febrero 14, 2013

La revolución tunecina en un giro

La revolución tunecina en un giro.  
¡Por el armamento de los trabajadores contra las bandas islamistas y la policía burguesa!

La lucha de clases acaba de entrar en una nueva fase después del asesinato, el 6 de febrero, de Chokri Belaïd, Secretario General del Partido de los Patriotas Demócratas Unificados (Watad) y un del portavoz de la oposición agrupada en torno al Frente Popular para la realización de los objetivos de la revolución (FP). 

Desde que la primera fase de la revolución expulsó a Ben Ali en enero de 2011, los capitalistas tunecinos y las burguesías imperialistas mayoritariamente apostaron al islamismo del Movimiento del Renacimiento (Ennahdha) apoyado por la monarquía de Qatar, para sustituir a la dictadura del nacionalismo a la Bourguiba, para defender la propiedad, para reconstruir el estado burgués, para hacer reinar el orden apoyándose en la religión.

En Malí, los islamistas se pusieron tan de espaldas a la población que la intervención imperialista francesa los expulsó fácilmente de las ciudades. En Egipto, el gobierno de los Hermanos Musulmanes se enfrenta al descontento popular.  El gobierno burgués de Túnez no dispone de los ingresos petrolíferos del régimen militar argelino o el régimen clerical iraní. El mantenimiento de la propiedad privada y de la dominación imperialista conducen inevitablemente al aumento de la pobreza y el desempleo.  En noviembre y diciembre, huelgas generales estallaron en Sned y en Siliana.  En esta ciudad, los huelguistas fueron atacados por la policía y los islamistas.

La responsabilidad del asesinato político incumbe a los barbudos.  Chokri Belaid ya había sido varias veces el objetivo de ataques por parte de las bandas armadas islamistas salafistas, incluido el del 2 de febrero en el Congreso de su partido.  Los nervis de las "Ligas de protección de la revolución" (sic), el brazo armado de Ennhada, compiten con las bandas salafistes (Hizb AL Tahrir) en las agresiones contra los mausoleos, las universidades, las exposiciones, los cines, los cafés, los militantes y los locales de los otros partidos o de la Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT), los huelguistas.

Contra estas milicias fascistas que aglomeran elementos del lumpen-proletariado y antiguos miembros de la policía política de Ben Ali, más de 40.000 personas se manifestaron el 8 de febrero en el entierro del dirigente del Frente Popular en Túnez.  La muchedumbre agitó, a la entrada del cementerio de El-Jellaz, donde se enterró a Chokri Belaïd, "el pueblo quiere la caída del régimen", "el pueblo quiere una nueva revolución", y se denunció al jefe de Ennahda, Rached Ghannouchi, a los gritos de: "¡Ghannouchi asesino!". La policía atacó a los manifestantes.

Como consecuencia de esta reacción popular masiva, la crisis política se acentuó en la cumbre del Estado burgués tunecino.  Por un lado, una parte de Ennahda, sujeta al Primer Ministro Hamadi Jebali, considera que las relaciones de fuerza no le permiten hoy ir a la confrontación directa contra la clase obrera y la juventud.  Jebali anunció por ello la disolución del Gobierno y la formación de un "Gobierno técnico" antes de nuevas elecciones.  De otro, Ghannouchi y su fieles rechazan esta decisión y piensan llegadoo el tiempo de someter al movimiento obrero y aplastar la revolución.

Ante la reacción burguesa agrupada detrás del islamismo, la clase obrera y juventud tunecina acaban de mostrar su determinación de no dejarse robar la revolución que iniciaron, sin los islamistas, contra el régimen de Ben Ali y el imperialismo, en particular la burguesía francesa, que lo sostenía.  La huelga general lanzada el 9 de febrero a la convocatoria de varios partidos de oposición y la UGTT, fue seguida ampliamente en todo el país y en particular en los bastiones obreros de Sfax y Gafsa, puntas de lanza de la revolución, donde los locales del partido Ennhada fueron tomados por asalto e incendiados por la juventud, los desempleados y los trabajadores.

Pero las masas permanecen sin perspectiva propia, ya que la UGTT, que había dejado aisladas las huelgas de finales de 2012, se ha limitado a una huelga de 24 horas, y los partidos obreros, presos de la herencia del estalinismo y del "frente único antiimperialista" son incapaces de trazar una vía independiente de la burguesía, sea demócrata, clerical o panarabe.  Así pues, el "Partido de los Trabajadores Tunecinos" (PTT, ex PCOT) porta los retratos del Coronel Nasser y participa en el Frente Popular.  El FP es un conglomerado de partidos estalinistas, ecologistas y nacionalistas panarabes cuyo programa viene determinado por el ala burguesa.  Reduce el eco del islamismo a una conspiración del extranjero y se opone a la lucha de clases: "La unidad del pueblo tunecino es amenazada por luchas doctrinarias artificiales, movidas por fuerzas extranjeras a través de agentes locales, que se ocultan detrás de la religión."  (Carta política, 28 de septiembre).

Es indispensable agrupar a los elementos avanzados de la UGTT, del PTT... en un partido obrero, un partido que no tenga miedo de plantear la cuestión del poder de los obreros y los campesinos, que conecte las cuestiones democráticas con la revolución socialista mundial.

El pacifismo, la postración ante el Estado Mayor del Ejército burgués, la palabrería sin fin con los islamistas por parte de todos los partidos en la Asamblea Constituyente, desorientan a la clase obrera, paralizan la revolución y permiten a la reacción, a la sombra del "diálogo" y de la "unidad nacional", agrupar sus fuerzas y preparar los asesinatos.


¡Ninguna participación de las organizaciones obreras en el "Gobierno de Unión Nacional"!
¡Contra los ataques fascistas de los islamistas, milicias de autodefensa obrera!
¡Por la laicidad, por la igualdad para las mujeres, por todas las reivindicaciones de los trabajadores de las ciudades y del campo ! ¡Organización de los trabajadores y jóvenes en Comités de barrio, ciudad, pueblo, fábrica, universidad!
¡Por un Gobierno Obrero y Campesino, basado en los Comités y en el armamento del pueblo, que expropie a los capitalistas para estar en condiciones de responder a las inmensas necesidades de la población!
¡Por la expulsión del imperialismo de Túnez y de toda la región ! ¡Por la Federación Socialista del Magreb y el Machrek!

12 de febrero, 2013

Colectivo Revolución Permanente (Francia, Austria, Perú)
Comité Comunista Internacionalista – Trotskista (Francia)



¡Abajo la intervención del imperialismo francés en Malí!


Un estado maliense decadente, un gobierno impotente

El presidente Amadou Toumani Touré, corrupto y especulador, fue derrocado el 22 de marzo de 2012 por un golpe de suboficiales apoyados por soldados del Ejército derrotado en el Norte.  El golpe mismo se produjo mientras una amplia movilización de las mujeres de los soldados y de trabajadores de Bamako se manifestaba contra el poder.  Un gobierno provisional, laboriosamente reconstituido a continuación bajo los auspicios de los gobiernos de África  Occidental agrupados en la CEDEAO, con el imperialismo francés como padrino, se reveló incapaz de poner fin al avance de los islamistas en el Norte y nunca ha encontrado legitimidad política ante las masas.  Con la dislocación del Ejército, el cuerpo de funcionarios desacreditados, el refortalecimiento de la dictadura de ATT, y la masa de los soldados, era todo el aparato del Estado el que se desmembraba.

Las verdaderas razones de la intervención del imperialismo francés

Desde hace meses, el imperialismo francés trabaja para restaurar un orden compatible con la continuidad de los asuntos en Malí.  Han sido Hollande y su gobierno quienes, después de haber jurado en Dakar en octubre pasado que "la Francáfrica se ha terminado", defendieron y obtuvieron de la ONU una moción que autoriza una intervención militar.  Pero el gobierno pensaba poder ahorrarse mayores gastos dejando a las fuerzas armadas de la CEDEAO, entrenadas y ampliamente equipadas por él, actuar por su cuenta.  La brutal agravación de la situación militar forzó al marionetista a pasar al frente del escenario.
Como siempre, es con las plumas de la defensa de la democracia que todos los imperialismos cubren sus operaciones.  Ese fue el caso para justificar la guerra en Irak, la guerra en Afganistán, en Libia, este es aún el caso hoy para Malí: "nuestra intervención no tiene otro objetivo que la lucha contra el terrorismo", declara Hollande el 12 de enero.  Realmente, Malí, como Costa de Marfil, donde el imperialismo francés también intervino en 2011, constituye una pieza matriz de su dispositivo postcolonial en África.  Cada posición está en juego en la lucha que opone a los distintos imperialismos, en África como en cualquier parte, y es la razón esencial que justifica la intervención francesa.  Los recursos mineros de Malí, básicamente situados al Norte y al Este: petróleo, gas, uranio, oro, fosfato, piedras preciosas, aún ampliamente inexplotados, atizan las codicias de todos los imperialismos.

¡Abajo la unión nacional en torno a la intervención militar!

Todos los partidos burgueses (UMP, UDI, MoDem, FN, PRG, EELV) apoyan la operación.  "Era hora de actuar para obstaculizar al establecimiento de un Estado narcoterrorista" declaró Copé, mientras que para Fillon "la lucha contra el terrorismo exige la unidad de la Nación más allá de las divisiones partidarias".  Para el FN, "la intervención francesa en Malí, decidida este día por el Presidente de la República, debe apoyarse en la medida en que nuestro país fue llamado en su ayuda por el gobierno legítimo de Malí...".
Los partidos procedentes de la clase obrera ligados a la defensa del capitalismo francés y sus posiciones en el mundo, los partidarios del patriotismo económico, se niegan a condenar o lo apoyan abiertamente.  El PCF sostiene: "una intervención internacional era urgente y necesaria".  Se preocupa por el Ejército francés: "La intervención militar francesa implica grandes riesgos de guerra y estancamiento..." y habría preferido permanecer en la versión inicial del imperialismo francés, una intervención por intermediarios:  "El PCF recuerda que la respuesta a la solicitud de ayuda del Presidente de Malí habría debido inscribirse en el marco de una misión de la ONU y la Unión Africana, realizada bajo bandera de la ONU, por fuerzas malienses y africanas, en estricto cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas..."  El PdG no se opone tampoco al bandolerismo de su burguesía: para Mélenchon, si "el interés de una intervención militar exterior para solucionar el problema planteado al norte de Malí es discutible", es la forma la que plantea problema: "decidir solo, sin consultar previamente ni al Gobierno ni al Parlamento, es condenable".  Por el PS, Harlem Deseo declara: "Expreso nuestra solidaridad con el pueblo maliense y nuestro apoyo más completo a nuestras fuerzas armadas".

