La movilización del 1 de febrero, aunque fue bastante importante, no parece haber alcanzado el nivel de la segunda movilización universitaria de fines del 2024, pero el hecho de haber sido en pleno verano con temperaturas cercanas a los 40 grados y cuando las clases todavía no han comenzado, es una respuesta significativa a los ataques del gobierno.
Es
que el discurso de Milei en Davos había generado un gran repudio por parte de
amplios sectores sociales. Hasta aquellos que justifican diariamente el ajuste
del gobierno sobre la clase trabajadora y se hacen eco de su campaña macartista
-por ejemplo, Novaresio-, ahora que les tocaron sus intereses personales,
salieron a repudiarlo. En realidad, esto último está expresando que para buena
parte de la clase trabajadora y de la clase media urbana, se está llegando a un
límite de tolerancia. Hay un piso de reivindicaciones democráticas mínimas -la
defensa de la Universidad pública, o en contra del 2×1 que beneficiaba a los
represores de la dictadura militar- que están dispuestas a defender y que no
piensan entregárselas a esta manga de reaccionarios y fascistas como Milei,
Bullrich, Caputo, y también a Berni, Scioli, etc.
En
este caso, el ataque fue principalmente a las diversidades sexuales, aunque es
una ofensiva más de conjunto. Porque el objetivo del gobierno es también sacar
los cupos para personas con discapacidades y principalmente, un ataque directo
contra las mujeres, ya que buscan quitar la figura legal del femicidio. Además,
en algunas provincias está en riesgo la continuidad de la Educación Sexual
Integral (ESI), y la interrupción legal del embarazo (ILE) y la Ley
Micaela. Se sabe que algunos hospitales
están empezando a escasear el misoprostol, un medicamento absolutamente seguro,
indicado y autorizado por la OMS para interrumpir el embarazo.
El
ataque no solo quedó en “mentiras agraviantes”, como decir la barbaridad de que
“las parejas homosexuales son todos pedófilos”, sino en concreto, que el
gobierno de Milei va a sacar los cupos trans y de travestis en el Estado.
También amenazan con quitar el matrimonio igualitario, la adopción por parte de
parejas del mismo sexo y el registro de género del documento (aunque esto
último se resolvería no colocando el género de la persona y fin del problema).
En
el caso de las mujeres, es cierto que la existencia de la carátula de femicidio
no impide que sigan siendo asesinadas por la violencia machista, y el Estado
capitalista no garantiza una verdadera protección. Pero eliminar el femicidio
es como dar una señal de que las pueden asesinar sin tapujos. El gobierno de
Milei, les dice a los abusadores y asesinos de mujeres: “mátenlas
tranquilamente, total nadie va a ir en cana o las penas van a ser mínimas”.
El
kirchnerismo o desde el FIT-U, le exigen a Milei que termine con sus “discursos
de odio”, suena a gracioso y hasta ridículo. Milei y todos sus secuaces
reaccionarios y fascistas lo van a seguir diciendo y llegado el caso lo van a
llevar a la acción, porque así construyeron su poder político. Pero nosotros,
los revolucionarios marxistas, también tenemos odio, pero es un “odio de
clase”, de la clase obrera al gran capital y al imperialismo, que nos explota,
que nos oprime, que masacra al pueblo palestino, y que está llevando a la
humanidad a la barbarie de la 3era Guerra Mundial. ¿Acaso podría existir una
lucha consecuente sino odiáramos con todo nuestro ser, a la basura que es el
sistema capitalista?
Por
otro lado, que el gobierno de Milei sea una caterva de fascistas y
reaccionarios, eso no significa que el régimen de conjunto sea fascista, al
menos por ahora la burguesía no precisa de bandas paramilitares, para
imponernos su “plan de ajuste”; en todo caso va a depender de cómo se vaya
desarrollando la lucha de clases. Y si fuera realmente un régimen fascista no
alcanzaría solo con una movilización, sino como mínimo tendríamos que estar
organizando piquetes de autodefensa. Y para aclarar un poco a los “distraídos”,
los grupos de tareas (a los cuales podríamos catalogar como bandas fascistas),
ya operaban previos a la dictadura militar, en pleno gobierno peronista, como
la triple A y otras, y fueron organizadas por Perón y López Rega.
De
cualquier manera, no hay que ir tan lejos, hoy en día siguen operando
campantemente, los “fachos” siguen estando en las filas del peronismo y de la
burocracia sindical, sino miremos -por ejemplo- como operaron la patota de ATE
Neuquén que golpeó a los compañeros autoconvocados de la salud el año pasado, o
recientemente la patota de la UOCRA que dejó lastimados a decenas de activistas
por el medio ambiente en Uspallata, Mendoza.
