mayo 01, 2011

1 de mayo 2011

El orden mundial tiembla en Africa del Norte y Medio Oriente.
La voracidad por las ganancias causa una catástrofe nuclear en Japón.
La Revolución Socialista es imprescindible en todas partes.


La marcha del capitalismo en declive hacia la barbarie

Los últimos años han confirmado una serie de análisis socialistas científicos formulados por Marx, Engels, Luxemburgo, Lenin y Trotsky.
La crisis bancaria de 2007-2008 en los Estados Unidos y en Europa Occidental, la crisis económica mundial del 2009, la reciente crisis de la deuda pública de varios países europeos y de los Estados Unidos, ilustran que el capitalismo genera inevitablemente crisis y desempleo.
El regreso de las medidas proteccionistas, la competencia entre potencias imperialistas por las materias primas, las tierras cultivables y el agua dulce, se exacerba. La continuación de las operaciones militares en Afganistán, en Irak y ahora en Libia, la ocupación de Haití, los bloqueos a Cuba e Irán, las amenazas recurrentes contra Irán y Corea del Norte, la intervención militar directa de Francia en Costa de Marfil, la invasión de la Franja de Gaza el 2008 por Israel, ponen de manifiesto que el capitalismo en declive genera la opresión y la guerra.
El recalentamiento climático, las devastaciones de la contaminación, la deforestación, la desertización, la catástrofe petrolífera causada por la ineptitud de la transnacional BP en Estados Unidos el 2010, la catástrofe nuclear causada en 2011 por la negligencia de Tepco y la complicidad del Estado japonés que la ha beneficiado, ponen de manifiesto que la ruta de la ganancia capitalista amenaza al medio ambiente.
El ascenso del militarismo, la xenofobia, el clericalismo, el racismo, la hipertrofia de los aparatos represivos, los ataques a las libertades democráticas, la persecución a las minorías religiosas, la caza a los emigrantes, ilustran que el capitalismo se volvió antidemocrático y reaccionario.
Después del hundimiento de la URSS y de la restauración del capitalismo en China, la instauración de una dinastía y el hambre en Corea del Norte, así como el desmembramiento de la economía colectivizada en Cuba, confirman que el socialismo es imposible en un único país, sobre todo en manos de una burocracia oficial privilegiada. Sólo el derribo de esta casta procapitalista por los trabajadores podría salvar las conquistas de la revolución y abrir la vía al socialismo.
La regulación del capitalismo y de las finanzas es un mito. El rescate a los bancos de una parte, la austeridad para los trabajadores del otro, confirman que el Estado no es neutral, sino que está al servicio de la burguesía. La política de los nuevos partidos burgueses ecologistas y de los viejos partidos obreros ("laboristas", "socialistas" y "comunistas") cuando administran lealmente el Estado burgués (en algunos países de América, de Europa o de Oceanía) o cuando sus miembros están a la cabeza de las organizaciones internacionales del capital (como el FMI y la OMC), ha probado que el capitalismo no puede reformarse. Así pues, la huelga de los controladores aéreos de España fue prohibida por el Gobierno del PSOE que militarizó los aeropuertos, a la manera de Reagan y Thatcher.

En los centros imperialistas las masas resisten, pero las direcciones reformistas las sabotean

En todas partes del mundo existe una resistencia a las tentativas de la burguesía imperialista de cargar el fardo de la crisis sobre los hombros del proletariado, los campesinos y la juventud. Los centros imperialistas no ha sido la excepción.
En Estados Unidos, los trabajadores, sobre todo de origen latino, otra vez se manifestaron contra las nuevas leyes antiinmigrantes y los trabajadores públicos de Wisconsin se manifestaron para defender sus empleos y los derechos sindicales. En Grecia los trabajadores asalariados fueron a la huelga, se movilizaron y a veces se enfrentaron a la policía antidisturbios; en Francia los asalariados resistieron en masa los ataques contra las jubilaciones; en Portugal hubo huelgas en el sector público; en España tuvieron lugar gigantescas manifestaciones. En Gran Bretaña los estudiantes y luego los trabajadores se manifestaron. En China, las protestas contra los promotores inmobiliarios y las huelgas de obreros por aumentos de salarios se multiplicaron.
Todas las luchas defensivas de la clase obrera y la juventud chocaron con la resistencia feroz de la clase explotadora, su Estado y su Gobierno. Generalmente, las direcciones de la clase obrera, las burocracias sindicales ayudadas por los partidos reformistas y sus suplentes centristas, alegaron el interés nacional, pretendieron negociar con el Gobierno burgués, capitularon ante sus amenazas, ante sus policías y sus tribunales, se negaron a llamar a la huelga general y a la autodefensa, dispersaron la energía en "días de acción" simbólicos o incluso en hipotéticas elecciones.

El orden mundial es sacudido en África del Norte y Asia del Oeste

En los países dominados, numerosas luchas trabajadoras se han desarrollado, como en Bolivia, en Sudáfrica y en Bengladesh. En particular, los acontecimientos de África septentrional tuvieron una dimensión mundial. La ola revolucionaria que comenzó a finales de 2010 en Túnez y se extendió a toda la región, fue anunciada por el movimiento kabyle en Argelia el 2001, la resistencia palestina el 2008, las manifestaciones en Irán el 2009. Las protestas estallaron contra las condiciones de vida insoportables causada por el desempleo, los incrementos de los precios de los alimentos, contra la incapacidad de las burguesas nacionales de desarrollar el país y contra el carácter despótico de los regímenes existentes, sean resultantes del nacionalismo panárabe (Túnez, Egipto, Libia, Siria, Cisjordania, Argelia, Yemen...), de las monarquías establecidas por los antiguos colonizadores franceses o británicos (Bahrein, Marruecos, Arabia Saudí...) o del nacionalismo clerical (Gaza).
El estalinismo, la socialdemocracia y los liquidadores de la IV Internacional capitularon durante los años 1960 y 1970 ante la pretendida "revolución árabe" y sus dictadores burgueses. La burocracia de la URSS y los partidos sometidos a ella pretendieron impedir la revolución proletaria (que se habría extendido por el mundo y en consecuencia habría amenazado a la burocracia oficial de la URSS) defendiendo una supuesta revolución por etapas y, en la práctica, sometiendo el proletariado a la burguesía. Espontaneísmo y adaptación a las guerrillas y a las dictaduras caracterizaron tanto a la corriente pablista de SI-SU-LIT como la corriente healysta del CI: Pablo fue miembro del gobierno de Ben Bela, Healy recibió dinero de Hussein y Gadhafi. Todos los regímenes "socialistas" que pretendieron unificar al "mundo árabe" y modernizar su país, no solamente oprimieron a las minorías nacionales, sino que aceptaron las fronteras coloniales y capitularon cada vez más ante la religión. La historia acaba de dar su veredicto: en Túnez, en Egipto, en Libia, en Yemen y en Siria, las masas se lanzaron al asalto de las dictaduras mafiosas. Lo harán más pronto o más tarde en Argelia.
En Túnez, el sucesor de Bourguiba, Ben Ali (miembro de la pretendida "Internacional Socialista"), estaba vinculado al imperialismo francés. En Egipto, el sucesor del coronel Nasser, Moubarak, (igualmente miembro de la Internacional « socialista ») se sometía al imperialismo norteamericano y en consecuencia colaboraba con Israel. En Libia, Gadhafi ha colaborado abiertamente desde hace más de una década con el imperialismo: privatización de empresas, apertura a grupos capitalistas italianos y norteamericanos, persecusión a cuenta de la Unión Europea a los trabajadores negros que quieren emigrar a Europa. A partir de la instauración de su dictadura, aunque desafiaba al imperialismo, el coronel Gadhafi prohibió las organizaciones trabajadoras, incluidos los sindicatos, mantuvo el sistema tribal y suministó un numeroso proletariado immigrante (1 millón en una población de 6,6 millones) a la explotación salvaje de la burguesía local. En 1995 expulsó a 10.000 refugiados palestinos.
En Gaza y Cisjordania una parte de la juventud desafió a las dos caras de la burguesía palestina, Hamas y Fatah, a pesar de la represión, reclamando la unidad de acción contra la colonización sionista que continúa en Cisjordania y Jerusalén.

El Ejército burgués y los "gobiernos de transición" contra el movimiento de masas

Ante los ascensos revolucionarios que combinaban manifestaciones masivas y huelgas de los asalariados en Túnez y Egipto, el imperialismo norteamericano dio la señal al Estado Mayor del Ejército para destituir al déspota odiado y así bloquear la aparición de un gobierno obrero y campesino por medio de gobiernos de transición constituidos con antiguos dignatarios del régimen, opositores "democráticos" vinculados al imperialismo o incluso con islamistas rebautizados "moderados" para las circunstancias.
En Libia, cuando las masas se inspiraron en las rebeliones vecinas de Túnez y Egipto y se alzaron en todo el país, hasta en los barrios populares de Trípoli, los imperialistas franceses y británicos apostaron a un gobierno análogo. El "Consejo Nacional Transitorio" llamó en su ayuda a las potencias imperialistas.
En ausencia de organización independiente de las masas, incluso embrionaria, y en ausencia de un partido proletario arraigado en ellas, sectores de la burguesía y de la burocracia estatal han conducido el movimiento resultante de la crisis económica y del odio a la dictadura. Ninguna organización levantó el programa al que aspiran los trabajadores de las ciudades y del campo, así como una gran parte de la juventud: Asamblea Constituyente, separación de la religión y el Estado, derechos sindicales, entrega de las tierras a los campesinos, confiscación de las grandes empresas, igualdad de los inmigrantes, emancipación de las mujeres..., que habría cuestionado no solamente el régimen totalitario, sino las supervivencias tribales y la propiedad capitalista. La demanda de una Asamblea Constituyente plantea objetivamente la cuestión de la legitimidad del poder y conduce a asumir la necesidad imperiosa de una insurrección de masas para tomar el poder. Todas estas banderas corresponden a la concepción de la revolución como un proceso ininterrumpido, permanente, que supone el cumplimiento de tareas democráticas y socialistas desde un gobierno obrero y campesino.
Ante la intromisión de las principales fuerzas armadas de la OTAN, Gadhafi encontró un cierto apoyo popular. Tanto más que Arabia Saudí, monarquía absoluta, régimen islamista y socio de los Estados Unidos, restableció el orden en Bahrein, sin que los derechos del pueblo conmuevan a Cameron, Sarkozy y Obama. Del mismo modo, el Ejército iraquí acaba de destrozar a los refugiados iraníes del campo de Ashraf.
En Túnez, Egipto, Libia, se ha verificado la teoría de la revolución permanente: la burguesía es incapaz de desempeñar en nuestro tiempo un papel revolucionario. Las clases trabajadoras de las ciudades y el campo, los jóvenes que luchan por un futuro decente, son traicionados por los charlatanes burgueses y pequeño burgueses que intentan prohibirles el poder y hacerles abandonar la lucha. El aparato del Estado en general, y el Ejército en particular, no está situado por encima de las clases, sino que es siempre una herramienta de la clase dominante. Los soldados conscriptos, los pequeños campesinos, los pequeños comerciantes, los artesanos, fluctúan entre las clases principales. Están dispuestos a apoyar al movimiento obrero si éste es capaz de abrir una perspectiva y de proporcionarle una dirección revolucionaria.