Por la movilización obrera contra la intervención militar

No hay solución para el pueblo de Malí con las bandas islamistas o con el Ejército francés.  Ante la quiebra completa de la burguesía y el Ejército, vendidos al imperialismo francés, las masas no pueden defender sus reivindicaciones fundamentales y trazar un camino para el país más que organizándose y armándose, para tomar ellas mismas el poder, constituir su Gobierno Obrero y Campesino y abrir la vía de los Estados Unidos Socialistas de África.  Hace falta en Malí un partido obrero revolucionario que combata por estos objetivos.
En Francia, donde la clase obrera comprende decenas de miles de trabajadores originarios de Malí, y cuya juventud incluye numerosos alumnos de secundaria y estudiantes venidos de Malí o descendientes de malienses, la primera solidaridad con los obreros y los campesinos malienses es combatir a su propia burguesía rapaz, impedir por la acción de masas (manifestaciones, huelgas, bloqueos de transportes, etc.) la intervención militar de los mercenarios del imperialismo francés.  Tal es la responsabilidad de las organizaciones sindicales y de los partidos que se reclaman de los trabajadores.

17 de enero, 2013

Colectivo Revolución Permanente (Francia, Austria, Perú)
Comité Comunista Internacionalista – Trotskista (Francia)


noviembre 16, 2012

RS 8

Editorial Revolución Socialista # 8 - Noviembre 2012

Médicos, maestros, enfermeras, trabajadores de la salud y la educación, estudiantes y otros sectores, han estado y están movilizados por sus derechos durante las últimas semanas. Los trabajadores y el pueblo no descansan enfrentando a los políticos que en años anteriores se presentaran como alternativa burguesa a la política neoliberal, para luego anunciar abiertamente que emprenderían un gobierno similar a sus antecesores.

Tras el callejón electoralista sin salida del “mal menor” los explotados siempre reasumen la vía realista de la lucha, como en el caso del pueblo cajamarquino que no permitió su aplastamiento. El camino es el del fortalecimiento y las victorias: el de la organización democrática de masas, el frente único, el combate sin tregua por conquistar las reivindicaciones, y no el de los paros simbólicos, las componendas y las traiciones burocráticas. El camino es el de las huelgas indefinidas, masivas y consecuentes, y no el de las migajas insultantes como en el caso de la huelga del Sutep y la dirigencia oportunista de Patria Roja.

Una política de frente único de los trabajadores está sustentada en un elemental principio clasista: la independencia política, es decir la elaboración de una plataforma, la creación de una organicidad y la práctica de una política completamente ajenos a los intereses del enemigo capitalista y su gobierno, contando sólo con las organizaciones del campo de los oprimidos, con desarrollar organismos de poder, con unas demandas y consignas que representen genuinamente los intereses de la clase obrera, el campesinado y el pueblo.

Esta no es la política de la dirección de la CGTP, que debería encabezar las luchas de frente único. Su obsecuencia ante el gobierno burgués de Humala deja a su suerte a todos los sectores movilizados. Cada gremio, provincia o región debe pelear aislado de sus hermanos de clase y del resto de los pueblos del país. La burocracia de la Central, bajo los apelativos de PC y Patria Roja, supuestos y falsos “partidos comunistas”, sólo promueve movilizaciones mediatizadas cuando se trata de negociar con el gobierno su cuota de poder en instituciones estatales (algo que no beneficia a los trabajadores sino a la propia burocracia) y cuando forma parte de sus proyectos electorales subordinados a la burguesía (caso de Gana Perú).

Así, dedica el tiempo a vivir a la cola de los partidos patronales. Antes del Ollantismo y Susana Villarán en Lima. Ahora nuevamente de Villarán, pero también de Lerner Guitis y Carlos Tapia en “Fuerza Ciudadana”. Conforma el MAS con elementos pequeñoburgueses y prepara alianzas con esos movimientos como Tierra y Libertad. Toda esta concepción de “Frente Amplio”, vale decir de sumisión a organizaciones y programas de la burguesía, significa la viejísima política de claudicación y derrota del movimiento obrero y popular. Los trabajadores no podemos esperar nada clasista de los viejos partidos estalinistas que siempre nos traicionaron, pero podemos luchar por imponer la ruptura de la CGTP con el gobierno reaccionario.

Mientras Mario Huamán y Gregorio Santos reanudan desesperadamente la búsqueda de un proyecto electorero tras sectores de la burguesía, mientras el gobierno se enseñorea del campo libre que le deja la burocracia y continua asesinando pobladores por todo el país, los revolucionarios nos dirigimos a los activistas más honestos y decididos para instarlos a luchar juntos en la perspectiva de una Asamblea Popular Nacional como órgano de poder de los explotados, y de la construcción de un partido obrero revolucionario que conduzca ese combate a la consecución de todo el poder político.

Sendero Movadef: reaccionaria impunidad

El autoproclamado Partido Comunista del Perú, conocido como “Sendero Luminoso”, organización maoísta escindida en 1970 del Partido Comunista Peruano que publicaba “Bandera Roja”, llevó a cabo una lucha armada de 1980 en adelante, hasta que Abimael Guzmán, mandamás absoluto, decretara el fin de sus acciones tras la captura de la cúpula partidaria en 1992.

Durante aquellos años la lucha armada de Sendero se inició con el despliegue de contingentes guerrilleros rurales que se enfrentaban a la Policía y a las Fuerzas Armadas, para luego incorporar masacres contra la población campesina, la voladura sistemática de infraestructura estatal como estrategia militar y la ejecución sumaria individual de cualquiera que SL determinara como enemigo.

Miles, quizás decenas de miles de trabajadores del campo y la ciudad, de jóvenes y hasta niños, incluidos numerosos miembros de sindicatos y partidos proletarios, fueron asesinados por Sendero en el curso de su falazmente denominada “guerra popular” diseñada por un supuesto “Pensamiento Gonzalo”. Guzmán esgrimió esa inexistente elaboración teórica personal (“pensamiento”) para lanzar una sectaria y delirante guerra en dos frentes: contra el aparato del Estado burgués y contra todos los sectores populares que no le prestaban sujeción.

De esta manera SL pasó, muy rápidamente, de ser una organización proveniente de las filas trabajadoras (maestros y estudiantes de origen campesino) a constituirse en una versión especialmente monstruosa del estalinismo armado, semejante al Polpotismo camboyano. Eso sí, como todo estalinismo, siempre buscando explícitamente una alianza con algún sector de la clase dominante para establecer un nuevo Estado capitalista cuyo aparato quede bajo control del partido maoísta (según el significado de su pretendida “revolución democrática”, tal como lo presenta el propio Programa original publicado por el PCP-SL).

Sendero Luminoso ha sido pues, desde un inicio, un organismo ajeno al movimiento obrero, adverso y violento con sus organizaciones, un organismo programática y estratégicamente anti-marxista, cuyo objetivo jamás fue la revolución socialista en el Perú. ¿Cuál es hoy la novedad entonces? Que transcurridos veinte años de derrota militar y política, Sendero ha reconstituido con el Movadef una mínima estructura organizacional sólo para buscar, con el mismo cinismo con que antes defendía su barbarie totalitaria, la más escandalosa impunidad anti-popular que pueda imaginarse: una amnistía para todos los asesinos que participaron en el genocidio perpetrado por los gobiernos de Belaúnde, García y Fujimori en los años 80 y 90.

Queremos ser muy claros. El Estado de la burguesía peruana ha sido, históricamente, el más grande criminal político, pero los gobiernos ya citados elevaron esta realidad a su mayor cima. Es por ello que, por principio, no le reconocemos al Estado de los explotadores autoridad moral alguna para juzgar a cualquier organización levantada en su contra desde las filas trabajadoras. La clase dominante no tiene ningún derecho a mantener encarcelados a quienes se enfrentaron a su sangrienta dictadura burguesa. Luchamos siempre por la libertad incondicional de todos los presos políticos.

Sin embargo, el caso de Sendero es otro. Sendero Luminoso no sólo enfrentó al aparato institucional de la burguesía, sino a los explotados y al movimiento popular. Y esto es algo que ni como explotados ni como verdaderos comunistas tenemos por qué perdonar. Todos los senderistas responsables de crímenes contra el pueblo deben ser juzgados por Tribunales Populares elegidos por las masas. Únicamente así llegará la justicia sobre el pasado y el presente de la vida de nuestros pueblos.

Colectivo Revolución Permanente en el Perú


(En Revolución Socialista # 8 - Noviembre 2012)

Cajamarca: A propósito de la lucha por la defensa del medio ambiente

Por: Carlos García M.

En Perú la marcha combativa del movimiento de masas y la consiguiente traición de las direcciones reformistas se ha convertido en un ciclo de acción y reacción cada vez más frecuente. Como en otras partes del mundo aquí también la “izquierda” reformista esgrime los más variados argumentos para negar o menospreciar la tendencia anti burguesa que de manera oscilante se viene gestando al interior del movimiento obrero y popular; para los “izquierdistas” es el momento de presionar al Estado burgués y arrancarle algunas concesiones, la construcción de organismos de poder proletario es un camino intransitable, una “etapa” a la que todavía no arribamos debido a la incipiente conciencia e inmadurez política de los explotados. Pero la verdad es otra; son precisamente los actuales dirigentes de las organizaciones obreras y populares quienes no están a la altura de las luchas o aun peor no tienen el menor interés en un desenlace revolucionario sino por el contrario buscan manipular el impulso de las masas para saciar sus propios apetitos.

