Por un partido obrero revolucionario y una Internacional obrera revolucionaria para la Revolución Socialista Mundial !!!
noviembre 24, 2010
Editorial de Revolución Socialista # 6 (Noviembre 2010)
Quién podría decir que el pueblo trabajador ha carecido de combatividad hacia el gobierno aprista. Algunas veces mejor organizado y otras espontáneamente, no ha dejado de enfrentar los continuos ataques del Ejecutivo burgués, su bloque parlamentario y su aparato judicial. En ciertos momentos consiguió incluso colocar a la defensiva al enemigo de clase, pudiendo llegar a abrirse una situación más favorable.
Ha sido más bien el recurrente boicot a esa disposición de lucha por parte de los propios dirigentes del movimiento obrero, es decir la burocracia sindical con su premeditada política de paros brevísimos, aislados y de engañosas “mesas de diálogo”, lo que produjo derrotas que le dieron suficiente respiro al régimen. En estos días hay encuestas que le otorgan a Alan García hasta un 40 % de aceptación, muy superior al índice del que gozaba Toledo en sus últimos meses. Esto es un reflejo, en la conciencia coyuntural de la población, de la decepción a que la someten estas cúpulas desprestigiadas que se han negado testarudamente a convocar una Huelga General Indefinida contra cada uno de estos gobiernos.
En sustitución de la política clasista que tendría el deber de practicar, la burocracia es siempre electoralista y servil hacia las opciones burguesas. En particular, partidos como los de Humala (PNP) y Villarán (FS) son elogiados, apoyados y obedecidos por la dirección de la CGTP, constituida de partidos reformistas pseudosocialistas. De esta manera se estafa a las masas, generándoles falsas esperanzas en proyectos comprometidos, por su naturaleza social, con los intereses capitalistas y el sostenimiento del Estado burgués. En ausencia aún de una nueva generación de activistas obreros de formación marxista, a las cúpulas les es sencillo imponer esta política ajena y contraria a la Revolución Proletaria Socialista.
La política revolucionaria se propone unir las filas de todos los explotados contra la burguesía en todas sus expresiones, según el principio marxista de la independencia de clase. Esta táctica de la acción unitaria de todas las organizaciones de trabajadores fue históricamente establecida por la Internacional Comunista, desde 1921, con el nombre de “Frente Único”. Basados en ella, los comunistas luchamos al interior del movimiento de masas por la adopción de un programa revolucionario para establecer un Estado de Trabajadores sobre las ruinas del Estado actual. Como parte de ese programa, planteamos la organización de nuevos organismos de poder como una Asamblea Popular Nacional y la construcción de un partido obrero revolucionario que asuma el liderazgo del movimiento.
Cumplido un proceso de decantamiento político y metodológico, los editores de Tribuna Clasista iniciamos la publicación de Revolución Socialista como uno de los órganos nacionales de nuestra agrupación internacional. En el período anterior el esfuerzo estuvo dirigido a intentar tender un puente entre el programa revolucionario histórico y los dispersos elementos y grupos de vanguardia que venían surgiendo. Algunos de ellos acogieron nuestra invitación a expresarse en estas páginas, otros todavía son víctimas de su propio comportamiento sectario. En este nuevo período, ya de prensa partidaria, consideramos a este trabajo una indispensable herramienta en la lucha por crear una organización revolucionaria de trabajadores en el Perú, con un programa político que sintetice la experiencia que la historia de la lucha de clases nos ofrece.
por el camino de Lenin y Trotsky
Colectivo Revolución Permanente en el Perú
Noviembre 07 de 2010
Frente único de los trabajadores contra toda la burguesía
En la lucha por la socialización de la economía del país. FRENTE ÚNICO DE LOS TRABAJADORES CONTRA TODA LA BURGUESÍA.
En la recta final del gobierno aprista, podemos constatar que los objetivos fundamentales de la clase dominante para este período se han ido cumpliendo. Especialmente la política privatizadora, proveniente de la dictadura fujimorista y del gobierno de Toledo, que ha dado otro salto exponencial mediante una ofensiva de concesiones de recursos naturales a empresas imperialistas y otros capitales extranjeros. Sólo para mencionar una cifra, hoy en día alrededor del 90 % de la amazonía peruana está concesionada y en situación parecida se encuentran la región andina y el resto del territorio.
Aunque contestada por reiteradas manifestaciones, huelgas y levantamientos populares, esta política reaccionaria ha sido sistemáticamente establecida, tanto por la alianza que mantienen el APRA, el Fujimorismo, PPC, Solidaridad Nacional, UPP, Perú Posible, Restauración Nacional y otros en el Congreso, como por la avalancha de Decretos Legislativos que esa mayoría parlamentaria delegó dictaminar al gobierno de Alan García en estos años. Dentro de esta legislación antipopular se encuentran también los decretos que criminalizan la protesta, la movilización, las paralizaciones, toda acción de respuesta a las agresiones económicas y políticas de la burguesía.
En estas condiciones ha llegado la movilización por la defensa de uno de los recursos más importantes que podría beneficiar a nuestros pueblos: el gas. La provincia cusqueña de La Convención llevó a cabo una huelga indefinida durante casi veinte días a partir del 27 de julio. Una huelga que recibió el apoyo masivo de la población de la región y la convocatoria de huelgas indefinidas semejantes en las provincias de Canchis y Espinar, que ya en meses y años anteriores habían desarrollado el mismo método de lucha. Estas huelgas, sin embargo, al no activarse en las trece provincias del Cusco y habiéndose lanzado des-sincronizadamente, no pudieron acabar con los planes del Gobierno, quedando aisladas y teniendo que suspenderse en base a falaces promesas y engaños del Ejecutivo a las organizaciones populares.
¿Por qué resulta tan sencillo que el Gobierno termine saliendo del aprieto y neutralizando la movilización de las masas? Porque son las propias direcciones burocráticas del movimiento de masas las que en este caso se oponen decididamente a una Huelga Regional Indefinida y a una Huelga Macroregional del Sur, reclamadas hace mucho por las bases trabajadoras. Se trata de la burocracia de la Federación Departamental de Trabajadores del Cusco (FDTC) en colusión con la alta dirección de la CGTP. Son quienes impiden adoptar ese combate a pesar de las firmes y superiores experiencias de huelgas indefinidas a lo largo del período aprista, como han sido por ejemplo, además de las descritas, las de Chumbivilcas, La Oroya, Moquegua, Bagua, Islay y Chala. A las direcciones sindicales burocráticas no les preocupa que estas luchas hayan sido la mejor expresión actual de la conciencia de los explotados y que sólo uniéndolas, fortaleciéndolas y extendiéndolas pueda arrancársele conquistas a la burguesía; no lo admitirán porque su única preocupación son los cargos públicos que pretenden obtener cada vez que llegan los procesos electorales.
Defender una política clasista y no servil
La lucha por el gas es la lucha por toda la riqueza nacional. No es únicamente el gas lo que está en cuestión, sino todos los recursos naturales y la riqueza generada por el pueblo trabajador de todas las regiones, riqueza que los gobiernos burgueses obsequian a los amos imperialistas al precio de su corrupción. Observemos los casos de las empresas estatales, para comprobar que la ofensiva privatizadora sigue en marcha y se pretende liquidar Sedapal, las eléctricas, Corpac, o Enapu (en la línea de la concesión fraudulenta del puerto de Paita).
No hay solución para los trabajadores sin la socialización de la economía, sin que todas las áreas productivas se encuentren en manos de un nuevo Estado de los Trabajadores. El capitalismo, el sistema de la propiedad privada de los medios de producción, significa siempre desempleo, sobreexplotación, salarios ínfimos y permanente pobreza. Es imprescindible acabar con esta economía capitalista en el país y para ello hay que expropiar las empresas imperialistas, los capitales extranjeros y los grandes capitales nacionales, sin retribución económica (pues son bienes que pertenecen legítimamente al pueblo), poniéndolos a funcionar bajo el control directo de sus trabajadores.
El único camino para alcanzar esta meta es luchar con una política que sea independiente de todos los sectores de la burguesía, no con la política colaboracionista y servil que ha caracterizado a las dirigencias del movimiento obrero y popular. Sólo la independencia política de los trabajadores, movilizándonos por nuestras propias reivindicaciones y programa, puede garantizar que habrá victorias. De lo contrario los resultados de las luchas beneficiarán, como hasta ahora, a ciertas fracciones de la clase dominante y no a los explotados.
El fin de las concesiones, la anulación de los TLCs, un salario que cubra la canasta familiar, la desaparición de los services, salud y educación públicas, gratuitas y de calidad, servicios públicos a precios populares, el desconocimiento de la deuda externa…, sólo serán conseguidos sin doblegarse ante los sectores burgueses que se autodefinen como “nacionalistas”, “democráticos”, “progresistas” o “centro-izquierdistas”, los cuales persiguen sus objetivos particulares y atacarán - tanto económica como represivamente - a las masas productoras desde los puestos que logren alcanzar en el actual Estado.
Sus objetivos no son los nuestros, sus métodos tampoco. No son sectores proletarios ni pretenden una sociedad socialista. No nos representan pero sí demandan desesperadamente nuestro apoyo electoral para preservar el Estado capitalista. Por eso el combate contra todos los opresores requiere de una firme táctica de Frente Único entre todos los trabajadores de la ciudad y del campo.
Frente Único combativo y no electoralismo tras el nacionalismo burgués
La responsabilidad de asegurar la unidad de las filas trabajadoras en todas partes, para combatir los proyectos de la burguesía y derrotarlos, corresponde siempre a las direcciones sindicales, especialmente por supuesto a los dirigentes de la central mayoritaria, la CGTP. Pero en lugar de cumplir ese rol, la burocracia del PC y Patria Roja, encabezada por Mario Huamán, ha invertido varios años en propiciar el oportunismo electorerista y rendirse ante el nacionalismo burgués de Ollanta Humala. Ha pretendido convertir artificialmente y por todos los medios, a este miembro de la élite militar y social, en un caudillo del movimiento obrero y popular. Lejos de defender los objetivos y métodos de clase, el propio Huamán, con esa política de postración, se ha hecho designar por la Federación de Construcción Civil para ocupar algún cupo en la futura plancha presidencial de Humala. Adicionalmente, el PC y Patria Roja han llevado a la Alcaldía de Lima a Fuerza Social de Susana Villarán, otra versión partidaria burguesa ya comprometida con los reaccionarios gobiernos privatizadores de Paniagua y Toledo, ahora en alianza con el movimiento pequeño burgués del sacerdote Arana. Para los gobiernos regionales de Arequipa, Cusco o Junín, ha sucedido algo semejante. Qué gran demostración claudicante y pro-burguesa de parte de la tradicional izquierda reformista.
En ese camino, además, la cúpula de la CGTP no ha optado nunca por impulsar la construcción de organismos de poder trabajador como las Asambleas Populares o los Comités de Lucha o Huelga provinciales. Menos por preparar algo superior a las reiteradas e inútiles manifestaciones o paros de un día, como sería una Huelga General Indefinida. Más bien ha llevado de fiasco en fiasco a la vanguardia del movimiento popular: la creación de la Coordinadora Político Social para favorecer al Partido Nacionalista, la destrucción de la iniciativa por una “Asamblea Nacional de los Pueblos” a causa de la propia pugna inter-burocrática PC vs. Patria Roja, la creación de una nueva sigla pro-PNP, el Frenvidas, absolutamente esposada de pies y manos por la política humalista burguesa. No es necesario ser muy zahorí para saber que ese mismo destino le espera al nuevo membrete “Comité Nacional de Lucha en defensa de la Soberanía, los Recursos Naturales y el Medio Ambiente”, abocado a buscar un Referéndum sobre el Gas que la burguesía puede fácilmente sabotear sin tener que resignarse a obedecer su resultado.