Contra la intervención imperialista en Libia, Afganistán, Irak, Líbano, en Haití, en Costa de Marfil, por la revolución proletaria

Cualquier país oprimido tiene derecho a resistir la intervención militar de las grandes potencias, incluidos Libia e Irán. Para ayudar a juventud y a los trabajadores de Libia, los trabajadores de Norteamérica y la Europa Occidental no pueden darle ninguna confianza a sus propios gobiernos que están al servicio de los grandes grupos capitalistas, que destruyen todas las conquistas sociales anteriores y que apoyan a la contrarrevolución en todas partes del mundo, a las monarquías clericales y a las peores dictaduras. Deben exigir que las organizaciones de masas de origen obrero, los sindicatos y partidos, se pronuncien a favor de la apertura de las fronteras a los trabajadores y a los estudiantes de todo el África, se posicionen contra toda intervención militar en Libia y en los otros países de la región, por la evacuación inmediata de Irak y Afganistán, por el cierre de las bases militares norteamericanas, francesas y británicas de toda la cuenca Mediterránea, por el levantamiento del bloqueo a Irán, por la destrucción del muro del apartheid sionista y el derecho al retorno de todos los refugiados palestinos. La lucha resuelta de los trabajadores contra sus propios gobiernos imperialistas sería la mejor ayuda para los trabajadores de Libia, para la instauración de gobiernos obreros y campesinos, para la destrucción del estado colonial sionista, para la aparición de una Federación Socialista de África del Norte y Oriente Próximo, donde árabes, berberiscos, turcos, judíos, kurdos, saharauis, persas, etc, suprimirán juntos las fronteras heredadas del colonialismo.
La crisis mundial del sistema imperialista, sus guerras, las catástrofes ecológicas, los regímenes antidemocráticos, ponen de manifiesto que la avidez del capital ha llevado a la humanidad al borde del abismo. Sólo la clase obrera puede abrir la vía de la revolución socialista, de una economía planificada por los propios productores, y suprimir las fronteras anticuadas. Para eso es necesario construir el instrumento para la victoria: en cada país un partido obrero revolucionario, sección de una nueva Internacional obrera revolucionaria basada en las experiencias de la Internacional Comunista y de la IV Internacional hasta 1940. Sólo así, sin las traiciones reformistas ni las conciliaciones centristas, podremos convertir el programa revolucionario internacional en movimiento de masas por el fin de la propiedad privada y del capitalismo, por la socialización de la economía, por la sutitución de la dictadura de la burguesía por la dictadura del proletariado, por la sociedad comunista mundial.


1 de mayo de 2011

Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Austria, Perú)

c_revolucionpermanente@yahoo.es
http://www.revolution-socialiste.info/CoReP.htm

marzo 29, 2011

La lucha es por nacionalizar la riqueza del país

LA LUCHA ES POR NACIONALIZAR LA RIQUEZA DEL PAÍS,
SIN PAGO Y CON EL CONTROL OBRERO DE LAS EMPRESAS

Si algo ha identificado a los gobiernos de los últimos veinte años: dictadura fujimorista, toledismo, aprismo, ha sido el remate de los recursos naturales y de las empresas estatales al capital imperialista y a otras multinacionales importantes. Este despojo histórico efectuado por decisión de esos gobiernos antipopulares, contó con la complicidad del resto de los partidos de la burguesía representados en el Congreso y ha sido la causa de que las necesidades más urgentes del pueblo continúen sin solución, a pesar de la intensiva explotación de la naturaleza en el país. Esta realidad no cambiará mientras la riqueza nacional no sea propiedad el Estado y su control administrativo no corresponda a los propios trabajadores que la producen. Sólo así será posible iniciar el camino hacia una sociedad donde las masas productoras sean las únicas en disfrutar del resultado de su esfuerzo, llegando a ella mediante la supresión del actual Estado de los Capitalistas y su reemplazo por un Estado de los Trabajadores.


La Agenda de la CGTP

Ante la situación descrita, la obligación de toda dirigencia obrera es encabezar la lucha por los grandes objetivos sociales y políticos de los trabajadores. Pero la dirección de la CGTP no cumple su deber clasista. En febrero pasado elaboró lo que denomina la “Agenda de los Trabajadores” y que no contiene banderas fundamentales como: la re-estatización de las empresas privatizadas, la anulación de los Tratados de Libre Comercio, el desconocimiento de la Deuda Externa, un salario que cubra la canasta familiar, el acceso a los servicios públicos a precios populares, la tierra y el financiamiento para el campesinado, la ruptura con los gobiernos y organismos económicos imperialistas, y, aunque reivindica una educación gratuita, no defiende la gratuidad de la salud.

Sin embargo la plataforma levanta demandas que no corresponden a las soluciones que exigen los intereses del proletariado y su aguda condición de pobreza: incremento de impuestos a las rentas (un minúsculo paliativo a la explotación del trabajo por el capital); apoyo a la mediana empresa que exprime a los trabajadores como lo hace la gran empresa; exigencia de protección patrimonial para la industria azucarera actual (que beneficia a los capitalistas Oviedo) en lugar de luchar por la expropiación sin pago de los patrones y el paso de las empresas a control obrero; apoyo a las Mypes (concepto en que se fusionan diferentes intereses de clase: el trabajador independiente, la microempresa y la pequeña empresa de masiva explotación); demanda de “cambio de Constitución” (que busca reformar la Constitución actual y mantener una Constitución burguesa para el Perú). Todas estas medidas están encaminadas a reformar tímidamente ciertos aspectos del Estado actual, para que permanezca vigente y el poder económico y político siga siendo ajeno y enemigo de las masas.


La plataforma del nacionalismo burgués

Vista la concepción reivindicativa burguesa de la burocracia sindical, no sorprende que haya otorgado su apoyo al programa con que el Partido Nacionalista acude a las elecciones. El PNP publicó en octubre pasado un documento de 10 puntos que caracteriza muy bien su política de defensa del sistema capitalista y del Estado de la burguesía peruana.

Los pilares de esta plataforma son los siguientes puntos:

1.- Nueva Constitución. Una nueva Constitución “democrática” en nuestra historia, pero que como siempre no toque ninguna de las bases económicas y políticas del poder de la clase dominante. 2.- Economía nacional de mercado. Defensa de la economía capitalista de mercado, sistema explotador de los trabajadores que cautela los intereses de las “inversiones nacionales o extranjeras”. 4.- Recuperar soberanía sobre los recursos de la nación, 6.- Trabajo y pensiones dignas y 7.- Educación y salud para todos. Grandes demagogias. Ni una sola medida concreta para establecer “soberanía nacional” (vale decir propiedad estatal de toda la riqueza), “trabajo decente” (es decir salarios que realmente solventen las necesidades populares), ni “educación y salud universales, gratuitas y de calidad”. Ninguna verdadera voluntad política, porque el Humalismo tendría que expropiar al imperialismo y a la burguesía (a la que pertenece) y para garantizar con esos recursos el desarrollo de la población de todas las regiones. 8.- Vida segura. Estado policiaco. Frente a la situación de miseria estructural de amplios sectores y el resultante crecimiento de la delincuencia, los gobiernos burgueses siempre apelan a la represión pero nunca a la creación de una economía en favor de los trabajadores. El nacionalismo no sería la excepción. 10.- Integración regional y globalización solidaria. La “revisión” de los TLCs, su permanencia, la preservación de la sumisión al imperialismo y el mantenimiento del país en las instituciones creadas por las clases opresoras sudamericanas (CAN, Mercosur, Unasur).

A este programa capitalista le ha brindado hace meses su apoyo la cúpula de la CGTP, que como sabemos está conformada por el PC y Patria Roja.


Los candidatos de la CGTP

La Asamblea de Delegados de la CGTP del 12 de febrero tomó una histórica decisión, muy lamentable desde el punto de vista de los grandes objetivos – históricos - de los trabajadores. Aprobó su apoyo electoral oficial a cinco candidatos que integran las listas de Gana Perú, candidatos que ejercen cargos de representación sindical: Sifuentes, Dammert, Cortez, Ruiz y de la Cruz. Entre ellos Carmela Sifuentes y Manuel Cortez, Presidenta y Secretario de Organización de la Central. Esta decisión respalda candidatos que son producto de un acuerdo entre el PNP, la alta burocracia sindical y el oportunista Partido Comunista Peruano, del que Roberto de la Cruz es Secretario General.

Este respaldo pone el voto de la vanguardia de las masas a los pies de los intereses de la fracción nacionalista de la burguesía peruana y de su candidato, un alto oficial del Ejército con una pública foja de represor. Así La burocracia sindical reformista destruye otra vez la posibilidad de una política clasista independiente frente al conjunto de la clase dominante y de su Estado. El nacionalismo burgués puede jactarse ahora de haber domesticado completamente al movimiento sindical por obra de la misma dirección que durante años se negó a derribar a los detestados gobiernos de Toledo y García, impidiendo la unidad de todas las luchas y levantamientos del país en una Huelga General Indefinida y la articulación de todo el movimiento obrero y popular en una Asamblea Popular Nacional que construya el poder de los explotados. La dirección de la CGTP tuvo la oportunidad de llamar al movimiento de masas a presentar sus propios candidatos que lo representaran y lucharan por sus objetivos de clase, pero prefirió nuevamente el servilismo reformista. Las nuevas generaciones proletarias sabrán juzgarla y deslindar políticamente con ella.