LA LUCHA EN CAJAMARCA:

“En este momento la prioridad nacional es que el Perú tenga una fuerza política de izquierda progresista, una fuerza política patriótica que debata de igual a igual con la derecha.” (Gregorio Santos, Presidente regional de Cajamarca, entrevista a La República 25 de junio de 2012)

¡Conga no va! resuena contundente y sin medias tintas disfrazando la verdadera orientación de los dirigentes reformistas que la suscriben. En este escenario sobresalen las figuras de Gregorio Santos y el cura Marco Arana quienes vienen usufructuado la lucha legítima del pueblo cajamarquino para conseguir impulsar sus futuras candidaturas (2016). La prensa más reaccionaria no tardó en calificarlos como “extremistas”, sin embargo lo cierto es que siendo aspirantes a un cargo dentro del Estado burgués (como alguna vez lo fue Ollanta Humala) no tienen la menor intensión de quebrarlo; de hecho ningún dirigente visible ni siquiera los reformistas más “radicales” como Wilfredo Saavedra han planteado seriamente la creación de organismos políticos de autodeterminación de masas independientes y hostiles al Estado burgués aspirando solamente a que el gobierno desautorice la ejecución del proyecto aurífero de la transnacional Newmont Mining Corporation (propietaria de la minera Yanacocha). Esta pretensión tan limitada contrasta con la actitud de las masas que espontáneamente arremeten contra las instituciones burguesas a las que progresivamente les vienen perdiendo el “respeto”.

Los últimos años el descontento de los explotados devino en feroces enfrentamientos con las fuerzas represivas de la burguesía (Arequipazo en 2002, Moqueguazo en 2008, el Baguazo en 2009, enfrentamientos en Islay y Juliaca en 2011, etc.), no obstante despliegues de coraje como estos jamás serán suficientes para derrotar a nuestro enemigo de clase, ya que para combatir efectivamente al brazo armado de la burguesía es preciso contar con destacamentos de autodefensa de masas evolucionando hacia verdaderas milicias obreras y campesinas. El abandono al golpe espontaneo, sin mayor cálculo ni perspectiva, por lo general desemboca en masacres que pueden exaltar al movimiento de masas en un primer momento pero terminan socavando su ánimo y confianza.

Potencial de la lucha ecologista:

En varios puntos del planeta la lucha por la defensa del medio ambiente y la preservación del equilibrio ecológico empuja a un sector importante de la población al choque contra poderosos intereses económicos y en muchos casos como en Cajamarca resulta evidente que la disputa sólo se resolverá cuando una de las partes sea derrotada.

El conflicto que enfrenta al pueblo cajamarquino con la minera Yanacocha no es fruto de la acción agitadora de un puñado de dirigentes “extremistas” y “enemigos del progreso” tal como pregona la prensa burguesa, es una lucha que se nutre de los abusos cometidos durante años por esta empresa, manifestación irrefutable del carácter depredador de un sistema económico caduco que para sostenerse devora insaciablemente los recursos naturales. La solución definitiva a esta problemática jamás la encontraremos dentro de la legalidad burguesa, la única alternativa para librar a la humanidad de la debacle es sustituir al capitalismo por un sistema económico que impulse y dirija racionalmente las fuerzas productivas distribuyendo sus frutos con justicia: El Socialismo Internacional. Esta es la realidad que debemos aceptar para no ser presas de la manipulación y el engaño.

Al calor de lucha contra el proyecto aurífero Conga asistimos al surgimiento de momentos propicios para desarrollar la conciencia y el nivel de organización de los trabajadores tanto en el campo como en los centros urbanos. El gran obstáculo es la propia dirección del movimiento obrero y popular copada actualmente por burócratas oportunistas que desvían la potencia combativa de las masas hacia el “punto muerto” de la negociación (así ocurrió en Espinar - Cusco durante el conflicto con la empresa minera Xstrata) o hacia las engañosas salidas legalistas que en nada alteran el orden de explotación burgués (Para muestra un botón; la “ley de consulta previa” no garantiza el pleno respeto a la voluntad de los pueblos andinos y amazónicos).

La vacancia presidencial…

El 5 de Junio Gregorio Santos agitaba a los manifestantes que se congregaban en la Plaza de Cajamarca: “¡¿Cuando el presidente no cumple su palabra?!” y estos respondían: “¡Lo sacan!”.

Para los interesados en hacer “carrera política” resulta bastante conveniente jugar al “contestatario” ya que frente a la crisis generalizada es más complicado asumir la defensa del “status quo” y la supuesta bonanza macro económica peruana. En esa línea demagógica Gregorio Santos, militante de Patria Roja y Presidente regional de Cajamarca, insinuó la posibilidad de destituir del cargo a Ollanta Humala. La prensa presentó esta propuesta como una demanda “radical”, “incendiaria” y “antidemocrática”, lo cual seguramente afianzó la simpatía que Santos recibe de parte del sector más contestatario de la población; un joven militante “trotskista” (al menos así se identifica) escribía en su cuenta de facebook: “El único dirigente que tuvo el coraje de poner sobre la mesa la discusión sobre la vacancia presidencial fue Gregorio Santos…”. ¡Mucho cuidado! la vacancia presidencial debe plantearse como parte de un programa político orientado a destruir el Estado burgués y levantar el Estado de los trabajadores de lo contrario carece de sentido para los intereses del proletariado, peor aun puede convertirse en una “salida de emergencia” para la burguesía. Humala está muy lejos de ser un demagogo eficiente, su capacidad de argumentación y liderazgo es bastante pobre, además carece de un partido que lo respalde, por eso no podemos descartar que en algún momento la “crisis de gobernabilidad” se torne insostenible y que el único remedio para salvaguardar el poder político de la burguesía sea buscar una pieza de recambio tal como ocurrió en Bolivia (2003 y 2005) o Ecuador (1997, 2000 y 2005).

…y la Constituyente

Nadie puede negar que una porción importante del pueblo trabajador hace tiempo dejó de confiar en las instituciones burguesas, este sector va creciendo tanto en Cajamarca como en el resto del país lamentablemente a un ritmo irregular, los promisorios despliegues espontáneos rápidamente son sucedidos por retracciones debido a la actitud dubitativa y claudicante de las direcciones reformistas (los Huamán, los Auris, los Santos, los Arana… los Pizangos, etc. etc.) sin embargo es una tendencia que avanza, los hechos no mienten; se destruyen locales municipales, se bloquean carreteras, se toman policías como prisioneros y se ataca la propiedad del gran capital. La tendencia hacia la rebelión está presente y partiendo de ese estado de ánimo lo correcto es comenzar a desarrollar embriones de poder proletario, asambleas populares en cada comunidad, distrito, provincia, departamento y región, articulándolas en una Asamblea Popular Nacional con poder de decisión política independiente del Estado burgués.

En Cajamarca queda claro que Santos y cía. están muy lejos de liderar una lucha real contra la burguesía y a tono con el resto de la “izquierda” tradicional promueven la convocatoria a una Asamblea Constituyente colocándola como la panacea “democrática” que garantizará, entre otras cosas, la soberanía sobre los recursos naturales. Este anacrónico e inservible planteamiento hace años distrae a los explotados de sus verdaderas tareas históricas: la construcción de sus propios organismos de poder, la destrucción del Estado burgués y la instauración de un gobierno obrero - campesino.

***

Sólo un rápido vistazo a la brega del pueblo cajamarquino basta para corroborar que mientras los trabajadores carezcan de direcciones honestas, esclarecidas y dispuestas a desarrollar formas de lucha cada vez más avanzadas, los promisorios despliegues espontáneos de los trabajadores y sus organizaciones terminarán retrayéndose frente a la contraofensiva burguesa, no obstante las vacilaciones e incluso los retrocesos proveen valiosas experiencias que debemos aprovechar revolucionariamente. Aun existe “pan por rebanar” en la resistencia al proyecto minero Conga, ya que se trata de un movimiento popular abundante en matices de cuya dinámica podrían surgir elementos valiosos para el combate anti-burgués presente y futuro.

Julio 2012


(En Revolución Socialista # 8 - Noviembre 2012)

octubre 16, 2012

Sobre las elecciones presidenciales en Venezuela


Las elecciones presidenciales en Venezuela tendrán lugar el 7 de octubre.  El Presidente Hugo Chávez, proveniente del Ejército, bonapartista nacionalista, jefe de la "revolución bolivariana", demanda por tercera vez los sufragios a su favor.  Esta candidatura es apoyada por los partidos obrero-burgueses del mundo entero (una delegación del Partido de Izquierda francés participa en la campaña) e incluso por corrientes "trotskistas" como la TMI, en nombre del « antiimperialismo », de la "revolución ciudadana en marcha", etc.

Ciertamente, el Coronel Chávez, al igual que todos los dirigentes burgueses nacionalistas, como el Coronel Perón lo había hecho antes que él en Argentina, ha utilizado a veces la movilización popular para aflojar un poco la presión imperialista en favor de la burguesía nacional. Ha debido a cambio conceder a las masas algunas migajas, hoy enteramente puestas en entredicho con la crisis.

Los comunistas apoyan todo paso real contra el imperialismo por parte de los países oprimidos y sostienen a un país oprimido objeto de una agresión imperialista, cualquiera que sea su Gobierno (como en la tentativa de golpe de Estado contra Chávez el 2002).  Pero solamente la clase obrera y la Internacional obrera pueden erradicar el capitalismo mundial.

Pero se trata de elecciones.  Y en vez de revolución, Chávez en el poder y su partido el PSUV preservan el Ejército y la Policía burguesas, rechazan la distribución de las tierras a los campesinos y la expropiación de los grupos industriales y bancarios nacionales, intentan integrar los sindicatos al Estado burgués, limitan el derecho de huelga y toleran los asesinatos de sindicalistas. En vez de antiimperialismo el Coronel Chávez protege a todas las grandes corporaciones extranjeras, Chevron, Ford, Mitsubishi, Total, Alstom, etc, que operan libremente en Venezuela, y colabora con los imperialismos ruso y chino.