Sin voluntad para construir el poder de los trabajadores por medio de nuevos y masivos organismos que nos representen democráticamente en las luchas, a la dirigencia oportunista sólo le ocurre pretender la reforma del Estado de la burguesía mediante una Asamblea Constituyente que “refundaría la República” de los opresores. Este es el señuelo que presentan como panacea, escondiendo que jamás las conquistas históricas de los pueblos han provenido de la provisional existencia de ese tipo de entidades al servicio de la clase dominante, sino de la derrota política (y en algún momento militar) de este enemigo de clase. No de intentar refaccionar lo que hace casi doscientos años fundaron los antiguos oligarcas peruanos, sino de crear un Estado del proletariado por medio de la revolución social, lo que implica levantar un organismo de frente único que pueda ir convirtiéndose en el centro del nuevo Estado, una Asamblea Popular Nacional, opuesta a los poderes burgueses del Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial. Al mismo tiempo, para que una táctica electoral tenga algún sentido progresivo clasista, la dirección de la CGTP, es decir el PC y Patria Roja, deben romper toda sujeción a cualquier partido burgués o pequeño burgués, llamando a crear una Candidatura del movimiento obrero y popular, con candidatos elegidos en asambleas democráticas de bases.
El camino del frente único, de la unidad combativa de los trabajadores, es un camino revolucionario, el camino de la Revolución Socialista. Por eso la clase obrera necesita su Partido revolucionario, lo mejor de sus activistas reunidos en torno a un programa de ruptura con el capitalismo y que impulse la alianza obrero – campesina para hacerse del poder político. Sólo así las pequeñas conquistas de hoy no acabarán perdiéndose como en el pasado y toda lucha tendrá un verdadero sentido histórico socialista. A trabajar por construir esa organización con un genuino programa comunista convocamos a nuestros compañeros de todas las luchas, trabajadores y estudiantes.
Publicado en Revolución Socialista # 6 (Noviembre 2010)
Elecciones 2010 – 2011: Un enfoque marxista. El nefasto papel de la "izquierda" y el frentepopulismo.
El proceso electoral burgués, con sus clásicos acomodos y reacomodos, una vez más nos permite apreciar hasta donde están dispuestas a llegar con su traición las actuales dirigencias del movimiento obrero y popular. Las masas movilizadas, agobiadas por la miseria galopante e irreversible dentro del marco capitalista, reiteradamente vienen siendo conducidas a callejones sin salida por burócratas y caudillos cuyas políticas se derivan de la preservación de sus privilegios y desembocan en el sostenimiento del orden burgués.
Es un hecho que las masas trabajadoras en su gran mayoría aun abrigan esperanzas en las elecciones burguesas, por lo tanto, si demandan una alternativa electoral son sus organizaciones las llamadas a unirse para lanzar candidaturas propias sin incluir a representantes de la burguesía. Además, la presentación de candidaturas debería ser una expresión democrática de la voluntad de las bases, desterrando el viejo autoritarismo impuesto por las burocracias sindicales y políticas. Esta forma de erigir una expresión electoral clasista ni de lejos es insinuada por la burocracia sindical; en julio el Secretario General de la CGTP Mario Huamán declaraba a la prensa: “Conversé con el padre Marco Arana, con todas las izquierdas y con el Partido Nacionalista. (...) Reitero, no debe haber ocho candidaturas del sector popular o progresista, deben hacerse los esfuerzos para forjar una sola” (1) , desconociendo que los trabajadores, fuerza productora de la sociedad, jamás deben coaligarse con sectores de la burguesía que una vez en el poder siempre arremeten contra ellos.
El apoyo crítico:
Para los comunistas es claro que la construcción del poder de los trabajadores jamás será por la vía electoral, ya que son los propios trabajadores de la ciudad y el campo quienes deben levantar organismos de confluencia y autodeterminación de masas encaminados a desarrollar su poder político, órganos incompatibles y enfrentados desde el principio con la burguesía y sus instituciones. No existe vía alternativa; el Estado burgués sólo caerá mediante la lucha de las masas organizadas y bajo la conducción de un partido obrero revolucionario. Sin embargo, una táctica electoral consecuente con los intereses de los explotados puede permitir ganar valiosas lecciones de organización política, principalmente a los trabajadores más jóvenes, creando además un espacio dinámico para la discusión y difusión de un programa político revolucionario.
El apoyo crítico no se encuentra fuera del repertorio revolucionario, por ejemplo se le podría brindar a un partido reformista de trabajadores eventualmente enfrentado con una candidatura burguesa, pero criticando abiertamente su programa político reformista (pro burgués) o centrista y sólo si dicho partido cuenta con la simpatía de una porción considerable de las masas. Pero en este momento la situación es muy distinta, los parásitos a la cabeza de las organizaciones obreras obedeciendo a sus apetitos personales llaman a votar por candidatos de partidos burgueses, ante esta política colaboracionista sólo existe lugar para el más enérgico repudio.
Los autoproclamados “socialistas” mantienen un enfoque muy distinto y no tardaron en apoyar, “críticamente” en algunos casos y plenamente en otros, a las denominadas candidaturas “alternativas” o “progresistas” vale decir a la izquierda burguesa. Esa es la táctica electoral del variopinto revisionismo seudo marxista, lo lamentable es que muchos jóvenes en sus filas, tan entusiastas como desorientados siguen dispuestos a seguir esta errada política, tal como ocurrió en las pasadas elecciones municipales y regionales.
Otras opciones… ¿Pizango?
Para los contestatarios y “anti neoliberales” las opciones electorales no se limitan a Villarán, ya coronada con un apretado triunfo, Ollanta Humala o el cura Arana, también tienen a Pizango ¡Caray! Y cómo no apoyarlo si sería el supuesto artífice de levantar en armas a las heroicas masas indígenas en el histórico “Baguazo”, aunque poco después él mismo lo negara rotundamente: “Yo estuve en contra de la toma de carreteras, yo siempre he manifestado eso (…) si me hubieran dicho vamos a matar yo estoy en contra de eso, cuando sucedieron estos hechos lamentables y me comenzaron a perseguir yo dije ¡que culpa tengo yo! ¡Acaso yo he mandado a matar!” (2) .
Un joven activista convencido que Alberto Pizango es un aliado natural de la revolución, me esbozó algunos detalles de su vida; perteneciente a la etnia Shawi, desde los 17 años maestro de escuela en su comunidad, padre de familia con cuatro hijos, más tarde como presidente de la Aidesep (3) asumió una oposición recalcitrante frente al gobierno aprista y su intención de saquear los recursos naturales amazónicos. “¡Pizango es un representante genuino de nuestro pueblo!” me increpaba, eso es cierto, pero lo relevante es que sus aspiraciones son meramente reformistas y si bien los choques más duros que su posición ha tenido con el gobierno fueron fruto de la justificada defensa de los ancestrales territorios indígenas sus perspectivas jamás trascendieron el marco capitalista.
El enfrentamiento en “la curva del diablo” donde decenas de hermanos nativos ofrendaron sus vidas, sirvió para demostrar que la población indígena levantada en armas estaba muy por delante de sus dirigentes, quienes consideran que la insurrección consiste en lanzar a las masas contra las huestes de la burguesía (policía – fuerzas armadas) para conseguir una mísera concesión gubernamental.
Luego del heroico “Baguazo” vinieron las humillantes “mesas de negociación” y el gobierno de García volvía a respirar con relativa tranquilidad, ¡punto para el Estado Burgués!. Quedando claro que el movimiento indígena amazónico tiene en su actual dirigencia un pesado lastre del que debe desembarazarse lo antes posible.
Para los revolucionarios, por el contrario, la insurrección de las masas organizabas tiene como objetivo destruir por completo el poder burgués, esta magna tarea sólo podrá realizarse bajo la dirección de un partido revolucionario de carácter proletario, ya que los intereses de la clase obrera chocan directamente con los de la burguesía. Este tipo de partido es el único capaz de conducir y evitar el extravío de los explotados en el camino hacia su emancipación plena. No existe un instrumento político alternativo, el resto son ilusiones que hace tiempo debieron pulverizarse bajo el peso de la experiencia histórica.
El frentepopulismo, una traición a todos los explotados:
El frentepopulismo, es decir la alianza programática entre representantes de la burguesía y organizaciones de trabajadores (bajo el dominio socialdemócrata o stalinista) constituye una flagrante traición a los explotados, ya que el bloque en su conjunto siempre responde a intereses burgueses, lo que desemboca en un inevitable retroceso del movimiento de masas. Los antecedentes de esta política colaboracionista se remontan a la década del 30, cuando en Francia (4) y España (5) las direcciones stalinistas y socialistas desviaron al movimiento obrero hacia la colaboración con la burguesía enmascarándola como una alianza del proletariado con la clase media.
En Francia el Frente Popular fue un instrumento útil para contener el ascenso de masas mediante algunas concesiones a los trabajadores (reconocimiento del derecho sindical, aumento irrisorio de salarios, etc.). En España otro nefasto frente popular apoyado por stalinistas, socialdemócratas y anarquistas se encargó de anular la posibilidad de una revolución proletaria en el marco de la Guerra Civil (1936 – 1939), además desarmó al proletariado organizado facilitando el ascenso del ultrareaccionario régimen franquista.
Las políticas frentepopulistas, aun cuando no colocan a sus representantes a la cabeza del Estado burgués contribuyen a su sostenimiento, por ejemplo en Argentina la denominada Izquierda Unida (1988), engendro del MAS (Movimiento al Socialismo) y el PC, a pesar del rotundo fracaso electoral (6) brindó su cuota en aras de la estabilidad del Estado burgués pregonando a los cuatro vientos que era necesario “democratizarlo” negando la necesidad de destruirlo. La IU (7) en Perú (1980 - 1995) también le permitió al Estado burgués superar momentos críticos, desviando la atención de las masas e impidiendo el surgimiento de órganos de poder proletario. Como “oposición” sirvió de contrapeso estabilizador a la “democracia” burguesa; la IU jamás planteó el derrocamiento de los gobiernos burgueses con los que convivió, por el contrario, estableció una relación simbiótica con ellos basada en “jugar a la oposición”, así sostuvieron al gobierno genocida y corrupto de Alan García (1985 - 1990), llamando luego a votar por Fujimori (1990) cuyo régimen ultrareaccionario asestaría durísimos embates al movimiento obrero que aun no logra superar.
Los años han pasado y en Lima, nos tomó por sorpresa la candidatura de frente popular presentada por un improvisado partido burgués “Fuerza Social”, que de la mano del PC, Patria Roja – MNI, etc. se convertía en la segunda expresión visible de la izquierda burguesa después del Partido Nacionalista Peruano. Y si bien dentro de este sector existieron algunos “coqueteos”, en estos meses tampoco faltaron los desplantes públicos, siendo incierta la conformación de un frente popular unificado a nivel nacional. Pero es un hecho que la burocracia sindical y los partidos reformistas enquistados en el seno del movimiento obrero continuarán pactando con diversos sectores de la burguesía bloqueando así el surgimiento de la independencia política de los trabajadores.
Nos encontramos en meses aleccionadores en los cuales caudillos, burócratas, reformistas y revisionistas de toda laya exhibirán de cuerpo entero su oportunismo. ¡Estemos atentos! Hoy la demagogia barata satura los medios de comunicación, inunda las calles y las plazas, irrumpe en las asambleas de base, y no proviene sólo de los vasallos del imperialismo, incapaces ya de ocultar sus intenciones, sino también de aquellos burócratas agentes de la burguesía que explotan al máximo la influencia que aun mantienen sobre las organizaciones de los trabajadores y de farsantes “progresistas” que se amparan en la actual desorientación de los explotados.
Carlos García M.
Notas:
(1) Diario “La República” 13 de julio de 2010.
(2) Entrevista emitida por “Cuarto poder” (Canal 4) el 30 de mayo de 2010.
(3) Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP); reúne a más de 1,300 comunidades indígenas y casi medio centenar de etnias aborígenes. La AIDESEP es un importante movimiento indígena pero uno de sus principales problemas son las ONGs burguesas que la instrumentalizan.
(4) El Frente Popular de Francia (1935 - 1938): coalición política de socialdemócratas (PSU), comunistas (PC), organizaciones de trabajadores (CGT y CGTU) y la burguesía (El Partido Radical fue el más importante). Ganó las elecciones parlamentarias en mayo de 1936 con Léon Blum como Primer Ministro.