Para tomar en nuestras manos la riqueza nacional producida por los trabajadores,
iniciando el camino revolucionario a la sociedad socialista:
¡Expropiar sin pago al imperialismo y a la burguesía,
poniendo las empresas bajo control de los trabajadores!

Los trabajadores no tenemos candidato a la Presidencia.
No votar por ninguna candidatura de la clase dominante.
¡Voto clasista, voto nulo!


Marzo 23, 2011

Colectivo Revolución Permanente en el Perú

noviembre 24, 2010

RS 6

Editorial de Revolución Socialista # 6 (Noviembre 2010)


Quién podría decir que el pueblo trabajador ha carecido de combatividad hacia el gobierno aprista. Algunas veces mejor organizado y otras espontáneamente, no ha dejado de enfrentar los continuos ataques del Ejecutivo burgués, su bloque parlamentario y su aparato judicial. En ciertos momentos consiguió incluso colocar a la defensiva al enemigo de clase, pudiendo llegar a abrirse una situación más favorable.

Ha sido más bien el recurrente boicot a esa disposición de lucha por parte de los propios dirigentes del movimiento obrero, es decir la burocracia sindical con su premeditada política de paros brevísimos, aislados y de engañosas “mesas de diálogo”, lo que produjo derrotas que le dieron suficiente respiro al régimen. En estos días hay encuestas que le otorgan a Alan García hasta un 40 % de aceptación, muy superior al índice del que gozaba Toledo en sus últimos meses. Esto es un reflejo, en la conciencia coyuntural de la población, de la decepción a que la someten estas cúpulas desprestigiadas que se han negado testarudamente a convocar una Huelga General Indefinida contra cada uno de estos gobiernos.

En sustitución de la política clasista que tendría el deber de practicar, la burocracia es siempre electoralista y servil hacia las opciones burguesas. En particular, partidos como los de Humala (PNP) y Villarán (FS) son elogiados, apoyados y obedecidos por la dirección de la CGTP, constituida de partidos reformistas pseudosocialistas. De esta manera se estafa a las masas, generándoles falsas esperanzas en proyectos comprometidos, por su naturaleza social, con los intereses capitalistas y el sostenimiento del Estado burgués. En ausencia aún de una nueva generación de activistas obreros de formación marxista, a las cúpulas les es sencillo imponer esta política ajena y contraria a la Revolución Proletaria Socialista.

La política revolucionaria se propone unir las filas de todos los explotados contra la burguesía en todas sus expresiones, según el principio marxista de la independencia de clase. Esta táctica de la acción unitaria de todas las organizaciones de trabajadores fue históricamente establecida por la Internacional Comunista, desde 1921, con el nombre de “Frente Único”. Basados en ella, los comunistas luchamos al interior del movimiento de masas por la adopción de un programa revolucionario para establecer un Estado de Trabajadores sobre las ruinas del Estado actual. Como parte de ese programa, planteamos la organización de nuevos organismos de poder como una Asamblea Popular Nacional y la construcción de un partido obrero revolucionario que asuma el liderazgo del movimiento.

Cumplido un proceso de decantamiento político y metodológico, los editores de Tribuna Clasista iniciamos la publicación de Revolución Socialista como uno de los órganos nacionales de nuestra agrupación internacional. En el período anterior el esfuerzo estuvo dirigido a intentar tender un puente entre el programa revolucionario histórico y los dispersos elementos y grupos de vanguardia que venían surgiendo. Algunos de ellos acogieron nuestra invitación a expresarse en estas páginas, otros todavía son víctimas de su propio comportamiento sectario. En este nuevo período, ya de prensa partidaria, consideramos a este trabajo una indispensable herramienta en la lucha por crear una organización revolucionaria de trabajadores en el Perú, con un programa político que sintetice la experiencia que la historia de la lucha de clases nos ofrece.

por el camino de Lenin y Trotsky

Colectivo Revolución Permanente en el Perú
Noviembre 07 de 2010

Frente único de los trabajadores contra toda la burguesía


En la lucha por la socialización de la economía del país. FRENTE ÚNICO DE LOS TRABAJADORES CONTRA TODA LA BURGUESÍA.

En la recta final del gobierno aprista, podemos constatar que los objetivos fundamentales de la clase dominante para este período se han ido cumpliendo. Especialmente la política privatizadora, proveniente de la dictadura fujimorista y del gobierno de Toledo, que ha dado otro salto exponencial mediante una ofensiva de concesiones de recursos naturales a empresas imperialistas y otros capitales extranjeros. Sólo para mencionar una cifra, hoy en día alrededor del 90 % de la amazonía peruana está concesionada y en situación parecida se encuentran la región andina y el resto del territorio.

Aunque contestada por reiteradas manifestaciones, huelgas y levantamientos populares, esta política reaccionaria ha sido sistemáticamente establecida, tanto por la alianza que mantienen el APRA, el Fujimorismo, PPC, Solidaridad Nacional, UPP, Perú Posible, Restauración Nacional y otros en el Congreso, como por la avalancha de Decretos Legislativos que esa mayoría parlamentaria delegó dictaminar al gobierno de Alan García en estos años. Dentro de esta legislación antipopular se encuentran también los decretos que criminalizan la protesta, la movilización, las paralizaciones, toda acción de respuesta a las agresiones económicas y políticas de la burguesía.

En estas condiciones ha llegado la movilización por la defensa de uno de los recursos más importantes que podría beneficiar a nuestros pueblos: el gas. La provincia cusqueña de La Convención llevó a cabo una huelga indefinida durante casi veinte días a partir del 27 de julio. Una huelga que recibió el apoyo masivo de la población de la región y la convocatoria de huelgas indefinidas semejantes en las provincias de Canchis y Espinar, que ya en meses y años anteriores habían desarrollado el mismo método de lucha. Estas huelgas, sin embargo, al no activarse en las trece provincias del Cusco y habiéndose lanzado des-sincronizadamente, no pudieron acabar con los planes del Gobierno, quedando aisladas y teniendo que suspenderse en base a falaces promesas y engaños del Ejecutivo a las organizaciones populares.

¿Por qué resulta tan sencillo que el Gobierno termine saliendo del aprieto y neutralizando la movilización de las masas? Porque son las propias direcciones burocráticas del movimiento de masas las que en este caso se oponen decididamente a una Huelga Regional Indefinida y a una Huelga Macroregional del Sur, reclamadas hace mucho por las bases trabajadoras. Se trata de la burocracia de la Federación Departamental de Trabajadores del Cusco (FDTC) en colusión con la alta dirección de la CGTP. Son quienes impiden adoptar ese combate a pesar de las firmes y superiores experiencias de huelgas indefinidas a lo largo del período aprista, como han sido por ejemplo, además de las descritas, las de Chumbivilcas, La Oroya, Moquegua, Bagua, Islay y Chala. A las direcciones sindicales burocráticas no les preocupa que estas luchas hayan sido la mejor expresión actual de la conciencia de los explotados y que sólo uniéndolas, fortaleciéndolas y extendiéndolas pueda arrancársele conquistas a la burguesía; no lo admitirán porque su única preocupación son los cargos públicos que pretenden obtener cada vez que llegan los procesos electorales.


Defender una política clasista y no servil

La lucha por el gas es la lucha por toda la riqueza nacional. No es únicamente el gas lo que está en cuestión, sino todos los recursos naturales y la riqueza generada por el pueblo trabajador de todas las regiones, riqueza que los gobiernos burgueses obsequian a los amos imperialistas al precio de su corrupción. Observemos los casos de las empresas estatales, para comprobar que la ofensiva privatizadora sigue en marcha y se pretende liquidar Sedapal, las eléctricas, Corpac, o Enapu (en la línea de la concesión fraudulenta del puerto de Paita).

No hay solución para los trabajadores sin la socialización de la economía, sin que todas las áreas productivas se encuentren en manos de un nuevo Estado de los Trabajadores. El capitalismo, el sistema de la propiedad privada de los medios de producción, significa siempre desempleo, sobreexplotación, salarios ínfimos y permanente pobreza. Es imprescindible acabar con esta economía capitalista en el país y para ello hay que expropiar las empresas imperialistas, los capitales extranjeros y los grandes capitales nacionales, sin retribución económica (pues son bienes que pertenecen legítimamente al pueblo), poniéndolos a funcionar bajo el control directo de sus trabajadores.

El único camino para alcanzar esta meta es luchar con una política que sea independiente de todos los sectores de la burguesía, no con la política colaboracionista y servil que ha caracterizado a las dirigencias del movimiento obrero y popular. Sólo la independencia política de los trabajadores, movilizándonos por nuestras propias reivindicaciones y programa, puede garantizar que habrá victorias. De lo contrario los resultados de las luchas beneficiarán, como hasta ahora, a ciertas fracciones de la clase dominante y no a los explotados.

El fin de las concesiones, la anulación de los TLCs, un salario que cubra la canasta familiar, la desaparición de los services, salud y educación públicas, gratuitas y de calidad, servicios públicos a precios populares, el desconocimiento de la deuda externa…, sólo serán conseguidos sin doblegarse ante los sectores burgueses que se autodefinen como “nacionalistas”, “democráticos”, “progresistas” o “centro-izquierdistas”, los cuales persiguen sus objetivos particulares y atacarán - tanto económica como represivamente - a las masas productoras desde los puestos que logren alcanzar en el actual Estado.

Sus objetivos no son los nuestros, sus métodos tampoco. No son sectores proletarios ni pretenden una sociedad socialista. No nos representan pero sí demandan desesperadamente nuestro apoyo electoral para preservar el Estado capitalista. Por eso el combate contra todos los opresores requiere de una firme táctica de Frente Único entre todos los trabajadores de la ciudad y del campo.