En vez de internacionalismo, el Coronel Chávez fraterniza con el régimen que restaura el capitalismo en Cuba, sostiene abiertamente a los dictadores sanguinarios de Irán o Siria, como sostuvo a Kadhafi en Libia.  El Coronel Chávez y sus apoyos internacionales afirman que es el único recurso en "defensa de la revolución" frente a Capriles, candidato de la fracción de la burguesía vinculada más directamente con el imperialismo.  Pero el mismo Chávez y su PSUV son los artesanos del reforzamiento de la burguesía en Venezuela, al mismo tiempo que su política desalienta y repugna a sectores enteros de trabajadores de las ciudades y el campo.  Fue el mismo Chávez el que amnistió a los autores de los dos putschs militares abortados.

Sostener al Coronel Chávez en esta elección, es apoyar su política contra la clase obrera en Venezuela, Cuba, África  Septentrional y Oriente Medio, esto es intentar desarmar a las masas presentando un Coronel y Presidente de un país capitalista como un salvador supremo, una guía que los conduciría al Socialismo.

Por consiguiente, el CoReP y el CCI (T) apoyan la única candidatura obrera a las elecciones presidenciales del 7 de octubre en Venezuela, la del militante Orlando Chirino, miembro del PSL, antiguo obrero despedido del petróleo, que combate contra la integración de los sindicatos al Estado burgués, a pesar del oportunismo de que su corriente internacional, la UIT, da prueba a menudo.

Las posiciones justamente defendidas por Chirino contra la austeridad capitalista, contra el pago de la deuda pública por los trabajadores, por la nacionalización de los bancos y grandes grupos industriales bajo control de los trabajadores, por la distribución de la tierra a los campesinos, por el reconocimiento de los derechos indígenas, por la independencia de los sindicatos, etc., son utópicas sin revolución proletaria, sin consejos obreros y campesinos, sin toma del poder, sin desmantelamiento del aparato represivo del Estado, sin un Gobierno Obrero y Campesino en lucha por la Federación Socialista de América Latina.

4 de octubre de 2012

Colectivo Revolución Permanente (Austria, Francia, Perú)

Comité Comunista Internacionalista (Trotskista) - Francia

julio 06, 2012

¡Lucha clasista por la nacionalización sin pago de las transnacionales!

La movilización combativa de los pueblos de Cajamarca y Espinar es una nueva demostración de una vieja verdad: todos los gobiernos de la clase dominante, sean del partido que fuesen, atacarán siempre económica, política y militarmente al pueblo trabajador, de manera feroz. Por eso los revolucionarios que suscribimos jamás le hemos prestado apoyo electoral al Partido Nacionalista ni lo haremos con cualquier otra opción burguesa o pequeñoburguesa similar.

Pero además estas luchas también ratifican otra antigua certeza: que sin una dirección verdaderamente clasista la ofensiva de las masas no está capacitada para conquistar sus grandes objetivos.


Sólo un combate sin cuartel de todo el movimiento obrero y popular en frente único para expropiar las transnacionales que operan en el país y a los grandes capitalistas nacionales,  recuperando toda la riqueza que nos ha sido despojada, puede abrir el camino político hacia un nuevo Estado dirigido por los explotados, un Estado de los Trabajadores que asegure nuestras reivindicaciones históricas.


Este camino significa hoy básicamente crear nuestros organismos de poder proletario y lanzar acciones de masas de la envergadura necesaria. En el caso de las luchas actuales, una permanente Asamblea Popular Regional en Cajamarca y en las demás regiones generaría un poder alternativo al poder de la burguesía, funcionaría democráticamente con delegados elegidos y revocables en asambleas de base y dirigiría sus propias milicias obreras y campesinas de autodefensa para rechazar todas las agresiones del enemigo de clase. Organismos así contarían con toda la legitimidad para convocar de inmediato un Huelga Macroregional Indefinida en todo el Norte del país e irían a la constitución de una Asamblea Popular Nacional que luche por una Huelga General Indefinida y un Gobierno Obrero y Campesino.   


Desafortunadamente la dirección política de los movimientos de Cajamarca y Espinar no ha levantado estas consignas estratégicas para los intereses históricos de los oprimidos. Tanto Patria Roja como el movimiento pequeñoburgués Tierra y Libertad concentran su objetivo únicamente en el mejoramiento del convenio con la minera Xtrata o la nulidad del proyecto Conga, ignorando el problema de la lucha por el poder entre opresores y oprimidos, cuestión sin cuya resolución nada se soluciona verdaderamente. Al igual que el falso “Partido Comunista” que encabeza la CGTP, todas estas burocracias sindicales y políticas llamaron a apoyar a Humala por “democrático y patriótico” y continúan hablando el lenguaje burgués del “diálogo” (o sea del engaño, la mecida), del insulso cambio de gabinete ministerial o de la promoción de vanas ilusiones en una Asamblea Constituyente que en estas circunstancias sólo generaría desmovilización en nuestras filas. ¡Exijamos a la cúpula de la CGTP que rompa inmediatamente todo vínculo político con el gobierno reaccionario y asesino para dirigir una lucha clasista de masas por la expropiación del imperialismo y del gran capital!


¡Cárcel para todos los responsables de los asesinatos policiales!


 ¡Huelga Macroregional Indefinida en el Norte!


 ¡Forjar una Asamblea Popular Nacional!


 ¡Organizar un partido obrero revolucionario para tomar el poder!


 ¡Luchar por un Gobierno Obrero y Campesino!



Julio 5, 2012


Colectivo Revolución Permanente en el Perú

junio 18, 2012

1 de mayo 2012: Por la emancipación y el socialismo


1 de mayo 2012

 ¡Por la emancipación y el socialismo, revolución proletaria ahora!


La recuperación económica es tímida, frágil y acompañada de riesgos importantes y nubes amenazadoras (Lagarde, Directora General del FMI, 19 de abril).

La prolongación de la crisis económica de las economías avanzadas y la crisis ecológica creciente (calentamiento global) son pruebas de la decadencia del capitalismo. Además, a pesar de los progresos científicos y técnicos, el hambre continúa golpeando a una parte significativa de la humanidad. La mayoría de los habitantes de los países dominados está sumergida en la miseria. La descomposición del modo de producción capitalista amenaza al futuro de la humanidad y convierte su derrocamiento, no sólo en posible y necesario, sino en realmente imperativo.

Con vistas a restaurar la tasa de beneficio, la burguesía mundial lleva en los cinco continentes una violenta guerra de clase contra el proletariado mundial. En los viejos países industrializados la clase capitalista destruye las victorias históricas de la clase obrera (protección social, derechos sindicales). Las reducciones de presupuesto recaen sobre el sistema público de salud y la educación pública, sobre los subsidios de desempleo y las jubilaciones. El elevado nivel de desempleo aumenta la presión sobre los trabajadores empleados (más tareas por cumplir, salarios más débiles, más de horas de trabajo).

Los derechos democráticos son restringidos en las viejas democracias burguesas. No sólo los partidos fascistas y clericales reaparecen, sino que los gobiernos "democráticos" promueven el chauvinismo, la xenofobia y el racismo. En cualquier parte del mundo los ejércitos imperialistas y los servicios secretos preparan y participan en agresiones militares. Los imperialismos occidentales (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña) siguen ocupando Afganistán, han transformado Libia en un centro de torturas y amenazan a Siria e Irán. Al mismo tiempo, los imperialismos orientales (Rusia, China) sostienen a los déspotas contra las manifestaciones iraníes y el levantamiento sirio. Refuerzan a los ejércitos burgueses locales contra su población y establecen alianzas con las fuerzas más reaccionarias (como el Baath, los islamistas en Irán, Paquistán, Túnez, Egipto, Libia, Siria...). Contra las masas explotadas, todos los gobiernos imperialistas procuran camuflar sus rivalidades y sus pillajes con slogans como "independencia nacional" o "libertad".

Sin embargo, la opresión nacional, las reducciones de gasto público y la represión brutal, generan levantamientos, inestabilidad y rebeliones. De Grecia a Portugal, de Egipto a Siria, de Libia a los Estados Unidos, de China a Corea y de Brasil a Chile, los disturbios se expanden. Y ésta es la otra desgraciada cara de la realidad: mientras que las condiciones objetivas para la caída del capitalismo  están maduras, las condiciones subjetivas para las revoluciones socialistas victoriosas van con retraso. La clase obrera es la única fuerza capaz de reemplazar el viejo orden capitalista por un nuevo orden, el de la transición hacia el comunismo mundial que termine con la explotación y la miseria, después de un período de represión necesaria contra las precedentes clases dominantes (la dictadura del proletariado) para asegurar la desaparición de las clases y del Estado.

Ciertos representantes de la clase dominante son conscientes del callejón sin salida de la dominación capitalista. Procuran bloquear la vía hacia el socialismo buscando chivos expiatorios como las minorías religiosas o los trabajadores emigrantes. Otros se indignan contra las "finanzas" y la "especulación", como los "foros sociales" de ayer y los "movimientos de indignados" de hoy: en España los dirigentes de este último se dicen apolíticos; en Grecia, conducen la cólera hacia el nacionalismo; en los Estados Unidos, se presentan como pacifistas… Esto significa dejar que la burguesía continúe dominando la sociedad. No es una sorpresa que ciertos dirigentes de la pequeña burguesía estén atados a partidos burgueses (como el Partido Demócrata norteamericano), mientras que otros desfilan junto a dirigentes traidores a la clase obrera que cruzaron hace tiempo la frontera de clase y sirven de protección a la dominación capitalista, como antiguos estalinistas, viejos socialdemócratas, semi-reformistas (CI, TSI, CIO, L5I).

Después de décadas de dominación totalitaria en las economías colectivizadas y una colaboración de clase abyecta en otros lugares, el estalinismo se hundió. Con la restauración del capitalismo en 1989-1992 en la URSS, en Europa del Este y en China por las burocracias estatales privilegiadas, ciertas capas de estos burócratas robaron la propiedad pública, se transformaron en “hombres de negocios" o "mujeres de negocios" y se volvieron el corazón de la nueva burguesía. Por consiguiente el movimiento estalinista mundial, ya debilitado por el conflicto entre el URSS y China, se desplomó, sus componentes desaparecieron, se unieron a partidos burgueses nacientes o se integraron a la socialdemocracia mundial que, desde 1914, defiende el orden capitalista (PCJ, Die Linke, PRC, PCF, Synaspismos, PCCh…). Uno de ellos, el KKE griego, frente a una situación revolucionaria, divide agresivamente a los trabajadores y a la juventud, sostiene las ineficaces "jornadas de acción de un día", demanda elecciones burguesas y defiende la autarquía reaccionaria.