(5) El Frente Popular de España (1935 - 1939), coalición entre partidos burgueses liberales (Izquierda Republicana de Manuel Azaña, la Unión Republicana de Martínez Barrio, Esquerra Republicana de Catalunya de Lluís Companys) y los partidos Socialista y Comunista, con apoyo de los anarquistas y el centrista Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM. El frente popular ganó las elecciones en febrero de 1936 y se mantuvo en el gobierno hasta el fin de la Guerra Civil Española.
(6) Argentina; en las elecciones presidenciales del 14 de mayo de 1989 el candidato de la Izquierda Unida, Néstor Vicente, logró 409,751 votos, apenas el 2,45% del total de electores. Resultando triunfador por el Frente Justicialista de Unidad Popular el peronista de derecha Carlos Saúl Menem.
(7) La Izquierda Unida (IU) en Perú estuvo integrada partidos del movimiento obrero: PC, UNIR (Patria Roja), PCR, FOCEP, UDP (después PUM) y de la izquierda burguesa: PSR (Velasquismo), MAS (de H. Pease, R. Ames y G. Helfer), APS (de G. Mohme).
junio 03, 2010
Independencia de clase y no electoralismo pro-burgués
PARA DERROTAR AL RÉGIMEN APRA-PPC-FUJIMORISMO
INDEPENDENCIA POLÍTICA CLASISTA
Y NO ELECTORALISMO PRO-BURGUÉS
La masacre de mineros artesanales en Chala, el 4 de abril de este año, representó un nuevo episodio sangriento de la lucha entre las masas trabajadoras y el gobierno basado en la alianza parlamentaria de los partidos que lideran Alan García, Lourdes Flores y Keiko Fujimori. La matanza de Bagua en junio de 2009 señaló el punto más crítico de este enfrentamiento, aunque cada uno de estos años ha sido un recuento de presos, heridos y muertos en las filas del movimiento obrero y popular.
Luego de Bagua, la indignación y las movilizaciones de las distintas vertientes del movimiento popular (Regiones, Mineros, Campesinos, Maestros, Transportistas…) nuevamente abrieron la posibilidad de convocar una Huelga General Indefinida, pero esa no fue, una vez más, la política de la dirección de la CGTP, que volvió a desgastar a las bases en inofensivas y repetitivas marchas sin cuestionar la permanencia del gobierno antipopular. Es decir lo mismo que ha sucedido durante diez años de democracia y en general a lo largo de cuarenta años desde la reconstitución de la CGTP. Por eso en los doce meses transcurridos, y con nuevos apaleamientos, detenidos, baleados y asesinados, el movimiento de masas ha tenido que soportar más frustraciones y la supervivencia del aborrecido gobierno reaccionario.
Desde el 2006, la burocracia sindical no ha dejado de ponerse a la cola del aparato nacionalista burgués del partido de Ollanta Humala, desapareciendo todo margen para una política proletaria independiente que defienda consecuentemente los intereses de los explotados. Primero creando la Coordinadora Político Social en función de los planes electorales de Humala, ampliándola luego al Frenvidas, tratando de introducir dirigencias indígenas en esos planes. Ningún rastro de política clasista que pueda fortalecer la alianza obrero-campesina contra el régimen, ninguna intención de generar un poder de los trabajadores a partir de las masas movilizadas. En el camino, abortaron incluso un proyecto burocrático y manipulado de Asamblea de los Pueblos, a causa del eterno sectarismo de la “Izquierda” y principalmente de las disputas entre el PC y Patria Roja-MNI, que también carcomen la CGTP.
Todo por los cargos en el Estado
La clase dominante está poniendo a punto sus candidaturas para alcaldes, concejales, autoridades regionales, congresistas y presidentes. Sus candidatos municipales ya están campaña. En cambio, el movimiento obrero y popular no tiene la posibilidad de utilizar esa tribuna para defender sus verdaderas reivindicaciones y sus objetivos estratégicos, porque sus dirigentes han decidido portarse servilmente ante las candidaturas de la burguesía. En todas las ciudades y regiones los dirigentes de la CGTP y los partidos “socialistas” reformistas apoyan a candidatos ajenos a las organizaciones trabajadoras y buscan desesperadamente formar parte de esas listas.
En Lima apoyan a Susana Villarán, ex – ministra de Paniagua, gobierno privatista de Acción Popular, UPP, Somos Perú… En el resto del país corren a cobijarse en las candidaturas burguesas nacionalistas y otras semejantes que nunca beneficiarán a los trabajadores, porque su compromiso es con los grandes capitales y la conservación del Estado de los opresores. Al igual que al militar Humala, adulan al sacerdote Arana, aventurero candidato pequeño burgués.
Los trabajadores de la ciudad y del campo somos la fuerza productora de la sociedad y no necesitamos coaligarnos con representantes de sectores burgueses. La experiencia histórica demuestra que más temprano que tarde los sectores nacionalistas de la burguesía arremeten contra las masas populares que los encumbraron. Pero sucede que la burocracia sindical traidora y los líderes políticos oportunistas han hecho del arbitraje mercenario entre patrones y trabajadores, una forma de vida. Y para defender estos privilegios necesitan ampliar su poder, persiguiendo cargos con gruesas retribuciones económicas mientras negocian su respaldo a candidatos reaccionarios, como en el pasado hicieron con Fujimori (1990) y Toledo (2000). Este es el sentido de la política de Mario Huamán y de los partidos de la “Izquierda”.
La política revolucionaria
Otra debería ser la táctica electoral de las organizaciones de masas en este momento. Candidaturas obreras y populares, elegidas en asambleas representativas de bases y que defiendan un programa de grandes reivindicaciones contra los capitalistas y sus políticos, ayudarían a separar el voto proletario del voto por la burguesía. Esto sería una obligación de la dirección de la CGTP, si de verdad quisiera defender al pueblo. Sería una lección de política clasista para las nuevas generaciones de trabajadores que no han conocido forma alguna de articulación colectiva. Permitiría además proponer y discutir en las bases el programa revolucionario de acción que necesitamos para liberarnos de la explotación y de la represión.
No obstante, ninguna elección traerá la construcción del poder de los trabajadores y un nuevo Estado de los Trabajadores en reemplazo del Estado Capitalista. Esto sólo se consigue con organización y lucha de masas, con organismos que hay que crear y desarrollar como las asambleas populares, con un programa para la expropiación de la clase dominante, y con un partido obrero revolucionario que conduzca esas luchas a la victoria, a la toma del poder. La táctica electoral no es más que un instante, una circunstancia que puede ayudar a propagandizar la lucha revolucionaria, pero que nunca debe servir para reforzar el Estado de los opresores, para apoyar a sus caudillos ni para beneficiar a líderes sindicales oportunistas.
La consigna de la Asamblea Constituyente y la lucha por nacionalizar el gas
La burocracia sindical y los partidos reformistas tienen como objetivo, según sus propias declaraciones, “refundar la República, con una nueva Constitución”. Esto es, buscan lavarle la cara al actual Estado de la burguesía, para que todo continúe como está. Hablando en nombre de los explotados no plantean una República de Trabajadores sin los capitalistas y sus políticos, sino servirle a la clase dominante para maquillar su opresiva República. Ese es el significado de la campaña que realizan por una Asamblea Constituyente. Estas cúpulas añaden además la “lucha contra la corrupción” y por “la soberanía”, como banderas. La soberanía significa enfrentarse al imperialismo y derrotarlo, impedir su expoliación del país; la lucha contra la corrupción significa, precisamente, acabar con la clase dominante que actúa como agente del imperialismo, y con su Estado. Los sectores oportunistas, sin embargo, pretenden combatir al imperialismo elevando en algo los impuestos a sus transnacionales, pero garantizando su permanencia, y combatir la corrupción con más denuncias ante el corrupto Poder Judicial burgués. Sobre estas bases programáticas que defienden al Estado de la burguesía, pretenden organizar un nuevo movimiento unificado de Izquierda.
Al mismo tiempo, el Partido de los Trabajadores de la Ciudad y el Campo (PTCC) promueve también la Asamblea Constituyente, y no obstante declararse adversario de la burocracia sindical, levanta esta consigna como el supremo fruto de una amplia unidad electoral de “las izquierdas”, tratándose pues de la misma política de la burocracia. Nosotros recordamos que ya a finales de los años ’70 las cúpulas desorientaron la creciente disposición combativa de las masas, reemplazando cualquier perspectiva de poder proletario por el parlamentarismo burgués, vía la Asamblea Constituyente. De esta manera se allanó el terreno al reaccionario gobierno de Belaunde Terry (1980). Está visto que al PTCC no le preocupa repetir el vergonzoso espectáculo que dieron los partidos reformistas y centristas en aquella ocasión, ya que desempolva esta vieja fórmula exclusivamente democrático-burguesa, que sabotea la radicalización de las masas y las aleja de la revolución socialista.
Para derrotar al gobierno, al bloque parlamentario que lo sostiene, a la burguesía y a sus amos imperialistas, hay que salir a luchar por la expropiación sin pago, y bajo control de los trabajadores, de todas las empresas transnacionales. Este es el caso de la TGP que controla el gas de Camisea. El gas pertenece a los pueblos del Perú, no a la TGP ni a la alianza APRA-PPC-Fujimorismo. Para defender el gas y todos los recursos naturales, necesitamos más organización, más unidad combativa y una Huelga General Indefinida. En ese camino no es necesaria una Asamblea Constituyente, sino una Asamblea Nacional Popular que unifique a todos los oprimidos. Una Huelga Indefinida en todo el Sur fue propuesta hace unos días por el Comité de Lucha de la provincia de La Convención (Cusco) donde se encuentra Camisea, pero la burocracia PC-Patria Roja-PS la ha saboteado una vez más, convocando por enésima oportunidad a un inútil paro de 24 horas para el 17 de junio. Esta es la demostración, en la vida misma, del programa pro-capitalista de la “Izquierda”, que quiere refundar la República burguesa.
2 de junio de 2010
Colectivo Revolución Permanente en el Perú
INDEPENDENCIA POLÍTICA CLASISTA
Y NO ELECTORALISMO PRO-BURGUÉS
La masacre de mineros artesanales en Chala, el 4 de abril de este año, representó un nuevo episodio sangriento de la lucha entre las masas trabajadoras y el gobierno basado en la alianza parlamentaria de los partidos que lideran Alan García, Lourdes Flores y Keiko Fujimori. La matanza de Bagua en junio de 2009 señaló el punto más crítico de este enfrentamiento, aunque cada uno de estos años ha sido un recuento de presos, heridos y muertos en las filas del movimiento obrero y popular.
Luego de Bagua, la indignación y las movilizaciones de las distintas vertientes del movimiento popular (Regiones, Mineros, Campesinos, Maestros, Transportistas…) nuevamente abrieron la posibilidad de convocar una Huelga General Indefinida, pero esa no fue, una vez más, la política de la dirección de la CGTP, que volvió a desgastar a las bases en inofensivas y repetitivas marchas sin cuestionar la permanencia del gobierno antipopular. Es decir lo mismo que ha sucedido durante diez años de democracia y en general a lo largo de cuarenta años desde la reconstitución de la CGTP. Por eso en los doce meses transcurridos, y con nuevos apaleamientos, detenidos, baleados y asesinados, el movimiento de masas ha tenido que soportar más frustraciones y la supervivencia del aborrecido gobierno reaccionario.
Desde el 2006, la burocracia sindical no ha dejado de ponerse a la cola del aparato nacionalista burgués del partido de Ollanta Humala, desapareciendo todo margen para una política proletaria independiente que defienda consecuentemente los intereses de los explotados. Primero creando la Coordinadora Político Social en función de los planes electorales de Humala, ampliándola luego al Frenvidas, tratando de introducir dirigencias indígenas en esos planes. Ningún rastro de política clasista que pueda fortalecer la alianza obrero-campesina contra el régimen, ninguna intención de generar un poder de los trabajadores a partir de las masas movilizadas. En el camino, abortaron incluso un proyecto burocrático y manipulado de Asamblea de los Pueblos, a causa del eterno sectarismo de la “Izquierda” y principalmente de las disputas entre el PC y Patria Roja-MNI, que también carcomen la CGTP.