Frente Único combativo y no electoralismo tras el nacionalismo burgués

La responsabilidad de asegurar la unidad de las filas trabajadoras en todas partes, para combatir los proyectos de la burguesía y derrotarlos, corresponde siempre a las direcciones sindicales, especialmente por supuesto a los dirigentes de la central mayoritaria, la CGTP. Pero en lugar de cumplir ese rol, la burocracia del PC y Patria Roja, encabezada por Mario Huamán, ha invertido varios años en propiciar el oportunismo electorerista y rendirse ante el nacionalismo burgués de Ollanta Humala. Ha pretendido convertir artificialmente y por todos los medios, a este miembro de la élite militar y social, en un caudillo del movimiento obrero y popular. Lejos de defender los objetivos y métodos de clase, el propio Huamán, con esa política de postración, se ha hecho designar por la Federación de Construcción Civil para ocupar algún cupo en la futura plancha presidencial de Humala. Adicionalmente, el PC y Patria Roja han llevado a la Alcaldía de Lima a Fuerza Social de Susana Villarán, otra versión partidaria burguesa ya comprometida con los reaccionarios gobiernos privatizadores de Paniagua y Toledo, ahora en alianza con el movimiento pequeño burgués del sacerdote Arana. Para los gobiernos regionales de Arequipa, Cusco o Junín, ha sucedido algo semejante. Qué gran demostración claudicante y pro-burguesa de parte de la tradicional izquierda reformista.

En ese camino, además, la cúpula de la CGTP no ha optado nunca por impulsar la construcción de organismos de poder trabajador como las Asambleas Populares o los Comités de Lucha o Huelga provinciales. Menos por preparar algo superior a las reiteradas e inútiles manifestaciones o paros de un día, como sería una Huelga General Indefinida. Más bien ha llevado de fiasco en fiasco a la vanguardia del movimiento popular: la creación de la Coordinadora Político Social para favorecer al Partido Nacionalista, la destrucción de la iniciativa por una “Asamblea Nacional de los Pueblos” a causa de la propia pugna inter-burocrática PC vs. Patria Roja, la creación de una nueva sigla pro-PNP, el Frenvidas, absolutamente esposada de pies y manos por la política humalista burguesa. No es necesario ser muy zahorí para saber que ese mismo destino le espera al nuevo membrete “Comité Nacional de Lucha en defensa de la Soberanía, los Recursos Naturales y el Medio Ambiente”, abocado a buscar un Referéndum sobre el Gas que la burguesía puede fácilmente sabotear sin tener que resignarse a obedecer su resultado.

Sin voluntad para construir el poder de los trabajadores por medio de nuevos y masivos organismos que nos representen democráticamente en las luchas, a la dirigencia oportunista sólo le ocurre pretender la reforma del Estado de la burguesía mediante una Asamblea Constituyente que “refundaría la República” de los opresores. Este es el señuelo que presentan como panacea, escondiendo que jamás las conquistas históricas de los pueblos han provenido de la provisional existencia de ese tipo de entidades al servicio de la clase dominante, sino de la derrota política (y en algún momento militar) de este enemigo de clase. No de intentar refaccionar lo que hace casi doscientos años fundaron los antiguos oligarcas peruanos, sino de crear un Estado del proletariado por medio de la revolución social, lo que implica levantar un organismo de frente único que pueda ir convirtiéndose en el centro del nuevo Estado, una Asamblea Popular Nacional, opuesta a los poderes burgueses del Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial. Al mismo tiempo, para que una táctica electoral tenga algún sentido progresivo clasista, la dirección de la CGTP, es decir el PC y Patria Roja, deben romper toda sujeción a cualquier partido burgués o pequeño burgués, llamando a crear una Candidatura del movimiento obrero y popular, con candidatos elegidos en asambleas democráticas de bases.

El camino del frente único, de la unidad combativa de los trabajadores, es un camino revolucionario, el camino de la Revolución Socialista. Por eso la clase obrera necesita su Partido revolucionario, lo mejor de sus activistas reunidos en torno a un programa de ruptura con el capitalismo y que impulse la alianza obrero – campesina para hacerse del poder político. Sólo así las pequeñas conquistas de hoy no acabarán perdiéndose como en el pasado y toda lucha tendrá un verdadero sentido histórico socialista. A trabajar por construir esa organización con un genuino programa comunista convocamos a nuestros compañeros de todas las luchas, trabajadores y estudiantes.

Publicado en Revolución Socialista # 6 (Noviembre 2010)

Elecciones 2010 – 2011: Un enfoque marxista. El nefasto papel de la "izquierda" y el frentepopulismo.

El proceso electoral burgués, con sus clásicos acomodos y reacomodos, una vez más nos permite apreciar hasta donde están dispuestas a llegar con su traición las actuales dirigencias del movimiento obrero y popular. Las masas movilizadas, agobiadas por la miseria galopante e irreversible dentro del marco capitalista, reiteradamente vienen siendo conducidas a callejones sin salida por burócratas y caudillos cuyas políticas se derivan de la preservación de sus privilegios y desembocan en el sostenimiento del orden burgués.

Es un hecho que las masas trabajadoras en su gran mayoría aun abrigan esperanzas en las elecciones burguesas, por lo tanto, si demandan una alternativa electoral son sus organizaciones las llamadas a unirse para lanzar candidaturas propias sin incluir a representantes de la burguesía. Además, la presentación de candidaturas debería ser una expresión democrática de la voluntad de las bases, desterrando el viejo autoritarismo impuesto por las burocracias sindicales y políticas. Esta forma de erigir una expresión electoral clasista ni de lejos es insinuada por la burocracia sindical; en julio el Secretario General de la CGTP Mario Huamán declaraba a la prensa: “Conversé con el padre Marco Arana, con todas las izquierdas y con el Partido Nacionalista. (...) Reitero, no debe haber ocho candidaturas del sector popular o progresista, deben hacerse los esfuerzos para forjar una sola” (1) , desconociendo que los trabajadores, fuerza productora de la sociedad, jamás deben coaligarse con sectores de la burguesía que una vez en el poder siempre arremeten contra ellos.

El apoyo crítico:
Para los comunistas es claro que la construcción del poder de los trabajadores jamás será por la vía electoral, ya que son los propios trabajadores de la ciudad y el campo quienes deben levantar organismos de confluencia y autodeterminación de masas encaminados a desarrollar su poder político, órganos incompatibles y enfrentados desde el principio con la burguesía y sus instituciones. No existe vía alternativa; el Estado burgués sólo caerá mediante la lucha de las masas organizadas y bajo la conducción de un partido obrero revolucionario. Sin embargo, una táctica electoral consecuente con los intereses de los explotados puede permitir ganar valiosas lecciones de organización política, principalmente a los trabajadores más jóvenes, creando además un espacio dinámico para la discusión y difusión de un programa político revolucionario.

El apoyo crítico no se encuentra fuera del repertorio revolucionario, por ejemplo se le podría brindar a un partido reformista de trabajadores eventualmente enfrentado con una candidatura burguesa, pero criticando abiertamente su programa político reformista (pro burgués) o centrista y sólo si dicho partido cuenta con la simpatía de una porción considerable de las masas. Pero en este momento la situación es muy distinta, los parásitos a la cabeza de las organizaciones obreras obedeciendo a sus apetitos personales llaman a votar por candidatos de partidos burgueses, ante esta política colaboracionista sólo existe lugar para el más enérgico repudio.

Los autoproclamados “socialistas” mantienen un enfoque muy distinto y no tardaron en apoyar, “críticamente” en algunos casos y plenamente en otros, a las denominadas candidaturas “alternativas” o “progresistas” vale decir a la izquierda burguesa. Esa es la táctica electoral del variopinto revisionismo seudo marxista, lo lamentable es que muchos jóvenes en sus filas, tan entusiastas como desorientados siguen dispuestos a seguir esta errada política, tal como ocurrió en las pasadas elecciones municipales y regionales.

Otras opciones… ¿Pizango?
Para los contestatarios y “anti neoliberales” las opciones electorales no se limitan a Villarán, ya coronada con un apretado triunfo, Ollanta Humala o el cura Arana, también tienen a Pizango ¡Caray! Y cómo no apoyarlo si sería el supuesto artífice de levantar en armas a las heroicas masas indígenas en el histórico “Baguazo”, aunque poco después él mismo lo negara rotundamente: “Yo estuve en contra de la toma de carreteras, yo siempre he manifestado eso (…) si me hubieran dicho vamos a matar yo estoy en contra de eso, cuando sucedieron estos hechos lamentables y me comenzaron a perseguir yo dije ¡que culpa tengo yo! ¡Acaso yo he mandado a matar!” (2) .

Un joven activista convencido que Alberto Pizango es un aliado natural de la revolución, me esbozó algunos detalles de su vida; perteneciente a la etnia Shawi, desde los 17 años maestro de escuela en su comunidad, padre de familia con cuatro hijos, más tarde como presidente de la Aidesep (3) asumió una oposición recalcitrante frente al gobierno aprista y su intención de saquear los recursos naturales amazónicos. “¡Pizango es un representante genuino de nuestro pueblo!” me increpaba, eso es cierto, pero lo relevante es que sus aspiraciones son meramente reformistas y si bien los choques más duros que su posición ha tenido con el gobierno fueron fruto de la justificada defensa de los ancestrales territorios indígenas sus perspectivas jamás trascendieron el marco capitalista.

El enfrentamiento en “la curva del diablo” donde decenas de hermanos nativos ofrendaron sus vidas, sirvió para demostrar que la población indígena levantada en armas estaba muy por delante de sus dirigentes, quienes consideran que la insurrección consiste en lanzar a las masas contra las huestes de la burguesía (policía – fuerzas armadas) para conseguir una mísera concesión gubernamental.

Luego del heroico “Baguazo” vinieron las humillantes “mesas de negociación” y el gobierno de García volvía a respirar con relativa tranquilidad, ¡punto para el Estado Burgués!. Quedando claro que el movimiento indígena amazónico tiene en su actual dirigencia un pesado lastre del que debe desembarazarse lo antes posible.

Para los revolucionarios, por el contrario, la insurrección de las masas organizabas tiene como objetivo destruir por completo el poder burgués, esta magna tarea sólo podrá realizarse bajo la dirección de un partido revolucionario de carácter proletario, ya que los intereses de la clase obrera chocan directamente con los de la burguesía. Este tipo de partido es el único capaz de conducir y evitar el extravío de los explotados en el camino hacia su emancipación plena. No existe un instrumento político alternativo, el resto son ilusiones que hace tiempo debieron pulverizarse bajo el peso de la experiencia histórica.

El frentepopulismo, una traición a todos los explotados:
El frentepopulismo, es decir la alianza programática entre representantes de la burguesía y organizaciones de trabajadores (bajo el dominio socialdemócrata o stalinista) constituye una flagrante traición a los explotados, ya que el bloque en su conjunto siempre responde a intereses burgueses, lo que desemboca en un inevitable retroceso del movimiento de masas. Los antecedentes de esta política colaboracionista se remontan a la década del 30, cuando en Francia (4) y España (5) las direcciones stalinistas y socialistas desviaron al movimiento obrero hacia la colaboración con la burguesía enmascarándola como una alianza del proletariado con la clase media.