La "Internacional Socialista" sobrevive como una parodia de la Segunda Internacional obrera, abriendo sus puertas a numerosos partidos nacionalistas burgueses como el ANC de Sudáfrica, el MPLA de Angola, el PASOK de Grecia, el UFSP de Marruecos, el Fatah de Palestina, el PPP de Paquistán, el PAP de Perú, el PS de Senegal, el CHP de Turquía, AD de Venezuela…

Todos los socialpatriotas invocan los ideales de justicia social, la igualdad social, prometen reformas progresistas limitadas. Es a través de sus maquinarias electorales y su control de los sindicatos que conservan su valor para la clase capitalista, como una correa de transmisión en la clase obrera. Los partidos ex stalinistas,  los partidos laboristas o socialdemócratas tradicionales son defensores ardientes de la colaboración de clases, nacionalmente e internacionalmente.

Cuando los supuestos reformistas (socialdemócratas y laboristas, al igual que ex estalinistas) se ponen a la cabeza del Estado burgués, participan en la política de austeridad de su burguesía. Ayer el SPD en Alemania, el Partido Laborista en Gran Bretaña, el PS y el PCF en Francia, Rifondazione Comunista en Italia, el PSOE en España; hoy el ALP en Australia, el SPÖ en Austria, el PS en Bélgica, el NAP en Noruega, el SMER en Eslovaquia…

Por todas partes las burocracias de los principales sindicatos son cómplices de la reacción, aceptando discutir los ataques capitalistas en nombre de un supuesto interés común con los patronos y los accionistas, en nombre de un supuesto interés nacional común con la clase capitalista y su Estado, que dispersa la resistencia de los trabajadores y de los jóvenes en impotentes "huelgas de un día". Con la ayuda de los partidos reformistas o las organizaciones semi-reformistas, las burocracias sindicales impiden a los trabajadores organizar huelgas generales para derrocar a los gobiernos burgueses, impiden a los trabajadores crear sus propios órganos de autodefensa contra la policía y los fascistas, impiden todo avance hacia la elección de comités, de tipo soviet, en los lugares de trabajo y en los barrios.

Desgraciadamente no existe alternativa revolucionaria que pueda pretender ser sostenida por amplias capas de las masas trabajadoras. La inmensa mayoría de los supuestos trotskistas son revisionistas del bolchevismo y liquidadores de lo que fue la 4ta. Internacional revolucionaria. En realidad actúan como "taparrabos" de los agentes burgueses en el seno de la clase obrera, incluso de las corrientes burguesas (desde los partidos ecologistas a los partidos islamistas). Difunden su propia versión de la colaboración de clases, construyendo partidos reformistas (SSP, NPA, Die Linke) o coaliciones de frente popular (Izquierda Unida, Respect, Front de Gauche).

Para unirse y para luchar los trabajadores necesitan un nuevo partido. Un partido obrero revolucionario debería defender, en cada lucha, la independencia de la clase obrera con relación a todas las demás clases. Debería unificar a la clase obrera (hombres y mujeres, nacionales e inmigrantes, jóvenes y viejos, empleados y desocupados), debería reforzar todos los elementos de democracia obrera, reagrupar a todos los oprimidos y explotados alrededor de la clase, ayudar a la masa a tomar el poder al modo de la Comuna de París en 1871 y de los Soviets rusos en 1917. Es la única manera de enfrentar por todas partes a los gobiernos burgueses y de ganar para la revolución a la juventud y a las clases intermedias, de arrancarlos del frente popular, del islamismo y del fascismo.

Por consiguiente los trabajadores no sólo necesitan un partido obrero revolucionario. Éste debe formar parte de una Internacional obrera revolucionaria, como toda clase obrera nacional forma parte de la clase obrera mundial. La clase obrera es la única clase internacional auténtica. Todas las formas de nacionalismo o de separatismo deberían serle extrañas. Sólo los trabajadores de todos los países, unidos, mostrarán la vía de salida de la crisis, de la opresión, las guerras y la miseria: la vía hacia la emancipación y el socialismo.


Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Austria, Perú)
c_revolucionpermanente@yahoo.es

abril 27, 2012

LM 19

¡Ruptura de la CGTP con el Gobierno reaccionario!

PARA LUCHAR EN FRENTE ÚNICO CLASISTA:
¡RUPTURA DE LA CGTP CON EL GOBIERNO REACCIONARIO!

El gobierno nacionalista burgués

La clase dominante peruana está más que satisfecha con el gobierno actual. Como lo habían previsto Humala y su partido, en estos nueve meses los ministros y parlamentarios del nacionalismo han preservado el Estado burgués y mantenido la política neoliberal iniciada por Fujimori en 1990.

Ya durante la campaña el candidato Ollanta Humala declaró en muchas ocasiones que un gobierno suyo garantizaría la “estabilidad jurídica” y las “condiciones de juego para los inversionistas”, vale decir los beneficios del gran capital nacional y transnacional. Este compromiso fue suscrito por él en la denominada “Hoja de Ruta” (mayo 2011) con la complacencia de la burocracia sindical y los partidos de la izquierda tradicional, quienes a voz en cuello llamaron a apoyar una presunta “Gran Transformación”. La CGTP envió incluso personeros a defender el supuesto voto “progresista”, cuando la “Hoja de Ruta” no hacía más que sintetizar los objetivos capitalistas de un sector arribista de la propia burguesía peruana, proyecto ya expresado en el Plan de Gobierno original de Gana Perú. De esta manera el humalismo iniciaba el derrotero que lo ha conducido muy rápidamente a descubrirse ante las masas en su verdadero carácter reaccionario.

La cuna ideológica de Humala Tasso la encontramos en el “etnocacerismo”, una pintoresca variedad castrense, indigenista y racista del nacionalismo pequeñoburgués. Pero desmarcado políticamente de su hermano Antauro, el lanzamiento del Partido Nacionalista constituyó una operación electoral granburguesa desde el 2006, que aceleradamente ha terminado convirtiéndose en expresión de continuidad neoliberal. Así, tenemos las declaraciones del Primer Ministro actual:

"El Perú, señoras y señores congresistas, no está para experimentos ni globos de ensayo…” (05 de enero de 2012 – Óscar Valdez ante el Congreso)

“Hay mucha gente que dice que el gobierno del 90 al 95 fue un buen gobierno porque tenía mucho pragmatismo, sentido común y mucho criterio, y eso es lo que necesitamos…” (07 de enero de 2012 – Óscar Valdez a RPP Noticias)

El carácter reaccionario del nacionalismo burgués está fuera de cualquier duda. Siempre y en todas partes del mundo ha sido una carta de la clase dominante para contener, manipular y oprimir a los explotados usando la demagogia populista. Muchas veces con un altisonante discurso antiimperialista (el ejemplo actual del Chavismo), en realidad nunca emprendió un verdadero combate por la derrota del imperialismo, ya que esto conduciría al fin de las burguesías y del capitalismo, sistema del que son beneficiarios los políticos y empresarios nacionalistas. En América Latina hemos tenido las experiencias del PRI mexicano, el Peronismo argentino, el Sandinismo nicaragüense o el MNR boliviano, de las dictaduras militares de Vargas en Brasil, Velasco en el Perú, Torrijos en Panamá. Todos ellos regímenes que perpetuaron la explotación del proletariado, lo mantuvieron bajo condiciones de vida oprobiosas y para nada fueron portadores de sus reivindicaciones históricas. A pesar de tales evidencias, el servilismo de la burocracia de las organizaciones obreras y populares, de las jerarquías de la CGTP, de la CUT, de los Frentes Regionales, llevó a las masas a votar por el actual gobierno enemigo de nuestro pueblo.

La sumisión de la burocracia del movimiento popular

“El primer discurso presidencial de Ollanta Humala es de reafirmación en el cambio democrático y de esperanza para el pueblo peruano” (Mario Huamán – Secretario General de la CGTP, 28 de julio de 2011)

De esta manera la dirección de la CGTP continuaba defendiendo su política oportunista y electoralista, y así ha permanecido generando falsas esperanzas en un gobierno antipopular de primera hora, como son testigos las movilizaciones de los distintos sectores y los luchadores asesinados por las fuerzas represivas en esas jornadas. En los últimos meses, Huamán asumiría también la defensa del oficialista Abugattás, Presidente del Congreso, cuestionado por el escandaloso programa clientelista “Gestores para el Desarrollo”, cuyo presupuesto ascendía a la nada despreciable suma de 9 millones de soles y a través del que se contrataron personas sin concurso público con jugosas remuneraciones.

El pasado 21 de enero en el “X Encuentro Nacional de los Frentes Regionales, Organizaciones gremiales, políticas y sociales” la burocracia pretendió enmendar, en el papel, su profunda capitulación, declarando: “En el terreno político se confirmó el rumbo hacia la derecha y al autoritarismo que ha tomado el gobierno de Ollanta Humala y el gabinete Valdés, reflejado en la política continuista del modelo económico neoliberal de los gobiernos antecesores…”, pero tales consideraciones no han modificado en nada la línea obsecuente de los actuales dirigentes. Este 14 de abril, en el “XI Encuentro”, se ratificaron en solicitar paliativos al Ejecutivo y en crear una estructura que reúna a las organizaciones de los trabajadores con partidos burgueses o pequeñoburgueses como Fuerza Social, Ciudadanos por el Cambio, Partido Socialista o Tierra y Libertad. Esta actitud colaboracionista con sectores burgueses es la vieja seña de identidad de las cúpulas vende-luchas.

Sin independencia política, el movimiento obrero y popular está condenado a la derrota permanente, como nos lo demuestra, una vez más, la experiencia con el Partido Nacionalista. Es lo que ocurre cuando la dirigencia de los trabajadores sirve a intereses opuestos a los del pueblo oprimido. Para acabar con este rumbo de traición y derrota, hay que exigirle a la dirección de la CGTP que rompa de inmediato su sujeción al presente gobierno de la burguesía. Que movilice a los trabajadores tras una plataforma combativa, que organice asambleas populares y avancemos hacia una Asamblea Popular Nacional como organismo de poder proletario.

