinciales, regionales; asumiendo que el objetivo político de la insurgencia es derribar al gobierno del enemigo para instaurar un gobierno de los trabajadores y no únicamente exigir la voluntaria renuncia de la tirana Boluarte, canjeada así por su aliado Soto. La dirección de la CGTP y los políticos del “izquierdismo progresista” llaman, en cambio, “cierre del Congreso” al reemplazo del actual por uno nuevo tras elecciones anticipadas, porque solo anhelan ser una importante bancada y si es posible bancada de Gobierno, a través de una alianza electoral con partidos más derechistas. Pero el manido molde electoral de la seudo-democracia capitalista nunca ha significado posibilidad de liberación para los oprimidos.

Ninguna dictadura asesina cae exclusivamente mediante manifestaciones. Los trabajadores de la ciudad y el campo están impelidos a paralizar el país por medio de la Huelga General Indefinida, tomas de instalaciones, vías de comunicación, empresas, fábricas. Afrontarlo con los grandes escalones de la clase obrera minera, metalúrgica, agroindustrial, construcción civil, con el campesinado, los maestros, los estatales... Cuanto antes ingresan orgánicamente todos ellos al combate, antes se derrumban los regímenes oprobiosos. Cuanto más enérgica es la lucha, menores daños recibimos, cuanto menos pacifismo derrotista, más victorias. La clase obrera debe liderar una vez más la alianza obrero-campesina hasta alcanzar conquistas históricas.

La burocracia oportunista de la CGTP fue incapaz, a inicios de año, de impulsar la creación de una dirección unificada del levantamiento. Es el constante resultado de su política como izquierda del Sistema, un episodio más de su clásica bancarrota encabezando el movimiento de masas. Ahora bien, en este momento la Coordinadora Nacional Unitaria de Lucha (CNUL) tiene la oportunidad de agrupar a todas las expresiones de las organizaciones populares, asambleas, comités de lucha, frentes de defensa, etc., integrando comandos unificados por regiones, en una estructura que sea verdaderamente representativa y con funcionamiento democrático, para poder desarrollar órganos de poder clasista que rivalicen con el poder burgués. Frente único de todos los trabajadores, Autodefensa en las acciones de masas, Organismos de Poder Proletario, Huelga General Indefinida, son las consignas del camino anticapitalista.

¡Fuera la Dictadura, su Congreso fascistoide y su Poder Judicial!

¡Cárcel inmediata para los asesinos, los políticos, los mandos militares y policiales! ¡Tribunales populares!

¡Por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular!

¡Por un partido obrero revolucionario en lucha por el poder!

27.07.23

Revolución Permanente  




febrero 15, 2023

Un siglo del Testamento de Lenin

Se conoce como "testamento político" de Lenin a las notas dictadas por él los días 23, 24, 25, 26 y 29 de diciembre de 1922 y el 4 de enero de 1923, como proyecto de texto hacia el XII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (17-25 abril de 1923). Lenin enfermó gravemente semanas antes del Congreso y no llegó a asistir.  Aquí se reproducen los párrafos decisivos de las notas. Asimismo, en aquellos días finales de 1922, Lenin escribió un texto sobre el Gosplan y otro sobre el llamado problema de las nacionalidades. Se inserta aquí también gran parte del segundo. El contexto de todos los escritos es la lucha de Lenin contra el burocratismo surgido en el Estado y el Partido, expresado en la Secretaría General del Comité Central ejercida por Stalin, y la lucha contra la política chauvinista de Stalin en el Comisariado del Pueblo para las Nacionalidades, así como contra su desastroso liderazgo en la Inspección Obrera y Campesina.

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"El camarada Stalin, llegado a Secretario General, ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y no estoy seguro que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia. Por otra parte, el camarada Trotsky, según demuestra su lucha contra el CC con motivo del problema del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación, no se distingue únicamente por su gran capacidad. Personalmente, quizá sea el hombre más capaz del actual CC, pero está demasiado ensoberbecido y demasiado atraído por el aspecto puramente administrativo de los asuntos.