En Francia el Frente Popular fue un instrumento útil para contener el ascenso de masas mediante algunas concesiones a los trabajadores (reconocimiento del derecho sindical, aumento irrisorio de salarios, etc.). En España otro nefasto frente popular apoyado por stalinistas, socialdemócratas y anarquistas se encargó de anular la posibilidad de una revolución proletaria en el marco de la Guerra Civil (1936 – 1939), además desarmó al proletariado organizado facilitando el ascenso del ultrareaccionario régimen franquista.

Las políticas frentepopulistas, aun cuando no colocan a sus representantes a la cabeza del Estado burgués contribuyen a su sostenimiento, por ejemplo en Argentina la denominada Izquierda Unida (1988), engendro del MAS (Movimiento al Socialismo) y el PC, a pesar del rotundo fracaso electoral (6) brindó su cuota en aras de la estabilidad del Estado burgués pregonando a los cuatro vientos que era necesario “democratizarlo” negando la necesidad de destruirlo. La IU (7) en Perú (1980 - 1995) también le permitió al Estado burgués superar momentos críticos, desviando la atención de las masas e impidiendo el surgimiento de órganos de poder proletario. Como “oposición” sirvió de contrapeso estabilizador a la “democracia” burguesa; la IU jamás planteó el derrocamiento de los gobiernos burgueses con los que convivió, por el contrario, estableció una relación simbiótica con ellos basada en “jugar a la oposición”, así sostuvieron al gobierno genocida y corrupto de Alan García (1985 - 1990), llamando luego a votar por Fujimori (1990) cuyo régimen ultrareaccionario asestaría durísimos embates al movimiento obrero que aun no logra superar.

Los años han pasado y en Lima, nos tomó por sorpresa la candidatura de frente popular presentada por un improvisado partido burgués “Fuerza Social”, que de la mano del PC, Patria Roja – MNI, etc. se convertía en la segunda expresión visible de la izquierda burguesa después del Partido Nacionalista Peruano. Y si bien dentro de este sector existieron algunos “coqueteos”, en estos meses tampoco faltaron los desplantes públicos, siendo incierta la conformación de un frente popular unificado a nivel nacional. Pero es un hecho que la burocracia sindical y los partidos reformistas enquistados en el seno del movimiento obrero continuarán pactando con diversos sectores de la burguesía bloqueando así el surgimiento de la independencia política de los trabajadores.

Nos encontramos en meses aleccionadores en los cuales caudillos, burócratas, reformistas y revisionistas de toda laya exhibirán de cuerpo entero su oportunismo. ¡Estemos atentos! Hoy la demagogia barata satura los medios de comunicación, inunda las calles y las plazas, irrumpe en las asambleas de base, y no proviene sólo de los vasallos del imperialismo, incapaces ya de ocultar sus intenciones, sino también de aquellos burócratas agentes de la burguesía que explotan al máximo la influencia que aun mantienen sobre las organizaciones de los trabajadores y de farsantes “progresistas” que se amparan en la actual desorientación de los explotados.


Carlos García M.


Notas:

(1) Diario “La República” 13 de julio de 2010.
(2) Entrevista emitida por “Cuarto poder” (Canal 4) el 30 de mayo de 2010.
(3) Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP); reúne a más de 1,300 comunidades indígenas y casi medio centenar de etnias aborígenes. La AIDESEP es un importante movimiento indígena pero uno de sus principales problemas son las ONGs burguesas que la instrumentalizan.
(4) El Frente Popular de Francia (1935 - 1938): coalición política de socialdemócratas (PSU), comunistas (PC), organizaciones de trabajadores (CGT y CGTU) y la burguesía (El Partido Radical fue el más importante). Ganó las elecciones parlamentarias en mayo de 1936 con Léon Blum como Primer Ministro.
(5) El Frente Popular de España (1935 - 1939), coalición entre partidos burgueses liberales (Izquierda Republicana de Manuel Azaña, la Unión Republicana de Martínez Barrio, Esquerra Republicana de Catalunya de Lluís Companys) y los partidos Socialista y Comunista, con apoyo de los anarquistas y el centrista Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM. El frente popular ganó las elecciones en febrero de 1936 y se mantuvo en el gobierno hasta el fin de la Guerra Civil Española.
(6) Argentina; en las elecciones presidenciales del 14 de mayo de 1989 el candidato de la Izquierda Unida, Néstor Vicente, logró 409,751 votos, apenas el 2,45% del total de electores. Resultando triunfador por el Frente Justicialista de Unidad Popular el peronista de derecha Carlos Saúl Menem.
(7) La Izquierda Unida (IU) en Perú estuvo integrada partidos del movimiento obrero: PC, UNIR (Patria Roja), PCR, FOCEP, UDP (después PUM) y de la izquierda burguesa: PSR (Velasquismo), MAS (de H. Pease, R. Ames y G. Helfer), APS (de G. Mohme).


Publicado en Revolución Socialista # 6 (Noviembre 2010)

junio 03, 2010

LM 16


Independencia de clase y no electoralismo pro-burgués

PARA DERROTAR AL RÉGIMEN APRA-PPC-FUJIMORISMO

INDEPENDENCIA POLÍTICA CLASISTA
Y NO ELECTORALISMO PRO-BURGUÉS



La masacre de mineros artesanales en Chala, el 4 de abril de este año, representó un nuevo episodio sangriento de la lucha entre las masas trabajadoras y el gobierno basado en la alianza parlamentaria de los partidos que lideran Alan García, Lourdes Flores y Keiko Fujimori. La matanza de Bagua en junio de 2009 señaló el punto más crítico de este enfrentamiento, aunque cada uno de estos años ha sido un recuento de presos, heridos y muertos en las filas del movimiento obrero y popular.

Luego de Bagua, la indignación y las movilizaciones de las distintas vertientes del movimiento popular (Regiones, Mineros, Campesinos, Maestros, Transportistas…) nuevamente abrieron la posibilidad de convocar una Huelga General Indefinida, pero esa no fue, una vez más, la política de la dirección de la CGTP, que volvió a desgastar a las bases en inofensivas y repetitivas marchas sin cuestionar la permanencia del gobierno antipopular. Es decir lo mismo que ha sucedido durante diez años de democracia y en general a lo largo de cuarenta años desde la reconstitución de la CGTP. Por eso en los doce meses transcurridos, y con nuevos apaleamientos, detenidos, baleados y asesinados, el movimiento de masas ha tenido que soportar más frustraciones y la supervivencia del aborrecido gobierno reaccionario.

Desde el 2006, la burocracia sindical no ha dejado de ponerse a la cola del aparato nacionalista burgués del partido de Ollanta Humala, desapareciendo todo margen para una política proletaria independiente que defienda consecuentemente los intereses de los explotados. Primero creando la Coordinadora Político Social en función de los planes electorales de Humala, ampliándola luego al Frenvidas, tratando de introducir dirigencias indígenas en esos planes. Ningún rastro de política clasista que pueda fortalecer la alianza obrero-campesina contra el régimen, ninguna intención de generar un poder de los trabajadores a partir de las masas movilizadas. En el camino, abortaron incluso un proyecto burocrático y manipulado de Asamblea de los Pueblos, a causa del eterno sectarismo de la “Izquierda” y principalmente de las disputas entre el PC y Patria Roja-MNI, que también carcomen la CGTP.


Todo por los cargos en el Estado

La clase dominante está poniendo a punto sus candidaturas para alcaldes, concejales, autoridades regionales, congresistas y presidentes. Sus candidatos municipales ya están campaña. En cambio, el movimiento obrero y popular no tiene la posibilidad de utilizar esa tribuna para defender sus verdaderas reivindicaciones y sus objetivos estratégicos, porque sus dirigentes han decidido portarse servilmente ante las candidaturas de la burguesía. En todas las ciudades y regiones los dirigentes de la CGTP y los partidos “socialistas” reformistas apoyan a candidatos ajenos a las organizaciones trabajadoras y buscan desesperadamente formar parte de esas listas.

En Lima apoyan a Susana Villarán, ex – ministra de Paniagua, gobierno privatista de Acción Popular, UPP, Somos Perú… En el resto del país corren a cobijarse en las candidaturas burguesas nacionalistas y otras semejantes que nunca beneficiarán a los trabajadores, porque su compromiso es con los grandes capitales y la conservación del Estado de los opresores. Al igual que al militar Humala, adulan al sacerdote Arana, aventurero candidato pequeño burgués.

Los trabajadores de la ciudad y del campo somos la fuerza productora de la sociedad y no necesitamos coaligarnos con representantes de sectores burgueses. La experiencia histórica demuestra que más temprano que tarde los sectores nacionalistas de la burguesía arremeten contra las masas populares que los encumbraron. Pero sucede que la burocracia sindical traidora y los líderes políticos oportunistas han hecho del arbitraje mercenario entre patrones y trabajadores, una forma de vida. Y para defender estos privilegios necesitan ampliar su poder, persiguiendo cargos con gruesas retribuciones económicas mientras negocian su respaldo a candidatos reaccionarios, como en el pasado hicieron con Fujimori (1990) y Toledo (2000). Este es el sentido de la política de Mario Huamán y de los partidos de la “Izquierda”.


La política revolucionaria

Otra debería ser la táctica electoral de las organizaciones de masas en este momento. Candidaturas obreras y populares, elegidas en asambleas representativas de bases y que defiendan un programa de grandes reivindicaciones contra los capitalistas y sus políticos, ayudarían a separar el voto proletario del voto por la burguesía. Esto sería una obligación de la dirección de la CGTP, si de verdad quisiera defender al pueblo. Sería una lección de política clasista para las nuevas generaciones de trabajadores que no han conocido forma alguna de articulación colectiva. Permitiría además proponer y discutir en las bases el programa revolucionario de acción que necesitamos para liberarnos de la explotación y de la represión.

No obstante, ninguna elección traerá la construcción del poder de los trabajadores y un nuevo Estado de los Trabajadores en reemplazo del Estado Capitalista. Esto sólo se consigue con organización y lucha de masas, con organismos que hay que crear y desarrollar como las asambleas populares, con un programa para la expropiación de la clase dominante, y con un partido obrero revolucionario que conduzca esas luchas a la victoria, a la toma del poder. La táctica electoral no es más que un instante, una circunstancia que puede ayudar a propagandizar la lucha revolucionaria, pero que nunca debe servir para reforzar el Estado de los opresores, para apoyar a sus caudillos ni para beneficiar a líderes sindicales oportunistas.