Como burocracia que es, la actual jerarquía de los trabajadores organizados siempre se ha mostrado incapaz de enmendar su conducta servil frente al enemigo de clase. Este cambio sólo puede conseguirse con una firme lucha de las bases por imponer una política clasista y conseguir un radical reemplazo de esta dirigencia, expectorando a quienes por años se han servido del movimiento obrero para satisfacer sus intereses particulares. Es impostergable iniciar un proceso de democratización de la CGTP y la CUT en todos sus niveles, para unificarlas en una única Central clasista de masas.

Los trabajadores requerimos de dirigentes consecuentes y combativos, que orienten a los explotados en las reivindicaciones económicas, democráticas y revolucionarias. No es posible tolerar más traiciones. Debemos deshacernos cuanto antes del lastre burocrático que pretende engatusarnos con pronunciamientos demagógicos y convocatorias a inservibles movilizaciones y paralizaciones de un sólo día, mientras evita por todos los medios las medidas de lucha consecuentes como la Huelga General Indefinida.

El rol funesto de los partidos reformistas

La explicación, presente e histórica, acerca de la política de la burocracia sindical y popular, es que estas cúpulas pertenecen a organizaciones que hace mucho tiempo traicionaron a los explotados, como el Partido Comunista, Patria Roja y el Partido Socialista. El PC y Patria Roja son los responsables de que la CGTP viva postrada ante cada gobierno burgués, el PS no es un partido de carácter obrero y está liderado por el empresario Javier Diez Canseco. La trayectoria de estos partidos arrastrándose tras fuerzas burguesas no tiene fin. Apoyaron a Fujimori en 1990, a Toledo el 2001 y ahora a Humala el 2011. Son eternos saboteadores de la independencia política proletaria para consolidar candidaturas y gobiernos enemigos, mientras sus cuadros buscan ser alcaldes, parlamentarios y autoridades regionales. Los regímenes de Villarán en Lima y Humala en el Perú son las pruebas de hoy día.

El PC ha dominado durante décadas el movimiento obrero suprimiendo la democracia sindical y esta vez lo ha puesto de rodillas ante el Humalismo. A Patria Roja le correspondió el papel más escandaloso en las pasadas elecciones; luego de servir fielmente a Villarán y Fuerza Social, fue desechado por FS y pagó su extremo oportunismo con la total desaparición electoral, lo que para los electoralistas significa un infierno político. Diez Canseco por su parte se ha convertido en un verdadero monigote del gobierno, dispuesto a soportar maltratos y tolerar la corrupción con tal de mantener sus privilegios. Esto tuvo su expresión más descarada cuando contribuyó a evitar el desafuero e inhabilitación por cinco años del ex Vicepresidente Chehade, ausentándose por “motivos de salud” de la sesión en la que se debatía el caso. (Recordemos que Chehade intentó promover el desalojo violento de la azucarera Andahuasi en favor del grupo Wong). Otra dirigente del PS, Aída Naranjo, fue retirada del Ministerio de la Mujer pero agraciada, por servicios prestados, con la Embajada del Perú en Uruguay.

Conga: ambientalismo y lucha de clases

La lucha por preservar las fuentes de agua en Cajamarca ha enfrentado al pueblo con el proyecto aurífero “Conga” de la minera Yanacocha. Este caso ha puesto sobre el tapete la amenaza de la minería sobre las cada vez más escazas fuentes de agua dulce y también la cuestión de los mecanismos expropiatorios utilizados por las empresas para desplazar a la población (como fue la incursión abusiva de Yanacocha en el cerro Quilish en 1993). Pero en realidad nos confronta con la cuestión de fondo: cada día el capitalismo está obligado a echar mano de cuanto recurso natural encuentre a su alcance para mantener funcionando su decadente maquinaria, poniendo en riesgo toda la vida en el planeta.

Frente al problema de Cajamarca constatamos básicamente dos métodos distintos en el movimiento de masas.

El primero corresponde a una voluntad de resistencia limitada, una opción por evadir las peores consecuencias del saqueo sin derrotar al enemigo imperialista y por medio de remiendos legales. Es la llamada izquierda la que despliega esta política, personalizada por Gregorio Santos de Patria Roja en alianza con el ex-sacerdote y aspirante a Presidente, Marco Arana de Tierra y Libertad. Una versión más confrontacional de esta línea la encabeza Wilfredo Saavedra del Frente de Defensa Ambiental.

Se trata de la política de reforma del Estado capitalista, con el objetivo de mitigar sus efectos y nunca acabar con el Estado y el sistema que son la causa de la explotación y opresión de los pueblos. En su modalidad ambientalista extrema, de nada sirve que legiones de activistas se opongan a la depredación transnacional con una concepción “ecologista” pequeñoburguesa, estrecha y estéril, con métodos pacifistas y subordinados a los objetivos de las ONGs y su rentable actividad, sin voluntad de marchar a una sociedad liberada de capitalistas nacionales o extranjeros.

El segundo método corresponde a los verdaderos intereses históricos de la clase obrera y el pueblo e implica luchar por la nacionalización sin pago de las transnacionales y el gran capital en el país, para empezar a transitar por el camino socialista. Esta es la lucha por sustituir, en el combate mismo, a las instituciones burguesas por organismos de autodeterminación como las Asambleas Populares, que se conviertan en el poder real de las masas que buscamos organizar un Estado de los Trabajadores. Este poder es la única forma efectiva de proteger al medio ambiente y de defender las gigantescas posibilidades de la vida en una nueva sociedad igualitaria.

¡EXPROPIACIÓN SIN PAGO DE YANACOCHA, DOE RUN
Y LAS DEMÁS TRANSNACIONALES!
¡ALTO A LA MILITARIZACIÓN DE CAJAMARCA!
¡CREAR UNA ASAMBLEA POPULAR REGIONAL
REPRESENTATIVA Y DEMOCRÁTICA!
¡ALTO A LA MILITARIZACIÓN Y LOS BOMBARDEOS
EN EL VRAE Y LA CONVENCIÓN!
¡IMPULSEMOS LA CREACIÓN DE ASAMBLEAS POPULARES
HACIA UNA ASAMBLEA POPULAR NACIONAL!
¡CONSTRUIR UN PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO PARA LUCHAR POR UN GOBIERNO OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR!

Abril 24 de 2012

Colectivo Revolución Permanente en el Perú

revolucionpermanente.rp@gmail.com

octubre 14, 2011

Frente único por la estatización sin pago del gran capital

FRENTE UNICO DE LOS TRABAJADORES
POR LA ESTATIZACION SIN PAGO DEL GRAN CAPITAL
PARA CREAR TRABAJO DIGNO Y ACABAR CON LA POBREZA


Hace poco más de dos meses entró en funciones el actual gobierno de coalición entre la alianza electoral Gana Perú (Partido Nacionalista + partidos tradicionales de izquierda) y Perú Posible. Producto de este acuerdo la alianza vencedora ha obtenido un amplio respaldo en el Congreso y algunos importantes cuadros toledistas forman parte de este gobierno: Gral. Daniel Mora - Ministro de Defensa, Kurt Burneo – Ministro de la Producción (ex Jefe del Equipo Económico de PP, Viceministro de Hacienda de Toledo, Presidente del Directorio del Banco de la Nación y del Banco Central de Reserva), Rudecindo Vega - Ministro de Trabajo (ex Ministro de Vivienda de PP). Junto a ellos, otros notables personajes de la política burguesa como: Salomón Lerner Ghitis (Viceministro de Comercio Exterior durante la dictadura de Morales Bermúdez, asesor presidencial de Alejandro Toledo) encabeza el Consejo de Ministros y Miguel Castilla Rubio es Ministro de Economía (ex - funcionario del Banco Mundial y de la Corporación Andina de Fomento durante el gobierno aprista, asesor del Ministerio de Economía en 2006 y Viceministro de Hacienda en 2010). Rudecindo Vega no dudó un momento en declarar a la prensa que en su Ministerio “no habrá políticas pro trabajador” (15 de agosto - Diario oficial El Peruano). La participación en este Ministerio de Pablo Checa Ledesma (ex Secretario General adjunto de la CGTP) resulta muy significativa acerca del rol obsecuente que cumple la más alta burocracia sindical.
La cristalización de la convergencia PNP – PP, que abarca los ámbitos regional, parlamentario y Ejecutivo, no sorprendió finalmente a nadie. Dos semanas antes de la primera vuelta electoral del 10 abril, la candidatura del nacionalismo burgués había difundido el documento “Compromiso de Ollanta Humala con el pueblo peruano”, luego desarrollado en la llamada “Hoja de Ruta” (mayo). En esta última Gana Perú convocaba a un “Gobierno de Concertación Nacional”.

Como explicamos oportunamente (en Revolución Socialista Nº 7, mayo 2011), el “Compromiso” del mes de marzo representó el desnudamiento del humalismo como opción neoliberal y su juramento de importantes beneficios al ala derecha de la burguesía peruana, particularmente en forma de novedosa alianza con el partido de Toledo, ex-gobierno antipopular y pro-imperialista de ingrata recordación. Ese texto prometía respaldar la rapiña del gran capital nacional y transnacional, respetar los Tratados de Libre Comercio y los contratos perjudiciales para el país, gobernar de la mano con los capitalistas y las altas cúpulas sindicales, al mismo tiempo que declaraba sus intenciones de mejorar la salud, la educación, los salarios y algunos servicios por medio de un nuevo impuesto a las empresas mineras. Meses después comprobamos de sobra tanto las realidades como la demagogia del discurso: el gobierno ha garantizado el mantenimiento del despojo transnacional, ha asegurado a los empresarios de la CONFIEP la conservación de todos sus privilegios, ha aplicado un pequeño impuesto minero que no podrá solucionar las gravísimas carencias populares, pero eso sí, ha deslizado algunas migajas legales a cambio de que hoy las burocracias de la CGTP y la CUT sofoquen las demandas de sus bases y se sumerjan en una completa servidumbre hacia los políticos humalistas. Entretanto, si continuamos revisando las falsas promesas iniciales, constatamos que ni ha bajado el precio del gas ni habrá 250 pobres soles de jubilación para todos.