Estas dos cualidades de dos destacados jefes del CC actual pueden llevar sin quererlo a la escisión, y si nuestro Partido no toma medidas para impedirlo, la escisión puede venir sin que nadie lo espere."

(24.12.22)

"Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva."

(04.01.23)

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(…)

“He podido sólo conversar con el camarada Dzerzhinski, que ha vuelto del Cáucaso y me ha contado cómo se halla este problema en Georgia. También he podido cambiar un par de palabras con el camarada Zinoviev y expresarle mis temores sobre el particular. Lo que me ha dicho el camarada Dzerzhinski, que presidía la comisión enviada por el Comité Central para "investigar" lo relativo al incidente de Georgia, no ha podido dejarme más que con los temores más grandes. Si las cosas se pusieron de tal modo que Ordzhonikidze pudo llegar al empleo de la violencia física, según me ha manifestado el camarada Dzerzhinski, podemos imaginarnos en qué charca hemos caído. Al parecer, toda esta empresa de la "autonomización" era falsa e intempestiva en absoluto.

Se dice que era necesaria la unidad del aparato. ¿De dónde han partido estas afirmaciones? ¿No será de ese mismo aparato ruso que, como indicaba ya en uno de los anteriores números de mi diario, hemos tomado del zarismo, habiéndonos limitado a ungirlo ligeramente con el óleo soviético?

Es indudable que se debería demorar la aplicación de esta medida hasta que pudiéramos decir que respondemos de nuestro aparato como de algo propio. Pero ahora, en conciencia, debemos decir lo contrario, que nosotros llamamos nuestro a un aparato que en realidad nos es aún ajeno por completo y constituye una mezcla burguesa y zarista que no ha habido posibilidad alguna de superar en cinco años, sin ayuda de otros países y en unos momentos en que predominaban las "ocupaciones" militares y la lucha contra el hambre.

En estas condiciones es muy natural que la "libertad de separarse de la unión", con la que nosotros nos justificamos, sea un papel mojado incapaz de defender a los no rusos de la invasión del auténtico ruso chovinista, en el fondo un hombre miserable y dado a la violencia como es el típico burócrata ruso. No cabe duda que el insignificante porcentaje de obreros soviéticos y sovietizados se hundiría en este mar de inmundicia chovinista rusa como la mosca en la leche.

En defensa de esta medida se dice que han sido segregados los Comisariados del Pueblo que se relacionan directamente con la psicología de las nacionalidades, con la instrucción en las nacionalidades. Pero a este respecto nos surge una pregunta, la de si es posible segregar estos Comisariados por completo, y una segunda pregunta, la de si hemos tomado medidas con la suficiente solicitud para proteger de veras a los no rusos del esbirro genuinamente ruso. Yo creo que no las hemos tomado, aunque pudimos y debimos hacerlo.

Yo creo que en este asunto han ejercido una influencia fatal las prisas y los afanes administrativos de Stalin, así como su saña contra el decantado "social-nacionalismo". De ordinario, la saña siempre ejerce en política el peor papel.

Temo igualmente que el camarada Dzerzhinski, que ha ido al Cáucaso a investigar el asunto de los "delitos" de esos "social-nacionales", se haya distinguido en este caso también sólo por sus tendencias puramente rusas (se sabe que los no rusos rusificados siempre exageran en cuanto a sus tendencias puramente rusas), y que la imparcialidad de toda su comisión la caracterice suficientemente el "guantazo" de Ordzhonikidze. Creo que ninguna provocación, incluso ninguna ofensa puede justificar este guantazo ruso, y que el camarada Dzerzhinski es irremediablemente culpable de haber reaccionado ante ello con ligereza.