Todo por los cargos en el Estado
La clase dominante está poniendo a punto sus candidaturas para alcaldes, concejales, autoridades regionales, congresistas y presidentes. Sus candidatos municipales ya están campaña. En cambio, el movimiento obrero y popular no tiene la posibilidad de utilizar esa tribuna para defender sus verdaderas reivindicaciones y sus objetivos estratégicos, porque sus dirigentes han decidido portarse servilmente ante las candidaturas de la burguesía. En todas las ciudades y regiones los dirigentes de la CGTP y los partidos “socialistas” reformistas apoyan a candidatos ajenos a las organizaciones trabajadoras y buscan desesperadamente formar parte de esas listas.
En Lima apoyan a Susana Villarán, ex – ministra de Paniagua, gobierno privatista de Acción Popular, UPP, Somos Perú… En el resto del país corren a cobijarse en las candidaturas burguesas nacionalistas y otras semejantes que nunca beneficiarán a los trabajadores, porque su compromiso es con los grandes capitales y la conservación del Estado de los opresores. Al igual que al militar Humala, adulan al sacerdote Arana, aventurero candidato pequeño burgués.
Los trabajadores de la ciudad y del campo somos la fuerza productora de la sociedad y no necesitamos coaligarnos con representantes de sectores burgueses. La experiencia histórica demuestra que más temprano que tarde los sectores nacionalistas de la burguesía arremeten contra las masas populares que los encumbraron. Pero sucede que la burocracia sindical traidora y los líderes políticos oportunistas han hecho del arbitraje mercenario entre patrones y trabajadores, una forma de vida. Y para defender estos privilegios necesitan ampliar su poder, persiguiendo cargos con gruesas retribuciones económicas mientras negocian su respaldo a candidatos reaccionarios, como en el pasado hicieron con Fujimori (1990) y Toledo (2000). Este es el sentido de la política de Mario Huamán y de los partidos de la “Izquierda”.
La política revolucionaria
Otra debería ser la táctica electoral de las organizaciones de masas en este momento. Candidaturas obreras y populares, elegidas en asambleas representativas de bases y que defiendan un programa de grandes reivindicaciones contra los capitalistas y sus políticos, ayudarían a separar el voto proletario del voto por la burguesía. Esto sería una obligación de la dirección de la CGTP, si de verdad quisiera defender al pueblo. Sería una lección de política clasista para las nuevas generaciones de trabajadores que no han conocido forma alguna de articulación colectiva. Permitiría además proponer y discutir en las bases el programa revolucionario de acción que necesitamos para liberarnos de la explotación y de la represión.
No obstante, ninguna elección traerá la construcción del poder de los trabajadores y un nuevo Estado de los Trabajadores en reemplazo del Estado Capitalista. Esto sólo se consigue con organización y lucha de masas, con organismos que hay que crear y desarrollar como las asambleas populares, con un programa para la expropiación de la clase dominante, y con un partido obrero revolucionario que conduzca esas luchas a la victoria, a la toma del poder. La táctica electoral no es más que un instante, una circunstancia que puede ayudar a propagandizar la lucha revolucionaria, pero que nunca debe servir para reforzar el Estado de los opresores, para apoyar a sus caudillos ni para beneficiar a líderes sindicales oportunistas.
La consigna de la Asamblea Constituyente y la lucha por nacionalizar el gas
La burocracia sindical y los partidos reformistas tienen como objetivo, según sus propias declaraciones, “refundar la República, con una nueva Constitución”. Esto es, buscan lavarle la cara al actual Estado de la burguesía, para que todo continúe como está. Hablando en nombre de los explotados no plantean una República de Trabajadores sin los capitalistas y sus políticos, sino servirle a la clase dominante para maquillar su opresiva República. Ese es el significado de la campaña que realizan por una Asamblea Constituyente. Estas cúpulas añaden además la “lucha contra la corrupción” y por “la soberanía”, como banderas. La soberanía significa enfrentarse al imperialismo y derrotarlo, impedir su expoliación del país; la lucha contra la corrupción significa, precisamente, acabar con la clase dominante que actúa como agente del imperialismo, y con su Estado. Los sectores oportunistas, sin embargo, pretenden combatir al imperialismo elevando en algo los impuestos a sus transnacionales, pero garantizando su permanencia, y combatir la corrupción con más denuncias ante el corrupto Poder Judicial burgués. Sobre estas bases programáticas que defienden al Estado de la burguesía, pretenden organizar un nuevo movimiento unificado de Izquierda.
Al mismo tiempo, el Partido de los Trabajadores de la Ciudad y el Campo (PTCC) promueve también la Asamblea Constituyente, y no obstante declararse adversario de la burocracia sindical, levanta esta consigna como el supremo fruto de una amplia unidad electoral de “las izquierdas”, tratándose pues de la misma política de la burocracia. Nosotros recordamos que ya a finales de los años ’70 las cúpulas desorientaron la creciente disposición combativa de las masas, reemplazando cualquier perspectiva de poder proletario por el parlamentarismo burgués, vía la Asamblea Constituyente. De esta manera se allanó el terreno al reaccionario gobierno de Belaunde Terry (1980). Está visto que al PTCC no le preocupa repetir el vergonzoso espectáculo que dieron los partidos reformistas y centristas en aquella ocasión, ya que desempolva esta vieja fórmula exclusivamente democrático-burguesa, que sabotea la radicalización de las masas y las aleja de la revolución socialista.
Para derrotar al gobierno, al bloque parlamentario que lo sostiene, a la burguesía y a sus amos imperialistas, hay que salir a luchar por la expropiación sin pago, y bajo control de los trabajadores, de todas las empresas transnacionales. Este es el caso de la TGP que controla el gas de Camisea. El gas pertenece a los pueblos del Perú, no a la TGP ni a la alianza APRA-PPC-Fujimorismo. Para defender el gas y todos los recursos naturales, necesitamos más organización, más unidad combativa y una Huelga General Indefinida. En ese camino no es necesaria una Asamblea Constituyente, sino una Asamblea Nacional Popular que unifique a todos los oprimidos. Una Huelga Indefinida en todo el Sur fue propuesta hace unos días por el Comité de Lucha de la provincia de La Convención (Cusco) donde se encuentra Camisea, pero la burocracia PC-Patria Roja-PS la ha saboteado una vez más, convocando por enésima oportunidad a un inútil paro de 24 horas para el 17 de junio. Esta es la demostración, en la vida misma, del programa pro-capitalista de la “Izquierda”, que quiere refundar la República burguesa.
2 de junio de 2010
Colectivo Revolución Permanente en el Perú
mayo 02, 2010
1 de mayo 2010: Por la Revolución Socialista
El capitalismo implica desempleo, reacción,
destrucción del medio ambiente y guerra
destrucción del medio ambiente y guerra
El rescate del capitalismo prepara la próxima crisis
Desde 1989 y desde la restauración del capitalismo, gracias a la ofensiva del imperialismo occidental y de las burocracias dominantes de la URSS, Europa del Este y China, la perspectiva del comunismo se suponía enterrada. Con todo, el triunfo de la burguesía mundial habrá sido de corta duración. La multiplicación de crisis locales y finalmente crisis económica de 2008 sacudió el mito según el cual el capitalismo garantizaría la democracia y la prosperidad a la humanidad. Brutalmente, una gran parte de los equipos de las empresas dejó de funcionar y se lanzaron a 34 millones de trabajadores fuera de la producción, mientras que las necesidades de la humanidad siguen estando insatisfechas.
Cualquiera que sea su composición política, todos los gobiernos al servicio del capital, ayer "liberales" cuando se trataba de desmontar las conquistas previas del proletariado, se habían convertido en repentinamente "keynesianos" para salvar su sistema financiero y su industria automóvil. Así pues, los Bancos Centrales y los Gobiernos financiaron generosamente a los bancos y a las compañías de seguros: un plan de 700 mil millones de dólares en septiembre de 2008 en los Estados Unidos, los planes de un total de 1 billón 700 mil millones de euros en Europa en octubre de 2008. No era cuestión de expropiar, ni incluso de nacionalizar. La propiedad privada es sacrosanta cuando se trata de los buitres del capitalismo; por el contrario, cientos de miles de familias trabajadoras fueron expulsadas de sus viviendas en los Estados Unidos, en España y en otros lugares. El Estado federal norteamericano acaba de completar la ayuda a los grupos de aseguradoras privadas, garantizando a partir del 2014 su financiación regular con dinero público. El nuevo sistema de salud excluirá a los inmigrantes sin papeles y no se hará cargo de los abortos.
El rescate público de sectores enteros del capital no hace más que diferir la crisis, ya que la plusvalía mundial obtenida por la explotación del proletariado no es bastante importante para garantizar una tasa de ganancia suficiente para la masa total de capital existente. Por la reducción espectacular de los "tipos directores" y la financiación a ventanilla abierta de los bancos, los Estados burgueses reprodujeron incluso las condiciones de las burbujas especulativas en el origen de las múltiples crisis financieras locales de las dos últimas décadas y de la reciente crisis mundial.
Un respiro para el capitalismo, obtenido atacando a la clase obrera
La OIT anunció en enero que el desempleo había alcanzado una marca de 212 millones de personas en el mundo. A pesar del ligero repunte del crecimiento en las viejas potencias imperialistas, el FMI preveía en abril una tasa de desempleo del 9% para los países imperialistas y sus satélites en 2010 y 2011. La OCDE menciona el riesgo de una "generación sacrificada".
La destrucción del capital ha sido limitada por los Estados; la recuperación económica mundial resulta sobretodo de una destrucción masiva de capital y del aumento de la explotación de los trabajadores. El crecimiento espectacular del ejército de reserva del capitalismo sirve a las empresas para someter a los trabajadores que conservan su empleo a una intensificación del trabajo, o incluso a una prolongación del tiempo de trabajo y a una reducción de sus rentas directas (salarios netos) e indirectas (beneficios sociales). Un índice es el aumento de la productividad laboral en los Estados Unidos, que alcanzaría más de un 6% anual.
Además los déficit presupuestarios y las deudas públicas se acrecientan, puesto que la burguesía y la capa superior de la pequeña burguesía, que pagaban ya pocos impuestos, se niegan a sufragar los gastos del rescate público de sus empresas y de la economía capitalista nacional. Entonces estas clases prestan dinero a los Estados y los Estados les pagan intereses. La carga del reembolso de la deuda pública, que se realiza al mismo tiempo que el enriquecimiento suplementario de los más ricos, vuelve a caer sobre la clase obrera y las capas inferiores de la pequeña burguesía.
Es decir, la clase obrera paga el precio de la crisis de los capitalistas: para todos los trabajadores viene la subida de los impuestos y precios; el desempleo para los unos, el aumento de la explotación para otros; para muchos, la reducción de los salarios; para algunos, el apartheid generalizado por su transformación en delincuentes a falta de permisos de residencia, el encarcelamiento en "campos de retención" o incluso la muerte por tener que emigrar.
La destrucción del medio ambiente continúa
La pequeña minoría capitalista continúa, por su parte, desplazándose libremente de un punto a otro del planeta, sin preocuparse de derrochar los recursos naturales en sus golfs, sus yates, sus jets privados, etc. En diciembre de 2009, la cumbre de Copenhague sobre "el cambio climático" conoció un fracaso completamente previsible, a causa sobre todo de los dos Estados cuyo capitalismo emite más gas de efecto invernadero, China y los Estados Unidos. Por el contrario, la conservación del medio ambiente sirve de argumento a las potencias europeas para amenazar a sus competidores, en particular a China, con medidas proteccionistas y para garantizar una salida a sus trenes de alta velocidad, sus equipos de tratamiento de agua y residuos, sus centrales nucleares, sus aeromotores y sus módulos fotovoltaicos.
Pero, para todos los gobiernos, no es cuestión, a la hora de la vuelta a las viejas recetas nacionales del keynesianismo, de penalizar su propio capitalismo, pues el futuro de la especie humana estaría en juego. En los Estados Unidos, China, Alemania, Francia, Italia, el Estado burgués voló en seguida en ayuda de sus grupos automotrices, para estimular la compra de nuevos vehículos (entre ellos la mayoría consumidores de energía no renovable y emisores de gas de efecto invernadero), o incluso por subvenciones directas. La amenaza del agotamiento de recursos petrolíferos ha conducido a la utilización creciente de aceite vegetal como combustible, que causa, sea la destrucción del bosque tropical (Malasia, Indonesia, Brasil...), sea la disminución de cultivos alimenticios.