Asistencialismo y postración oportunista
En países como el Perú, donde existe una enorme masa sumida en la absoluta miseria, los programas gubernamentales asistencialistas han demostrado ser bastante efectivos para mantener cierto nivel de popularidad entre la población, pero nulos para elevar de verdad el nivel general de vida y solucionar la gravísima carencia de trabajo productivo. La experiencia del régimen fujimorista así lo demuestra y por lo visto la administración humalista pretende replicarla. Si Fujimori creó el Ministerio de la Presidencia como organismo que centralizó la distribución de las migajas hacia los más pobres (además de ser un foco de megacorrupción), Ollanta Humala en su primer mensaje anunció que creará con idéntico propósito el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social. En los gobiernos de Toledo y García se aplicaron los mismos métodos, incluyendo los programas de trabajo temporal, sobre-explotador y sin derechos.

Al mismo tiempo, Humala también anunció la creación de un “Consejo Económico y Social”, organismo que estaría integrado por “representantes del empresariado, los trabajadores y la sociedad civil…”. Esta nueva instancia de conciliación de clases en nada resultará favorable para el proletariado peruano. Por el contrario será un espacio de adormecimiento y engaño hacia donde la burocracia sindical buscará desviar las luchas de los trabajadores para someterlas a los intereses de la patronal, continuando así su larga tradición de traición a las bases.

A todas las circunstancias anteriores se ha llegado mediante el atajo electoral oportunista de estas burocracias (dirigencias de la CGTP y la CUT) y las burocracias políticas del proletariado (PC, Patria Roja), que suplicaron su participación en las candidaturas nacionalistas para fracasar estrepitosamente. Al convertirse el nacionalismo en un montaje electoral competitivo, los partidos reformistas y las cúpulas sindicales decidieron asumir el papel de aliados menores, subordinando los objetivos del movimiento obrero y popular a los intereses de la facción humalista de la burguesía. Una y otra vez obstaculizaron el desarrollo político independiente de los trabajadores y montaron diversos aparatos al servicio del candidato Humala, tales como la “Coordinadora Política y Social” (CPS) que el mismo PNP terminó repudiando o la falsa “Asamblea Nacional de los Pueblos” (2008). Esta política servil extravió al movimiento de masas, le impidió plantearse la gran tarea de construir una alternativa política clasista y ocasionó que una porción importante del movimiento terminara asumiendo equivocadamente al nacionalismo como una expresión progresista que abriría el camino hacia transformaciones “profundas” en el país. Esta ha sido la nefasta función de las direcciones reformistas tradicionales. En cuanto a la juventud estudiantil, fue incapaz de optar por una pauta distinta. El activismo voluntarista y ecléctico convirtió a los núcleos y colectivos de “izquierda” (“marxistas”, “socialistas”, “comunistas”…) en diminutos satélites sujetos a la órbita del reformismo pro-burgués del PC y Patria Roja.


Combate clasista: la única alternativa
El movimiento de la clase obrera y el pueblo fracasa cuando se subordina a fuerzas sociales y políticas ajenas y opuestas a sus intereses históricos. Sólo la independencia de su lucha le garantiza la victoria de sus reivindicaciones en el proceso de conquistar el poder político. Pero es la capa privilegiada de sus dirigentes la que siempre confunde y engaña a los trabajadores para que abandonen su combatividad. Ante ello debemos reafirmarnos en la necesidad imperiosa de movilización por esta Plataforma clasista:

1. Fin de la política privatizadora: Ningún concesionamiento más.
2. Nacionalización sin pago de las transnacionales y la gran empresa, bajo control de sus trabajadores.
3. Estatización de todo el comercio exterior del país.
4. Control directo de todas las empresas estatales por sus trabajadores.
5. Anulación de los Tratados de Libre Comercio.
6. Salud y educación públicas, gratuitas y de calidad, bajo control de las organizaciones populares.
7. Salario que cubra la canasta familiar.
8. Completa estabilidad laboral. Nombramiento de todos los contratados.
9. Desaparición de los services.
10. Plan general de obras públicas para un pleno empleo de calidad.
11. Gas, combustibles y servicios públicos a precios populares.
12. Acceso universal a la vivienda.
13. Tierra y financiamiento para el campesinado.
14. Desconocimiento de la Deuda Externa.
15. Ruptura con los gobiernos imperialistas, con el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC, la APEC.

Luchar por esta plataforma implica actuar en frente único obrero y popular. Todas las organizaciones de trabajadores de la ciudad y del campo caben unitariamente en esta táctica contra la clase dominante y sus gobiernos, incluyendo a este gobierno actual que jamás estará dispuesto a conceder nuestras reivindicaciones, única forma de construir una sociedad sin explotadores ni explotados. Es la dirigencia de la CGTP la que tiene el deber de encabezar esta lucha por las más altas demandas de los oprimidos, en vez de subordinarse servilmente a la élite burguesa del Partido Nacionalista. Las direcciones de la CGTP y la CUT, así como el PC y Patria Roja, tienen la obligación de romper con esa élite y admitir lo que el pueblo trabajador exige en el país: movilización frontal por nuestros derechos. Pero para esto hay que empezar por no desdibujar la realidad pretendiendo cegar a los trabajadores, como hacen Mario Huamán y la cúpula de la CGTP cuando hablan de los “cambios” que el gobierno estaría haciendo. No hay tal cosa, la política del humalismo es la misma que la de sus predecesores y además se encuentra en contubernio con ellos. Si buscamos trabajo masivo y digno para empezar a acabar con la pobreza, el combate de masas es entonces el único camino.

Una vez más el problema de dirección del movimiento obrero salta a la vista como el principal obstáculo para el desarrollo de formas más avanzadas de lucha contra el sistema explotador. Por ello es preciso que los sectores esclarecidos y comprometidos del proletariado superen su actual dispersión para convertirse en un referente, siendo capaces de agruparse en una vanguardia política revolucionaria, un partido marxista que pueda acabar con el Estado de la burguesía y conducirnos a un Estado de trabajadores. De lo contrario nuevamente tendremos a una gran legión desorientada cuando sus esperanzas en el gobierno nacionalista burgués se hayan diluido.
Desplacemos a la actual burocracia sindical para democratizar la CGTP y la CUT. Construyamos una Central clasista unificada de masas. Adoptemos un programa revolucionario de acción para luchar por la organización de un poder opuesto al poder de los explotadores. Impulsemos Asambleas Populares para reunir en todas partes a las verdaderas fuerzas proletarias de la transformación socialista.

12 de octubre de 2011

Colectivo Revolución Permanente en el Perú

mayo 22, 2011

RS 7

Una vez más, independencia clasista para organizarnos, luchar y derrotar a la burguesía

Dos victorias, focalizadas pero significativas, le arrancó el movimiento obrero y popular a la burguesía en las últimas semanas. La población de la provincia de Islay (Arequipa) obtuvo el abandono gubernamental del proyecto Tía María de la transnacional Southern, y los mineros de Casapalca consiguieron imponer sus demandas salariales y laborales a su patronal. Ambas victorias como resultado de huelgas indefinidas movilizadas, combativas, garantizadas unitaria y masivamente, en las que el gobierno aprista de contubernio con el fujimorismo, el PPC y sus aliados, una vez más apaleó, detuvo, tiroteó y asesinó.

De esta manera resuelta y a pesar de la represión, organizaciones como el Frente de Defensa del Tambo y el Sindicato de Casapalca, mostraron que las sacrificadas masas luchadoras exigen de los dirigentes firmeza para poder vencer. Unas vez más las huelgas que no son simbólicas, limitadas y falsamente “preventivas” le demostraron a la dirección burocrática de la CGTP cuál es el único lenguaje que el enemigo de clase comprende. Haciendo realidad el frente único para la batalla y no para la conciliación, los trabajadores de la ciudad y el campo brindaron una gran lección a la burocracia sindical.

Mientras esto sucedía, la dirigencia y el aparato de la Central estaban muy ocupados respaldando al nacionalismo burgués en la campaña electoral. Finalmente, años de una política de sumisión ante el gobierno y de oportunismo servilista ante la minoritaria fracción nacionalista de la burguesía, han arrojado resultados: en el Perú el movimiento de masas continúa golpeado, todavía desestructurado y sin perspectivas, e incluso los trabajadores carecemos de alternativa electoral propia que levante una plataforma programática clasista.

La falacia del “campo popular”

La dirección reformista de la CGTP (el PC y Patria Roja), difunde constantemente la idea de la existencia de un campo político “popular” al que pertenecerían, además de la izquierda, el Partido Nacionalista, Fuerza Social, entre otros. Esta es una pretensión artificiosa, nada más falso. Existen partidos y grupos pertenecientes al movimiento de los trabajadores y existen partidos creados por su dirigencia desde fuera de las filas y de los objetivos de las masas. A esta última categoría corresponden justamente el PNP y FS.

En el caso del Humalismo, representa una variante de la vieja corriente tan presente en la historia contemporánea de América Latina, Asia y África, conocida como nacionalismo burgués. Algunos ejemplos actuales en nuestra región son los gobiernos de Chávez, Morales, Correa, y otros más obsecuentes al imperialismo como los de Lula, Kirchner, Bachelet o Mujica. Humala, que empezó orientándose al chavismo, ha devenido un seguidor de los segundos.

Esta concepción pro-burguesa que convoca a confundir banderas con organizaciones de la clase contraria, adjudicándoles para ello adjetivos como “democráticas” o “progresistas”, es tan vieja como los llamados “frentes populares” que sirvieron - en Europa y ciertos países cercanos como Chile - para llevar al movimiento de masas a la derrota total en su lucha por el poder de los trabajadores. En nuestra historia podemos observar los estragos de esta línea en el apoyo sucesivo del PC a los oligarcas Prado, Bustamente y Belaúnde, luego a la dictadura militar velasquista, y en el apoyo de la izquierda a Fujimori en 1990 y a Toledo el 2001.