Ordzhonikidze era una autoridad para todos los demás ciudadanos del Cáucaso. Ordzhonikidze no tenía derecho a dejarse llevar por la irritación a la que él y Dzerzhinski se remiten. Al contrario, Ordzhonikidze estaba obligado a comportarse con un comedimiento que no se puede pedir a ningún ciudadano ordinario, tanto más si éste es acusado de un delito "político". Y la realidad es que los social-nacionales eran ciudadanos acusados de un delito político, y todo el ambiente en que se produjo esta acusación sólo así podía calificarlo.

A este respecto se plantea ya un importante problema de principio: cómo comprender el internacionalismo."

(30.12.22)

"En mis obras acerca del problema nacional he escrito ya que el planteamiento abstracto del problema del nacionalismo en general no sirve para nada. Es necesario distinguir entre el nacionalismo de la nación opresora y el nacionalismo de la nación oprimida, entre el nacionalismo de la nación grande y el nacionalismo de la nación pequeña.

Con relación al segundo nacionalismo, nosotros, los integrantes de una nación grande, casi siempre somos culpables en el terreno práctico histórico de infinitos actos de violencia; e incluso más todavía: sin darnos cuenta, cometemos infinito número de actos de violencia y ofensas. No tengo más que evocar mis recuerdos de cómo en las regiones del Volga tratan despectivamente a los no rusos, de cómo la única manera de llamar a los polacos es "poliáchishka", de que para burlarse de los tártaros siempre los llaman "príncipes", al ucraniano lo llaman "jojol", y al georgiano y a los demás naturales del Cáucaso los llaman "hombres del Cáucaso".

Por eso, el internacionalismo por parte de la nación opresora, o de la llamada nación "grande" (aunque sólo sea grande por sus violencias, sólo sea grande como lo es un esbirro) no debe reducirse a observar la igualdad formal de las naciones, sino también a observar una desigualdad que de parte de la nación opresora, de la nación grande, compense la desigualdad que prácticamente se produce en la vida. Quien no haya comprendido esto, no ha comprendido la posición verdaderamente proletaria frente al problema nacional; en el fondo sigue manteniendo el punto de vista pequeñoburgués, y por ello no puede por menos de deslizarse a cada instante al punto de vista burgués.

¿Qué es importante para el proletario? Para el proletario es no sólo importante, sino una necesidad esencial, gozar, en la lucha proletaria de clase, del máximo de confianza por parte de los componentes de otras nacionalidades. ¿Qué hace falta para eso? Para eso hace falta algo más que la igualdad formal. Para eso hace falta compensar de una manera o de otra, con su trato o con sus concesiones a las otras nacionalidades, la desconfianza, el recelo, las ofensas que en el pasado histórico les produjo el gobierno de la nación dominante.

Creo que no hacen falta más explicaciones ni entrar en más detalles tratándose de bolcheviques, de comunistas. Y creo que en este caso, con relación a la nación georgiana, tenemos un ejemplo típico de cómo la actitud verdaderamente proletaria exige de nuestra parte extremada cautela, delicadeza y transigencia. El georgiano que desdeña este aspecto del problema, que lanza desdeñosamente acusaciones de "social-nacionalismo" (cuando él mismo es no sólo un "social-nacional" auténtico y verdadero, sino un basto esbirro ruso), ese georgiano lastima, en esencia, los intereses de la solidaridad proletaria de clase, porque nada retarda tanto el desarrollo y la consolidación de esta solidaridad como la injusticia en el terreno nacional, y para nada son tan sensibles los "ofendidos" componentes de una nacionalidad como para el sentimiento de la igualdad y el menoscabo de esa igualdad por sus camaradas proletarios, aunque lo hagan por negligencia, aunque la cosa parezca una broma. Por eso, en este caso, es preferible exagerar en cuanto a las concesiones y a la suavidad para con las minorías nacionales, que pecar por defecto. Por eso, en este caso, el interés vital de la solidaridad proletaria, y por consiguiente de la lucha proletaria de clase, requiere que jamás miremos formalmente el problema nacional, sino que siempre tomemos en consideración la diferencia obligatoria en la actitud del proletario de la nación oprimida (o pequeña) hacia la nación opresora (o grande)."