Durante este tiempo, las distintas corrientes políticas ecologistas intentan culpabilizar a los trabajadores de los países avanzados preconizando la modificación de los comportamientos individuales y hasta predican la resignación a la pobreza a las masas de los países dominados por el imperialismo. Los distintos partidos ecologistas establecen alianzas, a veces con los partidos burgueses, a veces con los partidos obreros reformistas, siempre en le terreno del capitalismo y del imperialismo. Por otra parte, una serie de ellos ya participaron en Gobiernos burgueses que administraban el capitalismo (Finlandia, Alemania, Francia, Italia...). Ahora bien, la conservación del medio ambiente de la raza humana exige acabar con un modo de producción cuyo motor es la ganancia, y ello impone hacerlo a escala mundial.
El deslizamiento hacia la barbarie se acentúa
Mientras que la economía, de manera irreversible, se convirtió en internacional, los Estados han intentado suprimir la crisis capitalista mundial cada uno para sí mismo. En el paroxismo de la crisis, la multiplicación de los "Consejos Europeos" de los 27 gobiernos de los estados miembros de la Unión Europea y las cumbres del G20, indican una unidad de fachada. En cada etapa de la crisis, la Unión Europea se dividió. Alemania y Japón se rearman progresivamente y salen de la subordinación militar y diplomática a los Estados Unidos, cuyo papel económico mundial disminuye desde hace décadas. China capitalista, que intenta convertirse en una potencia imperialista, choca a cada paso con el antiguo imperialismo hegemónico.
Las fronteras mantienen a menudo a los pueblos por la fuerza en la opresión y se cierran aún más a los refugiados y a los trabajadores. Toda clase de muros son construidos por las burguesías imperialistas, colonizadoras o compradoras: entre los Estados Unidos y México, entre Israel y Cisjordania, entre Egipto y la Franja de Gaza. Todas las aduanas y las policías, incluso milicias fascistas, fuerzan a los trabajadores inmigrantes a la clandestinidad. Partidos clericales o fascistizantes sirven a la burguesía para que canalice el descontento hacia cabezas de turco: inmigrantes, minorías étnicas, religiosas o sexuales. En particular, estos últimos años, Italia, España, Sudáfrica y Costa de Marfil han conocido de verdaderos progroms contra trabajadores extranjeros. Las mujeres trabajadoras y estudiantes vieron su situación deteriorarse en los países en guerra, en los que el capitalismo se reinstauró y en aquellos que están afectados por la reacción clerical.
Cientos de millones de campesinos, de refugiados, de habitantes de barrios marginales no tienen acceso a comida ni agua potable. Los Estados de los países más ricos afirman no tener bastante dinero para pagar las jubilaciones, la salud, la educación de su propia población. Reconstruir Haití e incluso Nueva Orleáns requerirá años. Erradicar el cólera o el paludismo parece fuera del alcance. Por el contrario, los gastos para los instrumentos de destrucción no conocen la crisis. Las compras de armamento de los Estados Unidos, que ya eran de 550 mil millones de dólares en 2007, superaron los 600 mil millones el 2008. En el período 2005-2009, las ventas de armas en el mundo fueron superiores en 22% a las de 2000-2004. Obama envió a 30.000 soldados norteamericanos suplementarios para reforzar la ocupación de Afganistán. El imperialismo norteamericano, el imperialismo francés, el Estado colonizador sionista que posee múltiples armas nucleares, amenazan abiertamente a Irán con una intervención militar. Bajo pretexto de la « guerra contra el terrorismo » los estados imperialistas, que son los principales terroristas, han restringido las libertades democráticas y reforzado el aparato represivo del estado hipertrofiado: las policías, los servicios secretos, los ejércitos oficiales y mercenarios...
Los trabajadores deben abrir la vía al comunismo mediante la revolución socialista
Desde hace un siglo, la propiedad privada de los medios de producción y el arcaísmo de las fronteras nacionales, no sólo frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, sino que consiguen la destrucción periódica de éstas por las guerras y las crisis. Aunque dispersas e ineficaces a largo plazo, las intervenciones estatales a la hora de la crisis capitalista mundial indican que es indispensable que la sociedad se apropie colectivamente de los medios de creación de la riqueza y los dirija de manera consciente y planificada. La burguesía debe ser expropiada, el aparato represivo del Estado destruido, las fronteras suprimidas. Sólo la clase obrera es capaz de realizar tal tarea encabezando a todos los oprimidos.
Pero hoy, cada movimiento de la clase obrera, la juventud, los campesinos pobres, las mujeres, el pueblo oprimido, choca con la política de los nacionalistas burgueses o pequeño-burgueses, con las agencias de la burguesía en el movimiento obrero (los partidos "reformistas" de toda clase y las burocracias corrompidas que controlan los sindicatos). Las trabajadoras y los trabajadores deben restaurar la independencia de sus sindicatos, imponer la ruptura de las organizaciones de masas con la burguesía, el frente único obrero contra todos los ataques de los explotadores y de su Estado, creando y centralizando organismos de autoorganización, de autodefensa de masas y de conquista del poder. Sobre todo, es necesario que su vanguardia se reúna en un partido revolucionario internacional contra toda subordinación a la burguesía, aunque se presente como antiimperialista (Ahmadinejad, Bin Laden...) o socialista (Chávez...). Entonces, la clase obrera tomará conciencia de su fuerza y sabrá emancipar a la humanidad de la explotación, la opresión y el militarismo.
Colectivo Revolución Permanente
Grupo Lucha de Clase (Austria)
marzo 01, 2010
La emancipación de los trabajadores
Nuestro grupo ha venido difundiendo el siguiente texto impreso como herramienta orientada hacia sectores de trabajadores menos politizados.
“LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES SERÁ OBRA DE LOS TRABAJADORES MISMOS”
(Carlos Marx)
Durante los años 90 el movimiento obrero y popular quedó muy desarticulado, tanto en el Perú como a nivel mundial. El sistema capitalista (esta vez en su forma ‘neo-liberal’) arrasó con las conquistas sociales conseguidas a lo largo del siglo. Derechos como las pensiones, la jornada de 8 horas, mejoras en los salarios y en las condiciones de trabajo, se deterioraron o perdieron, y un profundo desaliento se apoderó de los trabajadores.
Esta grave situación de derrota fue el resultado de la política de las dirigencias tradicionales del movimiento de masas, que no dejaron de hacer una concesión tras otra a las clases dominantes durante muchas décadas. La debilidad del movimiento de los explotados, por obra de su propia dirigencia, favoreció la victoria de las medidas anti-populares y de la represión que siempre desatan los gobiernos de los explotadores.
En el plano ideológico también se produjo un tremendo retroceso. La burguesía logró diseminar el individualismo exacerbado, el arribismo, la exaltación de la usura, la carencia de escrúpulos, la insolidaridad. Los medios de comunicación al servicio del sistema tuvieron el camino libre para penetrar sin resistencia significativa en la conciencia de los orpimidos.
En todos estos años la infección ideológica capitalista se ha esparcido con una virulencia aterradora y ha terminado menguando seriamente la conciencia de clase entre el proletariado. Hay que mencionar la intoxicación acerca del “fracaso del marxismo” en el mundo. En realidad, en los países en donde se acabó económica y políticamente con los capitalistas, dominaba una élite burocrática privilegiada, y nunca se realizó el socialismo internacional que buscamos los trabajadores marxistas. Los padecimientos de los trabajadores de todos los países, sólo terminarán con el establecimiento de un sistema sin clases y sin estados en todo el mundo: el Socialismo. Por eso la lucha de los trabajadores peruanos y latinoamericanos sólo puede estar basada en la confraternidad y unión internacional con sus hermanos de clase.
Es en este escenario que aparece una nueva generación de jóvenes que no conocieron forma alguna de organización colectiva, acostumbrados a ceder frente a los embates de los patrones y a convivir con la diaria amenaza del despido arbitrario, resignados, aislados en su calvario personal. Sin embargo, sólo estamos frente a un transitorio revés, ya que nuestras actuales condiciones de vida desencadenarán inevitablemente la lucha por el resurgimiento de la organización obrera, en el taller, en la empresa, en la fábrica, allí donde nuestra vida es consumida por los patrones. Este renacimiento es una necesidad histórica y está en manos de la nueva generación, porque nuestra es la responsabilidad de construir las bases de un nuevo mundo.
De la movilización y organización de la clase obrera a la cabeza de todos los oprimidos surgirá la nueva dirección del movimiento popular, que arrancará de raíz a las burocracias traidoras y oportunistas enquistadas en las centrales sindicales (CGTP, CUT) y en otras organizaciones de masas. Asimismo, debemos abandonar toda confianza en los partidos y dirigentes que pretenden sólo la reforma del sistema y no la creación de un Estado de Trabajadores (como los partidos “de izquierda” y líderes como Huamán, Pizango, etc…), y peor aún la confianza en caudillos que son representantes de clases privilegiadas (Ollanta Humala, Marco Arana y quienes surjan en el camino), pues únicamente un partido obrero revolucionario, aun por construir, será el instrumento que nos unificará y nos conducirá a la victoria.
Compañeros y compañeras: los convocamos a luchar juntos por el fin de las privatizaciones, la desaparición de los services, un salario que cubra la canasta familiar, servicios públicos a precios populares, por salud y educación gratuitas y de calidad, por la anulación de los Tratados de Libre Comercio, la nacionalización sin pago y bajo control de sus trabajadores de todas las empresas privatizadas, la ruptura total con los imperialismos.
para forjar la unidad organizada de los trabajadores!
¡Impulsemos la creación de Asambleas Populares!
¡Construyamos un partido obrero revolucionario
para conquistar un gobierno obrero y popular!
¡Proletarios del mundo, Uníos!
Febrero 2010
Colectivo Revolución Permanente en el Perúrevolucionpermanente.rp@gmail.com
http://luchamarxista.blogspot.com/
diciembre 26, 2009
¡Expropiación de las transnacionales!
¡¡EXPROPIACIÓN DE LAS TRANSNACIONALES
PARA DEFENDER LOS RECURSOS
QUE ASEGUREN LA EXISTENCIA DE NUESTROS PUEBLOS!!
PARA DEFENDER LOS RECURSOS
QUE ASEGUREN LA EXISTENCIA DE NUESTROS PUEBLOS!!
Tras la masacre de Bagua - y aprovechando la tregua de facto que la dirección del movimiento obrero y popular (CGTP, CUT, partidos reformistas) le concede siempre a los gobiernos – el régimen del APRA con sus aliados (Fujimorismo, PPC-Unidad Nacional, UPP) ha proseguido el remate de los recursos del país a los capitales transnacionales, tanto imperialistas como de otras burguesías latinoamericanas.
A la entrega del gas de Camisea, se siguen sumando las concesiones mineras, petroleras, hídricas, forestales y ahora las privatizaciones de puertos y aeropuertos, todo lo cual continuará impidiendo la satisfacción de las necesidades más urgentes de nuestros pueblos. Así tenemos la complicidad del gobierno con la norteamericana Doe Run en La Oroya, la Volcán en Cerro de Pasco, la Southern en Cuajone e Ilo, con la Barrick Misquichilca en el Norte, con Yanacocha en Cajamarca, con Antamina en Áncash.
El episodio más reciente de este escandaloso expolio suscitado en medio de una tremenda corrupción, ha sido la privatización del puerto de Paita en Piura, otorgado a un consorcio con capital mayoritario de la burguesía chilena. Seguidamente - con el fin de tapar este brutal despojo - este gobierno lacayo del imperialismo y de otras clases dominantes latinoamericanas más poderosas, utiliza un caso de espionaje militar para intentar envenenar de chauvinismo, de nacionalismo burgués, la conciencia de las masas productoras, tan explotadas como lo son también las masas trabajadoras del pueblo chileno por su propia burguesía. ¡Son los capitalistas peruanos y su régimen de turno los auténticos “traidores a la patria”, es decir los permanentes saqueadores del pueblo trabajador! ¡El proletariado no tiene más patria ni patrimonio que su lucha clasista y combativa en cualquier lugar del mundo!