Unidad de acción hasta voltear al gobierno de Milei
Los
indicadores oficiales de inflación por debajo del 3% en los últimos cuatro
meses, le sirvieron a Milei para recuperar confianza del sector de la población
que lo votó, subiendo en las encuestas, sacó pecho de la mano de Donald Trump
que le dio un gran apoyo político al invitarlo a la ceremonia de asunción. Pero
a pesar de todas las luces de Davos, cual “rockstar” del gran capital, la
economía enciende luces amarillas por todos lados y se abre una perspectiva
incierta a mediano plazo.
Por
eso de manera preventiva, intenta abrir el paraguas con una campaña de
propaganda para instalar a los pobres y piqueteros, las disidencias sexuales y
los “zurdos” como culpables de todos los males de la sociedad, y así crear las
condiciones para cuando tengan necesidad de endurecer aún más los métodos
represivos. Como telón de fondo, tiene además todo el discurso recalcitrante de
la inmundicia de la “Internacional de Ultraderecha” (Meloni, Bukele, Orban,
Musk, Trump, etc.) Lo que estos facinerosos no calcularon, fue el amplio
repudio del 1F, que tendrá efecto directo en la movilización por el 8 de marzo,
el día Internacional de la mujer trabajadora.
Las
diferentes organizaciones que nuclean a las diversidades sexuales enseguida se
organizaron y en pocos días convocaron a una movilización a nivel nacional.
Mientras tanto la burocracia sindical tanto de la CGT como de ambas CTA y de
los Movimientos Sociales, miran como “vaca al tren”, es decir no mueven un
dedo, garantizándole la gobernabilidad a Milei.
La
línea del perón-kirchnerismo no es derrotar al fascista Milei mediante la
movilización. Sólo buscan condicionarlo electoralmente. O más bien evitar que
gane las elecciones de este año, por lo menos en la provincia de Buenos Aires.
Es decir, se limitan a cuidar sus cuotas de poder, pero dejan pasar toda la
política de ajuste. Lo mismo ha hecho el radicalismo con la Universidad.
Recordemos lo que dijo “aloe vera” Máximo Kirchner en noviembre pasado: “el
presidente Milei tiene derecho constitucional a utilizar el veto” o CFK, al
diputado José Mayans, que había que respetar al gobierno elegido
democráticamente. ¡Que les importa a estos políticos burgueses millonarios, lo
que sufre el pueblo trabajador! si en última instancia lo que los diferencia es
la “forma”, porque de fondo, ambos sostienen que el capitalismo es el único
sistema posible. Daba asco ver a Kicillof, en la movilización del 1F, cuando
unas horas antes, su policía había reprimido furiosamente, a los familiares del
repartidor Lucas Aguilar de 20 años, que pedían justicia por su asesinato.
Por
eso es fundamental mantener la movilización, no dejar que los mismos que nos
llevaron a esta situación intenten canalizar las luchas y llevarlas al camino
sin salida del terreno electoral. La fuerza y energía que se vio en la
movilización de las diversidades sexuales, de las juventudes universitarias del
año pasado y de las mujeres que se van a movilizar el 8 de marzo, hay que
lograr que no se disipen y queden solamente en una movilización. Para eso hay
que unificar las luchas en conjunto con la clase trabajadora.
Se
podrían coordinar la lucha de los trabajadores de la Salud como la del Hospital
Bonaparte, con los compañeros de la empresa Linde-Praxair una lucha testigo,
que están realizando los trabajadores contra los despidos y el SUTNA. No
podemos esperar nada de los dirigentes sindicales de la CGT, que están vendidos
a la gran patronal y al gobierno, por eso hay que organizarse por la base
eligiendo delegados en asambleas organizando coordinadoras y votando un plan de
lucha hasta llegar a realizar una huelga general que voltee al gobierno de
Milei.
Nosotros
defendemos todos los derechos formales y democráticos conquistados. Pero
decimos que sin cambiar de raíz la sociedad esos derechos en la práctica
siempre estarán retaceados y siempre será posible que los diferentes gobiernos
capitalistas los hagan retroceder mientras la propiedad privada de los medios de
producción esté en manos de la burguesía. Por eso planteamos voltear a Milei,
pero no para que vuelvan de nuevo los mismo que gobernaban antes, los
peronistas, que son en buena parte responsables de que siga este gobierno, sino
para que, de una vez por todas, gobernemos los trabajadores. Es decir, que
instauremos un gobierno de trabajadores que expropie al gran capital y
planifique la economía, y esto solo será posible si logramos construir un
partido revolucionario. Desde el PCO estamos en esa tarea, y te invitamos a ser
parte de ella.
4/2/25
Mariano
López
Militante
del Partido de la Causa Obrera (Argentina)