La consigna de la Asamblea Constituyente y la lucha por nacionalizar el gas

La burocracia sindical y los partidos reformistas tienen como objetivo, según sus propias declaraciones, “refundar la República, con una nueva Constitución”. Esto es, buscan lavarle la cara al actual Estado de la burguesía, para que todo continúe como está. Hablando en nombre de los explotados no plantean una República de Trabajadores sin los capitalistas y sus políticos, sino servirle a la clase dominante para maquillar su opresiva República. Ese es el significado de la campaña que realizan por una Asamblea Constituyente. Estas cúpulas añaden además la “lucha contra la corrupción” y por “la soberanía”, como banderas. La soberanía significa enfrentarse al imperialismo y derrotarlo, impedir su expoliación del país; la lucha contra la corrupción significa, precisamente, acabar con la clase dominante que actúa como agente del imperialismo, y con su Estado. Los sectores oportunistas, sin embargo, pretenden combatir al imperialismo elevando en algo los impuestos a sus transnacionales, pero garantizando su permanencia, y combatir la corrupción con más denuncias ante el corrupto Poder Judicial burgués. Sobre estas bases programáticas que defienden al Estado de la burguesía, pretenden organizar un nuevo movimiento unificado de Izquierda.

Al mismo tiempo, el Partido de los Trabajadores de la Ciudad y el Campo (PTCC) promueve también la Asamblea Constituyente, y no obstante declararse adversario de la burocracia sindical, levanta esta consigna como el supremo fruto de una amplia unidad electoral de “las izquierdas”, tratándose pues de la misma política de la burocracia. Nosotros recordamos que ya a finales de los años ’70 las cúpulas desorientaron la creciente disposición combativa de las masas, reemplazando cualquier perspectiva de poder proletario por el parlamentarismo burgués, vía la Asamblea Constituyente. De esta manera se allanó el terreno al reaccionario gobierno de Belaunde Terry (1980). Está visto que al PTCC no le preocupa repetir el vergonzoso espectáculo que dieron los partidos reformistas y centristas en aquella ocasión, ya que desempolva esta vieja fórmula exclusivamente democrático-burguesa, que sabotea la radicalización de las masas y las aleja de la revolución socialista.

Para derrotar al gobierno, al bloque parlamentario que lo sostiene, a la burguesía y a sus amos imperialistas, hay que salir a luchar por la expropiación sin pago, y bajo control de los trabajadores, de todas las empresas transnacionales. Este es el caso de la TGP que controla el gas de Camisea. El gas pertenece a los pueblos del Perú, no a la TGP ni a la alianza APRA-PPC-Fujimorismo. Para defender el gas y todos los recursos naturales, necesitamos más organización, más unidad combativa y una Huelga General Indefinida. En ese camino no es necesaria una Asamblea Constituyente, sino una Asamblea Nacional Popular que unifique a todos los oprimidos. Una Huelga Indefinida en todo el Sur fue propuesta hace unos días por el Comité de Lucha de la provincia de La Convención (Cusco) donde se encuentra Camisea, pero la burocracia PC-Patria Roja-PS la ha saboteado una vez más, convocando por enésima oportunidad a un inútil paro de 24 horas para el 17 de junio. Esta es la demostración, en la vida misma, del programa pro-capitalista de la “Izquierda”, que quiere refundar la República burguesa.


2 de junio de 2010

Colectivo Revolución Permanente en el Perú

mayo 02, 2010

1 de mayo 2010: Por la Revolución Socialista

El capitalismo implica desempleo, reacción,
destrucción del medio ambiente y guerra

El rescate del capitalismo prepara la próxima crisis
Desde 1989 y desde la restauración del capitalismo, gracias a la ofensiva del imperialismo occidental y de las burocracias dominantes de la URSS, Europa del Este y China, la perspectiva del comunismo se suponía enterrada. Con todo, el triunfo de la burguesía mundial habrá sido de corta duración. La multiplicación de crisis locales y finalmente crisis económica de 2008 sacudió el mito según el cual el capitalismo garantizaría la democracia y la prosperidad a la humanidad. Brutalmente, una gran parte de los equipos de las empresas dejó de funcionar y se lanzaron a 34 millones de trabajadores fuera de la producción, mientras que las necesidades de la humanidad siguen estando insatisfechas.
Cualquiera que sea su composición política, todos los gobiernos al servicio del capital, ayer "liberales" cuando se trataba de desmontar las conquistas previas del proletariado, se habían convertido en repentinamente "keynesianos" para salvar su sistema financiero y su industria automóvil. Así pues, los Bancos Centrales y los Gobiernos financiaron generosamente a los bancos y a las compañías de seguros: un plan de 700 mil millones de dólares en septiembre de 2008 en los Estados Unidos, los planes de un total de 1 billón 700 mil millones de euros en Europa en octubre de 2008. No era cuestión de expropiar, ni incluso de nacionalizar. La propiedad privada es sacrosanta cuando se trata de los buitres del capitalismo; por el contrario, cientos de miles de familias trabajadoras fueron expulsadas de sus viviendas en los Estados Unidos, en España y en otros lugares. El Estado federal norteamericano acaba de completar la ayuda a los grupos de aseguradoras privadas, garantizando a partir del 2014 su financiación regular con dinero público. El nuevo sistema de salud excluirá a los inmigrantes sin papeles y no se hará cargo de los abortos.
El rescate público de sectores enteros del capital no hace más que diferir la crisis, ya que la plusvalía mundial obtenida por la explotación del proletariado no es bastante importante para garantizar una tasa de ganancia suficiente para la masa total de capital existente. Por la reducción espectacular de los "tipos directores" y la financiación a ventanilla abierta de los bancos, los Estados burgueses reprodujeron incluso las condiciones de las burbujas especulativas en el origen de las múltiples crisis financieras locales de las dos últimas décadas y de la reciente crisis mundial.

Un respiro para el capitalismo, obtenido atacando a la clase obrera
La OIT anunció en enero que el desempleo había alcanzado una marca de 212 millones de personas en el mundo. A pesar del ligero repunte del crecimiento en las viejas potencias imperialistas, el FMI preveía en abril una tasa de desempleo del 9% para los países imperialistas y sus satélites en 2010 y 2011. La OCDE menciona el riesgo de una "generación sacrificada".
La destrucción del capital ha sido limitada por los Estados; la recuperación económica mundial resulta sobretodo de una destrucción masiva de capital y del aumento de la explotación de los trabajadores. El crecimiento espectacular del ejército de reserva del capitalismo sirve a las empresas para someter a los trabajadores que conservan su empleo a una intensificación del trabajo, o incluso a una prolongación del tiempo de trabajo y a una reducción de sus rentas directas (salarios netos) e indirectas (beneficios sociales). Un índice es el aumento de la productividad laboral en los Estados Unidos, que alcanzaría más de un 6% anual.
Además los déficit presupuestarios y las deudas públicas se acrecientan, puesto que la burguesía y la capa superior de la pequeña burguesía, que pagaban ya pocos impuestos, se niegan a sufragar los gastos del rescate público de sus empresas y de la economía capitalista nacional. Entonces estas clases prestan dinero a los Estados y los Estados les pagan intereses. La carga del reembolso de la deuda pública, que se realiza al mismo tiempo que el enriquecimiento suplementario de los más ricos, vuelve a caer sobre la clase obrera y las capas inferiores de la pequeña burguesía.
Es decir, la clase obrera paga el precio de la crisis de los capitalistas: para todos los trabajadores viene la subida de los impuestos y precios; el desempleo para los unos, el aumento de la explotación para otros; para muchos, la reducción de los salarios; para algunos, el apartheid generalizado por su transformación en delincuentes a falta de permisos de residencia, el encarcelamiento en "campos de retención" o incluso la muerte por tener que emigrar.

La destrucción del medio ambiente continúa
La pequeña minoría capitalista continúa, por su parte, desplazándose libremente de un punto a otro del planeta, sin preocuparse de derrochar los recursos naturales en sus golfs, sus yates, sus jets privados, etc. En diciembre de 2009, la cumbre de Copenhague sobre "el cambio climático" conoció un fracaso completamente previsible, a causa sobre todo de los dos Estados cuyo capitalismo emite más gas de efecto invernadero, China y los Estados Unidos. Por el contrario, la conservación del medio ambiente sirve de argumento a las potencias europeas para amenazar a sus competidores, en particular a China, con medidas proteccionistas y para garantizar una salida a sus trenes de alta velocidad, sus equipos de tratamiento de agua y residuos, sus centrales nucleares, sus aeromotores y sus módulos fotovoltaicos.
Pero, para todos los gobiernos, no es cuestión, a la hora de la vuelta a las viejas recetas nacionales del keynesianismo, de penalizar su propio capitalismo, pues el futuro de la especie humana estaría en juego. En los Estados Unidos, China, Alemania, Francia, Italia, el Estado burgués voló en seguida en ayuda de sus grupos automotrices, para estimular la compra de nuevos vehículos (entre ellos la mayoría consumidores de energía no renovable y emisores de gas de efecto invernadero), o incluso por subvenciones directas. La amenaza del agotamiento de recursos petrolíferos ha conducido a la utilización creciente de aceite vegetal como combustible, que causa, sea la destrucción del bosque tropical (Malasia, Indonesia, Brasil...), sea la disminución de cultivos alimenticios.
Durante este tiempo, las distintas corrientes políticas ecologistas intentan culpabilizar a los trabajadores de los países avanzados preconizando la modificación de los comportamientos individuales y hasta predican la resignación a la pobreza a las masas de los países dominados por el imperialismo. Los distintos partidos ecologistas establecen alianzas, a veces con los partidos burgueses, a veces con los partidos obreros reformistas, siempre en le terreno del capitalismo y del imperialismo. Por otra parte, una serie de ellos ya participaron en Gobiernos burgueses que administraban el capitalismo (Finlandia, Alemania, Francia, Italia...). Ahora bien, la conservación del medio ambiente de la raza humana exige acabar con un modo de producción cuyo motor es la ganancia, y ello impone hacerlo a escala mundial.