La disposición de los explotados hacia el choque frontal contra la burguesía no podrá ser contenida eternamente por las burocracias traidoras, mismas que conducen una y otra vez al movimiento obrero y popular a un “tira y afloja” en sus demandas hacia el gobierno de turno. La burocracia debe ir abandonando la ilusión de que podrá boicotear indefinidamente el ascenso de masas, ya que los explotados tarde o temprano y de forma natural irán generando sus propias direcciones que habrán de barrer con los actuales oportunistas. ¡Forjar una dirección clasista con miras a la construcción del Socialismo!
* Por el fin de las privatizaciones y concesiones
* Por la nacionalización sin pago de todas las empresas privatizadas, bajo control de sus trabajadores
* Por la anulación de los Tratados de Libre Comercio
* Por un salario que cubra la canasta familiar
* Por salud y educación públicas, gratuitas y de calidad
* Por la desaparición de los services
* Por tierra y financiamiento para el campesinado
* Por combustible y servicios públicos a precios populares
* Por el desconocimiento de la Deuda Externa
* Por la ruptura con los gobiernos imperialistas y con el FMI, BM, BID, OMC, APEC
¡ Forjar una Asamblea Popular Nacional
para construir el Poder de las masas trabajadoras!
¡Organizar una Huelga General Indefinida
para tumbar al Gobierno y al Congreso de la burguesía!
¡Construir un partido obrero revolucionario!
¡Gobierno Obrero, Campesino y Popular!
Noviembre 25, 2009
Colectivo Revolución Permanente en el Perú
agosto 09, 2009
Carta Abierta al Partido de los Trabajadores de la Ciudad y el Campo
CARTA ABIERTA A LA MILITANCIA
Y LA DIRIGENCIA DEL PTCC
Estimados compañeros:
5 de agosto de 2009
COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE EN EL PERÚ
Y LA DIRIGENCIA DEL PTCC
Estimados compañeros:
La defensa de “la Nación”
Desde que hiciera pública aparición el “Movimiento por un Partido de la Clase Trabajadora de la Ciudad y el Campo”, hoy PTCC, la organización ha apelado reiteradamente en sus planteamientos a una concepción de “unidad nacional”. El mismo Manifiesto fundacional del partido se posiciona por la preservación del “Perú como nación”, y se dirige a los “partidos que se reclaman de la independencia de la nación”, como concreción de lo que se conoce como la teoría del “frente único antiimperialista”.
Estos planteamientos rompen con el principio clasista básico de la independencia política del proletariado y atan el destino de los explotados a un ala de la clase opresora que ha creado y dominado el estado peruano durante 188 años. Concretamente confunden los intereses de las masas con los de una pequeña fracción nacionalista de la burguesía, expresada hoy en el discurso del Partido Nacionalista. El PNP recurre a esa misma “unidad” interclasista, lógicamente pretendiendo que las masas se coloquen a la cola de un sector de la burguesía que pretende la reforma del Estado capitalista en el Perú.
Compañeros, si la intención es dotar al PTCC de una línea clasista tanto en discurso como en acción, siempre debe apelarse a la Unidad de los Trabajadores (basada en la alianza obrero - campesina), a su independencia política y a la unidad de todo el pueblo oprimido por el sistema capitalista (incluyendo a los pueblos quechuas, aymaras y etnias amazónicas), de lo contrario las concepciones del partido se convierten en nacionalistas y no en socialistas. Los únicos verdaderos antiimperialistas seremos siempre los trabajadores combativos, y no las organizaciones nacionalistas de otras clases, que pretenden negociar con el imperialismo una mayor tajada en la explotación de nuestro pueblo.
Asamblea Constituyente, Vacancia Presidencial y Asamblea Popular Nacional
El PTCC ha asumido formalmente como suyas las demandas: “Por una Asamblea Constituyente Soberana” y “Vacancia presidencial”, sin aclarar ante la militancia cuál es el trasfondo programático de clase que las sustenta.
Ambas demandas no cuestionan en nada el orden burgués, más aún lo sostienen justamente cuando las masas han demostrado su creciente disposición de lucha: las huelgas indefinidas en Moquegua, Canchis, Andahuaylas, Chumbivilcas, La Oroya, el levantamiento amazónico, recientemente nos han dado una valiosa lección en ese sentido.
Una “Asamblea Constituyente Soberana” tendría validez para los trabajadores siempre y cuando se alce como un órgano legislativo independiente de la burguesía, imponiéndose sobre quienes hoy administran los poderes de este Estado (por eso sería Soberana). La agitación de esa consigna sería progresista en una situación política completamente distinta, donde esté en juego remontar circunstancias históricas especialmente adversas para el movimiento popular (como el actual caso de Irán), con el objetivo de generar conciencia en las masas sobre sus condiciones de vida. Pero en el Perú está planteada la lucha por el surgimiento de órganos efectivos de poder proletario. Hay que impulsar la convocatoria de Asambleas Populares como parte de la construcción de una Asamblea Popular Nacional que persiga, no la revocatoria del Presidente, sino la caída del gobierno reaccionario y su reemplazo por un gobierno obrero y popular. La Asamblea Popular Nacional es una demanda programática fundamental que el PTCC está sustituyendo por la línea de la Coordinadora Político Social.
No nos engañemos compañeros, la “Asamblea Constituyente” propuesta por el nacionalismo humalista - y todo su séquito de falsos partidos socialistas agrupados en la CPS y el “Frente Nacional por la Vida y la Soberanía” - lo que proponen es una legislatura constituyente burguesa que reedite la Carta de 1979.
También resulta evidente que la verdadera intención de la propuesta de vacancia presidencial es adelantar las elecciones presidenciales. Aunque esta circunstancia es bastante improbable, aún si el caso se presentase sólo cabría esperar dos opciones: un nuevo gobierno absolutamente lacayo al imperialismo o el triunfo del candidato nacionalista burgués en coalición con la alta burocracia sindical traidora a los intereses de las masas.
Queda claro compañeros que ambas demandas, Asamblea Constituyente y Vacancia Presidencial, además de ser inservibles para el propósito para el que fue creado el PTCC: “Construir el poder de los trabajadores”, desorientan mucho a todo el movimiento popular, justamente cuando comienza a dar signos de radicalización.
COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE EN EL PERÚ
julio 22, 2009
Por una Huelga General Indefinida
Bagua, Canchis, Andahuaylas
La Oroya, Chumbivilcas:
la Huelga Indefinida es el camino
La Oroya, Chumbivilcas:
la Huelga Indefinida es el camino
Durante casi 20 años, la dictadura de Fujimori y los gobiernos de Paniagua, Toledo y Alan García, sirviendo como agentes de los imperialismos de EEUU, Canadá, Europa, Japón y Australia, han entregado el país a las transnacionales financieras, mineras, petroleras, telecomunicadoras, etc, así como para beneficio de sus lacayos de la burguesía peruana.
Al mismo tiempo, el movimiento obrero y popular enfrentó la ofensiva capitalista neoliberal, reconstituyéndose primero en la resistencia y luego en condiciones de ascensos de las luchas de masas. En esa vía, no sólo desarticuló y derrotó a la dictadura fujimorista, sino que estranguló al gobierno de Toledo. Si Toledo no cayó reemplazado por un gobierno que surgiera de los explotados, fue a causa del sostén que le brindaron todas las fuerzas burguesas y pequeño-burguesas hasta el último instante, junto a la interesada lealtad demostrada por las burocracias reformistas, sindicales y políticas, a la seudo-democracia de la clase dominante.
Ahora han transcurrido tres años bajo un régimen de pacto entre el APRA, el Fujimorismo y Unidad Nacional, con el apoyo de UPP y el toledismo. Años que se inauguraron con asesinatos de pobladores de Abancay y continuaron con masacres en Ayacucho, Bagua, Cusco. En todo este tiempo el pueblo trabajador se ha movilizado y ha paralizado una y otra vez en zonas del Norte, Centro, Sur y Oriente, más allá de la propia voluntad de las cúpulas oportunistas. Mientras tanto, las direcciones de la CGTP, la CUT y las organizaciones campesinas, sólo atinaron a convocar protestas y paros de un día o dos, como si a la burguesía se la pudiera derrotar con actos eventuales y aislados.
Pero las últimas luchas populares en Bagua, Canchis, Andahuaylas, Yauli, Chumbivilcas, demuestran que las masas aprenden y rebasan a los aparatos manipuladores que sólo especulan con sus próximas candidaturas de contubernio izquierdista – burgués (PC - Patria Roja - Partido Nacionalista…). Los trabajadores urbanos y rurales, mineros, maestros, independientes, campesinos, indígenas, se lanzan a la huelga indefinida para combatir de igual a igual a la burguesía. Ese es el camino: la Huelga General Indefinida para reemplazar a este régimen por un gobierno de las organizaciones de los explotados.
* Por la anulación de los Tratados de Libre Comercio
* Por el fin de las privatizaciones y concesiones
* Por la nacionalización sin pago de las empresas privatizadas, bajo control de sus trabajadores
* Por un salario que cubra la canasta familiar
* Por salud y educación públicas, gratuitas y de calidad
* Por la desaparición de los services
* Por tierra y financiamiento para el campesinado
* Por combustible y servicios públicos a precios populares
* Por el desconocimiento de la Deuda Externa
* Por la ruptura con los gobiernos imperialistas, con el FMI, BM, BID, OMC, APEC
¡Fuera el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial!
¡Huelga General Indefinida!
¡Asamblea Popular Nacional para construir el poder proletario!
¡Por un partido obrero revolucionario
y un Gobierno Obrero, Campesino y Popular!
Julio 8, 2009
Colectivo Revolución Permanente en el Perú
junio 15, 2009
mayo 29, 2009
mayo 27, 2009
Asamblea Popular Nacional y Huelga General Indefinida
ORGANICEMOS UNA ASAMBLEA POPULAR NACIONAL
Y UNA HUELGA GENERAL INDEFINIDA
Y UNA HUELGA GENERAL INDEFINIDA
El gobierno pro-imperialista del APRA, sostenido por el Fujimorismo, Unidad Nacional y los rezagos upepistas y toledistas, ha sido enfrentado resueltamente por los explotados desde su inicio. De hecho, siete meses han transcurrido desde el último momento de confluencia de las luchas obreras, médicas, docentes, estudiantiles, regionales, campesinas, amazónicas. Pero ha sido la nueva huelga indefinida de los pueblos amazónicos la que ha puesto otra vez sobre la mesa las agudas contradicciones entre los trabajadores y el Estado de la burguesía peruana.
Sin embargo, durante todos estos meses, la dirección del movimiento obrero y popular, es decir la cúpula de la CGTP, se ha dedicado con ciega persistencia a abandonar la lucha, permitir una inmensa ola de despidos y aceptar todas las mecidas perpetradas por el gobierno. Y ahora, con otra repetitiva protesta nacional de un solo día, intenta salvar la responsabilidad de no haber conducido a los trabajadores de las ciudades y del campo a la unidad y la conquista de sus reivindicaciones.
Como en las últimas huelgas de los gremios obreros, de los maestros del Sutep y de algunas regiones y provincias, las bases decididas y esta vez los pueblos amazónicos han señalado el camino: huelga indefinida, y no más protestas infructuosas de un día (ni más paros regionales o nacionales de un día o dos), sino la acción general y combativa hasta alcanzar los objetivos que se traza la vanguardia de las masas.