La falacia del “capitalismo democrático”

El programa del PNP siempre tuvo un carácter capitalista hasta la médula (ver declaración del CRPP en la página 5), pero fue sólo a trece días de las elecciones del 10 de abril cuando se suplantó sorpresivamente todos los planteamientos anteriores por un documento llamado “Compromiso de Ollanta Humala con el Pueblo Peruano”. En éste se concentran los postulados y medidas que el candidato de la Alianza Gana Perú ofrece para obtener el voto de las masas. Aquí un resumen:

- Fomentar la inversión privada, nacional y extranjera.
- Respetar los Tratados de Libre Comercio, los contratos con las transnacionales y la legislación que los ampara.
- Establecer esta política por medio de un pacto entre el gobierno y las organizaciones de los empresarios y los trabajadores.
- Mejorar la educación, la salud, la infraestructura, el salario, las condiciones de trabajo y el crédito.
- Garantizar el consumo masivo del gas.
- Imponer un impuesto a las “sobreganancias” mineras y reducir los impuestos a los combustibles y otros rubros.
- Crear un plan pensionario universal para mayores de 65 años.
- Enfrentar la corrupción.

Veamos.

La alianza del PNP y algunos partidos tradicionales de la izquierda, como el PC y el Partido Socialista, ofrece un gobierno que en palabras mismas del vocero nacionalista Nicolás Lynch (ex marxista y ex ministro neoliberal de Toledo) sería “capitalista democrático”. Gobernaría para defender la economía capitalista que explota a los trabajadores y al Estado burgués que los oprime, pero buscando mejorar en alguna medida las condiciones de vida de las masas (este sería su lado democrático).

Lo primero que debe decirse acerca de esta pretensión “capitalista democrática” del nacionalismo burgués y del reformismo, es que tal cosa es imposible. La economía capitalista impide permanentemente la satisfacción de las necesidades fundamentales del pueblo trabajador (exceptuando las migajas) y provocando su respuesta sindical y política, razón por la que el Estado de los explotadores necesita perpetuar la falta de derechos y libertades, obstaculizando la organización y la movilización que puedan arrancar conquistas económicas, reprimiendo ferozmente y eliminando así toda posibilidad de verdadera democracia.

La consabida inversión empresarial, con su entraña de transnacionalización y de legislación nacional pro-imperialista, no significa otra cosa que el capitalismo más rancio, hoy en día denominado “neoliberal”. Ese es el sistema y el Estado que Ollanta Humala y sus aliados defienden y quieren sostener por medio de un pacto entre los capitalistas, su gobierno y la burocracia sindical de la CGTP y la CUT. Por eso es lógico que no pretendan molestar al imperialismo y a otros países importantes, deshaciendo los colonialistas Tratados de Libre Comercio que firmaron los anteriores gobiernos reaccionarios.

El resto de la nueva plataforma es la tradicional declaración de buenas intenciones, donde destacan las tres únicas medidas concretas que promete el humalismo: habrá gas para todos (¿le creemos? ¿y cuál será su precio?), habrá un nuevo impuesto a las compañías mineras (¿de cuánto se habla? ¿tendrá alguna significación?) y habrá jubilación para todos (mediante un programa de 250 miserables soles). Las transnacionales mineras, petroleras, gasíferas, de comunicaciones y servicios, saquean el país y el nacionalismo le dice a nuestro pueblo: “no voy a hacer justicia recuperando lo que te pertenece ni respetando la riqueza que produces, sólo voy a aliviarte un poquito con las limosnas de tus expoliadores”. Esto se llama - desde hace muchos siglos - vasallaje, y en este caso concreto genuflexión ante el pirata foráneo, connivencia, cipayismo. Educación y salud públicas, gratuitas y de calidad, infraestructura generalizada y salarios de acuerdo a las necesidades, nada de esto puede lograrse sin expropiar al capital transnacional y a la gran burguesía, por eso el nacionalismo (a diferencia de su Plan de Gobierno) prefiere aclarar muy bien que no piensa realizarlo. Por último, la propia corrupción es imposible de combatir sin expropiar al gran capital que lo corrompe todo.

Diremos que lo descrito se asemeja demasiado, es importante recordarlo, a la política aprista de los años ’40, época en que abandonaba su nacionalismo radical pequeñoburgués para pasar a proponerse como alternativa burguesa de gobierno. El nacionalismo humalista no es pues sino un aprismo refrito de hace más de sesenta años.

La nueva debacle electoral del reformismo y de la burocracia sindical

Patético fue, por decir lo menos, el espectáculo electoral brindado por los partidos reformistas tradicionales, en particular por el PC y Patria Roja – MNI. Luego de arrastrase durante años tras el nacionalismo, no obtuvieron más que el ofrecimiento de un puesto en su lista. Al PC le tocó el premio consuelo de la candidatura al Parlamento Andino para su Secretario General Roberto de la Cruz, aunque también consiguió colocar a Fidel Ríos y a Carmela Sifuentes, el primero por la fantasmal Lima para Todos y la segunda invitada como Presidenta de la CGTP. Ninguno salió elegido.

El caso del MNI fue más escandaloso todavía. Habiendo pactado desesperadamente con Fuerza Social para llevar a la Alcaldía a una neoliberal ministra de Paniagua como Susana Villarán, la felicidad oportunista no le duró nada, pues fue expulsado de cualquier futura coalición por su aliado mismo. Habiéndose colocado tras Rodríguez Cuadros en un primer momento y no pudiendo ya volver sobre la oferta nacionalista que el resto de la izquierda aceptó, colapsó entonces toda la aventura electorera y así concluyó su “gran unidad” con el enemigo de clase. Ulteriormente, resentida con el nacionalismo y en contra de sus convicciones pro-burguesas, Patria Roja maldijo en todos los tonos a Gana Perú y llamó a votar nulo, para luego volverse sobre sí mismo y participar ahora de la campaña de Ollanta.

Esos son los partidos que dominan la CGTP. Viejos servidores de los intereses políticos de fracciones burguesas menores o en ascenso. Quienes han colocado al movimiento obrero y de masas a los pies de un partido financiado por un sector de la burguesía peruana sionista y acaudillado por un Comandante Contrasubversivo, y quienes han llevado a la Central a apoyar oficialmente a una opción burguesa, cuando irónicamente jamás apoyó oficialmente a ninguna candidatura que se reivindicara socialista. Mario Huamán, Olmedo Auris y las cúpulas del PC y Patria Roja, tendrán que responder por todo esto ante las bases trabajadoras. En el colmo del fracaso, de los cinco candidatos sindicales que se aprobó apoyar en las listas de Gana Perú, sólo Wilder Ruiz de Azucarera Andahuasi logró un escaño. Las candidaturas de Sifuentes y Cortez, principales dirigentes de la CGTP, no entusiasmaron ni siquiera a las bases, menos aún a otros sectores de trabajadores en Lima.

Combatir al fujimorismo en frente único de independencia clasista

El crecimiento electoral del fujimorismo mafioso y ultraderechista no es un dato menor de la situación actual. Es el resultado de un lógico desencanto por la democracia burguesa en sectores de las grandes masas empobrecidas, a los que la dirección del movimiento proletario no les ha ofrecido una solución clasista y revolucionaria. Allí está el caldo de cultivo de la manipulación fujimorista de un sector de las masas, en el paso de los años de democracia antipopular y luchas intencionalmente descoordinadas y frustradas por una dirigencia claudicante y bomberil. Los votos fujimoristas de los ’90 (provenientes de sectores que alguna vez en los ‘80 enorgullecieron al reformismo) migraron primero a la demagogia toledista, luego a la demagogia alanista y hoy están retornando al fujimorismo, sin que la dirección del movimiento obrero haya hecho nada por darles un cauce clasista alternativo.

Los trabajadores debemos ejercer nuestro derecho a exigirle a la dirección de la CGTP que movilice urgentemente a todas sus bases a nivel nacional contra la amenaza política fujimontesinista. Habida cuenta de la tradicional debilidad electoral de los partidos de la gran burguesía como el PPC, del fracaso de nuevas opciones como Castañeda y del reiterado hundimiento de Perú Posible, la fracción mayoritaria de la clase dominante está virando nuevamente hacia el fujimorismo, como carta que asegure la inmovilidad de la política económica y represiva del toledismo y del aprismo. La dirección de la CGTP tiene, en este momento, la responsabilidad gigantesca de iniciar la movilización de los trabajadores organizados de la ciudad y del campo, para frenar la reconstitución política del acuerdo de los años ‘90 entre la mayoría burguesa y la mafia fujimorista.

Pero este no es más que un objetivo inmediato. En realidad no es posible conjurar el peligro fujimorista sin levantar una alternativa organizada de masas contra todas las opciones burguesas, incluyendo al Partido Nacionalista. Tarde o temprano, en los siguientes años o en los siguientes meses, la reacción enfilará contra el movimiento popular en forma de fujimorismo y sus aliados. En ese momento, si la clase obrera no ha sido capaz, a causa de las traiciones de su dirección, de ponerse a la cabeza de los explotados organizados, las consecuencias serán muy funestas. Sin política proletaria independiente y sin política de frente único de los trabajadores para combatir y vencer (y no para conciliar), los trabajadores no nos construiremos como poder alternativo al poder de la burguesía y no podremos conquistar nuestros objetivos. Uno de estos objetivos centrales es la expropiación - sin pago y bajo control obrero - del gran capital nacional y de las transnacionales, para satisfacer de verdad las grandes necesidades de las masas trabajadoras. Sea cual sea el nuevo gobierno, al servicio de la lucha por este objetivo estratégico y de la adopción de un programa revolucionario, debemos poner toda nuestra capacidad de organización.

Para afrontar esas tareas la dirección de la CGTP debe abandonar de inmediato la sumisión al nacionalismo burgués. En estas circunstancias es también más importante que nunca la propia sustitución de esa dirección burocrática por dirigentes de base honestos y luchadores que puedan adoptar en su momento un programa clasista y garantizar el combate sin cuartel contra la burguesía. El encuentro de ese programa con una nueva generación dirigente en un próximo período, podrá abrir la posibilidad de construir un partido de los trabajadores revolucionarios, que se fije como objetivo la revolución socialista en el Perú.

Mayo 2011

Colectivo Revolución Permanente en el Perú

(Publicado en Revolución Socialista # 7 - mayo 2011)