El deslizamiento hacia la barbarie se acentúa
Mientras que la economía, de manera irreversible, se convirtió en internacional, los Estados han intentado suprimir la crisis capitalista mundial cada uno para sí mismo. En el paroxismo de la crisis, la multiplicación de los "Consejos Europeos" de los 27 gobiernos de los estados miembros de la Unión Europea y las cumbres del G20, indican una unidad de fachada. En cada etapa de la crisis, la Unión Europea se dividió. Alemania y Japón se rearman progresivamente y salen de la subordinación militar y diplomática a los Estados Unidos, cuyo papel económico mundial disminuye desde hace décadas. China capitalista, que intenta convertirse en una potencia imperialista, choca a cada paso con el antiguo imperialismo hegemónico.
Las fronteras mantienen a menudo a los pueblos por la fuerza en la opresión y se cierran aún más a los refugiados y a los trabajadores. Toda clase de muros son construidos por las burguesías imperialistas, colonizadoras o compradoras: entre los Estados Unidos y México, entre Israel y Cisjordania, entre Egipto y la Franja de Gaza. Todas las aduanas y las policías, incluso milicias fascistas, fuerzan a los trabajadores inmigrantes a la clandestinidad. Partidos clericales o fascistizantes sirven a la burguesía para que canalice el descontento hacia cabezas de turco: inmigrantes, minorías étnicas, religiosas o sexuales. En particular, estos últimos años, Italia, España, Sudáfrica y Costa de Marfil han conocido de verdaderos progroms contra trabajadores extranjeros. Las mujeres trabajadoras y estudiantes vieron su situación deteriorarse en los países en guerra, en los que el capitalismo se reinstauró y en aquellos que están afectados por la reacción clerical.
Cientos de millones de campesinos, de refugiados, de habitantes de barrios marginales no tienen acceso a comida ni agua potable. Los Estados de los países más ricos afirman no tener bastante dinero para pagar las jubilaciones, la salud, la educación de su propia población. Reconstruir Haití e incluso Nueva Orleáns requerirá años. Erradicar el cólera o el paludismo parece fuera del alcance. Por el contrario, los gastos para los instrumentos de destrucción no conocen la crisis. Las compras de armamento de los Estados Unidos, que ya eran de 550 mil millones de dólares en 2007, superaron los 600 mil millones el 2008. En el período 2005-2009, las ventas de armas en el mundo fueron superiores en 22% a las de 2000-2004. Obama envió a 30.000 soldados norteamericanos suplementarios para reforzar la ocupación de Afganistán. El imperialismo norteamericano, el imperialismo francés, el Estado colonizador sionista que posee múltiples armas nucleares, amenazan abiertamente a Irán con una intervención militar. Bajo pretexto de la « guerra contra el terrorismo » los estados imperialistas, que son los principales terroristas, han restringido las libertades democráticas y reforzado el aparato represivo del estado hipertrofiado: las policías, los servicios secretos, los ejércitos oficiales y mercenarios...

Los trabajadores deben abrir la vía al comunismo mediante la revolución socialista
Desde hace un siglo, la propiedad privada de los medios de producción y el arcaísmo de las fronteras nacionales, no sólo frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, sino que consiguen la destrucción periódica de éstas por las guerras y las crisis. Aunque dispersas e ineficaces a largo plazo, las intervenciones estatales a la hora de la crisis capitalista mundial indican que es indispensable que la sociedad se apropie colectivamente de los medios de creación de la riqueza y los dirija de manera consciente y planificada. La burguesía debe ser expropiada, el aparato represivo del Estado destruido, las fronteras suprimidas. Sólo la clase obrera es capaz de realizar tal tarea encabezando a todos los oprimidos.
Pero hoy, cada movimiento de la clase obrera, la juventud, los campesinos pobres, las mujeres, el pueblo oprimido, choca con la política de los nacionalistas burgueses o pequeño-burgueses, con las agencias de la burguesía en el movimiento obrero (los partidos "reformistas" de toda clase y las burocracias corrompidas que controlan los sindicatos). Las trabajadoras y los trabajadores deben restaurar la independencia de sus sindicatos, imponer la ruptura de las organizaciones de masas con la burguesía, el frente único obrero contra todos los ataques de los explotadores y de su Estado, creando y centralizando organismos de autoorganización, de autodefensa de masas y de conquista del poder. Sobre todo, es necesario que su vanguardia se reúna en un partido revolucionario internacional contra toda subordinación a la burguesía, aunque se presente como antiimperialista (Ahmadinejad, Bin Laden...) o socialista (Chávez...). Entonces, la clase obrera tomará conciencia de su fuerza y sabrá emancipar a la humanidad de la explotación, la opresión y el militarismo.

1 de mayo de 2010

Colectivo Revolución Permanente
Grupo Lucha de Clase (Austria)

marzo 01, 2010

La emancipación de los trabajadores


Nuestro grupo ha venido difundiendo el siguiente texto impreso como herramienta orientada hacia sectores de trabajadores menos politizados.

“LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES SERÁ OBRA DE LOS TRABAJADORES MISMOS”
(Carlos Marx)

Durante los años 90 el movimiento obrero y popular quedó muy desarticulado, tanto en el Perú como a nivel mundial. El sistema capitalista (esta vez en su forma ‘neo-liberal’) arrasó con las conquistas sociales conseguidas a lo largo del siglo. Derechos como las pensiones, la jornada de 8 horas, mejoras en los salarios y en las condiciones de trabajo, se deterioraron o perdieron, y un profundo desaliento se apoderó de los trabajadores.

Esta grave situación de derrota fue el resultado de la política de las dirigencias tradicionales del movimiento de masas, que no dejaron de hacer una concesión tras otra a las clases dominantes durante muchas décadas. La debilidad del movimiento de los explotados, por obra de su propia dirigencia, favoreció la victoria de las medidas anti-populares y de la represión que siempre desatan los gobiernos de los explotadores.

En el plano ideológico también se produjo un tremendo retroceso. La burguesía logró diseminar el individualismo exacerbado, el arribismo, la exaltación de la usura, la carencia de escrúpulos, la insolidaridad. Los medios de comunicación al servicio del sistema tuvieron el camino libre para penetrar sin resistencia significativa en la conciencia de los orpimidos.

En todos estos años la infección ideológica capitalista se ha esparcido con una virulencia aterradora y ha terminado menguando seriamente la conciencia de clase entre el proletariado. Hay que mencionar la intoxicación acerca del “fracaso del marxismo” en el mundo. En realidad, en los países en donde se acabó económica y políticamente con los capitalistas, dominaba una élite burocrática privilegiada, y nunca se realizó el socialismo internacional que buscamos los trabajadores marxistas. Los padecimientos de los trabajadores de todos los países, sólo terminarán con el establecimiento de un sistema sin clases y sin estados en todo el mundo: el Socialismo. Por eso la lucha de los trabajadores peruanos y latinoamericanos sólo puede estar basada en la confraternidad y unión internacional con sus hermanos de clase.

Es en este escenario que aparece una nueva generación de jóvenes que no conocieron forma alguna de organización colectiva, acostumbrados a ceder frente a los embates de los patrones y a convivir con la diaria amenaza del despido arbitrario, resignados, aislados en su calvario personal. Sin embargo, sólo estamos frente a un transitorio revés, ya que nuestras actuales condiciones de vida desencadenarán inevitablemente la lucha por el resurgimiento de la organización obrera, en el taller, en la empresa, en la fábrica, allí donde nuestra vida es consumida por los patrones. Este renacimiento es una necesidad histórica y está en manos de la nueva generación, porque nuestra es la responsabilidad de construir las bases de un nuevo mundo.

De la movilización y organización de la clase obrera a la cabeza de todos los oprimidos surgirá la nueva dirección del movimiento popular, que arrancará de raíz a las burocracias traidoras y oportunistas enquistadas en las centrales sindicales (CGTP, CUT) y en otras organizaciones de masas. Asimismo, debemos abandonar toda confianza en los partidos y dirigentes que pretenden sólo la reforma del sistema y no la creación de un Estado de Trabajadores (como los partidos “de izquierda” y líderes como Huamán, Pizango, etc…), y peor aún la confianza en caudillos que son representantes de clases privilegiadas (Ollanta Humala, Marco Arana y quienes surjan en el camino), pues únicamente un partido obrero revolucionario, aun por construir, será el instrumento que nos unificará y nos conducirá a la victoria.

Compañeros y compañeras: los convocamos a luchar juntos por el fin de las privatizaciones, la desaparición de los services, un salario que cubra la canasta familiar, servicios públicos a precios populares, por salud y educación gratuitas y de calidad, por la anulación de los Tratados de Libre Comercio, la nacionalización sin pago y bajo control de sus trabajadores de todas las empresas privatizadas, la ruptura total con los imperialismos.

¡Abandonemos el derrotismo
para forjar la unidad organizada de los trabajadores!
¡Impulsemos la creación de Asambleas Populares!
¡Construyamos un partido obrero revolucionario
para conquistar un gobierno obrero y popular!
¡Proletarios del mundo, Uníos!


Febrero 2010


Colectivo Revolución Permanente en el Perúrevolucionpermanente.rp@gmail.com
http://luchamarxista.blogspot.com/

diciembre 26, 2009

¡Expropiación de las transnacionales!

¡¡EXPROPIACIÓN DE LAS TRANSNACIONALES
PARA DEFENDER LOS RECURSOS
QUE ASEGUREN LA EXISTENCIA DE NUESTROS PUEBLOS!!

Tras la masacre de Bagua - y aprovechando la tregua de facto que la dirección del movimiento obrero y popular (CGTP, CUT, partidos reformistas) le concede siempre a los gobiernos – el régimen del APRA con sus aliados (Fujimorismo, PPC-Unidad Nacional, UPP) ha proseguido el remate de los recursos del país a los capitales transnacionales, tanto imperialistas como de otras burguesías latinoamericanas.

A la entrega del gas de Camisea, se siguen sumando las concesiones mineras, petroleras, hídricas, forestales y ahora las privatizaciones de puertos y aeropuertos, todo lo cual continuará impidiendo la satisfacción de las necesidades más urgentes de nuestros pueblos. Así tenemos la complicidad del gobierno con la norteamericana Doe Run en La Oroya, la Volcán en Cerro de Pasco, la Southern en Cuajone e Ilo, con la Barrick Misquichilca en el Norte, con Yanacocha en Cajamarca, con Antamina en Áncash.