(31.12.22)

(…)

"La responsabilidad política de toda esta campaña de verdadero nacionalismo ruso debe hacerse recaer, claro, sobre Stalin y Dzerzhinski.”

(31.12.22)

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enero 17, 2023

A luchar por el poder de los trabajadores

Más de cuarenta asesinados por la Policía y el Ejército en un mes de régimen terrorista de Estado. Esta cifra equivale al promedio de ejecuciones mensuales perpetradas por las mismas fuerzas durante las primeras semanas del genocidio de los años ´80-’90.

Como lo intentó con Merino, la facción más ultraderechista, propiamente fujiaprista, de la gran burguesía, aprovecha para lanzar una ofensiva política y militar contra el pueblo trabajador que insurge defendiéndose de las transnacionales, los grandes capitalistas y sus políticos, en busca de un gobierno que lo represente. Boluarte, Angulo, Otárola, Montoya, Williams, Alva, Guerra García, López Aliaga…, son solo las nuevas máscaras de Alberto y Keiko Fujimori, Alan García, Lourdes Flores, Castañeda, Kuczynski, de Soto, Acuña o Barnechea, altos agentes de los multimillonarios Brescia, Romero, Rodríguez Pastor, Hochschild, Rodríguez Rodríguez, Benavides, Belmont…, socios de los capitales imperialistas dueños de América Latina.

Con los levantamientos de diciembre pasado el país entró en una situación pre-revolucionaria, pero concretamente el sur en una situación revolucionaria que se agudiza cada vez más. El movimiento popular, orgánicamente debilitado durante décadas por la inoperancia y traición de su burocracia hoy seudo-izquierdista, enfrenta con arrojo al enemigo de clase, pero fortalecido por la movilización espontánea de masas trabajadoras urbanas y rurales hastiadas de miseria, estafa política y desprecio. 

Solo con mayor estructuración, organismos de auto-representación y objetivos políticos estratégicos podrán la clase obrera, el campesinado y el pueblo impedir la continuidad de la masacre y establecer una situación de poder paralelo al poder de la clase dominante. Comités de lucha y asambleas populares pueden convertirse en esos órganos masificados que tomen decisiones sobre la vida de los distritos, provincias y regiones expropiando el poder a los opresores. Columnas de autodefensa son imprescindibles para neutralizar la represión y garantizar las vidas, convirtiéndose en la base de futuras milicias de los oprimidos.

La dirección de la CGTP tiene el deber histórico de organizar una Huelga General Indefinida en prolongación de la histórica Huelga Indefinida del Sur iniciada el 4 de enero con el objetivo de derribar al Gobierno y al Congreso.  Las bases de la CGTP deben tomar en sus manos la dirección de la Central contra el oportunismo liberal de la burocracia sindical y así forjar la dirección clasista que los explotados necesitan para conquistar el poder en el país, lo que se hará posible si los trabajadores nos organizamos en un partido proletario revolucionario que conduzca la Revolución Socialista en el Perú y acabe con el Estado de la Burguesía.

¡Forjar el poder de los trabajadores de la ciudad y el campo!

¡Huelga General Indefinida para un Gobierno Obrero, Campesino y Popular!

¡Por un Estado de los Trabajadores! 

12.01.23

Revolución Permanente




diciembre 12, 2022

Fuera el Congreso y Fuera Boluarte


Dos jóvenes tiroteados en Andahuaylas por la Policía ha sido el bautizo mortal del gobierno de Dina Boluarte en tan solo cuatro días. No ha tardado nada en asimilarse a cada uno de los presidentes sicarios que se han sucedido hasta hoy. Si Castillo apuntaló su gobierno, también neoliberal y represivo, con el simpatizante belaundista y ex colaborador del Fujimorato en la Universidad de San Marcos, Aníbal Torres, Boluarte ha decidido entregar el gabinete a Pedro Angulo, ultra-neoliberal vinculado a los círculos extremos de Kuczynski, cuya primera tarea será redoblar la represión a través de los estados de emergencia regionales declarados para el efecto, en colaboración con Alberto Otárola, ex ministro de Humala.