La burocracia sindical y los partidos reformistas,
a los pies del nacionalismo burgués
a los pies del nacionalismo burgués
La razón del abandono de las luchas por la burocracia de la CGTP y de los sindicatos más importantes, nos la repiten estos mismos estamentos todos los días: lo importante no sería el combate obrero y popular, sino los preparativos electoralistas para alcanzar puestos en el Estado de la burguesía en 2010-2011. Como dice el conocido slogan de la llamada Izquierda (PC – Patria Roja/MNI – PS y otros), una “gran unidad para un gran cambio”. En concreto, esto no significa por supuesto la unidad de todos los trabajadores contra la clase dominante (un frente único proletario), sino la unidad con el Partido Nacionalista burgués de Ollanta Humala, la postración ante este partido caudillista dirigido y financiado por altos militares y capitalistas, bajo el nombre de “Coordinadora Político Social” (CPS). La burocracia sindical y los partidos que siempre traicionaron las luchas, le prometen a Humala, un represor antipopular desde los años ’90, que llevarán a los trabajadores a votar por él y su gente, así como en el pasado llamaron a votar por Fujimori (1990) y por Toledo (2000-2001). Una vez más, los turbios intereses políticos de esas dirigencias pro-capitalistas van en sentido contrario a la independencia política de clase que necesitamos para alcanzar nuestras conquistas.
La unidad se forja para construir el poder de los trabajadores:
por una Asamblea Popular Nacional, clasista y revolucionaria
por una Asamblea Popular Nacional, clasista y revolucionaria
Sin conseguir la unidad orgánica de las filas obreras, campesinas, de trabajadores independientes, de estudiantes y desocupados, nunca podremos amenazar seriamente el poder de la clase dominante y de sus instituciones como el Gobierno, el Congreso, el Poder Judicial, el Ejército y la Policía, que nos mantienen en la explotación y la represión. Por eso es imprescindible la organización de una Asamblea que represente a todo el proletariado de las ciudades y del campo.
En noviembre pasado, la dirección de la CGTP anunció la próxima convocatoria a una “Asamblea Nacional de los Pueblos”, pero de inmediato quedó claro que ésta no sería un organismo representativo de los pueblos en lucha y con un funcionamiento democrático, sino un membrete más para los apetitos electorales de las eternas cúpulas políticas oportunistas. No será una unidad clasista real y para el combate contra el sistema, sino un nuevo contubernio para el sostenimiento de la seudo-democracia que padecemos.
Si los trabajadores queremos derrotar históricamente a la burguesía, levantemos una Asamblea Popular Nacional de todos los oprimidos. Un organismo que defienda una plataforma que recoja las necesidades más urgentes de las masas, y al mismo tiempo nos permita luchar por nuestro poder, por una revolución socialista y un Estado de los Trabajadores.
¡Viva la lucha de los pueblos amazónicos!
¡Huelga General Indefinida para terminar con el Gobierno pro-imperialista!
¡Asamblea Popular Nacional para construir el poder proletario!
¡Por un partido obrero revolucionario y un Gobierno Obrero y Campesino!
¡Huelga General Indefinida para terminar con el Gobierno pro-imperialista!
¡Asamblea Popular Nacional para construir el poder proletario!
¡Por un partido obrero revolucionario y un Gobierno Obrero y Campesino!
Mayo 25, 2009
Colectivo Revolución Permanente en el Perúrevolucionpermanente.rp@gmail.com
*****
Plataforma de Luchapara una Huelga General Indefinida
y una Asamblea Popular Nacional
y una Asamblea Popular Nacional
1. No más privatizaciones ni concesiones.
2. Anulación de los Tratados de Libre Comercio con EEUU, China y otros países.
3. Salario que cubra la canasta familiar.
4. Servicios públicos y combustibles a precios populares.
5. Nacionalización sin pago de las empresas privatizadas, bajo control de sus trabajadores.
6. Control directo de todas las empresas estatales por sus trabajadores.
7. Estatización de todo el comercio exterior del país.
8. Expropiación de las transnacionales, de la banca y de la gran empresa.
9. Desaparición de los services.
10. Completa estabilidad laboral. Nombramiento de todos los contratados y reposición de todos los despedidos.
11. Plan general de obras públicas para un pleno empleo de calidad y acceso universal a la vivienda.
12. Salud y educación públicas, gratuitas y de calidad, bajo control de las organizaciones populares.
13. Tierra y financiamiento para el campesinado.
14. Desconocimiento de la deuda externa.
15. Ruptura con los gobiernos imperialistas, con el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC, la APEC.
mayo 05, 2009
1 de mayo 2009: ¡Poder de los Trabajadores!
Ante la crisis mundial del capitalismo
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Revolución Socialista!
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Revolución Socialista!
¡Poder de los trabajadores!
Del “fin de la historia” al hundimiento del capitalismo mundial
Hace 20 años, los partidos reaccionarios y los ideólogos burgueses triunfaban. Anunciaban la quiebra definitiva del comunismo e incluso el fin de la historia, basándose en las derrotas inflingidas al proletariado mundial: fracaso de la huelga de los mineros británicos, privatizaciones de las empresas públicas, despidos en masa en los países pobres, reunificación burguesa de Alemania, implosión de la URSS, inicios de la adopción del capitalismo por China...
Por entonces, la ola revolucionaria mundial de finales de los 60 y de los años 70 - que amenazó a las burguesías de los países imperialistas, a las de los países capitalistas dominados y a las burocracias de los países en que se expropió al capital – había retrocedido, desviada por la social-democracia, el estalinismo y el nacionalismo pequeño-burgués. Pero la elevación de la tasa de explotación en los centros imperialistas, la reintroducción de Europa del Este, Rusia, China y Vietnam en la economía capitalista mundial tras la restauración del capitalismo por las burocracias estalinistas, y la abundancia de liquidez proporcionada por los Bancos Centrales, sólo proporcionó una prórroga al sistema en declive. Su fragilidad se ha revelado en las incesantes crisis monetarias, bancarias y económicas. Las contradicciones estallaron en junio del 2008, en forma de una crisis bancaria en el centro de la economía mundial, los Estados Unidos, para desembocar en una crisis sin precedentes desde la de 1929.
Las necesidades elementales de la humanidad no se satisfacen, sin embargo en el marco del modo de producción capitalista hay repentinamente demasiadas mercancías, demasiados medios de producción, demasiados productores... De aquí al 2010, el número de desocupados podría ser de 25 millones, sin contar el de "mingongs" de China (20 millones de obreros sin derechos retornan a sus pueblos de origen sin ser tomados en cuenta en las estadísticas del Estado chino). Según el Presidente del Banco Mundial, "200.000 a 400.000 lactantes podrían morir cada año". El índice máximo de 1000 millones de personas subalimentadas sería superado ampliamente el 2009.
De la crisis capitalista no se salva ningún país
El comercio mundial cae a ritmos más acelerados que en 1929-1930: disminuiría un 13,2% en 2009. El 22 de abril el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que la producción mundial descendería un 1,3% el 2009, y evalúa el costo de la crisis económica mundial en la suma increíble de 4.054 millones de dólares.
Los países dominados, en particular los más pobres, sufren duramente la depresión por la reducción combinada de sus exportaciones, de las transferencias de rentas de los emigrantes y de la caída de las inversiones extranjeras. Los "países emergentes" y los estados de Europa Central que se han integrado a la Unión Europea, están especialmente afectados y acuden al FMI. La reducción del precio del petróleo y del gas perjudica particularmente a Rusia. Dimitri Medvedev anunció un plan de 44 mil millones de rublos (mil millones de euros) para estimular la economía rusa, poniendo en marcha proyectos de infraestructura, mientras los despidos se multiplican a un ritmo exasperante. En China, el desempleo, típico mal del capitalismo, toma proporciones aún más considerables. Hu Jintao también recurrió a las recetas del economista burgués Keynes, es decir a las reducciones de tipos de interés del Banco Central de China y a un "plan de reactivación" de 1600 millones de euros (que implica un déficit presupuestario). Estas medidas tienen por objeto preservar un crecimiento del 6%, la cifra más baja desde 1992.
Según la OCDE que los agrupa, los países avanzados están "en medio de la recesión más profunda y más extensa en más de cincuenta años". La OCDE prevé una caída del 4,3 % del PIB en los 30 países más ricos para el 2009, comenzando por los Estados Unidos que caería alrededor de un 4% este año; en el primer trimestre del 2009 los beneficios cayeron el 37 %, la peor caída desde los años 30. El imperialismo alemán está también fuertemente tocado, con una previsión de -5,3 %. Las previsiones para Gran Bretaña, Francia e Italia son apenas mejores (respectivamente -3,7 %, -3,3 %, -4,3 %). La economía japonesa retrocedería por su parte un 6,6 %...
El G20: ¡cada quien para sí mismo!
Los Estados capitalistas, por naturaleza, son incapaces de entenderse entre sí. Son la encarnación de burguesías nacionales que están en competencia unas con otras para explotar al proletariado mundial. Ante la crisis, cada Estado intenta favorecer a su burguesía en detrimento de las otras, al mismo tiempo que la economía capitalista se internacionaliza más que nunca, que cada economía depende de las demás mediante las importaciones y exportaciones, que todas las grandes empresas (e incluso gran parte de las medianas) se han convertido en "multinacionales". Muchos Estados recurren a medidas proteccionistas que finalmente profundizan la depresión. Adoptan "planes de reactivación" nacionales: 34 mil millones de euros en Francia, 100 mil millones en Alemania, 590 mil millones en Japón, 627 mil millones en Estados Unidos, 465 mil millones y 1.162 millones en China...
En la última reunión del G20 en Londres a principios de abril, Obama admitía: "no vamos a ponernos de acuerdo sobre todos los puntos". Eso refleja el debilitamiento del principal imperialismo, ya que Estados Unidos, conservando al mismo tiempo una supremacía militar que utilizan al máximo, perdió la hegemonía económica que ostentaba inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se reveló capaz de reconstruir las economías capitalistas de Japón y Europa del Oeste, instaurando al mismo tiempo un sistema monetario internacional, relativamente estable, basado en el dólar.
China, que oculta mal su vocación de convertirse en potencia imperialista, declaró que era necesario poner fin al rol del dólar norteamericano en el intercambio mundial. Los imperialismos alemán y francés, representados por Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy, se opusieron de manera diplomática al imperialismo norteamericano alzado en hombros por el imperialismo británico. Mientras que Obama, fielmente apoyado por Brown, desea un esfuerzo superior de reactivación de Alemania - primer exportador del mundo-, Sarkozy y Merkel abogan por una "mejor regulación de las finanzas" en detrimento de las plazas financieras de Nueva Cork y Londres; lo que en ambos casos equivale a pretender establecer las mejores condiciones para la acumulación de capital.
Militarismo, opresión nacional, clericalismo…
Esa reunión inter-imperialista movilizó a 2.500 policías, costó incluso la vida a un transeúnte y se detuvo a miles de personas durante horas sin ninguna acusación. Es que la burguesía es una clase retrógrada desde hace mucho tiempo en la historia: por todas partes las fuerzas de represión e intervención son pertrechadas para el período de crisis, se coartan las libertades democráticas, las clases explotadoras recurren cada vez más al nacionalismo y al clericalismo, en contra de los derechos de las mujeres, de los jóvenes, de las minorías nacionales, de los inmigrantes, de los homosexuales y de las minorías religiosas.
La violencia capitalista no ha cesado con la crisis, al contrario. Obama ha previsto reclutar 100.000 policías, mantener el embargo contra Cuba y aumentar las tropas de ocupación en Afganistán, reclamando ayuda a sus aliados de la OTAN; ayuda que todos prometen y que ninguno no parece dispuesto a conceder en la práctica. El islamismo, impulsado antes por Estados Unidos contra la revolución y contra la URSS, y del que Al Qaeda es un producto, se vuelve contra ellos también en Pakistán, un Estado basado desde su origen en la religión y amenazado por una nueva desmembración. El Gobierno de Rusia impulsa el cristianismo como religión de Estado, mantiene su garra sobre Chechenia y presiona a muchos de los Estados vecinos. El poder en China tolera una fantástica regresión de la condición de las mujeres, mantiene una opresión policial salvaje y pisotea los derechos de las minorías nacionales. El Gobierno de Sri Lanka consigue actualmente la reunificación de la isla mediante la violencia militar, lacerando a la minoría tamil. A principios del año, Israel, no contento con proseguir la colonización de Cisjordania y Jerusalén, bombardeó y luego invadió la Franja de Gaza, con la complicidad de las potencias imperialistas, de Egipto e incluso de la propia Autoridad Palestina. Al mismo tiempo, una fracción ultraderechista y racista caucásica de la burguesía boliviana, amenaza con la secesión del país.