El episodio más reciente de este escandaloso expolio suscitado en medio de una tremenda corrupción, ha sido la privatización del puerto de Paita en Piura, otorgado a un consorcio con capital mayoritario de la burguesía chilena. Seguidamente - con el fin de tapar este brutal despojo - este gobierno lacayo del imperialismo y de otras clases dominantes latinoamericanas más poderosas, utiliza un caso de espionaje militar para intentar envenenar de chauvinismo, de nacionalismo burgués, la conciencia de las masas productoras, tan explotadas como lo son también las masas trabajadoras del pueblo chileno por su propia burguesía. ¡Son los capitalistas peruanos y su régimen de turno los auténticos “traidores a la patria”, es decir los permanentes saqueadores del pueblo trabajador! ¡El proletariado no tiene más patria ni patrimonio que su lucha clasista y combativa en cualquier lugar del mundo!

La disposición de los explotados hacia el choque frontal contra la burguesía no podrá ser contenida eternamente por las burocracias traidoras, mismas que conducen una y otra vez al movimiento obrero y popular a un “tira y afloja” en sus demandas hacia el gobierno de turno. La burocracia debe ir abandonando la ilusión de que podrá boicotear indefinidamente el ascenso de masas, ya que los explotados tarde o temprano y de forma natural irán generando sus propias direcciones que habrán de barrer con los actuales oportunistas. ¡Forjar una dirección clasista con miras a la construcción del Socialismo!

* Por el fin de las privatizaciones y concesiones
* Por la nacionalización sin pago de todas las empresas privatizadas, bajo control de sus trabajadores
* Por la anulación de los Tratados de Libre Comercio
* Por un salario que cubra la canasta familiar
* Por salud y educación públicas, gratuitas y de calidad
* Por la desaparición de los services
* Por tierra y financiamiento para el campesinado
* Por combustible y servicios públicos a precios populares
* Por el desconocimiento de la Deuda Externa
* Por la ruptura con los gobiernos imperialistas y con el FMI, BM, BID, OMC, APEC


¡ Forjar una Asamblea Popular Nacional
para construir el Poder de las masas trabajadoras!
¡Organizar una Huelga General Indefinida
para tumbar al Gobierno y al Congreso de la burguesía!
¡Construir un partido obrero revolucionario!
¡Gobierno Obrero, Campesino y Popular!



Noviembre 25, 2009

Colectivo Revolución Permanente en el Perú

agosto 09, 2009

Carta Abierta al Partido de los Trabajadores de la Ciudad y el Campo

CARTA ABIERTA A LA MILITANCIA
Y LA DIRIGENCIA DEL PTCC


Estimados compañeros:

La defensa de “la Nación”

Desde que hiciera pública aparición el “Movimiento por un Partido de la Clase Trabajadora de la Ciudad y el Campo”, hoy PTCC, la organización ha apelado reiteradamente en sus planteamientos a una concepción de “unidad nacional”. El mismo Manifiesto fundacional del partido se posiciona por la preservación del “Perú como nación”, y se dirige a los “partidos que se reclaman de la independencia de la nación”, como concreción de lo que se conoce como la teoría del “frente único antiimperialista”.

Estos planteamientos rompen con el principio clasista básico de la independencia política del proletariado y atan el destino de los explotados a un ala de la clase opresora que ha creado y dominado el estado peruano durante 188 años. Concretamente confunden los intereses de las masas con los de una pequeña fracción nacionalista de la burguesía, expresada hoy en el discurso del Partido Nacionalista. El PNP recurre a esa misma “unidad” interclasista, lógicamente pretendiendo que las masas se coloquen a la cola de un sector de la burguesía que pretende la reforma del Estado capitalista en el Perú.
Compañeros, si la intención es dotar al PTCC de una línea clasista tanto en discurso como en acción, siempre debe apelarse a la Unidad de los Trabajadores (basada en la alianza obrero - campesina), a su independencia política y a la unidad de todo el pueblo oprimido por el sistema capitalista (incluyendo a los pueblos quechuas, aymaras y etnias amazónicas), de lo contrario las concepciones del partido se convierten en nacionalistas y no en socialistas. Los únicos verdaderos antiimperialistas seremos siempre los trabajadores combativos, y no las organizaciones nacionalistas de otras clases, que pretenden negociar con el imperialismo una mayor tajada en la explotación de nuestro pueblo.

Asamblea Constituyente, Vacancia Presidencial y Asamblea Popular Nacional

El PTCC ha asumido formalmente como suyas las demandas: “Por una Asamblea Constituyente Soberana” y “Vacancia presidencial”, sin aclarar ante la militancia cuál es el trasfondo programático de clase que las sustenta.

Ambas demandas no cuestionan en nada el orden burgués, más aún lo sostienen justamente cuando las masas han demostrado su creciente disposición de lucha: las huelgas indefinidas en Moquegua, Canchis, Andahuaylas, Chumbivilcas, La Oroya, el levantamiento amazónico, recientemente nos han dado una valiosa lección en ese sentido.

Una “Asamblea Constituyente Soberana” tendría validez para los trabajadores siempre y cuando se alce como un órgano legislativo independiente de la burguesía, imponiéndose sobre quienes hoy administran los poderes de este Estado (por eso sería Soberana). La agitación de esa consigna sería progresista en una situación política completamente distinta, donde esté en juego remontar circunstancias históricas especialmente adversas para el movimiento popular (como el actual caso de Irán), con el objetivo de generar conciencia en las masas sobre sus condiciones de vida. Pero en el Perú está planteada la lucha por el surgimiento de órganos efectivos de poder proletario. Hay que impulsar la convocatoria de Asambleas Populares como parte de la construcción de una Asamblea Popular Nacional que persiga, no la revocatoria del Presidente, sino la caída del gobierno reaccionario y su reemplazo por un gobierno obrero y popular. La Asamblea Popular Nacional es una demanda programática fundamental que el PTCC está sustituyendo por la línea de la Coordinadora Político Social.

No nos engañemos compañeros, la “Asamblea Constituyente” propuesta por el nacionalismo humalista - y todo su séquito de falsos partidos socialistas agrupados en la CPS y el “Frente Nacional por la Vida y la Soberanía” - lo que proponen es una legislatura constituyente burguesa que reedite la Carta de 1979.

También resulta evidente que la verdadera intención de la propuesta de vacancia presidencial es adelantar las elecciones presidenciales. Aunque esta circunstancia es bastante improbable, aún si el caso se presentase sólo cabría esperar dos opciones: un nuevo gobierno absolutamente lacayo al imperialismo o el triunfo del candidato nacionalista burgués en coalición con la alta burocracia sindical traidora a los intereses de las masas.

Queda claro compañeros que ambas demandas, Asamblea Constituyente y Vacancia Presidencial, además de ser inservibles para el propósito para el que fue creado el PTCC: “Construir el poder de los trabajadores”, desorientan mucho a todo el movimiento popular, justamente cuando comienza a dar signos de radicalización.

5 de agosto de 2009

COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE EN EL PERÚ

julio 22, 2009

Por una Huelga General Indefinida

Bagua, Canchis, Andahuaylas
La Oroya, Chumbivilcas:
la Huelga Indefinida es el camino

Durante casi 20 años, la dictadura de Fujimori y los gobiernos de Paniagua, Toledo y Alan García, sirviendo como agentes de los imperialismos de EEUU, Canadá, Europa, Japón y Australia, han entregado el país a las transnacionales financieras, mineras, petroleras, telecomunicadoras, etc, así como para beneficio de sus lacayos de la burguesía peruana.

Al mismo tiempo, el movimiento obrero y popular enfrentó la ofensiva capitalista neoliberal, reconstituyéndose primero en la resistencia y luego en condiciones de ascensos de las luchas de masas. En esa vía, no sólo desarticuló y derrotó a la dictadura fujimorista, sino que estranguló al gobierno de Toledo. Si Toledo no cayó reemplazado por un gobierno que surgiera de los explotados, fue a causa del sostén que le brindaron todas las fuerzas burguesas y pequeño-burguesas hasta el último instante, junto a la interesada lealtad demostrada por las burocracias reformistas, sindicales y políticas, a la seudo-democracia de la clase dominante.

Ahora han transcurrido tres años bajo un régimen de pacto entre el APRA, el Fujimorismo y Unidad Nacional, con el apoyo de UPP y el toledismo. Años que se inauguraron con asesinatos de pobladores de Abancay y continuaron con masacres en Ayacucho, Bagua, Cusco. En todo este tiempo el pueblo trabajador se ha movilizado y ha paralizado una y otra vez en zonas del Norte, Centro, Sur y Oriente, más allá de la propia voluntad de las cúpulas oportunistas. Mientras tanto, las direcciones de la CGTP, la CUT y las organizaciones campesinas, sólo atinaron a convocar protestas y paros de un día o dos, como si a la burguesía se la pudiera derrotar con actos eventuales y aislados.

Pero las últimas luchas populares en Bagua, Canchis, Andahuaylas, Yauli, Chumbivilcas, demuestran que las masas aprenden y rebasan a los aparatos manipuladores que sólo especulan con sus próximas candidaturas de contubernio izquierdista – burgués (PC - Patria Roja - Partido Nacionalista…). Los trabajadores urbanos y rurales, mineros, maestros, independientes, campesinos, indígenas, se lanzan a la huelga indefinida para combatir de igual a igual a la burguesía. Ese es el camino: la Huelga General Indefinida para reemplazar a este régimen por un gobierno de las organizaciones de los explotados.

* Por la anulación de los Tratados de Libre Comercio
* Por el fin de las privatizaciones y concesiones
* Por la nacionalización sin pago de las empresas privatizadas, bajo control de sus trabajadores
* Por un salario que cubra la canasta familiar
* Por salud y educación públicas, gratuitas y de calidad
* Por la desaparición de los services
* Por tierra y financiamiento para el campesinado
* Por combustible y servicios públicos a precios populares
* Por el desconocimiento de la Deuda Externa
* Por la ruptura con los gobiernos imperialistas, con el FMI, BM, BID, OMC, APEC

¡Fuera el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial!
¡Huelga General Indefinida!
¡Asamblea Popular Nacional para construir el poder proletario!
¡Por un partido obrero revolucionario
y un Gobierno Obrero, Campesino y Popular!

Julio 8, 2009

Colectivo Revolución Permanente en el Perú