La dictadura pretendida por Castillo mediante su fallido Golpe del miércoles 7 hubiera constituido otro período de esta secuencia. Gasear, apalear, detener y matar es, para todo gobierno que administra un Estado Capitalista en beneficio de la burguesía, una necesidad imperiosa. “El Gobierno volverá a masacrar pues su auténtico bando es el militar-policial, la ultraderecha continuará forzando la senda golpista, el golpe reaccionario que tarde o temprano, de una u otra forma puede llegar si el mismo pueblo trabajador movilizado no consigue deshacerse de Castillo.” (Revolución Permanente, 24.05.22). Y efectivamente el intento de golpe se precipitó.

Víctima de su desesperación, Castillo fue incapaz de hacer frente a dos enemigos más peligrosos que los votos de la mayoría congresal: el destape del corrupto entramado amical-familiar que propició y el deterioro de las condiciones de vida de las mayorías. Una inflación de 9% interanual, sectores enteros con índices en descenso como la minería, la agricultura, la pesca…, las características del inexorable rumbo a la miseria están dadas. En esas circunstancias, Castillo optó por la conducta de todos sus predecesores: renovó en Washington su lealtad ante los magnates de las transnacionales: "vamos a darles tranquilidad", elogiando el "sostén de la actividad privada", mientras dirigía al Congreso una propuesta de “consenso” que solicitaba más prerrogativas represivas para la Policía y promovía la bicameralidad.

Confrontado con la repulsa popular a su evidente derechización desde un inicio, Castillo debió hacer ciertas menudas concesiones a sectores populares rurales o regionales, a fin de no enajenarse todo respaldo. Esto fue aprovechado por la burocracia sindical y política de la seudo-izquierda liberal para permanecer en un cínico castillismo, representando un serio escollo subjetivo y orgánico hacia un sector movilizado de las masas que repudia las peores fuerzas reaccionarias representadas en el Congreso, pero que no alcanzó a comprender toda la dimensión reaccionaria del Gobierno. Aquellas cúpulas tardaron quince meses en deslizar alguna crítica al Ejecutivo y aun así continuaron movilizándose en su defensa. Las pretensiones golpistas fascistoides fueron usadas como pretexto para mantener al movimiento obrero y popular condenado a la derrota permanente frente a la burguesía y sus patrones transnacionales. Luis Villanueva, Secretario General de Construcción Civil y del supuesto Partido “Comunista” Peruano, concertó con Óscar Caipo, Presidente la Confiep, mantener inmóvil la deplorable situación de los trabajadores, en la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE). La dirección de la CGTP (PC y Patria Roja) elogió a la OEA imperialista y su mascarada seudo-democrática, poniéndose a su servicio como lo hizo en tiempos de la dictadura de Fujimori. Toda esa casta pro-capitalista en el movimiento de los explotados es abanderada de la falaz “democracia participativa” y enemiga del clasismo proletario.

Bloqueos, movilizaciones y enfrentamientos ocurren en muchas regiones en este momento contra las fuerzas ultraderechistas que hegemonizan el Congreso, buscando desactivar ese órgano de la dominación capitalista hasta unas nuevas elecciones generales. Pero las elecciones en esta seudo-democracia nunca traerán la derrota política real e histórica del enemigo de clase y el pueblo trabajador no cuenta aún con un organismo que oponerle al Parlamento burgués. Ese órgano debe ser una Asamblea Popular Nacional que represente a todos los oprimidos y combata por conquistar el poder en el país. Asambleas populares, comités de lucha y autodefensa en cada distrito y provincia, son el camino para la construcción de ese poder, sin el cual no habrá presente ni futuro con justicia y libertad. Organicémonos en un partido revolucionario y luchemos por un nuevo Estado de los Trabajadores.