Por la revolución permanente, por una Internacional obrera revolucionaria
Los trabajadores de las ciudades y del campo resisten contra los terratenientes y contra una burguesía capitalista que pasa a ser, acogotada por la crisis económica, cada vez más agresiva. Pero en muchos países, los sindicatos independientes del Estado burgués están prohibidos y los trabajadores no disponemos de partido que nos represente. Allí donde existen, las organizaciones de la clase obrera, partidos y sindicatos, están demasiado a menudo vinculadas a la burguesía para servirnos eficazmente. Además, al defender a la burguesía del país - enfrentada a su vez a otras burguesías - los aparatos reformistas dividen las filas del proletariado, dividiendo también a los trabajadores según las fronteras de los países, y según sean inmigrantes o de minorías nacionales.
La lucha consecuente contra los resultados desastrosos de la crisis capitalista mundial (y contra las amenazas crecientes de restauración capitalista en Cuba) imponen el frente único de los trabajadores contra la colaboración de clases impuesta por las direcciones oportunistas y claudicantes; la creación de organismos democráticos de poder obreros y populares (soviets, consejos, asambleas populares, shoras...); la construcción de una Internacional obrera revolucionaria de funcionamiento democrático, que se exprese en cada país en un partido obrero revolucionario basado en las enseñanzas de Marx, Engels, Luxemburgo, Lenin y Trotsky. Sin tales partidos, capaces de movilizar toda la fuerza de la clase obrera y de sus aliados (campesinos pobres, estudiantes, desocupados, etnias oprimidas...), los trabajadores sólo obtendrán victorias parciales y temporales o sufrirán derrotas, debido a la previsible traición de las direcciones nacionalistas pequeñoburguesas y reformistas, ayudadas por los centristas.
Únicamente tal partido, comunista e internacionalista, será capaz de armar a las masas para tomar el poder. Sólo un Gobierno Obrero (o un Gobierno Obrero y Campesino) está en condiciones de adoptar las medidas políticas y económicas necesarias para responder a las necesidades de las masas administrando los recursos proporcionados por la naturaleza, de expropiar a los expropiadores, de conducir la transición hacia el socialismo que sólo será definitiva con la victoria de la revolución en los países más adelantados.
¡Cierre de todas las bases militares imperialistas,
empezando por la de Guantánamo!
¡Evacuación inmediata de todas las tropas imperialistas
de Irak, Afganistán, Líbano, Chad, Kosovo...!
¡Derogación de todas las leyes contra las huelgas, los sindicatos,
los inmigrantes, los partidos de trabajadores!
¡Autoorganización de las trabajadoras y los trabajadores!
¡Huelga General contra las burguesías y sus Estados!
¡Expropiación de los latifundios, de los bancos,
de los grandes grupos capitalistas nacionales y extranjeros!
¡Gobierno Obrero y Campesino!
¡República Mundial de los Consejos Obreros!
1 de mayo de 2009
Colectivo Revolución Permanente
Grupo Lucha de Clase (Austria)
c_revolucionpermanente@yahoo.es
http://www.revolution-socialiste.info/CoReP.htm
Únicamente tal partido, comunista e internacionalista, será capaz de armar a las masas para tomar el poder. Sólo un Gobierno Obrero (o un Gobierno Obrero y Campesino) está en condiciones de adoptar las medidas políticas y económicas necesarias para responder a las necesidades de las masas administrando los recursos proporcionados por la naturaleza, de expropiar a los expropiadores, de conducir la transición hacia el socialismo que sólo será definitiva con la victoria de la revolución en los países más adelantados.
¡Cierre de todas las bases militares imperialistas,
empezando por la de Guantánamo!
¡Evacuación inmediata de todas las tropas imperialistas
de Irak, Afganistán, Líbano, Chad, Kosovo...!
¡Derogación de todas las leyes contra las huelgas, los sindicatos,
los inmigrantes, los partidos de trabajadores!
¡Autoorganización de las trabajadoras y los trabajadores!
¡Huelga General contra las burguesías y sus Estados!
¡Expropiación de los latifundios, de los bancos,
de los grandes grupos capitalistas nacionales y extranjeros!
¡Gobierno Obrero y Campesino!
¡República Mundial de los Consejos Obreros!
1 de mayo de 2009
Colectivo Revolución Permanente
Grupo Lucha de Clase (Austria)
c_revolucionpermanente@yahoo.es
http://www.revolution-socialiste.info/CoReP.htm
PROGRAMA REVOLUCIONARIO DE ACCIÓN - ENERO 2009
CONTRA EL IMPERIALISMO, CONTRA TODAS LAS ORGANIZACIONES DE LA CLASE DOMINANTE, CONTRA LAS BUROCRACIAS SINDICALES Y CONTRA EL IZQUIERDISMO REFORMISTA PROCAPITALISTA
¡CONSTRUIR EL PODER DE TODOS LOS TRABAJADORES
PARA DERRIBAR AL GOBIERNO,
AL CONGRESO Y AL PODER JUDICIAL!
¡POR UNA ASAMBLEA POPULAR NACIONAL
Y UN GOBIERNO OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR!
PROGRAMA REVOLUCIONARIO DE ACCIÓN
1. Para que el imperialismo no siga sangrando permanentemente a nuestro pueblo con miles de millones de dólares que pagan los explotados con su trabajo cotidiano: Desconocimiento de la deuda externa.
2. Para quebrar la sumisión ante imperialismo y ante sus lacayos burgueses: Ruptura con la OEA, el FMI, el Banco Mundial, el BID, la OMC y el APEC. Ni Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos, China y otros países, ni bloques económicos de las burguesías sudamericanas (CAN, MERCOSUR, ALBA).
3. Para impedir que el imperialismo continúe saqueando el país y expoliando a los trabajadores: Expropiación de las empresas imperialistas.
4. Para detener el aumento del desempleo y el encarecimiento de los servicios públicos: Alto a las privatizaciones y concesiones. Re-estatizacion sin pago y bajo control de los trabajadores, de las empresas privatizadas.
5. Para establecer la base de una economía en beneficio de la clase obrera y el pueblo: Estatización sin pago, y bajo control de los trabajadores, de la banca y la gran empresa. Control obrero sobre la producción de todas las empresas.
6. Para que la clase dominante no amase gigantescas fortunas traficando internacionalmente con lo producido por las masas trabajadoras: Estatización del comercio exterior.
7. Para acabar con el empobrecimiento generalizado y la miseria: Salario mínimo que cubra la canasta familiar: S/. 2000. Aumento general y proporcional de sueldos y pensiones menores de S/. 2.500. Homologación de remuneraciones y beneficios de todos los empleados públicos para terminar con los privilegios y las planillas doradas.
8. Para terminar con la demagogia politiquera sobre la supuesta creación de puestos de trabajo: Plan general de obras publicas para un pleno empleo de calidad.
9. Para conquistar y reconquistar derechos fundamentales de los trabajadores: Completa estabilidad laboral. Negociación colectiva. Nombramiento de los contratados y reposición de los despedidos. Eliminación de los services. Jubilación a los 55 años. Vigencia de todos los derechos sindicales.
10. Para mejorar las condiciones de salud y educación para el pueblo: Seguro Social completo y universal. Eliminación de las AFP. Salud y Educación completamente públicas, gratuitas y de calidad, bajo control de las organizaciones populares. Un 12% del PBI para Salud y un 12% para Educación. Gobierno triestamental con mayoria estudiantil en las universidades.
11. Para empezar a solucionar el dramático problema de vivienda: Plan masivo de construcción y acceso automático a la vivienda, amortizada según las reales posibilidades del pueblo.
12. Para garantizar un acceso masivo a la movilidad: Petróleo y combustibles a precios populares. Transporte urbano estatal con tarifas mínimas y medio pasaje juvenil hasta los 25 años.
13. Para mejorar en general nuestras condiciones de vida: Tarifas mínimas en electricidad, agua, teléfono y todos los servicios públicos, bajo control obrero y popular.
14. Para soldar la alianza de la clase obrera con el campesinado en el movimiento popular: Defensa irrestricta de los cultivos de hoja de coca. Tierra, financiamiento sin usura y asistencia técnica gratuita para el campesino. Colectivización de la gran propiedad rural.
15. Para que el Estado burgués no sobrelleve su crisis a costa del nivel de vida de las masas: Ningún nuevo impuesto contra el pueblo. Exoneración de impuestos y condonación de deudas para los trabajadores, el microcomercio y la microproducción.
16. Para restituir sus derechos a los pueblos de las Regiones: Descentralización real, con canon y soberanía económica de acuerdo a las necesidades de la población, todo bajo la conducción de las organizaciones populares.
17. Para terminar con el parasitismo antidemocrático de la oficialidad militar burguesa: Eliminación del presupuesto de las FFAA y Fuerzas Policiales represivas. Fin de los millonarios despilfarros en armamento.
18. Para terminar con el parasitismo antidemocrático del clero: Eliminación de los privilegios económicos de la Iglesia Católica y de su jerarquía. Expropiación de sus propiedades para usufructo popular.
19. Para acabar con la burocracia sindical conciliadora y traidora, y contar con dirigentes que luchen consecuentemente por los grandes objetivos de todos los trabajadores: Desburocratizar la CGTP. No a la participación en el Acuerdo Nacional de la burguesía. Levantar una nueva dirección sindical clasista revolucionaria. Organizar una única Central sindical de masas sobre la base de la CGTP y la CUT.
20. Para unir a los explotados en organismos verdaderamente representativos que se vayan convirtiendo en el nuevo poder proletario: Impulsar Asambleas Populares, con delegados elegidos y revocables en cualquier momento por las bases. Centralizar las Asambleas en una Asamblea Popular Nacional para construir y asumir el poder, derribar la seudodemocracia burguesa e imponer el Estado y la democracia de los trabajadores.
21. Para defender las movilizaciones combativas de los oprimidos de la represión del Estado burgués: Organizar los destacamentos de Autodefensa de Masas, que luego se conviertan en Milicias Obreras y Campesinas. Exigir la libertad incondicional para todos los detenidos y presos políticos. Por la eliminación del Ejército y la Policía burgueses mediante la toma del poder.
22. Para que el pueblo se administre justicia a sí mismo, e impida la impunidad que persiste en la represión y en todos los delitos y crímenes de la burguesía: Crear Tribunales Populares realmente representativos, con miembros elegidos y revocables en las Asambleas Populares.
23. Para establecer un gobierno que nos represente verdaderamente a los trabajadores, que expropie a los imperialismos, a las burguesías extranjeras y a la burguesía peruana, encabezando un Estado de los Trabajadores: Fuera el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial. Huelga General Indefinida. Luchar por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular.
24. Para generar una nueva dirección política de los trabajadores; para deslindar con el oportunismo de las organizaciones reformistas, que atan a las masas a los intereses de cualquier sector de la burguesía mediante su política de conciliación de clases en “frentes populares, progresistas y de izquierda"; y para asegurar el triunfo histórico de los trabajadores sobre la clase dominante, en éste y en todos los países: Construir un partido obrero revolucionario, leninista - trotskista, que sea sección de una Internacional obrera revolucionaria - partido mundial de la revolución socialista.
25. Para derrotar a todos los imperialismos, enemigos fundamentales de la Humanidad: Fuera tropas imperialistas de Irak, de Afganistán, de Medio Oriente, de Bosnia, Kosovo, Chad, Costa de Marfil, Haití, Georgia y de todos los países semicoloniales. Cierre de todas las bases imperialistas, empezando por la de Guantánamo. Combatir a la ONU, cónclave de los amos imperialistas. Derecho de autodeterminación nacional para los pueblos oprimidos y colonizados. Destrucción del Estado sionista de Israel y creación de una Palestina laica, multiétnica y socialista. Por una Federación Socialista de América Latina. Por la Revolución Socialista Mundial.
Enero 2009
Colectivo Revolución Permanente en el Perú
Por el camino de Lenin y Trotsky
NUESTRA TAREA: DERRIBAR EL CAPITALISMO
NUESTRO OBJETIVO: EL SOCIALISMO
NUESTRA ESTRATEGIA: LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL
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