¡Huelga General Indefinida para conquistar un Gobierno Obrero, Campesino y Popular!

12.12.22

Revolución Permanente

 

 

 


 

mayo 24, 2022

Contra el Gobierno y el Congreso: Asamblea Popular Nacional

Pedro Castillo fungió de orador estelar en el acto de la CGTP por el 1° de mayo, como también en el posterior evento de la burocracia sindical y política que lo respalda, dos semanas después. Que encabece una administración neoliberal junto al Ministro de Economía Graham (ex - viceministro de Vizcarra en Produce), que militarice los distritos apurimeños de Chalhuahuacho y Coyllurqui (donde la coalición gobernante debe defender a sus patrones de la empresa imperialista china MMG), que asesine en Huánuco o Ica y hiera gravemente en Cotabambas, nada de eso inquieta a su comparsa cómplice socialdemócrata/pequeñoburguesa, hoy convertida al neoliberalismo. Tampoco, por supuesto, que haya puesto toda la red vial del país y a Lima Metropolitana bajo la autoridad de la policía y el ejército, incluso decretando un represivo toque de queda el 5 de abril, para mejor recuerdo del fujimorato.

Un 34.9% del padrón electoral decidió hace casi un año (6 de junio) apoyar a Castillo, incluso a pesar del “Plan Bicentenario” completamente neoliberal de esa segunda vuelta. Así fue como ganó la elección y es así como ha gobernado con una amalgama anti-popular de todo pelaje: paisanos trepadores, sindicalistas oportunistas, seudo-izquierdistas caviares, seudo-marxistas argolleros o corruptos, reaccionarios belaundistas, acuñistas y demás, que degrada las condiciones de vida mientras sostiene todos los privilegios de las transnacionales y los grandes capitales. La gran burguesía y los imperialismos recaudan sus beneficios a ritmo desbocado, aunque sin abandonar, claro está, el objetivo político, cual es retornar a saquear desde el Ejecutivo en forma exclusiva, sin advenedizos. Por eso la histeria golpista de sus secuaces ultraderechistas en el Congreso, incapaces de obtener la vacancia y tampoco de arrastre popular, pero no obstante asombrosamente designados el único enemigo de las masas por toda la seudo-izquierda apologista del sistema. Esa falsa izquierda continuista cuya demagogia reza “cambios profundos” para alguna “patria justa”, “trabajo digno”, “soberanía energética” y “poder popular”, que nunca ocurrirán mientras se mantenga la existencia del Estado Capitalista que defienden, afanados por conducirnos al callejón sin salida de una nueva Constitución tan capitalista y neoliberal como su propio programa. Nada distingue, en este hondo sentido, a la escara auto-adjudicada “Asamblea de los Pueblos”, del séquito cerronista Perú Liberal, favorable a las mafias empresariales universitarias y a las judiciales expresadas en el Tribunal Constitucional.

El Gobierno volverá a masacrar pues su auténtico bando es el militar-policial, la ultraderecha continuará forzando la senda golpista, el golpe reaccionario que tarde o temprano, de una u otra forma puede llegar si el mismo pueblo trabajador movilizado no consigue deshacerse de Castillo. El Paro del Cusco en abril demostró que la paciencia de los explotados se agota frente al deterioro del nivel de subsistencia. Las huelgas indefinidas provinciales y distritales siempre probaron su eficacia para la lucha clasista, sin que la burocracia sindical permita que esta combatividad se reproduzca a nivel regional y nacional. Sin embargo, únicamente por ese camino pueden alcanzarse conquistas, auto-organizando asambleas populares contra el Gobierno y el Congreso, hacia una verdadera Asamblea Popular Nacional que abra la vía revolucionaria al poder de los trabajadores urbanos y rurales, al Gobierno Obrero, Campesino y Popular.

24.05.22

Revolución Permanente